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Como suele suceder se está armando un revuelo desde que la profesora Lynn
Catterson (Columbia) dió una charla el día 6 de este mes -y promete un libro-
sobre el famoso grupo escultórico de Laoconte y sus hijos
(en el Museo Vaticano):

Dice que es una ¡falsificación realizada por Miguel Angel! Entre los argumentos,
explica que la escultura fue encontrada en 1501, cuando Miguel Angel no
era tan famoso; y que fue autenticada por él mismo. Este es uno de esos
casos en los que se puede "suspender la incredulidad" por un rato,
tiene intriga y trama policial. Como no he podido conseguir un trabajo
original de Catterson, no conozco los demás elementos de su teoría; pero
gracias a la
Wikipedia me entero que la escultura fue desenterrada faltando el
brazo de Laoconte, y que el papa Julio II (partícipe importante como
interesado en el arte clásico y comprador del hallazgo) hizo un concurso
entre escultores para completar la pieza. Ganó la posición del brazo
levantado, pero Miguel Angel había dicho que el brazo debía estar hacia
la espalda... En 1957 se encontró el brazo original y efectivamente, era
como había "supuesto" Miguel Angel... mmmmm...
Pero el asunto no queda esculpido ahí. El cuento de Laoconte y sus hijos
es más enrevesado de lo que conviene a un cuento mítico. Por un lado,
parece que fue Virgilio quien en su 'Eneida' describe que fue Laoconte,
sacerdote de Apolo en Troya, quien se opuso a la recepción del caballo y le atribuye la famosísima frase Timeo Danaos et dona ferentes, que hay quien usa todavía: "temo a los griegos aunque traigan regalos" (y esto por supuesto es extensible a cualquier grupo del cual uno sospeche). Pero como bien ha investigado
Herbert González Zymla, de la Universidad Complutense, hay otras
versiones que dicen que Laoconte era sacerdote de Poseidón. Otras, que el
castigo ofídico fue debido a que faltó al celibato debido
¡y en el mismo templo! Otros dicen que clavó una lanza de bronce en
el caballo, lo que ofendió a Poseidón, que le envió dos serpientes
marinas. En unas versiones muere Laoconte y sus dos hijos, pero en
otras queda vivo el menor de ellos, porque le había puesto el apelativo
del dios 'Timbreo' (vengativo).
La variedad de versiones también está expresada, además de la escultura
de marras, en una obra de El Greco y en un mural de Pompeya:

En suma, la Odisea, como decía Borges, es el libro del cual todos los
otros están escritos.
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