Mapas o vistas del sitio

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Calentamiento local

La Agencia Espacial Europea publicó hace unos días una nota bastante alarmante sobre la reducción del área cubierta por hielo en el Ártico; en los últimos diez años se había venido reduciendo unos 100.000 kilómetros cuadrados cada año, pero el último año el encogimiento ha llegado a un millón de km2.

Incapaz de fotografiar desde un helicóptero para no hablar de un satélite, me he dado cuenta que dispongo de algunas imágenes del única área helada de Venezuela, el pico Bolívar o La Columna, de cerca de 5.000 metros de altura y que podría utilizarlas para corroborar o no la idea que está tan de moda del cambio climático (ya sabemos que cuando se habla de cambio, lo que habitualmente quiere decir es empeoramiento).

36 años de nieve mermada

Como dicen los reporteros: "las imágenes hablan por sí mismas". Sin embargo no explican de dónde fueron tomadas. La superior -como quizás algún consumado observador haya notado- está tomada desde la propia cabina del teleférico, entre la tercera y la cuarta estación. Las siguientes desde la tercera estación, en suma desde unos 4.000 metros de altitud. La inferior, en cambio, es una vista con acercamiento desde el Jardín Botánico de la ciudad de Mérida, a no más de 1800 m.s.n.m. No es mucho, pero al menos la calidad de las fotos se puede comparar con la de los satélites de poca resolución :-)

Yo diría que cada vez hay menos hielo y nieve.

Hace dos años

Hace dos años tal día como hoy ponía en duda si este blog llegaría a cumplir otros dos. Y el caso es que con dificultad y todo, ha llegado. Hoy se cumplen cuatro años desde que empecé a anotar esas cosas que van rebosando el "alma": psicoexcesos. Con 200 notas publicadas en dos años, 300 en tres años y 378 en cuatro años, es evidente que el ritmo de publicación va bajando; por lo tanto, dudo -de nuevo- que llegue a cumplir otros cuatro; y la explicación es sencilla, cada vez hay menos excesos. Pero ya lo dijo alguien: "la vida te da sorpresas".

Cuatro añitos

Provocador

En un mensaje de una lista de correo notifican de cierto revuelo que viene de la publicación de un libro titulado provocadoramente Le français ne vient pas du latin ! (el francés/ español/ portugués/ italiano/ rumano no vienen del latín), con el subtítulo Ensayo sobre una aberración lingüística; o sea, ya van dos provocaciones. El autor es Yves Cortez, y el plantemiento que da sustento a la idea de que ninguna de las lenguas romances deriva del latín se puede deducir de unas pocas ideas que se han ido difundiendo y también de un blog -con pocas entradas- que mantiene.

El asunto es interesante; yo mismo hace tiempo me preguntaba (sin obtener respuesta) de dónde salieron los artículos -el, la, los, un, unos, etc-; y esa es una de las cosas que pretende explicar Cortez. Dice que las lenguas romances son más similares entre sí que con el latín; postula que el lenguaje que dió origen a todas ellas es el "italiano arcaico", que sería un idioma contemporáneo del latín, pero no derivado de él. No me queda claro cuál es la diferencia entre este italiano antiguo y el latín popular o "bajo". La verdad es que hay algunas lagunas en eso del latín como lengua-madre: las lenguas romances perdieron declinaciones, ganaron artículos, forman los plurales de manera distinta, y dice también Cortez que perdieron adverbios y conjunciones.

Estaremos pendientes de los acontecimientos, creo y espero que los eruditos darán respuestas a esta idea y esa discusión ha de ser muy sabrosa; también habrá que esperar a que aparezca el libro traducido, porque lo que es el francés no es muy legible, por más lengua-hermana que sea. En primera instancia, considero digno de estudio el planteamiento de Cortez, el único resquemor que me queda es que viene en plan provocador y, ya se sabe,los provocadores son una plaga, menos mal que en este caso es sólo intelectual; le encantan las frases como Toda la etimología es falsa, y El latín era lengua muerta ya en el segundo siglo a.C., cosas que sólo se justificarían si su planteamiento fuese cierto.

De las fotos viejas

Cada foto antigua tiene un encanto, pero en particular me llama la atención las de los años sesenta o un poco antes, porque retratan un mundo no tan congestionado, justo cuando empezaba a hacer implosión. La luz, los cielos, son semejantes a los de las películas de la misma época, así que supongo que esta visión edulcorada se debe a la técnica del registro fotográfico (será technicolor o ectachrome, o qué se yo). Por vía de Paleo-future veo la noticia de unas fotos de la Feria Mundial de Montreal en 1967 que me han cautivado por razones que se irán haciendo notar.

Fotos de Montreal67

Luego, Gustavo me comenta de un viejo album que consiste en retratos de una misma mujer, aparentemente del área de Chicago, desde que tenía un año en 1938, hasta ya mayorcita, probablemente en los años ochenta.

Retratos

En ambos casos, las fotos son escaneadas de álbumes comprados en la calle, o dicho de otro modo, quienes publican las fotografías tienen poca idea o ninguna de quién las tomó e incluso de qué se trata. En el primer caso, el usuario de Flickr que compró el album y publicó las fotos supone que fueron tomadas por Lillian Seymour, que aparece en algunas.

Ahora bien, en estos días he estado muy ocupado recuperando todas mis fotos, tanto de diapositivas como de negativos que afortunadamente tenía medio clasificados y en la mayoría de los casos con fecha (año y mes), pero resulta que hay gente que ¡está comprando viejas fotos para escanearlas y hacerlas públicas!

Es bien sabido que nunca se han tomado tantas fotografías como en los días que corren; millones y millones de fotos de cualquier cosa, muchísimas de las cuales son publicadas y accesibles fácilmente. Si a esto sumamos la cantidad de fotos tomadas antes del advenimiento digital es casi inconcebible el volumen de imágenes que van a estar disponibles... afortunadamente, las fotos viejas no van a crecer en número; no se pueden tomar más de las que fueron tomadas, sólo se podrán encontrar o perder.

Quizás por esa razón es que me atraen tanto las viejas fotografías. Una foto descontextualizada es un reto para la observación: ¿cuándo fue tomada? ¿quién o qué es eso? ¿dónde es? Incluso cuando se conoce el sitio y la fecha puede ser un misterio el sujeto; o, como me ha pasado, sabemos quién es el sujeto (un hijo, una tía, un abuelo) pero aparentemente no hay manera de saber cuándo y dónde fue tomada la imagen. Además, el hecho de que una foto antigua es un testimonio bastante crudo de una época hace que adquieran un valor adicional, más importante que la propia calidad del dibujo de luz o el contraste, etc.

Algo así contaba hace unos años refiriéndome al viaje por Oriente de Fèlix Bonfils a finales del siglo XIX. Las fotografías de Bonfils que se consiguen en algunos sitios realzan eso, valen más por viejas que por su calidad fotográfica (que además es muy buena). Para ejemplo, esta imagen de la acrópolis ateniense que de seguro añoran los habitantes actuales de la ciudad, rodeados de automóviles en lo que entonces era claramente un zona rural.

Atenas

O esta otra vista del sector sur de Jerusalén que por supuesto está totalmente tapizado de casas, edificios y asfalto actualmente. Aparece la mezquita Al Aqsa, asiento del templo de Salomón según alguna de las múltiples teorías que hay al respecto.

Jerusalen

Y mejor prosigo porque es muy fácil ver las fotos de Bonfils y quedarse en eso. Caso aparte es el del famoso Sergei Mikhailovich Prokudin-Gorskii, autor de las primeras fotografías en color, famoso principalmente por una exposición en la Biblioteca del Congreso (USA) en la que recuperaron o más bien reconstruyeron sus fotografías a partir de los negativos y que son i-m-p-r-e-s-i-o-n-a-n-t-e-s, como ésta de las montañas de Dagestán, en la que se aprecia la yuxtaposición de los tres negativos ya digitalizados (en este sitio se consiguen las 1900 fotografías, procesadas automáticamente aunque ni la calidad ni la resolución son tan buenas como las de la Biblioteca).

Dagestan

Después de haber recuperado unas cuatro mil fotografías, con bastante trabajo por cierto, me pregunto si no hubiera sido mejor esperar hasta que algún heredero las pusiera a la venta y algún alma fotocaritativa las escaneara evitándome todos estos días de ardua labor. En cualquier caso, ya está hecho. Para seguir en la misma onda y apuntalar el argumento, coloco esta vista de Maracay, de junio de 1977, tomada desde el cerro que llaman 'de los 10 tesoros', cuando todavía era una ciudad medianamente vivible; era un día normal, esto es, el aire lleno de vapor así que no es muy buena la vista (sin contar con las numerosas afecciones de la diapositiva original) pero sirve para apreciar la zona central de la ciudad que como siempre le da la espalda al lago. Incluso se puede notar la avenida de "las ballenas" que estaba recién construida, supongo (es la línea gris que viene hacia las montañas). En esa época se podían contar los edificios altos (bah, también se podía recorrer de punta a punta en diez minutos).

Maracay 1977

(Creo que nunca había hecho una nota tan larga, espero que eso compense por los días que desaparezco...)