Enviado por Eloy Cano Castro el
Ultimamente he oído varias veces hablar del fin del petróleo; un asunto que también fue popular hace unos 30 años (ojalá siguiera repitiéndose el tema pero no acabándose el material). Seguramente esta vez va en serio porque los proyectos de energías "alternativas" ya tienen una magnitud significativa. Dicen que en Alemania el 10% de toda su energía proviene de plantas solares (y no creo que en Deutschland hace más sol que por estos lados). Y la búsqueda de la fuente ilimitada, supuestamente la fusión nuclear, se va a materializar en el proyecto que varios países construirán en Francia, un ensayo que estará funcionando no antes de 2014.
Pues un par de institutos suizos han construido una planta solar en Israel que tiene una innovación interesante: utiliza el zinc como almacenador temporal de la energía captada, con lo cual se podría también transportar fácilmente. El prototipo tiene una eficiencia de 30%, que ya es algo, pero en los modelos industriales que piensan hacer tendrá hasta un 60%. El sistema utiliza además materiales orgánicos como reactivos; con alta temperatura (unos 1200 grados) convierten óxido de zinc en zinc, que luego puede utilizarse en baterías, o para producir hidrógeno. Suena simpático, pero no mencionan el costo.
Y esto es a pesar de la apreciación de Jonathan Huebner, quien estima que se va deteniendo el paso de la innovación. Y debe ser cierto, cuando los que pueden patentar algo lo hacen con cosas como "hacer clic en una página" o ¡¡el "envío coordinado de un regalo"!!. Eso, o el sistema de patentes caducó completo.






