Blog de Eloy Cano Castro

Unas líneas de Hamlet

Nunca he visto Hamlet ni en teatro ni en cine. Y habría que tener muchas ganas para hacerlo porque dicen que la obra completa dura cuatro horas y no es cosa de gastar tanto tiempo en existencialismo ajeno. Pero por ahí por la nube de la (in)memoria me pasa un recuerdo del famoso soliloquio del tercer acto hablado en la lengua de Quevedo que de alguna manera me parecía hasta mejor que el original, de ahí la curiosidad. En la cajita de etiquetas al lado de esta escasa remembranza aparece el nombre Pedro de Alarcón. Pensé que tenía suficientes elementos para buscar en la -ahora popular- nube de memorias compartidas y así leer la versión que disparó el recuerdo.

No resulta tan sencillo, pero permite una visión del trabajo de traducción y sus dificultades. Primero, la propia versión original está en discusión, como puede verse en la imagen se conservan tres textos (bastante) diferentes.

Versiones de Hamlet; fuente: Wikipedia

Pero digamos que hay una versión aceptada en inglés, que es así (tomada del texto completo en una página):

HAMLET:
To be, or not to be: that is the question:
Whether ’tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles,
And by opposing end them? To die: to sleep;
No more; and, by a sleep to say we end
The heart-ache and the thousand natural shocks
That flesh is heir to, ’tis a consummation
Devoutly to be wish’d. ...

Me quedo sólo con la primera parte, porque el monólogo se alarga un tanto y para fines de muestra translatoria es suficiente. Que los versos no son muy digeribles ni en idioma original se evidencia por ejemplo en esta explicación (tomada del sitio mencionado): [To be, or not . . . wish'd: To go on living or end my life: that is the question. Is it nobler to suffer the pain of misfortune or to take action against this pain. Death brings eternal sleep, which supposedly ends suffering. That is an outcome to be wished for.] Que viene diciendo más o menos esto: Vivo o acabo con mi vida: esa es la cuestión. Es más noble sufrir el dolor del infortunio o enfrentar ese dolor. La muerte trae un sueño eterno que supuestamente termina con el sufrimiento. Ese es un resultado deseable.

Hay unas listas ( 1, 2) de traducciones al español que comienza en 1772 y llegan hasta fines del siglo pasado, y quizá no sean exhaustivas. De las que se consiguen en la nube mostraré algunas. La más accesible, se encuentra en la Biblioteca Virtual Cervantes está firmada por Inarco Celenio, que resulta ser un seudónimo de Fernández de Moratín, es de 1798 y reelabora el pasaje de marras en un estilo rebuscado como hay pocos:

Existir o no existir, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza? Este es un término que deberíamos solicitar con ansia.

Guillermo Macpherson (se tradujo hasta el nombre) hizo lo propio un siglo después (1873) que parece ser literal o apegado al original e incluso en cierto tipo de verso pero cuyo resultado es (casi) ininteligible.

Ser o dejar de ser: he ahí el problema
Si es con arreglo a la razón, más noble
Sufrir los golpes, los agudos dardos
De atroz fortuna, o terminar la lucha
Armas haciendo contra un mar de penas.
Morir: dormir; no más; y con un sueño
Pensar que concluyeron las congojas,
Los mil tormentos de la carne herencia,
Término es que apetecer se debe.

En este sitio colocan esta versión atribuida a Rafael Pombo, que mantiene el espíritu y con un estilo audaz:

¡Ser, o no ser, es la cuestión! -¿Qué debe más dignamente optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas? Morir, dormir, no despertar más nunca, poder decir todo acabó; en un sueño sepultar para siempre los dolores del corazón, los mil y mil quebrantos que heredó nuestra carne ¡quién no ansiara concluir así!

Este mismo año se ha encontrado un Hamlet de León Felipe, pero no hay más detalles. Finalmente, en este blog aparece la que me parece más balanceada:

Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y oponiéndose a ella, encontrar el fin? Morir, dormir… nada más; y con un sueño poder decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil choques que por naturaleza son herencia de la carne. Es un final piadosamente deseable.

Y queda pendiente localizar la versión de Pedro Antonio de Alarcón si es que existe porque me da la impresión de que el recuerdo aquel podría ser impreciso si es que no simplemente ficticio.

XIIII de Adriano

Media lápida

Cierto revuelo (1, 2, 3... etc.) ha ocasionado el descubrimiento o más bien publicación del descubrimiento de un bloque de piedra en Jerusalén, o más bien lo que queda del bloque pues se trata solamente de la mitad del original ya que la otra mitad había sido descubierta en el siglo XVIIII y por añadidura fue horadado en algún momento para cubrir una cisterna como es bastante evidente.

La inscripción en alfabeto latino, una vez juntadas las dos piezas e interpretadas por quien no sabe de eso, dice:

Al emperador César Trajano Adriano Augusto, hijo del divino Trajano Pártico, nieto del divino Nerva, Pontífice máximo, en su XIIII potestad tribunicia, III consulado, Padre de la Patria, la Décima Legión Fretensis Antoniniana (dedicó el monumento)

Aparte de testimoniar una vez más la relación de chupamedismo entre una tropa y un dictador, el texto muestra que la Legión dedicó tal zalamería a Adriano con ocasión de su visita a Jerusalén colocando probablmente la gigantesca inscripción en un arco en una de las entradas de Jerusalén (y parece que había varios arcos similares). Se sabe que Adriano viajó por casi todas las provincias del Imperio y en ese recorrido había estado en Palestina, pero la fecha era aproximada, la inscripción deja claro que se trataba del año 14 de Adriano como tribuno, lo cual -parece ser- corresponde al año 130 d.C.

Esto quiere decir que la visita fue anterior a la famosa revuelta judía de 132-135 y quién sabe si en alguna medida provocada por la presencia del emperador. Porque para esa época nada quedaba de la ciudad y Adriano se propuso crear una nueva ciudad al estilo romano, que los infaltables chupamedias nombraron usando su segundo nombre Elio (o Ælius): Ælia Capitolina. Unas fuentes dicen que se proponía restaurar el templo judío y que unos envidiosos le hicieron cambiar de idea; más creíble parece que siguió su plan de construcciones monumentales como había hecho en otras partes del Imperio. Según cuentan, hizo construir las principales calles de la nueva ciudad y algunos templos; uno a Venus/Afrodita y al menos otro a Júpiter. Tanto las calles como los templos siguen siendo de cierta manera hitos de la ciudad actual: donde estuvo el templo de Venus se encuentra la Iglesia del Santo Sepulcro, y en un lugar no precisado pero dentro de la explanada que constituye el denominado Monte del Templo el templo de Júpiter y aseguran que también existía allí una estatua ecuestre del propio autócrata. Supongo que eso es suficiente para enervar a algunos fanáticos judíos y fomentar el sangriento levantamiento que vino después (también puede ser que la construcción de esos templos se hiciese justo en los sitios considerados sagrados por los judíos y los pocos cristianos que hubiese en la época).

Quienes dedican la placa pétrea son los componentes de la legión 10ª Fretensis, que como el resto de las legiones imperiales son célebres por la cantidad de masacres que perpetraron. Tenía sede en Jerusalén y se han encontrado pequeños trozos de cerámica que atestiguan su presencia allí, este bloque inscrito parece ser la prueba de mayor tamaño hasta ahora.

Como se aprecia en la imagen el número 14 está representado como debería ser con el signo de diez más cuatro signos de unidad: XIIII. Resulta que la enrevesada manera de representar los números romanos que implica restas cuando en la lectura -de izquierda a derecha- se encuentra un signo de valor menor que el siguiente (IV en lugar de IIII, o IX en lugar de VIIII) es una argucia que desarrollaron quienes debían escribir con frecuencia los números y no era la regla general. Mucho fastidio se habría evitado en las escuelas si simplemente se hubiese seguido la norma que supongo original: los signos de mayor valor primero y a continuación el de mayor valor restante y así sucesivamente. Sólo se usaban siete signos, I, V, X, L, D, M, no era un sistema posicional y es de lo peor que se pueda concebir para realizar operaciones matemáticas... ¿cómo es que todavía se siguen utilizando tales números? ¿Misterio?

Misterio es que habiendo sido derruida la ciudad entera de Jerusalén y construida una nueva sobre sus restos, no queden suficientes evidencias como para saber dónde residía la legión 10ª, o dónde se encontraba el templo de Júpiter y quienes habitaron la ciudad (pues Adriano expulsó a los judíos). ¿No son las actuales murallas del Templo del Monte construidas por los romanos? Esa posibilidad -si no certeza- tiene implicaciones importantes para la ubicación del desaparecido Templo judío construido por Herodes, como se ha notado antes en alguna parte.

Dos mil años después, en honor del imperio perdido pero siempre deseado seguimos utilizando sus números y la relación entre autócratas y chupamedias sigue intacta, debe ser porque el desbalance de poder entre unos y otros es exagerado, así que lo que pudiera ser una simple solución para reducir la adulación (distribuir el poder) aun continúa siendo irrealizable en muchos lugares del planeta.

Ejército perdido

Cambises II, hijo y sucesor de Ciro el Grande, entró -y no de visita- en Egipto en 525 a.C.; tras conquistar Menfis asesinó al faraón Psamético y se hizo coronar con los símbolos y prosopopeya egipcia. No conforme con el delta del Nilo envió tropas al sur a conquistar Kush, una aventura que terminó mal por falta de alimentos y agua, aunque el ejército diezmado pudo regresar a Tebas. Un segundo destacamento fue enviado contra el oráculo de Amón en el oasis de Siwa (al oeste y lejos de Menfis) del que nunca más se supo. Prácticamente la única fuente que resta del destino de esa gente es la que hace Heródoto (quien dice se componía de 50.000 hombres):

De las tropas que fueron destacadas contra los Amonios, lo que de cierto se sabe es, que partieron de Tebas y fueron conducidas por sus guías hasta la ciudad de Oasis, colonia habitada, según se dice, por los Samios de la Fila Escrionia, distante de Tebas siete jornadas, siempre por arenales, y situada en una región a la cual llaman los Griegos en su idioma Isla de los Bienaventurados. Hasta este paraje es fama general que llegó aquel cuerpo de ejército; pero lo que después le sucedió, ninguno lo sabe, excepto los Amonios o los que de ellos lo oyeron: lo cierto es que dicha tropa ni llegó a los Amonios, ni dio atrás la vuelta desde Oasis. Cuentan los Amonios que, salidos de allí los soldados, fueron avanzando hacia su país por los arenales: llegando ya a la mitad del camino que hay entre su ciudad y la referida Oasis, prepararon allí su comida, la cual tomada, se levantó luego un viento Noto tan vehemente e impetuoso, que levantando la arena y remolinándola en varios montones, los sepultó vivos a todos aquella tempestad, con que el ejército desapareció: así es al menos como nos lo refieren los Amonios.

Y así nació la leyenda/tradición del ejército perdido de Cambises aunque basta leer a Heródoto para notar que insiste en eso dicen y si creemos a los Amonios; así que desde el mismo inicio había dudas al respecto.

Se puede componer una larga lista con toda la gente que ha buscado el sitio donde se supone enterrado todavía el numeroso ejército, las más recientes, por ejemplo, en el año 2000 notificado al Consejo de Antigüedades de Egipto, sin resultado; en 2009, un desacreditado descubrimiento que incluía dagas y puntas de flecha de la época de marras. Otro grupo -probablemente mayoritario- supone que toda la historia herodotiana es un cuento/mito.

El último en anotarse es Olaf Kaper de la Universidad de Leiden, quien ha excavado en el oasis de Dakhla a unos 350 km. al oeste de la antigua Tebas y encontró -según él- los nombres completos de un poco conocido faraón Petubastis III, quien era el líder del oasis y aparentemente comenzó una rebelión contra los persas.

Con eso y los pocos indicios que existen sobre Petubastis, Kaper proclama con bastante arrogancia que ha resuelto el misterio: el ejército no habría desaparecido sino que fue vencido por Petubastis, y fue Darío (sucesor de Cambises) quien inventó lo de la tormenta de arena para ocultar la derrota (hay alguna diferencia entre 'el ejército se perdió' y 'el ejército perdió'). Que es una interesante idea, sin embargo quedan algunas discrepancias que pueden ser debidas a mala información de Heródoto, pero discrepancias al fin.

Distancias egipcias

Una, que Petubastis gobernó entre 522 y 520 a.C. mientras Cambises murió justamente en 522. No sería entonces Cambises quien envió el ejército, o bien lo envió y murió después. Por cierto que en la muerte de Cambises hay mucho por descubrir (nada raro si los asesinatos de ayer mismo quedan sin resolver...), pues se la atribuyen a diversas personas -incluido él mismo-, pero el primer sospechoso es precisamente Darío, el supuesto inventor de la arenosa tempestad.

Otra. Si el ejército persa dominó primero el delta del Nilo, y no fue sino con gran trabajo que llegaron a Tebas, y si querían acabar con el oráculo de Amón en Siwa... ¿no es extraño que se hayan decidido a ir por la ruta más larga y complicada? De nuevo, puede ser que no era esa la misión, sino que iban a acabar con la rebelión de Petubastis en Dakhla... la cuestión es: ¿Hay suficientes elementos para creer la versión de Kaper en lugar de la de Heródoto de toda la vida?

Paisajes escondidos

Vista de Stonehenge

De las muchas cosas que se pueden preguntar sobre Stonehenge hay una que resalta: ¿por qué está ahí? Pregunta que se puede hacer en dos sentidos; acerca de la ubicación original por un lado, y por otro acerca de su permanencia o duración. Porque esa especie de veneración hacia lo antiguo que hoy existe (en algunos países) es más bien reciente. El paisaje gramíneo y el aislamiento de este monumento en particular comenzó apenas al principio del siglo XX; antes de eso, toda la zona tenía construcciones y caminos, y no fue hasta 1928 que comenzó a ser manejado como monumento propiamente dicho. Es por lo tanto casi un milagro que se conserve -aunque sólo sea la mitad de- esta obra de más de 4500 años.

Con esa edad y a pesar de todas las peripecias que haya sufrido desde su creación no debe existir un monumento antiguo más estudiado que Stonehenge. Han determinado las etapas de su construcción, la composición y probable origen de las piedras, han descubierto sitios relacionados en el área, y en fin, casi todo menos la función que podría cumplir, aunque hay evidencias de tumbas, sacrificios, alineaciones estelares, y sospechas por montón cuando no simplemente delirios de por qué se construyó o por qué se encuentra en ese lugar.

Por eso cuando el grupo de investigación constituido por la Universidad de Birmingham y el Instituto Ludwig Boltzmann denominado Proyecto Paisaje Escondido de Stonehenge empezó a mostrar sus resultados las expectativas se multiplicaron. Atacaron entre 10 y 12 kilómetros cuadrados de la planicie de Sallisbury con magnetómetros, radares subterráneos, lásers y todo tipo de sensores remotos y han encontrado no sólo confirmación de los sitios que ya se conocían, sino muchos otros entre los que destacan un par de huecos en los extremos del cursus -una especie de pista anterior a Stonehenge que tiene unos 2,5 km. de longitud- e indicios de una especie de túmulo largo, unos 33 metros, que se asocia a construcciones similares en el continente. Además hay un mapa completísimo de toda el área en el que han detectado cientos de lugares de interés, sean tumbas, henges, túmulos, fosos y pistas o avenidas (la BBC hizo un documental en dos partes titulado Stonehenge: lo que hay debajo de donde provienen las imágenes que acompañan esta nota).

Tras cinco años de recolección de información, los voceros del proyecto dicen que la localización de Stonehenge se debe, no a su situación en el medio de una planicie y el aparente control sobre la zona, sino a dos factores concurrentes hace unos 8000 años. Por una parte, la presencia de un claro en una región que era con toda probabilidad totalmente boscosa, lo que permitiría atraer a los animales hacia allí y facilitaría su caza; los uros en particular, que serían los animales más grandes. Sería por tanto una fuente abundante de alimento.

Por otra parte, la existencia de un alga en ciertos manantiales locales produce un fenómeno curioso: las piedras sumergidas en el agua tienen un tono oscuro ferroso pero una vez fuera del agua se tornan violeta o rosa, lo cual parecería -de algún modo- magia y le daría al lugar un cariz sobrenatural que se habría mantenido por todos estos siglos y aun no ha perdido.

Piedra magenta

La imagen (abajo) muestra en forma de puntos y líneas blancos la cantidad de sitios existentes, algunos visibles o intuidos ya, otros descubiertos gracias al trabajo de sondeo realizado por este grupo.

Piedra magenta

En suma, el monumento visible hoy en día corresponde tan sólo a esa etapa megalítica de alrededor de hace 4500 años; hay multitud de otros lugares quizá menos llamativos de otras épocas y magnitudes, que incluyen vestigios tales como tumbas asociadas a la cultura del vaso campaniforme supuestamente emplazadas cerca de Stonehenge por el carácter prestigioso que arrastraba desde antiguo. En cualquier caso, después de 1.500 a.C., se abandonó toda construcción en el lugar y comenzó el descuido y el olvido.

El descubrimiento o redescubrimiento de esos paisajes escondidos en esta zona habitada de tan antiguo dice un par de cosas sobre los ciclos de abandono y recuperación que sufren los lugares y las culturas, pero también expresa claramente que el paisaje actual es una recreación más bien idealizada de uno solo de los múltiples sitios que existieron, una recreación que da buen resultado a juzgar por el gran número de turistas que visitan el sitio.

Relacionado (quizá): De ambiente a paisaje

Actualización 7 septiembre 2015:

Publican hoy el hallazgo de trazas de una línea de grandes piedras en el contorno del terraplén conocido como Durrington Walls. Es una línea de unas 90 piedras probablemente de extracción local que están enterradas unos metros. La publicación destaca que no se sabía absolutamente nada de tales piedras de las cuales presentan una recreación computarizada:

Nuevas piedras

Jerwan

En 1932 Thorkild Jacobsen atraído por ciertos cuentos acerca de una ruina al norte de Khorsabad, visitó el pequeño poblado de Jerwan, habitado por yazidíes. Le habían dicho que utilizaban en las casas piedras talladas e inscritas con lo que resultó ser escritura cuneiforme. Las piedras provenían de una aglomeración que conformaba lo que parecía -y así la consideraban los locales- una represa.

Pero no. Una vez descubierta la estructura de 280 metros de largo y unos 22 de ancho Jacobsen determinó que se trataba en realidad de un puente. Las inscripciones dejaban claro que era obra de Senaquerib el famoso rey asirio, hijo de Sargón II. Luego del desciframiento y recomposición de los textos, así como del estudio de la propia estructura se fue haciendo evidente que era sí una especie de puente, pero uno utilizado para pasar agua por encima de un wadi y como posteriormente se fue comprendiendo, parte de un gran canal que iba desde las montañas Zagros hasta Nínive, con un recorrido de más de 60 kilómetros. Jacobsen y Seton Lloyd publicaron la descripción completa en 1935 junto con esta imaginada reconstrucción de lo que habría sido el acueducto:

El acueducto de Jerwan, con un poquito de color

Destacan en esta obra del año 700 a.C. un par de cosas: -la utilización de cinco arcos falsos, formados al estilo "maya" acercando las sucesivas filas de piedra; y -la utilización de una capa de concreto de unos 40 cm. que serviría para evitar filtraciones. Ambas son innovaciones técnicas algo adelantadas para la época.

Recientemente, un estudio de la zona al norte de Mosul -bajo control kurdo, o no- denominado Proyecto regional de las Tierras de Nínive conducido por la universidad de Udine ha encontrado evidencias de varios acueductos más, así como trazas en fotos satelitales (trabajo realizado también por otra gente) de lo que fue el grandioso proyecto de Senaquerib para llevar agua a Nínive, a una escala difícil de imaginar.

Canales detectados

Senaquerib construyó unos 18 canales, así como sistemas de contención y desagüe y siembra masiva de árboles frutales que los conocedores dictaminan fue desarrollado en cuatro etapas, todo esto documentado en diversas inscripciones, y también conquistó Babilonia. Son argumentos a favor de quienes piensan (como Stephanie Daily, ver una nota anterior) que los jardines colgantes no estaban en Babilonia sino que eran justamente la obra de Senaquerib, una pequeña parte de la cual es el acueducto de Jerwan.

No lejos de allí está -según es consenso- el sitio de la batalla de Gaugamela (Tell Gomel), decisiva en la conquista de Persia por Alejandro; es muy posible que el acueducto aún estuviese funcionando en esa época, cuatro siglos después de su construcción, según parece Alejandro estuvo acampando allí en los días previos a la batalla.

Según una tradición los yazidíes estuvieron cuidando del acueducto hasta hace un par de siglos, aunque el propio origen de este grupo étnico no parece anterior al año 1000 d.C.

Oda a la avellana

Es bien sabido** que al buen chocolate no se le debe agregar ninguna otra cosa; si hay algo que se pudiese tolerar sería -con exclusividad- avellanas. Las avellanas** tienen un sinnúmero de virtudes además de esa, sin embargo es ahí donde más se utiliza, además de en tortas y dulces. A pesar de ese éxito poco sabemos** de su origen y cultivo. Debo a este artículo de Louis Werner titulado bellamente Las avellanas de Trebisonda** un acercamiento a tal fruto seco.

Resulta que ¡tres cuartas partes! de toda la producción mundial de avellanas se localiza en una franja de la costa norte de Turquía, destacada en la imagen**.

Mapa avellano

De allí salen más de 650 millones de kilos anuales lo que da pie a suponer que esa zona debe ser el sitio de origen del arbolito**. Una sospecha que se puede aclarar** consultando las fuentes internéticas: en esta efectivamente dan como fuente original el Ponto, pero en esta no se arriesgan a postular un lugar originario sino que la utilización como planta comestible se habría dado en primer lugar en Europa Central. En esta otra asumen que el avellano es nativo de "Europa y Asia Menor". En algún sitio leí que muy posiblemente sea de origen chino. O sea, que es nativo del hemisferio norte**.

El segundo productor es Italia, de donde proviene el nombre castellano pero no el italiano**, según dicen porque la zona de Avella en Campania se producía ya de antiguo (nux abellana). Y que se consumía antiguamente se constata entre otros indicios por el depósito de cientos de miles de cáscaras carbonizadas de avellana hallados en 1995 nada menos que en la apartada isla de Colonsay, en Escocia, un lugar que se parece más a un páramo** que a cualquier otra cosa y ese apartamiento se corresponde también con la lejanía temporal porque el yacimiento fue datado en 9.000 años de antigüedad. Esa gente quizá no conseguían carne** pero parece que comían avellanas desesperadamente, una prueba más -si hacía falta- del valor nutritivo de este fruto.

El viajero conocedor sabrá entonces compensar en su paso por la costa del Mar Negro la carencia total de avellanas que sufre por vivir en un país importador que no tiene divisas para importar tales delicadezas

** Las notas prescindibles aparecen al pasar el "ratón" por encima de la marca

El centro azul de Asia

Supuesto origen tanto de indoeuropeos como turcos, sitio de paso ancestral, condiciones de vida inhóspitas, desiertos y montañas inmensas, Asia Central es un área que causa mucho interés, más que nada por lo poco que sabemos (sé) sobre ella. Comencemos por la propia localización ¿cuál es el centro de Asia? Para resolver este problema hice en el mapa unos límites (arbitrarios como son todos) del continente, dibujé unas diagonales y encontré sus puntos centrales los cuales al unirse dan un polígono que sirve como solución:

Asia Central

Fuente: usuario songyimao en http://www.panoramio.com/photo/47403921Prácticamente una coincidencia completa con la mitad norte de la provincia china de Sinkiang (Xīnjiāng). Y justo en el centro del polígono está -qué va a ser- la capital, Urumchi (Ürümqi, más de 3.000.000 de habitantes), ahí en el medio de las letras que forman el nombre del continente (no tan lejos de Turpan, notable estación de la ruta de la seda). Lo que me pareció un descubrimiento resultó ser harto conocido y ampliamente publicitado por aquellas remotas autoridades que hasta un monumento construyeron para celebrarlo. Un voto a favor de los métodos aproximativos expeditos que dieron un resultado similar -por no decir idéntico- al de los eruditos.

Pero visto desde aquí (ya dirán lo contrario los uigur, kazaj, tajik, uzbek, kirgiz, etc. que viven allí desde tiempos poco memoriales) hay un centro-límite "cultural" marcado por las cadenas montañosas que separan de manera bastante decidida el este y el oeste. A mi modo de ver, este centro está localizado en un recóndito rincón del Hindu Kush que ha sido explotado desde hace ¡5.000 años! al menos. Se trata de las minas (punto azul en el mapa) del valle del Kokcha -afluente del río Panj y posteriormente del Amu Daria (Oxus)- que han sido por miles de años la única fuente de lapislázuli del mundo (ahora hay algunas otras incluso en Chile)Lapislázuli chileno. Fuente: http://www.mineralstamps.eu/C.htm. Así que si alguien se pregunta de dónde sacaban los egipcios -y los chinos y los mesopotámicos- el estupendo lapislázuli utilizado en tallas, engastes, joyas e incluso maquillaje, he aquí la respuesta. La mina de Sar-i Sang aún está activa. La extracción del material es menos impresionante que el acceso al sitio, una garganta bastante estrecha con enormes pendientes que se deben ascender para llegar a la entrada de un túnel que apenas es el inicio de una galería creciente donde muy de vez en cuando aparece una veta de pocos metros.

El lapislázuli es apreciado por el color azul, aunque suele estar mezclado con pirita y otros minerales, es algo poroso y no muy duro. Se conservan multitud de ejemplos de la antigüedad, pongamos por ejemplo este cilindro de menos de 1 cm. de diámetro procedente de Ur (Mesopotamia), del siglo 26 a.C. que evidencia el tráfico de este mineral en aquellos tempranos tiempos. De paso es una buena muestra de color.

Uno se pregunta si la inexplicable fiebre de Alejandro para llegar hasta los confines del mundo no se debía al afán de conseguir la posesión de las minas del valle del Kokcha. Y también si en lugar de una roca que favorece la comunicación como dicen los que creen en el poder mágico de las piedras (y atestiguan la gran cantidad de pueblos y ejércitos que se han "comunicado" en esa zona) no será más bien un imán para desgracias como las que vive actualmente Afganistán. En todo caso, éste me parece más punto central de Asia que el de Urumchi. O quizá la impresión se deba solamente a que Alejandro llegó hasta allí y de alguna manera eso -todavía- hace que forme parte del ámbito greco-latino que constituye la cultura predominante en esta parte del mundo.

Actualización (30-oct-2014): Será casualidad o será quién sabe qué brujería, pero Andre Andersen realizó un mapa interactivo que permite ver la cantidad de población que habita en una determinada latitud o longitud, que como se observa abajo, en los gráficos de los ejes, es muy variable y casualmente el punto (o área, porque el cálculo se basa en franjas de un cuarto de grado) donde se cruzan los mayores picos de población es justamente el mismo descrito arriba (o casi, al fin y al cabo todo son aproximaciones) ... mmm... ¿el centro del mundo).

Fuente: http://blog.andersen.im/2013/05/interactive-map-of-world-population-by-point-latitude-and-longitude/

La tabula agrippiana

El connotado poeta Konrad Bickel -o Conradus Celtis- fue el autor de un discurso (Ingolstadt, 1492) muy influyente en el que incitaba a los alemanes a rivalizar con los italianos en las humanidades. Invitado a Viena en 1497 se convirtió en una especie de bibliotecario del emperador Maximiliano I. Cuando muere, en 1508, nos dice Konrad Peutinger que hereda unos papeles pertenecientes a Celtis.

Peutinger era un acomodado nativo de Augsburg, que estudió leyes en Italia y se dedicaba a estudiar y coleccionar cosas antiguas, fue el primero en publicar una colección de inscripciones romanas. La "herencia" resultó ser una serie de 11 láminas de pergamino que formaban un mapa, Peutinger llegó a reconocer que el mapa era una copia medieval de un mapa romano. Era empleado municipal (Stadtschreiber) en Augsburg y estaba relacionado por matrimonio con la poderosa familia Welser (de infame recordación en Venezuela). Fue justamente Marcus Welser, alcalde de Augsburg quien encargó la publicación que se hizo en Amberes en 1591. Por tales peregrinas razones esta carta/mapa/dibujo se viene conociendo desde entonces como Tabula Peutingeriana.

Segmento

Existen aparentemente varios ejemplares aún dispersos, el principal supongo es el de la Bibliotheca Augustana que tiene casi siete metros de longitud, y 34 centímetros de altura, y muestra una serie de caminos y lugares que se corresponden a todas luces con los que debieron existir en el imperio romano. Ahora se sabe/asume que falta una duodécima lámina que mostraría las partes más occidentales (Portugal, España, Gran Bretaña), y que ha sido reconstruída por eruditos. Un detalle puede verse a continuación; aparece en el centro el Peloponeso, con el norte de Africa abajo. Es evidente que la representación no se corresponde con los rasgos físicos, se trata más bien de un mapa de itinerarios (quizá de origen militar) en que se especifica la distancia y paradas principales a lo largo de cada ruta. Las ciudades aparecen como un par de casas, de los pueblos más pequeños sólo aparece el nombre.

La zona del Peloponeso y alrededores

Para entender cómo se sabe que fue originalmente un mapa romano basta con visitar el estupendo sitio Livius.org de Jona Lendering. Se ha establecido que el manuscrito debe ser del siglo XII o XIII y que es una copia de uno más antiguo. Primero, ya que aparece la ciudad de Constantinopla tiene que haber sido hecho después del año 328 cuando el pedante de Constantino la fundó (antes era Bizancio). Sin embargo también aparece Pompeya que bien sabemos fue destruida el año 79 por la erupción del Vesubio; y por otro lado se muestran las ciudades de la Germania Inferior que -según Lendering- habían sido abandonadas al principio del siglo V.

Por todo ello se puede situar al cartógrafo en el siglo IV, asumiendo que utilizó fuentes más antiguas. Por ejemplo -y siempre siguiendo a Lendering- aparece en el mapa el reino de un tal Cottius en la zona de los Alpes, que había dejado de ser independiente en el año 63 así que con cierta seguridad se puede afirmar que la fuente primigenia es de la primera mitad del siglo I. ¡Tiempos de Augusto!

Casualmente se sabe que Vipsanius Agrippa, mano derecha/curruña/socio de Augusto y artífice de la mayoría de sus victorias hizo un levantamiento y mapa del imperio y luego de su muerte el propio Augusto lo mandó a grabar en piedra; aparentemente era circular, imagino que en forma de cenefa alrededor de alguna column o algo así, no queda rastro de él. Así que probablemente la versión conservada es la resultante de aquel esfuerzo de Agrippa con algunas actualizaciones y añadidos (como los comentarios bíblicos/cristianos en ciertas zonas) que se fueron realizando a lo largo de los siglos.

Este mapa/guía es perfectamente útil aunque no tiene ni escala ni coordenadas, conociendo el nombre del destino es relativamente sencillo seguir las rutas. Para ver un poco cómo sería si lo representamos en un mapa-mapa he realizado esta recreación de la zona mostrada anteriormente buscando los nombres reconocibles y colocando líneas rojas entre ellos (el mapa base está tomado de aquí, es de 1912 y tiene la localización de los antiguos nombres):

Recreación moderna

Una recreación completa e interactiva se encuentra en OmnesViae.

Conozco a mucha gente que ignora totalmente el sistema orientación por los puntos cardinales y que de hecho se ubica en el mundo de aquella antigua manera: preguntando cuál es el próximo pueblo y cuál es la ruta para llegar a destino. Este mapa/itinerario/guía es una joya y es un milagro que todavía pueda intuirse cómo fue en su origen hace 2000 años.

La tormentosa tempestad

Internet ya no es lo que era.

Hace un par de años ví una película de la que no recuerdo el título ni la trama, sólo recuerdo que estaba filmada en Santorini y hablada en griego, como corresponde. Pues no encuentro manera de identificar la fulana película, bien que no era un éxito de taquilla pero ¿cómo puede ser que no aparezca por ningún lado? ¿He perdido todas las capacidades de búsqueda que durante años he ido obteniendo? Pudiera ser, pero quiero dudarlo. Lo que sí creo que es que los motores de búsqueda y muy en particular Google se han ido haciendo inútiles debido a una supuesta mejora en los algoritmos; por lo cual todo lo que resulta en las búsquedas es lo trillado, lo mayoritario, lo repetitivo, lo "exitoso". Asi que para evocar esos tiempos en los que uno de verdad encontraba cosas termina uno buscando por los entresijos de la red lo que puede deparar sorpresas interesantes pero se hace muy lento (una situación similar me ha pasado con otra pelicula de los años 70, de la que igualmente sólo recuerdo paisajes, este caso es aún más complicado porque era filmada en Turquía y hablada en francés).

De qué sirve tener algo que nunca olvida... si no sirve para recuperar recuerdos vagos.

En fin, que la película de marras servía para ilustrar la vida actual en la isla de Santorini, desde el punto de vista de sus habitantes y venía a cuento sobre la famosa erupción. Famosa porque ha sido propuesta como origen de dos mitos muy conocidos: la Atlántida y el Éxodo.

En estos días aparece como noticia que la Estela de la Tempestad firmada (vamos a decir) por el faraón Ahmose/Amosis -uno de los primeros de la dinastía XVIII, que reinó justo después del segundo período intermedio- describe las consecuencias de una erupción, y la relaciona con la de Thera/Santorini. Bueno, los autores de esta propuesta sólo están ratificando lo que ya habían descrito en 1996.

El asunto es interesante porque la erupción es un evento identificable de muchas maneras en toda el área del Mediterráneo oriental (hay una capa de ceniza o polvo asociada) y permitiría ajustar las convulsas cronologías relativas que se han ido construyendo poco a poco desde el descubrimiento de esas civilizaciones.

Lo que se sabe de la erupción es bastante: duró cuatro días, fue probablemente en verano, expulsó un volumen de más de 60 kilómetros cúbicos de material principalmente hacia el este y noreste y formó la actual caldera en el archipiélago que fue isla de Santorini (imagen). Es la más grande erupción de los tiempos históricos, dicen.

Fuente: http://www.dlr.de/dlr/en/desktopdefault.aspx/tabid-10081/151_read-5675/year-all

La identificación de las tormentas y otros fenómenos descritos en la estela de Amosis con los alcances de la erupción hacia Egipto ya fue rechazada en el año 98. Ahora uno de sus autores se ha decidido a rehacer la traducción con lo cual -siempre según él- queda más clara la relación. Como se sabe con creciente certeza desde 2006 la erupción de Santorini ocurrió alrededor de 1628 a.C. De aceptar la identificación, el reinado de Amosis se adelantaría casi cincuenta años; un cambio notable en la cronología egipcia.

Aunque todavía se trata de poco más que una opinión ya las fechas se andan moviendo y posiblemente haya pronto una nueva y mejor anclada cronología egipcia y por ende de otras áreas del Mediterráneo oriental.

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