Cita citable

Por eso hubo alegría en Coro cuando se supo que Alfínger había muerto y los Alcaldes Francisco Gallegos y Pedro de San Martín lo tumbaron de la silla para ponerse ellos, alegría que duró poco, pues los nuevos gobernantes siguieron atropellando a la gente a placer, con lo cual establecieron un patrón que no ha dejado de seguirse hasta nuestros días.

Eduardo Casanova en 1997: http://www.analitica.com/archivo/vam1997.04/lit1.htm