Paisajes escondidos

Vista de Stonehenge

De las muchas cosas que se pueden preguntar sobre Stonehenge hay una que resalta: ¿por qué está ahí? Pregunta que se puede hacer en dos sentidos; acerca de la ubicación original por un lado, y por otro acerca de su permanencia o duración. Porque esa especie de veneración hacia lo antiguo que hoy existe (en algunos países) es más bien reciente. El paisaje gramíneo y el aislamiento de este monumento en particular comenzó apenas al principio del siglo XX; antes de eso, toda la zona tenía construcciones y caminos, y no fue hasta 1928 que comenzó a ser manejado como monumento propiamente dicho. Es por lo tanto casi un milagro que se conserve -aunque sólo sea la mitad de- esta obra de más de 4500 años.

Con esa edad y a pesar de todas las peripecias que haya sufrido desde su creación no debe existir un monumento antiguo más estudiado que Stonehenge. Han determinado las etapas de su construcción, la composición y probable origen de las piedras, han descubierto sitios relacionados en el área, y en fin, casi todo menos la función que podría cumplir, aunque hay evidencias de tumbas, sacrificios, alineaciones estelares, y sospechas por montón cuando no simplemente delirios de por qué se construyó o por qué se encuentra en ese lugar.

Por eso cuando el grupo de investigación constituido por la Universidad de Birmingham y el Instituto Ludwig Boltzmann denominado Proyecto Paisaje Escondido de Stonehenge empezó a mostrar sus resultados las expectativas se multiplicaron. Atacaron entre 10 y 12 kilómetros cuadrados de la planicie de Sallisbury con magnetómetros, radares subterráneos, lásers y todo tipo de sensores remotos y han encontrado no sólo confirmación de los sitios que ya se conocían, sino muchos otros entre los que destacan un par de huecos en los extremos del cursus -una especie de pista anterior a Stonehenge que tiene unos 2,5 km. de longitud- e indicios de una especie de túmulo largo, unos 33 metros, que se asocia a construcciones similares en el continente. Además hay un mapa completísimo de toda el área en el que han detectado cientos de lugares de interés, sean tumbas, henges, túmulos, fosos y pistas o avenidas (la BBC hizo un documental en dos partes titulado Stonehenge: lo que hay debajo de donde provienen las imágenes que acompañan esta nota).

Tras cinco años de recolección de información, los voceros del proyecto dicen que la localización de Stonehenge se debe, no a su situación en el medio de una planicie y el aparente control sobre la zona, sino a dos factores concurrentes hace unos 8000 años. Por una parte, la presencia de un claro en una región que era con toda probabilidad totalmente boscosa, lo que permitiría atraer a los animales hacia allí y facilitaría su caza; los uros en particular, que serían los animales más grandes. Sería por tanto una fuente abundante de alimento.

Por otra parte, la existencia de un alga en ciertos manantiales locales produce un fenómeno curioso: las piedras sumergidas en el agua tienen un tono oscuro ferroso pero una vez fuera del agua se tornan violeta o rosa, lo cual parecería -de algún modo- magia y le daría al lugar un cariz sobrenatural que se habría mantenido por todos estos siglos y aun no ha perdido.

Piedra magenta

La imagen (abajo) muestra en forma de puntos y líneas blancos la cantidad de sitios existentes, algunos visibles o intuidos ya, otros descubiertos gracias al trabajo de sondeo realizado por este grupo.

Piedra magenta

En suma, el monumento visible hoy en día corresponde tan sólo a esa etapa megalítica de alrededor de hace 4500 años; hay multitud de otros lugares quizá menos llamativos de otras épocas y magnitudes, que incluyen vestigios tales como tumbas asociadas a la cultura del vaso campaniforme supuestamente emplazadas cerca de Stonehenge por el carácter prestigioso que arrastraba desde antiguo. En cualquier caso, después de 1.500 a.C., se abandonó toda construcción en el lugar y comenzó el descuido y el olvido.

El descubrimiento o redescubrimiento de esos paisajes escondidos en esta zona habitada de tan antiguo dice un par de cosas sobre los ciclos de abandono y recuperación que sufren los lugares y las culturas, pero también expresa claramente que el paisaje actual es una recreación más bien idealizada de uno solo de los múltiples sitios que existieron, una recreación que da buen resultado a juzgar por el gran número de turistas que visitan el sitio.

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Actualización 7 septiembre 2015:

Publican hoy el hallazgo de trazas de una línea de grandes piedras en el contorno del terraplén conocido como Durrington Walls. Es una línea de unas 90 piedras probablemente de extracción local que están enterradas unos metros. La publicación destaca que no se sabía absolutamente nada de tales piedras de las cuales presentan una recreación computarizada:

Nuevas piedras