Calles de mi niñez

Empinada

Calles tranquilas,
que empinándose van
detrás de la neblina...

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Un detalle que en Mérida me llamó la atención fue el hecho de construir las casas ¨de antes¨ -sin mayores criterios arquitectónicos formales, académicos- adaptándose al suelo, a su pendiente, a sus inclinaciones, en lugar de ¨aplanar¨o ¨terrazear¨ las colinas o los cerros y las montañas. El constructor respetaba el suelo y se adaptaba al mismo en lo posible.