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Oviedo y Baños, El Tocuyo y Coro
Acabo de releer la primera parte de la 'Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela' de José de Oviedo y Baños y encuentro que tiene una serie de cuentos interesantes aun con los detalles que aminoran su calidad, como una prosa semibarroca y el quizás evitable punto de vista del conquistador que mantiene consecuentemente.
Oviedo escribe en 1720 aproximadamente, y su fuente de información acerca del período inicial de la conquista procede de una revisión de documentos de la época que tal vez estén perdidos, y algunas crónicas anteriores. El período que refleja esta parte de la historia es el de los primeros descubrimientos y el poblamiento hasta 1550. La Venezuela de aquellos tiempos, particularmente durante el gobierno de los Belzares (Welsers) consistía en el territorio que se centraba en Coro y se extendía hasta el cabo de La Vela al occidente y tenía un límite impreciso al este; Oviedo habla de una provincia "Coriana" de la cual habría tomado su nombre la ciudad.
Oviedo relata innumerables batallas contra los aborígenes y establece algunas diferencias entre los caracteres de los conquistadores. Particularmente considera maligno a Alfinger; pero en general justifica las atrocidades del resto. Trata bien a Diego de Lozada y a Juan de Villegas que, sin embargo, no eran amigos. De Francisco Fajardo comenta que hablaba los idiomas indígenas porque era hijo de una "cacica" margariteña muy conocida; además, su conquista no tuvo trascendencia principalmente porque iba como independiente, esto es, como empresario conquistador sin apoyo estatal, y gracias a su dominio lingüístico y a su particular manera de ser se entendía de maravilla con los principales caciques. De hecho, Oviedo sólo cuenta de una masacre de Fajardo contra el grupo del cacique Paisana, en la costa cerca de Caruao que se debió -supuestamente- a un chisme (algunas cosas no cambian).
También cuenta Oviedo diversas ocasiones de defensa heroica por parte de los indígenas, que según creo no son muy conocidas ni recontadas en la historia escolar. Por ejemplo, la de Paramaconi contra Juan Rodríguez Suárez en lo que después sería Caracas. Allí cuenta que después de la batalla estaba entre los despojos un indígena con las dos piernas rotas que cuando vió acercarse a los que buscaban el cadáver de Paramaconi (que había huído) opuso tanta resistencia que mató -sentado como malamente podía estar- a tres e hirió a dos a flechazos y finalmente aferrándose a "los filos de la espada con las manos, procuró cojer entre los brazos a su homicida, para vengar, ahogándolo, su muerte".
Sin embargo, al menos en la narración de Oviedo, también llama la atención la gran cantidad de indígenas que no ofrecía resistencia y que se dejaban engatusar o aceptaban negociaciones con los españoles; aunque después las cosas no se desarrollaban según la palabra dada (algunas cosas no cambian). Particularmente, me llamó la atención el caso de Manaure, cacique máximo de la zona de Coro, que aparentemente mantuvo durante mucho tiempo un estado de convivencia con los recién llegados.
Encuentro muy interesante la época descrita, el primer poblamiento de Venezuela. La imagen que del país se hacían los conquistadores debe haber sido muy distinta a la visión caraqueñizada de la actualidad. Las vías principales partían de Coro, hacia Maracaibo y El Tocuyo. Luego se fundó Barquisimeto (Nueva Segovia) y en fin, el resto. Esa imagen parece haberse mantenido hasta bien entrado el siglo XVII, como puede verse en este fragmento de un mapa realizado por Francisco de Ruesta en 1634:
Este mapa tan impreciso llegó a mis manos gracias a una oferta que conseguí -calculo- alrededor de 1984. Se trata de una edición en gran formato patrocinada por el Concejo Municipal de Caracas con ocasión del bicentenario de la formación de la Capitanía General de Venezuela, que contiene un buen número de reproducciones de mapas antiguos del área de Venezuela y alrededores, entre los que se encuentra el de Ruesta.
El Tocuyo que se ve en la parte baja, era un caserío fundado por el gobernador autócrata (algunas cosas...) Juan de Carvajal, quien impuso a punta de matanzas la "autoridad" que había usurpado valiéndose de la ausencia del gobernador designado por la Audiencia de Santo Domingo. Utilizaba una ceiba frondosa en la que colgaba a los opositores, y en la cual fue colgado cuando se restituyó la autoridad legítima, y entonces la ceiba también murió.
No importa qué tan sesgado sea el punto de vista de un autor, al cabo de un tiempo su testimonio vale más por antiguo que por objetivo, y eso -creo- es lo que sucede con el cuento de Oviedo y con los mapas antiguos.
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Fue descubierto en 1999 (e incautado en 2002) y enseguida empezaron a surgir interpretaciones sobre su utilización: astronómica, religiosa, etc. Ahora, Harald Meller dice que han encontrado evidencia de que se utilizaba como una especie de reloj astronómico.
El disco -o escudo- presenta lo que parece un sol y un cuarto creciente lunar junto con algunas estrellas, realizadas mediante apliques de oro sobre fondo de bronce. El grupo de siete está identificado con las Pléyades. Según Meller el propósito del disco era encontrar el momento adecuado para intercalar el tiempo (de 11 días) necesario para cuadrar el año solar (de 365) con el lunar (de 354). El disco cumpliría esta función colocándolo a la vista del sol poniente en cierta época del año en la que la orientación relativa de la luna y las Pléyades se corresponde con la imagen (aquí hay una explicación gráfica anterior a la explicación actual).
Lo llamativo es que hasta ahora se suponía que sólo los babilonios sabían el asunto del mes intercalado, pero el disco de Nebra tiene una antigüedad de 3600 años, con lo cual se anticiparía. Según el astrónomo Ralph Hansen el disco fue construido con influencia babilónica, lo que no deja de ser impactante dada la fecha tan temprana y la distancia de Alemania a la supuesta fuente original.
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Este papiro encontrado a principios del siglo pasado y comprado por la Compañía de San Pablo por el curioso precio de 3,369,850 dólares estará expuesto a partir de este mes en el Palacio Bricherasio de Turín por un lapso de tres meses. Claudio Gallazzi es quien lo ha estudiado y cuenta las peripecias (¿o papiripecias?) del objeto.
Recuperado como envoltura de momia, donde estuvo por 1800 años, parece que antes fue utilizado como muestrario de dibujos en una especie de academia de Alejandría en el siglo I a.C. Esto se debió -según Gallazzi, no me consta- a que cuando se transcribió el texto originario, el inicio del primer libro del 'Periplo' de Artemidoro de Éfeso, se dejaron espacios en blanco para las ilustraciones y se envió a un taller especializado (los efectos especiales -aunque no digitales- de la época) y según parece hubo un error y el papiro no pudo ser empleado para su fin original. De allí que comenzasen a utilizar los espacios en blanco para otros dibujos y al final, terminase envolviendo una momia.
Como Artemidoro empezó su periplo por las columnas de Hércules, la parte que quedó dibujada muestra la parte sur y occidental de la península ibérica y constituiría el mapa de Occidente más antiguo de que se tenga noticia. Lamentablemente, la imagen que se consigue no muestra el segmento que contiene el mapa; habrá que esperar que comience la exhibición para obtener algo mejor.
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La campaña para publicitar el libro de Gavin Menzies sobre el descubrimiento chino de América va progresando. Un comentario de Marcos me hace refrescar el asunto. Hace casi un año me quejé de que no se mostraban los mapas de un tal Harris que mostrarían costas supuestamente desconocidas antes de 1492. Ahora, aparece un mapamundi chino también supuestamente realizado alrededor de 1400 (la noticia está en muchos sitios).
El cuento es así: un abogado chino de nombre Liu Gang (¿no dicen que todos los abogados pertenecen a esa familia?) compró el mapa hace pocos años a un librero de Shanghai. La fecha del mapa es 1763; así que no hay sorpresa en el hecho de que aparezca todo el mundo conocido, incluyendo Australia, América y una punta que pudiera ser la Goajira. Pero un comentario escrito en el propio mapa dice que es copia de otro, producido en 1418 y ahora perdido, en el que se habría utilizado información obtenida de primera mano de los viajes del almirante eunuco Zheng He. Actualmente están analizando con la técnica del carbono 14 un pequeño fragmento de esa copia de Liu en la Universidad de Waikato en Nueva Zelanda.
Menzies no ha esperado por los resultados para declarar el documento auténtico. Y es que está convencido de la llegada de los chinos a América, como expone en el libro que vende. Afortunadamente, dispone de un sitio en Internet denominado 1421 dedicado al documental televisivo que apoya la promoción de su obra. Hay allí un par de cosas interesantes; en primer lugar, una copia decente del mapa de marras, que se ve más abajo; y en segundo lugar un apéndice en español del libro en el que expone resumidamente los argumentos que apoyan su tesis.

La lista de "evidencias" que plantea Menzies es larguísima. Comienza por reunir los testimonios de muchos navegantes -incluidos Colón y Magallanes- que mencionan o más bien 'dejan caer' que habían visto algún mapa anterior o conocían algún dato de sus futuros destinos; por supuesto, también hay referencias chinas de los viajes de Zheng He, cuya flota sería parte de la mayor del mundo, que bajo el emperardor Yung Lo tendría más de 3000 naves, doscientas cincuenta con capacidad similar a galeones. Otro argumento: el único país del mundo que podría disponer de las capacidades navales y financieras para emprender un viaje de gran magnitud sería China.
Luego comenta la gran cantidad de poblaciones chinas o asiáticas reportadas -si no intuidas- por diversos descubridores, que se aúnan con relatos de los aborígenes que mencionan chinos, "pueblos amarillos" o simplemente de piel clara o "amielada". Un par de obras, una de Australia y otra de México que representan extranjeros. Dibujos de barcos en Australia antes del arribo de Cook. Petroglifos que muestran barcos, gente y hasta caballos en América. Diez relatos de autores contemporáneos o anteriores a 1400 que mayormente reafirman que los chinos navegaban (no que llegaron a América). Plantas que llegarían a otros continentes transportadas por los chinos, incluye el arroz a Suramérica, y el maíz a China. Igualmente animales como pollos y perros asiáticos en Suramérica y canguros en el zoológico del emperador. Objetos de aparente procedencia china o realizados con técnicas típicamente chinas. Similitudes lingüísticas (un par de palabras), como 'kumara' en Nueva Zelanda y 'kumar' en México para el boniato (que creo sea la batata). Finalmente, asoma algunos análisis de ADN que aparentemente derivarían de poblaciones chinas; entre estos menciona a los pueblos venzolanos occidentales irapa, paraujano y macoíta (que escucho por primera vez).
Todo esto está por verse. Otros cuentos con montones de evidencias aglomeradas tomadas de manera descontextualizada han pasado de moda también.
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Salió la noticia en The Telegraph y al día siguiente estaba reportada incluso mejor y con ayuda de mapas explicativos en Celtiberia.net. Y es que ahora cada cierto tiempo aparece el mapa más antiguo de ... en este caso, dicen que es el más antiguo del 'mundo occidental'. De todos modos, se trata de una piecita de arcilla (un ostracon) que presenta la situación de trece localidades de la Apulia, al sur de Italia. Escrita en caracteres griegos y en lenguaje de los mesapios -según dicen-, habitantes de la región hace 2100 años. A este paso, pronto se conseguirá reconstruir un atlas mundial dibujado en esa época primigenia, sólo hay que seguir juntando piezas.
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Se trata de un mapa que apareció entre libros viejos en 1957, y terminó en la Beinecke Library de la universidad de Yale. Atribuido a los años mil cuatrocientos y algo, en la parte occidental del mapa aparece una isla con el nombre de Vinlandia, que es decir Norteamérica, el sitio que los vikingos colonizaron temporalmente alrededor del año 1000. Por supuesto es sospechoso que aparezca la costa de América antes de 1492, aunque ya está probada arqueológicamente la permanencia en L'Anse aux Meadows de un grupo vikingo, por lo tanto existe la posibilidad de tal mapa; pero más
sospechosa que la presencia de una parte de América es la presentación que ofrece el mapa de Groenlandia, no sólo como una isla anticipada, sino con una forma bastante
aproximada a la que vemos en los mapas actuales.
Entre 1965 y 2003 han realizado una cantidad de pruebas al mapa y hay toda una discusión sobre su autenticidad, que sigue pareciendo cuestionable. Pruebas de carbono 14 establecieron en 2002 que el pergamino es del año 1425 aproximadamente.
Claro que la fecha del papel no autentica el dibujo del mapa. Los exámenes que han hecho van de caligráficos a químicos.
Ya en 1974 Walter McCrone hizo un estudio químico en el que encontró 'anatasa' u óxido de titanio, no producido artificialmente antes de 1920, con lo para él
ya está todo dicho.
El asunto está no tanto en el mapa -que no he visto sino en foto- sino en el uso apropiado de ese recurso inadvertido que es Internet. Es el sitio Web Exhibits, donde conseguí la información que resumí arriba. Está estructurado con cierta interacción que permite juzgar el valor de cada argumento, previamente presentado convenientemente. Aunque
en algunos puntos se nota que sus autores consideran el mapa es una falsificación, ponen los argumentos a favor y en contra y permiten entonces que cada uno saque la conclusión pertinente. Sirve, en suma, para notar la carencia de valor que tiene ese mayoritario porcentaje de basura que puebla la infoesfera.
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El nombre de Venezuela y las búsquedas en Internet
Hace algunos años conseguí sin querer una página de Internet donde se planteaba un
origen del nombre de Venezuela que me pareció llamativo, y que no volví a ver en
ninguna parte. Lamentablemente no recordaba quién era el autor, ni los detalles
del cuento, solamente que la página estaba en el sitio de la Universidad Francisco de Miranda (UNEFM). Pero como
suele suceder en Internet el sitio ha cambiado mucho y no aparece por ninguna parte
referencia alguna al tema. Ahí fue cuando recordé la máquina del retorno o "way back machine", donde
almacenan los sitios de Internet en sus diversas etapas -casi nada-. Así que busqué
el sitio de la Universidad del año 1998 -suponiendo que esa era la fecha- y ¡efectivamente! conseguí la página con la hipotética explicación que relataré a continuación.
El autor es Adrián Hernández Baño, firma como 'cronista de Buchivacoa', profesor
jubilado de la UNEFM y autor de varios libros, de los cuales he conseguido dos
o tres referencias. Una es la de 'Transcripción toponímicos indígenas Quechuas en el estado Falcón, Venezuela' que no se oye muy sensata al primer golpe; la
otra es 'Alonso de Ojeda. Descubridor de las costas corianas (años: 1499.- 1502.- 1505)'.
Aparentemente, la página en cuestión es el capítulo seis (o un extracto) de este último
libro.
Hernández Baño comienza por establecer que la primera referencia al nombre de Venezuela
aparece en el mapa de Juan de La Cosa (así como otros veinte topónimos, prácticamente
identificados totalmente), c. 1500. Según su análisis, además de negar el
viejo y desgastado cuento de "pequeña Venecia", lo que el mapa dice es "Veneruela". Inmediatamente, cita la primera referencia impresa al dicho nombre que es la bien conocida del libro "Summa de geographia" de Martín Fernández de Enciso, c. 1519, quien se supone -dicen otros sitios- que viajó con Ojeda y de la Cosa en el viaje de 1499. Siguiendo la descripción de Fernández de Enciso, Hernández dice haber encontrado el sitio preciso de la población "que llamaban Veneciuela". El dice que se trata de una roca -o promontorio- de unos 300 y pico metros que se encuentra en la bahía de Amuay. En su visita al sitio halló muchas conchas, tantas como para dar nombre al lugar. De allí deduce que el nombre 'Veneruela' viene de 'venera' o concha marina y que sería el mismo Juan de la Cosa quien le puso el nombre basándose en la presencia de tantas y tantas conchas. Lamentablemente, la imagen donde se especificaba con algún detalle el sitio exacto no está almacenada en la 'máquina del retorno' y la descripción de Hernández Baño es casi tan confusa como la de Fernández Enciso. Hasta aquí, los argumentos.
Parece haber consenso actualmente sobre el asunto de que el nombre de Venezuela no
viene de una comparación despectiva con Venecia. Mucha gente asocia la referencia de
Fernández de Enciso con un sector del Zulia más bien cercano a la Goajira. Hernández
Baño, sin embargo, lo encuentra en Amuay (Paraguaná). Así que sólo hay dos referencias tempranas
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