Mapas o vistas del sitio

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Ahora es pura química

Dicen en Science Blog que Joseph Nagyvary tiene treinta años investigando los motivos de la calidad de los violines de Stradivari y Guarneri. Su conclusión, publicada en Nature apunta a que los químicos utilizados para tratar la madera contra sus comedores naturales son los que la dotan de esa especial calidad que hace costar a cada uno de los aproximadamente 600 Stradivari existentes un poquito más de cinco millones de dolaritos.

El problema está en que esto contradice totalmente una hipótesis publicada en 2003 que atribuye a circunstancias climáticas la consistencia de la madera de aquellos años (principios del siglo XVIII); un trabajo publicado también en una revista de las que llaman "científicas". Así que según Nagyvary, unas sustancias químicas no identificadas son las que dan la sonoridad características, y la madera no importaría tanto; mientras que los autores del otro trabajo se tomaron bastante ídem para explicar por qué la madera tendría una calidad excepcional. Esto ya se está pareciendo a las investigaciones sobre el colesterol del chocolate.

Estampas mayas

Si queda alguien en el mundo que dude del potencial informativo disponible por vía de Internet, puede suspender su incredulidad al ver la gran cantidad de manuscritos perdidos para todos los efectos, yacentes en colecciones privadas o en oscurísimas bibliotecas, que cada día van apareciendo y son puestos al alcance del gran público -gente como uno-.

El blog llamado BibliOdyssey se dedica justamente a esto y leerlo es una de las mejores cosas que se pueden hacer navegando por ese mar de inutilidades que se ha dado en denominar "la güeb". La nota que publica hoy trata de un libro de dibujos que tiene su historia. Fue realizado por el dibujante guatemalteco Ricardo Almendáriz durante una expedición al sitio de Palenque en 1787. El gobernador de Guatemala José de Estachería encargó a Antonio del Río la exploración de Palenque, que aparentemente se había puesto de moda en esos años. Del Río produjo un informe del cual se conservan copias, pero los dibujos aparecieron por otra vía en una colección privada, y ahora están publicados en el sitio de la Biblioteca del Congreso gringo. La historia del recuento de Del Río es casi tan azarosa como la del pueblo de Palenque.

Dibujo de Almendáriz

Una de las mejores cosas de la obra gráfica de Almendáriz es su título:

Colección de estampas copiadas de las figuras originales que de medio, y bajo relieve, en estucos y piedras, en varios edificios de la población antigua nuevamente descubierta en las inmediaciones del pueblo de Palenque en la provincia de Ciudad Real de Chiapa, una de las del Reyno de Guatemala en la America Septentrional.
Después de esa descripción pormenorizada en la portada, ni una palabra más; sólo los treinta dibujos, que probablemente sirvan para cotejar el estado actual de los grabados aunque contengan algunas imprecisiones, porque es bastante evidente que el artista incorporó su modo de ver a las imágenes. Entre las figuras aparecen varios signos de la escritura maya como estos:

Dibujo de Almendáriz

Los expertos ya los habrán descifrado, pero por si no, adelanto un poco el trabajo: en la zona coloreada dice "ocho".

Europa nos alcanza

Es bien sabido que los europeos y demás habitantes de regiones nórdicas envidian el modo de vivir venezolano. Se advierte cada vez que alguno viene de visita y hay que empujarlo para que se vaya. Hay algo atractivo en la falta de leyes o más bien en su ignorancia voluntaria, llevada a cabo por toda la sociedad en un acuerdo callado pero muy efectivo.

Pues los muy avispados están tratando de copiarnos. Este artículo explica cómo en varias ciudades europeas están eliminando todas las señales de tráfico, semáforos incluidos y cómo ha disminuido el número de accidentes y ha mejorado la circulación en consecuencia. El caso más notorio es el de Drachten, en Holanda, donde quitaron los 18 semáforos que tenían, y han eliminado los rayados, las señales y parece que hasta las aceras, para que peatones y choferes compartan las vías. Según dicen, el hecho de no tener que cumplir las rígidas normas hace que los conductores pongan más atención a los viandantes y se vean obligados a hacer señales con la mano y a ser amables entre sí.

Tarde piaste, pajarito. Hace muchísimo tiempo que en Venezuela se está haciendo eso y con los resultados que optimistamente esperan alcanzar los europeos. Aunque es cierto que las señales no se han eliminado (donde las hay) nadie les pone atención; los rayados significan lo mismo que la ley: nada; y las aceras se comparten entre peatones y carros con toda tranquilidad.

En ciudades alemanas apenas están probando nuestra tecnología con pruebas piloto; veo muy difícil que lleguen a tener algo tan distribuido como aquí, todo el país en conjunto. La cultura de ignorar las normas no se adquiere tan fácil, habrá que esperar para ver si les da resultado.

El elefante de Alejandro

Un cuento bien contado aparece en el último número de Saudi Aramco World, una revista hecha a todo trapo (estos petroleros) y que suele incluir artículos históricos del medio oriente. Este está escrito por Frank L. Holt e ilustrado de muy buena manera por Norman MacDonald.

El asunto se remonta a los años siguientes a la muerte de Alejandro. Pérdicas era el aparente heredero, y debía enterrar a Alejandro, pero Ptolomeo encontró la manera de secuestrar el cadáver y llevarlo a Egipto. Parece que para los macedonios enterrar al rey muerto era la mejor evidencia de legitimidad sucesoria. Por supuesto (no hay que olvidar que se trata de sátrapas, vulgo chupamedias) Pérdicas no lo toleró y tratando de imitar a Alejandro en el cruce del Hidaspes (donde venció gracias a los elefantes y al monzón) atacó a Ptolomeo en el delta del Nilo pero fue rechazado -dice Holt- porque Ptolomeo personalmente cegó al elefante líder.

Así que Pérdicas, retirado al lado este del Nilo convenció a su ejército de llegar hasta Menfis para atraversar por allí. Cuando los primeros hombres comenzaron a pasar el río, el agua les llegaba al cuello, así que Pérdicas colocó una fila de elefantes como barrera o dique a su izquierda y otra de caballos más abajo para recoger a los que perdiesen pie. Iban bien cuando, súbitamente, el río subió inexplicablemente y comenzaron a ahogarse, al rato los cocodrilos dieron cuenta de más de 1000 hombres y otros mil que se comieron ya ahogados. Vista la caída en desgracia de Pérdicas y que no le salían las cosas como a Alejandro, sus propios generales lo asesinaron pocas horas después. Esto ocurrió en 320 a.C.

Ptolomeo fué el único de los generales sucesores de Alejandro (diádocos) que llegó a viejo y que consolidó una dinastía; parece que se dió cuenta de que mantener el imperio -como pretendía Pérdicas- era misión imposible, y desde un principio decidió quedarse con Egipto. Dice Holt que hasta el tiempo de Ptolomeo las monedas griegas solían llevar la imagen de un dios; las fundidas por Alejandro mostraban a Hércules ornado con el cuero cabelludo del famoso león que mató. Pero Ptolomeo comezó a producir monedas con la efigie de Alejandro al modo de nuevo dios, sólo que con la piel de un elefante en lugar de la del león. Además, con la égida de Zeus, y otros símbolos divinos egipcios y griegos que lo hacían confundirse con Amón o Zeus. Y parece que no se encontraba una explicación de la piel del elefante y del paso teocrático de Ptolomeo hasta que se encontró una monedita.

En 1947 se encontró en Mir Zakah, en la vía entre Afganistán y Pakistán, un hoyo con 13.000 monedas de oro que sirvieron para alegrar a los caciques locales por un tiempo. Pero en 1992 y debido a la necesidad de los mismos satrapitas (o sus diádocos) una revisión más profunda y con maquinaria moderna encontró un alijo de más de medio millón de monedas y otros artefactos de plata y oro. Al año siguiente un periodista atento vió un medallón en un saco de papas que le llamó la atención y eso condujo a su compra por un coleccionista privado y no identificado que parece ser la fuente de Holt.

Moneda alejandrina

La moneda en cuestión muestra todos los elementos que Ptolomeo incluyó en sus monedas, pero, según dicen, esta moneda que además tiene a un elefante indio en el reverso, fue acuñada por el propio Alejandro que no tenía baja autoestima por cierto. Ya él se presentaba como dios, y resaltaba su victoria en el Hidaspes, atribuyéndose los daños producidos por el clima como si los hubiera ordenado con el cetro de Zeus. Así que el aparente misterio de la divinización monetaria de Alejandro por Ptolomeo no era tal, sino una simple copia. Holt mantiene que esta moneda tiene además el valor de ser el único retrato contemporáneo de Alejandro, que también lo muestra como él se veía.

Machu Pichu a lo gigapixel

Scott Howard tomó esta gitantesca fotografía de Machu Pichu (vía Menéame) después de caminar 42 kilómetros cargado con más de 10 kilos de equipo, según cuenta. Tomó 404 fotografías en cosa de una hora y después de 11 horas de procesamiento la puso a disposición pública. Para poder apreciar la magnitud de esta foto, de unos 60.000 x 26.000 puntos, podemos ver la vista general:

Vista general de Machu Pichu

Y cuando se amplía un sector se pueden apreciar detalles impresionantes, como esta gente dentro del cuadrito lila que marqué arriba. Con la proliferación de estas inmensas fotografías el problema es el almacenamiento: esta ocupa más de 35 gigabytes.

Detalle

Paisaje urbano

La ciudad es lo más parecido a un laberinto; con la diferencia de que no tiene salida o solución.

Urbe laberinto