Mapas o vistas del sitio

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Ahí viene el lobo

Desde hace tiempo nos amenazan con la llegada del papel electrónico y sus "grandes ventajas". Pero no fue sino hoy que por fin aparece un dispositivo que hace uso de esa tecnología (denominada e-ink):

Con papel electrónico

Este modelito Sony (Portable Reader System PRS-500) cuesta apenas 350 dolaritos; o sea, para entendernos, ochocientos mil bolívares si no lo compramos aquí, en este país costará más o menos entre el doble y el triple de eso. Qué duda cabe, tiene capacidad para unos ochenta libros y lo mejor es que se pueden cambiar cuando uno quiera (¿seguro?). El pseudopapel e-ink permite visualizar con cuatro tonos de gris, o mejor, blanco, negro y dos grises. Dicen que puede leer formatos PDF, txt, RTF y otro de Microsoft que nadie debería utilizar. La conexión al computador, que es fundamental para el "abastecimiento" de libros, sólo se puede hacer con un sistema cerrado y anacrónico llamado "Windows® XP".

El asunto es que le muestran a uno las bondades de la portabilidad, la facilidad de lectura, la diversidad de libros, la duración de las pilas, etc., pero en realidad lo que están buscando es apresar (lock-in) a incautos que compren los materiales que vendrán "protegidos" y que tendrán contado el número de lecturas, y más adelante, cobrarán por cada lectura.

La verdad es que hace mucha falta un aparatico de estos, pero habrá que seguir esperando.

3, por debajo de la mesa

Hace una semana que estos psicoexcesos cumplieron tres años, y la verdad es que me vine a dar cuenta por casualidad del aniversario. Tampoco es que haya nada que celebrar, pero en fin... Un total de trescientas notas, 309 exactamente, de muy irregular calidad; aunque también se puede decir de muy regular calidad y la idea se entiende igual.

Supongo entonces que en seis años más habré llegado a mil anotaciones si el promedio se mantiene: no se pierda la entrada número 1000 de psicoexcesos en septiembre (u octubre, quién sabe) de 2012.

Hijos de Iberia

En muchos sitios se comenta el "nuevo" descubrimiento: los ingleses descienden principalmente de una población del norte de la península ibérica; comparativamente, las trazas dejadas por anglos, sajones, normandos y demás son minoritarias.

Al profundizar un poco se da uno cuenta -como está sucediendo con tanta frecuencia- que el asunto ni es nuevo ni es descubrimiento. Lo que pasa es que Bryan Sykes acaba de publicar un libro que recapitula sobre el tema, exagerando quizás el asunto de la ascendencia ibérica y todo el revuelo periodístico no es más que otra campaña publicitaria más. De todos modos, el asunto es interesante porque no es la ruta de poblamiento que uno esperaría. El estudio del cual se deduce esto fue hecho sobre muestras tomadas a 10.000 habitantes de las islas británicas.

En algunos sitios resumen diciendo que la mayoría de los británicos son celtas. Pero como bien especifica Stephen Oppenheimer hablar de "celtas" no tiene sentido alguno, sino el que ha ido adquiriendo en la confusión de las propuestas de los últimos siglos. Hasta hace poco se suponía que la población principal de Gran Bretaña procedía de la invasión anglosajona del siglo IV o V. Este estudio resalta que todas las invasiones que llegaron allí fueron de poca población y de capas elitescas o dominantes (como en todas partes).

Ahora luce más pertinente que nunca antes el poemita que alguna vez me contó un madrileño:

Español que va a Inglaterra
y se mete a la recluta
ya no es más hijo de España
sino de la gran... Bretaña

La noche americana

Ví esa película del famoso François Truffaut hace no menos de 30 años; supongo que en el momento de su estreno que debe haber sido en 1974-75, dado que la cinta es de 1973. Recuerdo muy pocas cosas, que la ví en Caracas y que me gustó el asunto de una película dentro de otra; pero del resto nada. Tenía tiempo queriendo volverla a ver y ya lo conseguí.

Escena de la Noche Americana

Entre las cosas que había olvidado -imperdonablemente- estaba la presencia de Jacqueline Bisset, que hace el papel de estrella :-), muy joven y esplendorosa, cualidades resaltadas por un conjunto de primeros planos que le dan valor a la película sin aportar argumento alguno.

Jacqueline Bisset en la Noche Americana

Por otra parte, recordaba cosas que no están en la película... creo que esto se debe a que (¡nunca a trastornos de memoria!) desde que ví La noche americana he tratado de ver cualquier otra película cuyo tema sea hacer películas; dan buen material para reflexionar sobre la realidad y esas cosas y mi memoria debe estar mezclando recuerdos. La cinta de Truffaut presenta una visión de la factura de películas bastante práctica; los personajes realizan un largometraje bastante bobo llamado Les presento a Pamela; y uno va como viendo dos películas, la que ve y la que están haciendo los personajes. Para más confusión el propio Truffaut hace el personaje del director Ferrand, así que demostró allí que podía dirigir dos películas y actuar simultáneamente. Y en ciertos y pocos momentos se oye la voz de -supuestamente- Ferrand reflexionando sobre los rollos de la dirección, pero claro, es la voz de Truffaut, así que quizás no es el personaje el que habla.

Hay quien dice que es un "clásico"...

Nostalgias de Puente Morillo

A raíz de la publicación -hace pocos días- de imágenes de la Calle Colombia de Valencia, Pedro envía este dibujo de 1870 en el que aparece el Puente Morillo, que viene siendo la entrada de Valencia y principio de esa calle. Dice que fue escaneado de un ¡cenicero!, lo cual tiene su mérito técnico, para no hablar de la memoria requerida para detectar la coincidencia.

Puente Morillo en 1870, de un cenicero

Casualmente, en esos días encontré el sitio denominado Viejas Fotos Actuales, producido por "el pintor venezolano Ernesto León desde 2002" y entre otras muchas cosas interesantes que allí aparecen, está esta postal de 1911 del mismísimo Puente Morillo con un gentío al sol y con chaquetas totalmente inadecuadas, digo yo.

Puente Morillo en 1911, de una postal

Es evidente que esta vista de Valencia lucía turística y pintoresca hasta principios del siglo XX. En la actualidad, nadie podría decir eso, aunque sigue manteniendo un cierto aire tradicional. Parece que el cambio más visible es el de los postes de electricidad; el paramento del puente está prácticamente igual, aunque con menos mantenimiento. Viendo esto, uno entiende que la entrada de Valencia ya no es por aquí.

Desde el Puente Morillo en 2006, a contraluz

Algunas incongruencias toponímicas venezolanas

Josefita Camacho nunca vivió en Chivacoa

En la zona industrial de Tejerías sólo se fabrican techos metálicos

Tinaquillo es como el doble de grande que Tinaco; Tocuyito tiene mucha más población que el Tocuyo, pero Barinitas es más pequeño que Barinas

Llano del Hato no fue fundado, como alguna gente cree, por un soplón arrepentido

Pueblo Llano es una bajada bastante inclinada y rodeada de barrancos; pero Llano Grande es un caserío pequeño ubicado en lo alto de una montaña

Humocaro Bajo y Humocaro Alto ¡están a la misma altura!

El Valle, Mérida

Ferdinand Bellermann viajó por Venezuela entre 1842 y 1845 y es probablemente el más profuso pintor de paisajes venezolanos del siglo XIX. Como tantos otros alemanes, vino siguiendo el camino de Humboldt y su obra refleja la admiración que sentía por la diversidad vegetal que aquí encontraba. Estuvo principalmente en Caracas, la Colonia Tovar que se iniciaba, Puerto Cabello y Mérida. Sus cuadros estuvieron de moda en un tiempo ya remoto, sin embargo, parecen seguirse cotizando entre los plutócratas autóctonos.

Gracias al libro 'Memorias del paisaje' editado por la Galería de Arte Nacional con ocasión de una exposición de la obra de Bellermann realizada entre fines de 1991 y principios de 1992, dispongo de algunas reproducciones que pienso contrastar con la realidad actual. Dicen que Bellermann pintó muchos cuadros de memoria, años más tarde (1870) y que pintaba siguiendo cánones paisajistas de su época más que representando lo que veía directamente. En cualquier caso, es el único -creo- testimonio visual de esa época pretérita y poco documentada.

Un ejemplo: cuando uno ve esta imagen, que titulan en el libro 'Valle en la sierra de Mérida', inmediatamente se nota que se trata de El Valle, ahora más popularmente conocido como La Culata, al noreste de Mérida:

El Valle según Bellermann

Sin embargo, cuando uno se encuentra allí, en el probable sitio de la ejecución pictórica, la cosa no se ve tan clara (la fotografía está tomada desde el monumento a Bolívar erigido en 1842, y si no fue desde allí mismo donde Bellermann pintó, fue muy cerca, aunque todo el borde de la meseta merideña está tan lleno de casas que resulta improcedente encontrar el sitio exacto). En primer lugar ¿cómo es que hay más árboles ahora que entonces?

El Valle en 2006

Luego, es evidente el toque dramático que le puso Bellermann tanto por el color como por la exageración de las pendientes que rodean al río Mucujún. La mesa que aparece al centro del cuadro parece ser la que ahora llaman Vallecito, pero no es tan evidente como entonces. Increiblemente, el trazado del río es prácticamente igual. La carretera trasandina que permite el acceso a Mérida actualmente pasa por la ladera de la derecha, y de hecho, toda la vertiente visible corresponde al tramo de la muy popular Vuelta de Lola que constituye la principal entrada de la ciudad. La ladera izquierda, despoblada en el cuadro de Bellermann está llena de edificios ahora. Aunque las nubes en el fondo sobre los picos parameros siguen siendo similares, algo ha cambiado en 160 años.

Papel viejo

Hubo un tiempo en que me parecía interesante imaginar casas para los amigos. Las manchas del papel delatan la antigüedad de la práctica. La planta de esta "mansión" unipersonal que se puede mal ver aquí es la de Gustavo en un tiempo en que tenía muchas manías.

Mansión Llavaneras, versión 1

Y como algunas cosas no cambian, las manías siguen ahí, vivitas...