No puedes ser pepinillo dulce en un barril de vinagre

Me llamó la atención la frase, que aparece en la revista 'The Edge', en una entrevista -laaaarga- a Philip Zimbardo realizada en enero.

El tema central son los maltratos en la prisión iraquí de Abu Ghraib; y es que Zimbardo realizó en los años 60 y 70 ciertos experimentos en Stanford -mayormente con estudiantes- en los cuales simulaba un ambiente de prisión. En menos de 48 horas, los 'guardias' comenzaban los abusos en los 'prisioneros'. Él atribuye al anonimato "institucional" la causa principal del mal comportamiento de quienes por otra parte eran personas 'normales'. Dice: cualquier situación que te hace anónimo y te da permiso para agredir sacará la bestia de la mayor parte de la gente.

Un experimento que realizó en Nueva York, donde vió muchos vehículos desvalijados, consistió en colocar carros usados, sin placas, en sitios aleatorios y filmar lo que sucedía con ellos. En contra de lo que le habían dicho los policías ("son chicos negros y puertorriqueños que salen de las cloacas, destrozan todo, etc.") los vándalos eran gente no tan joven y transeúntes blancos de clase media. Los vehículos no duraban dos días. Para comparar, realizó el mismo experimento en Stanford, aunque con un solo carro con el capó abierto como para indicar abandono. El carro estuvo una semana sin que lo tocaran y cuando alguien lo hizo fue para cerrar el capó porque llovía. Como él dice: "Dios prohiba que el motor se vaya a mojar".

También menciona que aún está por hacerse una psicología del heroísmo (el héroe sería el pepinillo que se mantiene dulce en el barril de vinagre). Zimbardo se autotitula psicólogo situacionista, y esto es primera vez que lo veo. Tiene muchas otras observaciones dignas de lectura, sin embargo, una frase impactante como la que encabeza esta nota puede hacerle creer a uno que ya entendió todas sus reflexiones.