Arqueología ¿experimental?

Si todo resulta como está planificado, en este momento ya deben estar embarcados los tripulantes del Abora 3, un navío de juncos construido en Bolivia y llevado hasta Nueva York para la travesía oceánica que lo llevará a Las Azores y luego a Cádiz y -si alcanza a tanto- hasta las Islas Canarias en octubre, lugar del que proviene su nombre, dicen que de un antiguo dios indígena. Dominique Görlitz es el capitán de una tripulación mayoritariamente alemana que mostrará la posibilidad de la navegación ¡prehistórica! a contra viento en el Atlántico norte.

Y es que hay una cierta tendencia (¿antiacadémica, quizás?) a posicionar a las Américas como una encrucijada a la que todo "bicho de uña" llegó, sobre todo antes de Colón. En este caso, la idea es que pudo existir comercio intercontinental hace alrededor de 12000 años. Como el contraargumento principal es la dificultad de navegar desde América hacia Europa por los vientos contrarios, pues Görlitz quiere demostrar que no hay tal impedimento y para ello ha organizado esta expedición que ya ha gastado alrededor de un millón de dólares y apenas empieza. Aquí se ve la maqueta del Abora.

Maqueta del Abora

Görlitz parece estar asociado con el sitio Migración y Difusión, donde hay una serie de resúmenes de trabajos que apoyan la idea de la comunicación entre América y Europa ya en tiempos solutrenses. Basándose en dibujos egipcios llegó a la conclusión de que las balsas deberían tener unas quillas laterales a proa y a popa, sin las cuales ni él mismo cree que podrían atravesar el Atlántico.

Eso en cuanto a la construcción de la nave; en cuanto a los indicios que han convencido a todas estas personas de que existía tal y tan antiguo comercio, sólo he encontrado dos: uno, la nicotina que encontraron en la momia de Ramsés II hace algunos años, aunque parece que también se han hallado rastros de coca y una polilla de la planta del tabaco, cosas -supuestamente- desconocidas en Africa y Europa hasta el comienzo del siglo XVI. Dos, una pintura rupestre que se encuentra en la Cueva del Castillo, en Santander, cuya imagen -a continuación- tomo prestada de un turista tasmano, en la que interpretan no sólo que unos barcos -o algo así- están atravesando el océano, sino que los numerosos puntos representan las direcciones de las corrientes o los vientos. En fin. Sin mayor esfuerzo se consigue otra interpretación muy consistente que explica que se trata de la vía láctea, representada de manera similar en muchos otros sitios.

Dibujo en la cueva del Castillo, Santander

Aun cuando tenga éxito la travesía, sólo servirá para corroborar la posibilidad de la navegación, de allí a establecer que la comunicación era continuada e implicaba comercio, hay un trecho tan grande como el charco que va a atravesar la Abora 3. En cualquier caso, sigue la tradición de Heyerdahl con la Kon-tiki y Ra, y no cabe duda que hacer este tipo de "experimentos arqueológicos" debe ser muy divertido.