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La Agencia Espacial Europea publicó hace unos días una nota bastante alarmante sobre la reducción del área cubierta por hielo en el Ártico; en los últimos diez años se había venido reduciendo unos 100.000 kilómetros cuadrados cada año, pero el último año el encogimiento ha llegado a un millón de km2.
Incapaz de fotografiar desde un helicóptero para no hablar de un satélite, me he dado cuenta que dispongo de algunas imágenes del única área helada de Venezuela, el pico Bolívar o La Aguja, de cerca de 5.000 metros de altura y que podría utilizarlas para corroborar o no la idea que está tan de moda del cambio climático (ya sabemos que cuando se habla de cambio, lo que habitualmente quiere decir es empeoramiento).

Como dicen los reporteros: "las imágenes hablan por sí mismas". Sin embargo no explican de dónde fueron tomadas. La superior -como quizás algún consumado observador haya notado- está tomada desde la propia cabina del teleférico, entre la tercera y la cuarta estación. Las siguientes desde la tercera estación, en suma desde unos 4.000 metros de altitud. La inferior, en cambio, es una vista con acercamiento desde el Jardín Botánico de la ciudad de Mérida, a no más de 1800 m.s.n.m. No es mucho, pero al menos la calidad de las fotos se puede comparar con la de los satélites de poca resolución :-)
Yo diría que cada vez hay menos hielo y nieve.
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En el Album de Caracas y Venezuela que Henrique Neun publicó a fines del siglo XIX, aparece esta imagen de la Casa de la Aduana de Puerto Cabello.
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Se trata de la denominada 'Casa Guipuzcoana' construida seguramente por esa compañía y que según algún folleto turístico fue donada al General Páez por sus "servicios a la república", y cuando Neun pasó por allí era de nuevo casa de la aduana. Es una edificación de dos pisos más ático que se mantiene en bastante buen estado aunque plagada de palomas y sus consecuencias. Actualmente es una biblioteca pública y se puede visitar en gran parte.
En los ciento veinte años que han pasado entre ambas imágenes el edificio ha sufrido algunas modificaciones (no muy visibles por los árboles de la actual plaza) como pérdida de dos puertas frontales, que ahora son ventanas; cambio de cinco pequeños balcones -en cada ventana superior- por un sólo balcón central ahora techado, etc. Esta casa se encuentra muy cerca de la entrada del puerto -como es lógico- y lo que era la zona de movimiento de carga (incluso con rieles para facilitar el transporte mediante tracción sangre) es ahora una pequeña plaza que ofrece algo de sombra que se agradece mucho aun cuando se pierda amplitud de vista.
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Lo que más me llama la atención es que la pequeña -y estrecha- calle de la izquierda y al fondo se mantiene casi igual. Los cambios en esas casas son mínimos. Es evidente también la transformación del vestido y la forma de actuar de las personas aun en estas instantáneas. No se imagina uno cómo se podría andar con aquellas ropas; actualmente, lo más popular son los "chores" y las franelas. Claves de actualidad de la segunda foto: moto y kiosko de celulares.
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A raíz de la publicación -hace pocos días- de imágenes de la Calle Colombia de Valencia, Pedro envía este dibujo de 1870 en el que aparece el Puente Morillo, que viene siendo la entrada de Valencia y principio de esa calle. Dice que fue escaneado de un ¡cenicero!, lo cual tiene su mérito técnico, para no hablar de la memoria requerida para detectar la coincidencia.

Casualmente, en esos días encontré el sitio denominado Viejas Fotos Actuales, producido por "el pintor venezolano Ernesto León desde 2002" y entre otras muchas cosas interesantes que allí aparecen, está esta postal de 1911 del mismísimo Puente Morillo con un gentío al sol y con chaquetas totalmente inadecuadas, digo yo.

Es evidente que esta vista de Valencia lucía turística y pintoresca hasta principios del siglo XX. En la actualidad, nadie podría decir eso, aunque sigue manteniendo un cierto aire tradicional. Parece que el cambio más visible es el de los postes de electricidad; el paramento del puente está prácticamente igual, aunque con menos mantenimiento. Viendo esto, uno supone que la entrada de Valencia ya no es por aquí.
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Ferdinand Bellermann viajó por Venezuela entre 1842 y 1845 y es probablemente el más profuso pintor de paisajes venezolanos del siglo XIX. Como tantos otros alemanes, vino siguiendo el camino de Humboldt y su obra refleja la admiración que sentía por la diversidad vegetal que aquí encontraba. Estuvo principalmente en Caracas, la Colonia Tovar que se iniciaba, Puerto Cabello y Mérida. Sus cuadros estuvieron de moda en un tiempo ya remoto, sin embargo, parecen seguirse cotizando entre los plutócratas autóctonos.
Gracias al libro 'Memorias del paisaje' editado por la Galería de Arte Nacional con ocasión de una exposición de la obra de Bellermann realizada entre fines de 1991 y principios de 1992, dispongo de algunas reproducciones que pienso contrastar con la realidad actual. Dicen que Bellermann pintó muchos cuadros de memoria, años más tarde (1870) y que pintaba siguiendo cánones paisajistas de su época más que representando lo que veía directamente. En cualquier caso, es el único -creo- testimonio visual de esa época pretérita y poco documentada.
Un ejemplo: cuando uno ve esta imagen, que titulan en el libro 'Valle en la sierra de Mérida', inmediatamente se nota que se trata de El Valle, ahora más popularmente conocido como La Culata, al noreste de Mérida:
Sin embargo, cuando uno se encuentra allí, en el probable sitio de la ejecución pictórica, la cosa no se ve tan clara (la fotografía está tomada desde el monumento a Bolívar erigido en 1842, y si no fue desde allí mismo donde Bellermann pintó, fue muy cerca, aunque todo el borde de la meseta merideña está tan lleno de casas que resulta improcedente encontrar el sitio exacto). En primer lugar ¿cómo es que hay más árboles ahora que entonces?
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Luego, es evidente el toque dramático que le puso Bellermann tanto por el color como por la exageración de las pendientes que rodean al río Mucujún. La mesa que aparece al centro del cuadro parece ser la que ahora llaman Vallecito, pero no es tan evidente como entonces. Increiblemente, el trazado del río es prácticamente igual. La carretera trasandina que permite el acceso a Mérida actualmente pasa por la ladera de la derecha, y de hecho, toda la vertiente visible corresponde al tramo de la muy popular Vuelta de Lola que constituye la principal entrada de la ciudad. La ladera izquierda, despoblada en el cuadro de Bellermann está llena de edificios ahora. Aunque las nubes en el fondo sobre los picos parameros siguen siendo similares, algo ha cambiado en 160 años.
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Aunque me enteré por el estupendo BibliOdyssey, el Album de Caracas y Venezuela publicado y aparentemente dibujado también por Henrique Neun en 1877 está digitalizado y disponible en la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes y consta de 35 litografías con escenas de la época, principalmente Caracas y Maracaibo.
Apreciar las transiciones de una época a otra siempre me ha parecido interesante, así que iré buscando los sitios correspondientes a las imágenes del album, a ver si es que hay algún cambio después de 130 años... Comenzaré por esta vista de la calle Colombia de Valencia que Neun recogió muy cerca de la plaza Bolívar.

La iglesia, el cerro El Calvario al final y la dimensión de la calle son prácticamente las únicas cosas que se mantienen; en lugar de un carro arrastrado por un burro hay ahora muchos carros .... ; la gente viste diferente y van más apurados; en lugar de casas hay edificios, y aunque las aceras tienen las mismas dimensiones en casi toda la calle, en esta vista se nota que hicieron un retiro que las amplia ligeramente. Los toldos también cambiaron de forma y de lado.

Es evidente también que ahora hay electricidad. No sé por qué, pero parece que las compañías de electricidad tienen mucho interés en manifestar su presencia. El centro de cualquier ciudad venezolana es principalmente un espectáculo de cables. En fin; esta ciudad está allí mismo al otro lado del lago y aún así no la conozco, pero gracias a un tour que me dió mi hermana por la zona, aprendí que la calle Colombia de Valencia viene siendo la equivalente a la calle Bolívar de Maracay, es la vía del que alguna vez fue camino real, pasa el puente sobre el Cabriales, llega a la plaza Bolívar y sale hacia el oeste. Otra vista de la misma calle, en la que se ve el puente y casi toda la calle, hace más notorio el asunto.
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