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Pasión por Egipto

Leí 'La pasión por Egipto' de Daniel Meyerson, título en español de un libro cuya traducción más estricta sería 'El lingüista y el emperador' pero deben haberlo puesto los mismos que traducen los títulos de las películas gringas. En fin.

El caso es que el autor del libro pasa bastante trabajo a lo largo de las 200 páginas para tratar de convencerlo a uno de que está hablando de un tema en particular, pero no lo logra. Se supone que hay alguna relación entre Champollion, Napoleón y la piedra de Rosetta; así que cualquier cosa desde la biblioteca de Alejandría, hasta retazos de historia doméstica de los Tolomeos, pasando por los asuntos de Josefina y las invasiones que ha sufrido Egipto a lo largo de 4000 años justifican su presencia. Claro que esto puede verse como una virtud del texto, piezas sueltas apenas relacionadas por el contexto geográfico y a veces temporal, integradas como un collage textual. Habrá a quien le guste. Pero a mi modo de ver, la historia y hazañas de Jean Francois Champollion son bastante más interesantes que las de Napoleón o cualquier otro invasor; así que los cuentos de Napoleón sobran allí.

Prensa mundial

En el último número de Le monde diplomatique, Ignacio Ramonet expone la aparente decadencia de la prensa a nivel mundial. Lo mejor del artículo es que -a diferencia de lo acostumbrado por la prensa que sí es decadente- está muy documentado, con más de 21 citas bien referenciadas y números recientes de volúmenes de venta o desaparición de medios. P.e. lo que llama 'prensa de calidad' ha caído en el año 2003 entre 4 y 12%, y se esperan iguales o similares datos para el 2004; a lo cual no escapa el propio Monde Diplomatique que bajó sus ventas un 12% en 2004.

El asunto es preocupante porque hay una convergencia nefasta entre la concentración de los medios en pocas manos, particularmente de industriales y comerciantes, como el caso del fabricante de armas Serge Dassault mencionado por Ramonet; la mencionada baja en la cantidad de periódicos vendidos; y por último la desaparición de muchos medios, algunos muy connotados.

Ramonet menciona causas externas y causas internas para explicar esta situación. Entre las primeras: los diarios gratuitos que según parece son muy populares en Europa; Internet y su crecimiento y difusión; y -sorprendentemente- el 'blogging'. Dice de los 'blogs':

su popularidad sugiere que muchos lectores prefieren la subjetividad y parcialidad de los bloggers a la hipócrita y falsa objetividad e imparcialidad de los principales periódicos.

Entre las segundas, dice que son mayormente debidas a la pérdida de credibilidad de los medios impresos, en parte porque los medios están siendo tomados por grupos industriales que los utilizan con fines económicos o políticos y en parte porque las manipulaciones, engaños y mentiras puras están en auge (en este sentido recuerda 3 o 4 casos de fraudes noticiosos muy connotados, realizados por periodistas que alguna vez fueron reputados). Por otro lado, muchos medios son agentes no encubiertos de propaganda pura y simple (también recuerda varios casos). El párrafo que encuentro más citable dice algo como:

El público... cree que, a pesar de la saturación de medios en nuestra sociedad, vivimos en un estado de inseguridad informativa. La información puede proliferar pero tenemos cero garantías de su confiabilidad. Podría ser falsa. El periodismo hoy está caracterizado por especulación y espectáculo, en detrimento del adecuado periodismo investigativo. Exhibición y empaquetado valen más que la verificación de los hechos.

El catálogo estelar de Hiparco

En estos días aparece un trabajo de Bradely E. Shaefer (Universidad de Lousiana) de lo más interesante. El autor es astrónomo y su principal interés -según informa él mismo- es "usar fotometría de objetos que explosionan para obtener resultados de interés para la cosmología"; pero el trabajo de marras, publicado en su sitio antes que en el 'Journal for the History of Astronomy', no tiene aparentemente nada que ver con eso.

Se trata de un análisis del Atlas Farnesio, el titán que lleva el mundo en sus hombros. La escultura es -según los expertos- una copia romana del segundo siglo, pero la original sería griega y anterior al inicio de nuestra era. El globo tiene grabadas 41 constelaciones en sus posiciones relativas y figuras tradicionales, así como las líneas del ecuador y trópicos, pero ninguna estrella individual. Antes se habían propuesto como orígenes probables de estas configuraciones al Almagesto de Tolomeo; o una obra de Arato, o de Eudoxo, o... el mismo Shaefer dice que hay muchas posibilidades razonables para fecharlas según están registradas en el globo de este Atlas.

Después de 70 fotografías, conversiones y procesamiento matemático, concluyó que la fecha de las observaciones es 125 a.C. más o menos 55 años. Y está muy convencido de este resultado. Así que comparando esa fecha con los catálogos estelares más famosos de diferentes épocas y -por lo tanto- con sus autores, encuentra que el único que puede haber dado origen a esta representación es Hiparco (de Nicea, siglo 2 a.C.); famosísimo astrónomo, a quien se atribuye el descubrimiento del movimiento de precesión, y que elaboró un catálogo de estrellas del cual no quedan sino referencias parciales en otros trabajos.

Pues según Shaefer, es ese catálogo de Hiparco el que fue utilizado como patrón para la elaboración de la escultura. Por una parte, todos las referencias existentes de ese catálogo corresponden al globo, y por otra, el globo contradice todas las fuentes que se han propuesto alternativamente; así que Shaefer imagina que Hiparco construyó un modelo en forma de globo de su ahora desaparecido catálogo y el escultor original (presumiblemente griego) copió ese modelo. Luego, el escultor romano utilizó esa estatua -ahora también desaparecida- para crear la existente en el Museo Arqueológico de Nápoles.

Atlas

Lo más interesante, de ser cierto lo que presume Shaefer con tanta convicción, es que ahora se dispondría de una copia completa del ¡catálogo desaparecido de Hiparco!