Mapas o vistas del sitio

Aquí se muestran diversas maneras de acceder al contenido publicado; en primer lugar en sentido cronológico, luego por categorías principales y finalmente por secuencias temáticas (aún muy incipiente). Hacer clic en cualquiera de los enlaces lleva a una lista de notas que corresponden sea con la fecha, la categoría o el tema respectivo.

Un par de recursos cartográficos

GAPvis

Es una iniciativa financiada por Google que permite leer un libro -digamos clásico- y ver simultáneamente los sitios que han podido ser identificados en un mapa interactivo. El mapa base es topográfico -como debe ser- y cada lugar está asociado con las apariciones en el texto.

En la imagen, por ejemplo, se ve Argos en el Peloponeso. Una línea temporal muestra las veces y posiciones en que aparece en el texto que en este caso es la Historia de Herodoto (también resalta en amarillo en el texto).

Hasta ahora lo ofrecen como una iniciativa beta, con sólo una veintena de libros; seguro que mejorará con la adición de obras y la corrección de ubicaciones (muestra Egipto como un punto en el Mediterráneo y algunas otras cosas así).

GAPvis

Old Maps online

Es un práctico buscador de lo más simpático (aunque no sonríe a todo el mundo) de mapas antiguos, la mayoría por supuesto de David Rumsey, más unos tres o cuatro sitios más.

Hay una línea temporal (arriba en la imagen) en la que se puede restringir el período y mediante el mapa se va ubicando el lugar de interés; los resultados aparecen inmediatamente en una lista a la derecha y el área cubierta por cada mapa resaltada (rectángulo rojo).

Old Maps online

Después del terremoto

Después de un año

Fotos de diversos lugares afectados por el terremoto de Fukushima (marzo 2011); tras el evento y un año después.

Fuente: The Atlantic

Actualidad de Codazzi

La reciente adición de una herramienta comparativa en la colección de mapas antiguos de David Rumsey (por vía de) nos permite evocar de nuevo la obra de Agustín Codazzi. El único mapa del lote de los 120 elegidos por Rumsey que toca el área de Venezuela es precisamente uno suyo: el de la 'República de Colombia', fechado en 1840 pero representando la breve realidad de la denominada Gran Colombia, que como mucho llegó hasta 1831.

Gran Colombia transparente

Gracias a la posibilidad de transparencia se puede apreciar la tremenda exactitud del mapa de Codazzi, donde resaltan particularmente los ríos, que serían las mejores referencias junto con las montañas para la creación de tal mapa (ahora los ríos o son cloacas, o son invisibles porque se les pasa por encima y -al menos en Venezuela- no tienen señalización alguna en carretera). De hecho, debe haber sido el mejor mapa de la región hasta bien avanzado el siglo XX, mucho mejor sin duda alguna que cualquiera de los viejos mapas de carreteras que se podían comprar en las estaciones de servicio (de los nuevos no hablo, porque no hay; y ya no vale la pena que haya, todo sea dicho).

Buscando imperfecciones, hay una pequeña discrepancia en la forma del lago de Valencia que sería interesante precisar, porque se ve alargado en el sentido este-oeste; quizá en ese tiempo (apenas hace 200 años) era así, o bien Codazzi no tenía suficientes puntos de referencia para llegar a detalles en escala menor.

En cualquier caso es un hermoso mapa que no sólo refleja la realidad física sino también la idea de lo que pudo haber sido un gran país suramericano.

Termópilas, dos mil y pico años

Me he tropezado con un mapa del sector de las Termópilas (aquí, lamentablemente sin fuente original, y por tanto sin fecha); lo he superpuesto en un mapa actual (GoogleEarth) y el resultado permite apreciar la estrecha situación (centro-izquierda de la imagen) del famoso paso donde un pequeño (6.000 a 8.000 hombres) grupo de griegos soportó por tres días en 480 a.C. los embates de unos 200.000 persas. Al final, murieron todos los griegos y unos 20.000 persas, según cuentan.

Cambio geomorfológico

La línea marcada en amarillo es la supuesta costa de aquellos años; lo que era el golfo Maliaco, o Lamiaco dependiendo de en qué nos fijemos, está cerca de desaparecer aparentemente por los depósitos que acarrea el rio Sperkios, con lo cual es sitio es ahora una explanada bastante grande.

Cuando se anda a pie, la estrategia depende de la geomorfología.

Aguado III-XIII

Prosigo con la lectura de la historia de Venezuela de Pedro de Aguado. El resto del libro primero de la obra está destinado a la trágica aventura del siguiente gobernador de la provincia, esta vez nombrado por los alemanes: Ambrosius Ehinger conocido como Miçer Ambrosio Alfinger.

Aguado siente la necesidad de explicar el origen del nombre de la provincia que asocia con Venecia probablemente siguiendo a Vespucio:
Y porque pareçe confusion que sin dar mas claridad a esta provinçia la ayamos nombrado vnas vezes Coro y otras Venençuela sera bien cumplir con esta duda para agora y para adelante por que naide se halle perplexo açerca dello.[...] Toda o la mayor parte desta laguna esta poblada de muchos naturales que habitan y biven asi en el agua como en tierra Y pareçiendoles como he dicho a los españoles que por habitar estos yndios deste lago en el agua de la forma que e contado, eran en alguna manera semejantes a los moradores de Venençia pusieron por nombre a la provincia Venençuela y desta suerte se escurecio dende en adelante de tener la provinçia nombre de Coro y quedarse con el solamente la çivdad y asi hasta este nuestro tiempo comunmente aquella Governaçion se a llamado y llama la provinçia y Governaçion de Venençuela.
Describe la laguna de Maracaibo que se llena con "aguas que descienden de Pamplona" (en la actual Colombia); detalla la forma de las canoas indígenas cavadas de un solo tronco y los remos -ambas cosas parecen indicar que conoció la zona- y encuentra difícil de creer (con razón) que Alfinger tenía una canoa que llevaba cuarenta personas y seis caballos.

Alfinger pasa al otro lado del lago con unos 150 hombres que no iban de buena gana bajo el mando del alemán. Allí crea una ranchería en lo que posteriormente sería Maracaibo. El sitio era tan bien considerado por su abundancia de "granadas, parras y arboledas frutiferas", "caça de conejos, curies, venados y otros, abundancia de pescados y otras cosas de la laguna" que biven oy en aquesta Governaçion algunas personas con gran deseo de bolver a rrehedificar la poblazon y a bivir en ella
y no sin algo de sorna señala que añaden otras bondades "que por no tenellas por çiertas ni verdaderas no las digo". Sin embargo, las tierras que cercan la laguna no son sanas, los hombres que bajaban de Mérida (en aquel tiempo y hasta 1777 ciudad del "Nuevo Reino" de Granada; pero probablemente eso no es más que una referencia geográfica pues Mérida fue fundada en 1558-59): an caydo enfermos de rrenzias calenturas y algunos se an muerto, y los que han escapado por mucho tiempo no se les quitaba del rrostro vna color amarilla que ponia admiraçion...
Tras un tiempo de calamidades y guerra continua por la ribera occidental del lago, regresan a Maracaibo y se separan: los casados y otros se quedan allí y Alfinger se dirige al 'valle de Vpar' hasta llegar a Tamalameque, a orillas del Magdalena; los indígenas -que ya iban conociendo la calaña de los visitantes abandonaron el poblado que tenían a orillas de una laguna y se fueron a una isla, desde donde casi les hazian cocos con las joyas y adereços de oro que sobre si trayan...
(me sorprende que esa expresión ya se usaba hace 500 años). Treinta jinetes pasaron nadando con sus caballos, derrotaron a los indios y cogieron preso al cacique Tamalameque. Alfinger decidió quedarse en la zona para expoliar todo lo posible y al mismo tiempo envió a noventa hombres a explorar más adelante. Esta aparente oportunidad fue notada por los indígenas que reunieron una gran hueste y llegaron hasta la ranchería, pero resultó que todavía quedaban bastantes españoles y se vieron obligados a rendir las armas, las cuales hicieron un montón de dos hombres de altura (cosa que no impresiona a Aguado, porque en Perú un montón similar no era de arcos, flechas y macanas sino de oro y plata). Alfinger pidió rescate de oro por el cacique que junto con algo de oro que trajeron los exploradores enviados previamente alcanzó un total de setenta mil pesos.

Agotada la zona de recursos, Alfinger envía a una comitiva de 25 soldados a Coro con los 70.000 pesos a los fines de atraer más gente. bajo el mando de un tal Gascuña.

Gascuña decide regresar recortando camino y para no atravesar el lago de Maracaibo, atraviesa la sierra y buscando salida hacia el lago se pierden totalmente, con tales dificultades que se ve obligado a enterrar el tesoro en algún lugar de la sierra "bajo una ceiba". El hambre y las penalidades sufridas hacen que comiencen a comerse a los indios que todavía quedaban con ellos; al final, sin saber qué hacer, deciden separarse y cuatro de ellos llegan a un río "cerca" de Mérida (¿quizá el Chama por El Vigía?), del resto nunca más se supo.

Estas joyas sobrevivientes consiguieron a unos indígenas, les pidieron comida por señas y cuando se la traían los atacaron, mataron y terminaron preparándolos en barbacoa. Aguado detalla con bastante repugnancia y como sin querer el apetito caníbal de los cuatro españoles. Debido a que uno de ellos -Francisco Martin- tenía una herida en la pierna lo dejaron y los otros tres se fueron río arriba (y nunca más se supo de ellos).

Francisco Martín es quien cuenta toda la peripecia de Gascuña, incluido el entierro del tesoro. Cuando lo dejaron fue río abajo navegando con un tronco y fue acogido como una curiosidad por un cacique que encontró (o lo encontraron), después asumió las costumbres indígenas y aunque parece haber pasado trabajo al principio, terminó casándose con la hija del cacique, tuvo tres hijos y allí vivió por tres años (el cuento no termina aquí).

Mientras tanto Alfinger salió de Tamalameque y fue subiendo por el Magdalena, pero los mosquitos (que han tardado en aparecer en este relato) lo obligaron a subir a las tierras altas; por allí llegó pasando hambre hasta una laguna que tenía caracoles y gracias a eso pudieron subsistir por casi un mes, durante el cual un grupo de sesenta hombres comandado por Esteban Martín fue a explorar la provincia de los Guanes. Esta laguna que ha desaparecido según parece se encontraba en lo que ahora es el centro de Bucaramanga.

De allí se dirigieron al nordeste por las zonas donde más gente hubiese, haciendo correrías y arrasando por donde pasaban. En lo que parece ser el paso por un páramo (un tal valle de Rabucha o Rabicha) "un día turbio cargado de agua y viento" murieron de frio muchos indios, caballos y españoles. Dice Aguado que Alfinger llevaba un grupo de indios encadenados por el cuello y cargados con sus cosas, y cuando uno de los indios se caía o enfermaba, un auxiliar -para evitar romper la cadena- le cortaba la cabeza. Algo más tarde los indios que ya lo tenían en la mira se encargaron de cortarle la cabeza a él.

Pasaron al siguiente valle, Chinácota, y allí flecharon a Alfinger que paseaba (¿?) con Esteban Martin, y murió a los cuatro días. Después de mucha deliberación nombraron capitán a Juan de San Martín y continuaron por el rumbo establecido hasta los llanos de Cúcuta tierras mal pobladas que agora sirven de criaderos de ganados a los vezinos de Panplona y a los vezinos de la billa de San Cristoval, por estar en medio de los confines destos dos pueblos
Como iban más o menos por la culata del lago de Maracaibo llegaron a la zona donde había quedado Francisco Martin, en efecto lo encontraron y se fue con ellos. Llegaron a Coro -dice Aguado- cinco años después de haber salido de allí.

Ya en Coro, Martín regresó con su familia indígena y debieron forzarlo (más de una vez) a volver, hasta que finalmente lo apartaron a Nueva Granada. Antes, el gobernador Venegas lo convenció de ir a buscar el oro enterrado de Gascuña. Llevaron sesenta hombres y un caballo (sin silla, especifica Aguado) por la ruta de Tamalameque tratando de revivir los recuerdos del único que podía encontrar aquella ceiba; pero de todas formas se perdieron de nuevo y sólo pudieron regresar a salvo porque Venegas iba dejando marcas por el camino.

Algunas fuentes posteriores complementan o corrigen la versión de Aguado. Por ejemplo, en el número de viajes que hizo Alfinger entre Maracaibo y Coro, o en los nombres de los personajes; pero en general parece estar bien informado y ser fiel a los hechos. Su relato es trágico de varias maneras; la violencia y la muerte era el modo de obrar de toda la compañía de Alfinger (aunque hay versiones posteriores más moderadas ninguna es mucho mejor). La oposición indígena fue constante, sólo la superioridad de las armas y probablemente la desesperación por enriquecerse explican su derrota casi generalizada. Cuando se leen estos relatos tan inmensamente trágicos -y eso que están contados desde un punto de vista favorable- uno se pregunta cómo han podido sobrevivir algunas comunidades indígenas hasta nuestros días.

Areas recorridas por Alfinger  (supuestas)

Lecturas del cilindro de Ciro

Neil MacGregor explica en veinte minutos las peripecias del "cilindro de Ciro" y las múltiples utilizaciones que le han dado imperios y no tanto, antes de su descubrimiento (en 1879) y después... (una charla de julio 2011, en Edinburgo).

Fuente: TED

Aguado I-II

Si uno cree que la historia es solamente la narración de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, entonces la historia de Venezuela comienza con Pedro de Aguado, fraile franciscano que también escribió una historia de la Nueva Granada. Publicó la "Historia de Benençuela" en 1582 (murió en 1589) y en ella relata lo que para el momento se sabía de la conquista y poblamiento de la provincia, que había comenzado menos de un siglo antes y se supone que fue testigo de algunas de las cosas que describe, o en todo caso estuvo cerca. Su historia fue utilizada por los pocos historiadores antiguos que se conocen: Fray Pedro Simón (1574-1628) y José de Oviedo y Baños (1671-1738). En Open Library está disponible una edición completa preparada por Jerónimo Bécker en 1918.

En los primeros dos capítulos hace un recuento que va desde la llegada de Colón hasta el acuerdo con los Bezares (los famosos Welsers), esto es más o menos de 1498 hasta 1525. Hay un montón de cosas interesantes en esta breve porción del libro.

Dice Aguado que Colón recorrió la costa hasta la laguna de Maracaibo, lo que parece ser un error porque quien la recorrió fue Alonso de Ojeda y según cuentan ocultando a Colón un acuerdo con los reyes donde le otorgaban la gobernación de Coquibacoa. Supuestamente Ojeda fundó un poblado llamado Santa Cruz en la península de la Goajira y a éste parece referirse Aguado cuando dice que no tiene constancia de lo que pudo haber sido el primer asentamiento en tierra de la provincia de Venezuela.

En aquel tiempo los límites provinciales apenas si se señalaban mediante puntos costeros dando por sentado que de allí hacia adentro todo el territorio sería conquistado, Venezuela estaba comprendida entre el cabo de La Vela (en la Goajira) y el cabo de Maracapana, cuya situación está sujeta a discusión, pero en ningún caso llegaba a la actual Cumaná. Mi interpretación provisional es que el tal cabo es el morro de Barcelona o la península de Santa Fe, lo que constituiría el límite con la otra provincia, Nueva Andalucía, el actual 'oriente' del país.

Cuenta Aguado que desde Santo Domingo salían expediciones para esclavizar indígenas en el área, y que uno de ellos (Juan de Ampíes) hizo un acuerdo con un 'principal' caquetío (a quien transportaban en hamaca pues no había jumentos) para intercambiar bienes (o personas, no está muy claro). Sin embargo, según Bécker, Ampíes llegó a la zona de Paraguaná (por San Román) con el fin de terminar con el tráfico de esclavos.

Pensando de manera favorable, Juan de Ampíes (Joan Dampres, Joan de Ampres, Juan Martínez de Ampues, Joan Martin de Ampres, etc.) acabó con el tráfico e hizo un acuerdo con el cacique Manaure que funcionaba y permitía tanto el asentamiento de españoles como el comercio (quizá no muy equilibrado) con los indígenas. En el proceso fundó Coro (dice Aguado que Ampíes estaba previamente ubicado en un "ancón", ¿quizá la actual Vela de Coro o algún lugar cerca de Adícora?). El supuesto buen entendimiento entre españoles e indígenas bajo la coordinación de Ampíes se acabó con las capitulaciones hechas por el rey Carlos con los alemanes; Aguado especifica el contexto que indujo al rey a contratar con ellos (guerra con Francia, etc.), aunque cree que el acuerdo fue hecho con los Welsers, realmente fue firmado por Enrique Einguer y Jerónimo Sayller en 1528 y poco después vendido a los Welsers, que viene siendo lo mismo.

Como algunas cosas no cambian, ya en aquel tiempo la provincia no se sostenía con sus propias rentas, los pagos de funcionarios debían venir de Río Hacha y La Vela donde todavía había perlas. Aguado lista las ciudades existentes: Coro, Burburata, Balençia, Baqueçimeto, el Tocuyo, Truxillo que he resaltado en el mapa con sus nombres y ubicaciones actuales:

Primeras ciudades

Pero quizá Aguado está presentando las ciudades que existían mientras el vivía porque varias de ellas tienen fechas fundacionales posteriores a 1544. Es de resaltar que Caracas no se fundó sino en 1567. Tampoco menciona los traslados de Trujillo (creo haber leído en Oviedo y Baños que hubo tres); del resto cuatro son capitales de estado actualmente, Valencia y Barquisimeto son de las ciudades más grandes de Venezuela, Borburata (poco más que un caserío) y El Tocuyo pasaron a segundo plano en los años posteriores. Creo que tanto Diego de Lozada como otros conquistadores de -mal ganada- fama vivieron en El Tocuyo.

Lo que llama la atención es que esta área que dio nombre a Venezuela (que luego incorporó a Maracaibo, Barinas, Guayana y Cumaná) mantiene un cierto aire similar pasados 500 años. Aunque ahora prácticamente todo el territorio está poblado y apenas si quedan áreas naturales en aquel mapa ya se intuye hacia dónde va la mayoría de la población y dónde hay menos desarrollo. También, curiosamente, esta misma zona es la que más conozco personalmente.

Queda por saberse si la actividad aparentemente positiva de Ampíes no se hubiese interrumpido por la intervención de los banqueros alemanes; Aguado menciona que le dieron una isla a donde se retiró, Curaçao, pero su descripción no coincide con la que conocemos; pudiera ser Aruba o hasta Paraguaná. El hecho de que se haya retirado y se sepa poco es en efecto un indicio de que no era tan malo; no es raro que personajes así queden apartados de la historia.

Aves en la Ilíada

Pasados nueve años intentando tomar Troya/Ilios sin éxito, Zeus induce a Agamenón mediante un sueño a que reúna a los aqueos y ataque la ciudad. En vez de hacerlo, el atrida/fascista/etc. decide probar el ánimo de la gente y les da la orden de regresar a sus casas y al mismo tiempo pide a los jefes que traten de detenerlos. La mayoría no duda en embarcarse y huir, pero Odiseo -fecundo en recursos/ardides- (motivado y apoyado por Atenea, quien seguía órdenes de Hera) toma el cetro de Agamenón y va de nave en nave convenciendo a cada jefe que encuentra para que no se retire. Logra reunirlos a todos y se dirige a ellos con un discurso en el que relata la profecía de Calcante/Calcas hecha en Aulis/Aulide durante los preparativos de la expedición hechos nueve años antes.

Recuerda Odiseo -fecundo en recursos/ardides- que estaban haciendo una hecatombe cerca de una fuente, bajo un árbol (un "plátano" europeo) cuando apareció una serpiente/dragón que subió al árbol y llegó hasta la última rama donde había ocho gorriones con su madre; se los fue comiendo uno a uno mientras la madre piaba lloriqueando y finalmente le muerde un ala y la engulle también para luego desaparecer. Al ver aquel prodigio todos se quedaron en silencio, entonces el vate Calcas/Calcante interpreta esto como una señal de la victoria que tendrán los aqueos sobre Troya: los ocho polluelos y su madre son los nueve años que habrán de pelear para conquistar la ciudad (Ilíada, canto 2).

Hay en la Ilíada 35 eventos como éste en el que las aves tienen un papel resaltante. Esto lo sabemos por el trabajo doctoral de Karin Johansson Las aves en la Ilíada: identidades, interacciones y funciones, de la Göteborgs universitet (vía). Ella analiza cada una de las escenas con bastante detalle, identifica las aves en cuestión basándose en el comportamiento o detalles aportados en el libro (en el caso resumido antes, Johansson dice que el gorrión en cuestión es el "gorrión español") y llega a algunas conclusiones. Es evidente que los aqueos y probablemente todos sus contemproáneos asignaban un valor profético/supersticioso a las aves y sus movimientos; las aves ocupan un lugar intermedio entre los dioses y los hombres, en ocasiones de peligro o incertidumbre se toman en cuenta sus señales y según Johansson la mayoría de las veces los presagios resultan positivos. También dice que Héctor es el único en toda la Ilíada que destaca por no creer en señales de las aves.

A pesar del análisis y demás detalles, la transformación de pajaritos en años me suena bastante forzada, o bien la interpretación fue hecha -cosa más que probable- a posteriori, o bien respondía a un encargo/directriz de los jefes que disponían de mejor información sobre la futura campaña. La asociación de los pobres gorriones con lo que sería el destino de las familias troyanas es repugnante, en cualquier caso. En suma un trabajo más que muestra lo poco que sabemos de los libros quizá más conocidos del mundo.

Llano y montaña

Un paseo por Apure (estado llanero: San Fernando, Achaguas, Apurito, etc.) y Mérida-Trujillo (estados montañeros: Santo Domingo, Visún, Pajarito, Las Mesitas, etc.) da ocasión de presentar las fotografías de menor calidad que se hayan visto por aquí, esta vez fuertemente deformadas por manipulaciones (con GIMP) que -espera uno- aun así mantienen el espíritu del momento.

Llano y montaña con efectos

En este caso he ignorado prácticamente el cuidado de la toma original: efectos y filtros varios, aumento exagerado de saturación y un toque de contraste dan el resultado que se muestra.

¿Hasta qué punto manipular una imagen es pervertirla? (todos los efectos son 'globales' no hay borrado o clonado de partes, exceptuando quizá un par de manchas de vidrios atravesados).

Los caminos estrechos

picsay-1328823937.jpg

El domo

picsay-1328812612.jpg

En la distancia.

Jajó

picsay-1328740953.jpg

El pueblo fotogénico.

Urdaneta, Ribas y Campo Elías

picsay-1328740611219.jpg

Y alguien ausente, en el monumento a la batalla de Niquitao.

Visún

Visún, Trujillo

Una vista "aérea".

Límite

picsay-1328740141.jpg

El paso de Mérida a Trujillo por el alto de Pajarito, implica algo de movimiento vertical.

Bruzual

picsay-1328655992.jpg

El puente sobre el Apure.

Afueras de Apurito

picsay-1328654645243.jpg

El embarcadero de la chalana debe estar al fondo.

Mantecal

picsay-1328655107.jpg

La plaza Bolívar.

No pregunté

picsay-1328653289.jpg

Pero en Achaguas respondieron.

El puente Maria Nieves

picsay-1328574097.jpg

Sobre el Apure.

Negro Primero

picsay-1328573873.jpg

En San Fernando.

Páez en Guayabal

picsay-1328572845.jpg

Camaguán

picsay-1328571579.jpg

Llano le dicen

picsay-1328563204.jpg

Pruebas

picsay-1327607957.jpg