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Códigos ocultos

Acabo de leer el muy publicitado (y vendido) 'El Código Da Vinci' de Dan Brown y realmente se trata de un 'best-seller'; tiene todos los ingredientes y evoca un poco aquellos libros de los años 70 sobre espías, intrigas y demás. Hay que conceder que mantiene el interés por al menos 360 páginas de las 410 que tiene en total. Está construido mediante capítulos muy cortos, en promedio página y media; y siempre deja -como aquellas series televisivas de los años 50 (que yo no ví, pero me contaron)- algo pendiente. Así que la lectura es fácil y divertida.

Esta vez aproveché las oportunidades actuales y leí el libro paralelamente con búsquedas de imágenes en Internet de los sitios donde transcurre la acción, y se consiguen muchas. De esta forma, he "conocido" El Louvre, Castelgandolfo, Saint Sulpice, Westminster y por supuesto, Rosslyn Chapel; todos los cuales saldrán en la película, porque es evidente que habrá una película desde que el propio libro parece un guión. Por cierto que las visitas a Rosslyn han aumentado entre 30 y 40% desde la aparición del libro.

En resumen, un libro divertido, liviano, que en mi opinión no justifica los 60.000 bolívares que cuesta en estos lares y en estos tiempos.

Lluvia

En esta imagen se puede ver lluvia en la cordillera mientras se acerca al único de los valles de Aragua que no está urbanizado. Se trata de La Placera, noreste de Maracay, una vista esplendorosa que no durará mucho, según puede deducirse por el tratamiento que han venido sufriendo estos valles desde hace más de 50 años. Por otra parte, la imagen ofrece una de las combinaciones de color más agradables que se pueden ver en la naturaleza: gris y verde (y siempre queda el asunto de jugar con la forma de las nubes...)

La Placera

Arturiana

Ahora que viene otra película sobre el rey Arturo han comenzado a proliferar las páginas alusivas, algunas simplemente propagandísticas y otras adversas. Lo bueno de esto es que se vuelve a discutir este tema tan trillado, con lo cual uno puede conseguir -de repente- algún lugar orientador.

Y eso es lo que conseguí en 'Arturiana', un sitio donde Thomas Green publica algunos artículos sumamente documentados y académicos sobre este tema.

Al plantear la historicidad de Arturo, deslinda con precisión las fuentes del mito. En primer lugar, establece que la obra de Geoffrey of Monmouth (Galfridus Monemutensis) 'Historia Regum Britanniae', éxito de taquilla de 1139 y fuente principal de la mayoría de las obras posteriores, no tiene mucho que ver con las leyendas contemporáneas con lo que se supone fue el período de vida del supuesto Arturo histórico: siglo 5 o 6; antes de las invasiones anglosajonas a Gran Bretaña. Dice que hay cuatro fuentes principales para un Arturo histórico, a diferencia de cualquier otra fuente mitológica, son:

  • los 'Annales Cambriae'
  • la 'Historia Brittonum'
  • la colección de canciones fúnebres conocida como 'Y Gododdin'
  • unas pocas ocurrencias (4 o 5) del nombre Arthur en contextos de los siglos 6 y 7.

Luego comienza un proceso demoledor, apoyado en numerosos estudios publicados, en el cual va descartando el valor histórico de cada una de estas fuentes y llega a la conclusión de que no hay elementos para considerar la existencia de un Arturo histórico. Lo más cercano sería la 'Historia Brittonum' que es del año 829 u 830, que parece mezclar varios mitos y por otra parte no es confiable como testigo contemporáneo.

Sin embargo, al revisar las teorías del origen del Arturo legendario, Green las reduce a dos principales; una que prefiere, de origen local, en la cual se derivaría el nombre del galés 'Artgur' (Art(h): oso), y que parece más apropiada a un héroe panbritánico (no regional) y mitológico; y otra, que sugiere a Lucius Artorius Castus, un oficial romano del siglo 2. Esta última es la que se utiliza en la película de marras. Este Artorius comandaba un regimiento de caballeros sármatas (escitas los llamaban los griegos) que añade otras derivaciones, como por ej. que un héroe sármata llamado Batraz sería el original Arturo, etc.

Green (que escribió este artículo hace un par de años, y por lo tanto antes del revuelo actual) ve algunos méritos en esta 'teoría', pues la relación entre algunos elementos (la espada en la piedra, el santo grial, el regreso de la espada al lago) es factible, pero todos ellos pertenecen a la tradición arturiana post-Galfidriana. Al final, el único argumento que le queda a esta teoría es la derivación, convincente pero insuficiente, Artorius-Arthur.

En resumen, un sitio que se toma en serio el asunto y no se deja llevar por intereses regionales, que son inmensos en Gran Bretaña, según se puede ver por el número de sitios que aducen ser Camelot o la tumba de Arturo o cualquier otra cosa relacionada.

Apocalipsis

En el 'Diccionario del Diablo' define Ambroise Bierce algo así:

REVELACIÓN, n.: Famoso libro en el cual San Juan Evangelista ocultó todo lo que sabía. La revelación la hacen los comentadores, que no saben nada.

El caso es que tradicionalmente se atribuye a Juan la escritura del libro, fechándolo alrededor del año 95 y se dice que lo escribió en la isla de Patmos, cuando tenía una edad muy parecida a la del siglo que corría. Pues Gonzalo Rojas Flores publica en Bíblica 85 (2004) un artículo que argumenta en contra de esa tradición. En primer lugar, revisa la que denomina 'evidencia externa', comenzando por el testimonio de Ireneo que es quien originalmente puso fecha al libro. Rojas revisa también otros escritos (Papias, Tertuliano, Clemente) de los siglos 2 y 3 y concluye que no hay suficiente evidencia externa para atribuir la 'Revelación' al reinado de Domiciano como se ha acostumbrado.

Luego puntualiza los elementos de 'evidencia interna' del propio libro, en particular la notoria omisión de la destrucción de Jerusalén y su templo (año 70). Otros puntos son la tampoco mencionada huída de los judíos a Pella; la omitida muerte de Pedro, Pablo y Santiago y, finalmente, el terremoto que destruyó Laodicea en 60. Finalmente, argumenta que la 'bestia' cuyo número es 666 es Nerón (los números corresponden a las letras de su nombre en hebreo) quien sería el emperador reinante para el momento de la escritura del libro, con lo cual concluye que fue escrito entre 54 y 60, al principio del reinado de Nerón.

Aunque buena parte de los argumentos no son muy convincentes porque, como dicen los arqueólogos, 'ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia', creo que esta estimación luce más razonable que la tradicional.

Atque ubi solitudinum faciunt pacem apellant

En una de esas carambolas que se logran de vez en cuando con los contenidos de Internet (o para el caso, de cualquier biblioteca) me llamó la atención el sitio 'Thoughts Worth Thinking', donde, sobre una fotografía de Hiroshima destruida aparece la frase que titula esta nota, traducida más o menos como 'Crearon desolación y la llamaron Paz'.

Se trata de una parte del discurso de Cálcago, jefe de una tribu británica, poco antes de la batalla con los romanos comandados por Agrícola. El cuento viene de Tácito, quien de paso era yerno de Agrícola y escribió la historia de sus campañas en Britania, prosecución de la invasión de la isla que ya había comenzado Julio César. Pues resulta que un profesor de latín de la UAB llamado casualmente Pedro Cano, tiene un artículo dedicado a esta obra de Tácito, donde pude enterarme mejor del contexto y el sentido de la frase de marras. El fragmento pertinente:

"Al expolio, la matanza y el saqueo dan el mal nombre de hegemonía, y allí donde crean un desierto, le dicen paz" (auferre trucidare rapere falsis nominibus imperium, atque ubi solitudinem faciunt, pacem apellant)

El artículo de Cano puede subscribirse totalmente. Aparte de la aplicación directa y evidente entre la situación del siglo I y la equivalente más reciente (el caso del imperio americano y la invadida Irak) hace un análisis retórico de los discursos de Cálcago y Agrícola, remarcando la vaciedad de ambos y que al fin y al cabo son los mismos discursos de vencedor y vencido que han poblado las historias militaristas. Pero muy bien escritos por Tácito, nada menos.

Persistencia de la memoria

Una fotografía dice más que mil palabras (creo que dijo un chino); hay fotografías y fotografías. Pero una fotografía vieja es algo clase aparte, que supera lo meramente informativo y aumenta su valor con el paso del tiempo; debido en gran parte a que van quedando menos cada vez... pero también a que el sujeto fotográfico ya no vuelve a ser el mismo jamás (aquí convendría citar a Heráclito y tal, pero no es para tanto).

Un ejemplo puede ser este. Se trata de una imagen de Jerusalén, muralla suroriental del templo del monte (Haram-es-sharif) y alrededores, captada alrededor de 1875 por el famoso fotógrafo Felix Bonfils, quien recorrió gran parte del medio oriente tomando fotografías de gente, paisajes y monumentos, que -inevitablemente- han cambiado enormemente un siglo y pico después. Muchas de sus fotos perduran desperdigadas por allí, mostrando cómo era el mundo en aquella época. En esta fotografía en particular destaca la escasa magnitud de la ciudad y el notable límite que formaba la muralla sobre el valle del Cedrón; y a la izquierda ya fuera de la foto la original Ciudad de David, sitio inicial de la ciudad, totalmente despoblada.

Jerusalen

Dos formas de historia y tres libros

Releo 'Yo, Claudio' el famoso libro de Robert Graves y lo encuentro realmente entretenido. Claro que a las pocas páginas uno se pregunta por qué no fue bautizado más apropiadamente 'Ella, Livia', ya que el Claudio de Graves le da una importancia suprema a su abuela en la dirección y el destino del imperio que uno creía de Augusto.

El capítulo nueve describe un encuentro hipotético -presenciado por Claudio- entre Polio y Livio, dos historiadores romanos de fama. La discusión se centra en cuál es la mejor manera de escribir la historia. Se pone a Livio como modelo del historiador fabulista, que apela a tradiciones y sentimientos "nacionales" más que a fuentes y documentos; mientras que Polio aparece como un historiador "seco", sin "poesía". Evidentemente, Graves utiliza en su novela el estilo de Livio, sin embargo, en el texto, es Polio quien sale mejor parado. Para rematar el mal papel de Livio, dice que Polio le preguntó a Livio si siempre tenía la misma dificultad para manejarse entre el montón de tabletas de bronce y los tejemanejes de la burocracia en los archivos de la oficina de documentos públicos, y Livio respondió: "¡qué va! ninguna dificultad". Esto era debido a que ¡nunca había estado allí para corroborar ningún hecho!

Y por cierto que el ingenio de Graves es tan alto como su erudición. Debe ser muy difícil escribir sobre una época y componer una serie de circunstancias y diálogos basado solamente en lo que ha quedado escrito, aun cuando la 'licencia poética' le permita imaginar situaciones como la de este encuentro 'literario'.

Esto me recuerda otros dos libros-novela históricos que también son apasionantes y divertidos: 'Sinuhé, el egipcio' de Mika Waltari; y 'Memorias de Adriano' de Marguerite Yourcenar. Los tres libros comparten un par de aspectos: están escritos en primera persona y sólo los he leído en traducciones. Parece que escribir en primera persona facilita la ingente tarea de reconstruir tiempos pasados. Además, pertenecen a una época similar (dice uno): 'Claudio' es de 1934; 'Sinuhé', de 1945 y 'Adriano' de 1951.

Tamién resulta interesante el destinatario de cada autobiografía. Sinuhé la escribe para sí mismo, un poco decepcionado de todo, de faraones y de dioses. Adriano escribe una larga carta a su sucesor. Y Claudio escribe simplemente para una posteridad remota (que coincidencialmente es la de Graves...)

Moho en diapositivas

Imagino que a mucha gente le pasará algo similar: las diapositivas almacenadas en sitios no muy adecuados se cubren de diferentes tipos de hongos, lo cual, aunado a la pérdida de color por envejecimiento, las deja inservibles. El problema está en la humedad relativa, al pasar de 60% el moho comienza a crecer (y sucede que en la cuenca del Lago de Valencia nunca baja de 80%). ¿Existe alguna manera de eliminar el moho y recuperar esas fotos?

Hay diversas teorías, pero un trabajo publicado en 'Abbey Newsletter' (Volume 26, Number 5, Jul 2003) realizado por Niccolo Caldararo y Candis Griggs, propone un método que aparentemente funciona (ya hemos hecho pruebas). Estos autores realizaron una investigación sobre los métodos propuestos "desde la antigüedad hasta nuestros días" prácticamente, incluyendo tratamientos con químicos y demás. Su conclusión es tan simple como efectiva: congelar las fotos y retirarlas cuando se forme una película de humedad sobre el hongo (o moho), inmediatamente, eliminar el moho con un hisopo de algodón, y listo. Se puede repetir el proceso, pero la primera aplicación es la más efectiva.

Jungla

La región centro-norte de Venezuela es evidentemente una de las más densamente pobladas del país; basta pasar por cualquiera de sus carreteras para apreciar directamente la magnitud del crecimiento poblacional que ha soportado, particularmente en los últimos 30 años. Sin embargo, hay todavía algún sitio oculto y perdido entre montañas al que solamente algunos acceden y donde -aún estando rodeado por demás de gente- se puede encontrar esa soledad tan esquiva en el resto de esta región.

En uno de tales sitios, muy cerca de 'Los Cedros' (y no daré más referencias) se encuentra esta especie de casa fantasma que alguna vez intentaron construir en plena selva.

Casa fantasma

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