Jerwan

En 1932 Thorkild Jacobsen atraído por ciertos cuentos acerca de una ruina al norte de Khorsabad, visitó el pequeño poblado de Jerwan, habitado por yazidíes. Le habían dicho que utilizaban en las casas piedras talladas e inscritas con lo que resultó ser escritura cuneiforme. Las piedras provenían de una aglomeración que conformaba lo que parecía -y así la consideraban los locales- una represa.

Pero no. Una vez descubierta la estructura de 280 metros de largo y unos 22 de ancho Jacobsen determinó que se trataba en realidad de un puente. Las inscripciones dejaban claro que era obra de Senaquerib el famoso rey asirio, hijo de Sargón II. Luego del desciframiento y recomposición de los textos, así como del estudio de la propia estructura se fue haciendo evidente que era sí una especie de puente, pero uno utilizado para pasar agua por encima de un wadi y como posteriormente se fue comprendiendo, parte de un gran canal que iba desde las montañas Zagros hasta Nínive, con un recorrido de más de 60 kilómetros. Jacobsen y Seton Lloyd publicaron la descripción completa en 1935 junto con esta imaginada reconstrucción de lo que habría sido el acueducto:

El acueducto de Jerwan, con un poquito de color

Destacan en esta obra del año 700 a.C. un par de cosas: -la utilización de cinco arcos falsos, formados al estilo "maya" acercando las sucesivas filas de piedra; y -la utilización de una capa de concreto de unos 40 cm. que serviría para evitar filtraciones. Ambas son innovaciones técnicas algo adelantadas para la época.

Recientemente, un estudio de la zona al norte de Mosul -bajo control kurdo, o no- denominado Proyecto regional de las Tierras de Nínive conducido por la universidad de Udine ha encontrado evidencias de varios acueductos más, así como trazas en fotos satelitales (trabajo realizado también por otra gente) de lo que fue el grandioso proyecto de Senaquerib para llevar agua a Nínive, a una escala difícil de imaginar.

Canales detectados

Senaquerib construyó unos 18 canales, así como sistemas de contención y desagüe y siembra masiva de árboles frutales que los conocedores dictaminan fue desarrollado en cuatro etapas, todo esto documentado en diversas inscripciones, y también conquistó Babilonia. Son argumentos a favor de quienes piensan (como Stephanie Daily, ver una nota anterior) que los jardines colgantes no estaban en Babilonia sino que eran justamente la obra de Senaquerib, una pequeña parte de la cual es el acueducto de Jerwan.

No lejos de allí está -según es consenso- el sitio de la batalla de Gaugamela (Tell Gomel), decisiva en la conquista de Persia por Alejandro; es muy posible que el acueducto aún estuviese funcionando en esa época, cuatro siglos después de su construcción, según parece Alejandro estuvo acampando allí en los días previos a la batalla.

Según una tradición los yazidíes estuvieron cuidando del acueducto hasta hace un par de siglos, aunque el propio origen de este grupo étnico no parece anterior al año 1000 d.C.

La vista de Lisandro

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Unos minutos, una mañana, la "vista" que tiene el busto de Lisandro Alvarado en un más que conocido sitio de Barquisimeto.

Oda a la avellana

Es bien sabido** que al buen chocolate no se le debe agregar ninguna otra cosa; si hay algo que se pudiese tolerar sería -con exclusividad- avellanas. Las avellanas** tienen un sinnúmero de virtudes además de esa, sin embargo es ahí donde más se utiliza, además de en tortas y dulces. A pesar de ese éxito poco sabemos** de su origen y cultivo. Debo a este artículo de Louis Werner titulado bellamente Las avellanas de Trebisonda** un acercamiento a tal fruto seco.

Resulta que ¡tres cuartas partes! de toda la producción mundial de avellanas se localiza en una franja de la costa norte de Turquía, destacada en la imagen**.

Mapa avellano

De allí salen más de 650 millones de kilos anuales lo que da pie a suponer que esa zona debe ser el sitio de origen del arbolito**. Una sospecha que se puede aclarar** consultando las fuentes internéticas: en esta efectivamente dan como fuente original el Ponto, pero en esta no se arriesgan a postular un lugar originario sino que la utilización como planta comestible se habría dado en primer lugar en Europa Central. En esta otra asumen que el avellano es nativo de "Europa y Asia Menor". En algún sitio leí que muy posiblemente sea de origen chino. O sea, que es nativo del hemisferio norte**.

El segundo productor es Italia, de donde proviene el nombre castellano pero no el italiano**, según dicen porque la zona de Avella en Campania se producía ya de antiguo (nux abellana). Y que se consumía antiguamente se constata entre otros indicios por el depósito de cientos de miles de cáscaras carbonizadas de avellana hallados en 1995 nada menos que en la apartada isla de Colonsay, en Escocia, un lugar que se parece más a un páramo** que a cualquier otra cosa y ese apartamiento se corresponde también con la lejanía temporal porque el yacimiento fue datado en 9.000 años de antigüedad. Esa gente quizá no conseguían carne** pero parece que comían avellanas desesperadamente, una prueba más -si hacía falta- del valor nutritivo de este fruto.

El viajero conocedor sabrá entonces compensar en su paso por la costa del Mar Negro la carencia total de avellanas que sufre por vivir en un país importador que no tiene divisas para importar tales delicadezas

** Las notas prescindibles aparecen al pasar el "ratón" por encima de la marca

Cruce complicado

resumen: 
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Complicado -o quizás no- por los movimientos de una construcción.

El centro azul de Asia

Supuesto origen tanto de indoeuropeos como turcos, sitio de paso ancestral, condiciones de vida inhóspitas, desiertos y montañas inmensas, Asia Central es un área que causa mucho interés, más que nada por lo poco que sabemos (sé) sobre ella. Comencemos por la propia localización ¿cuál es el centro de Asia? Para resolver este problema hice en el mapa unos límites (arbitrarios como son todos) del continente, dibujé unas diagonales y encontré sus puntos centrales los cuales al unirse dan un polígono que sirve como solución:

Asia Central

Fuente: usuario songyimao en http://www.panoramio.com/photo/47403921Prácticamente una coincidencia completa con la mitad norte de la provincia china de Sinkiang (Xīnjiāng). Y justo en el centro del polígono está -qué va a ser- la capital, Urumchi (Ürümqi, más de 3.000.000 de habitantes), ahí en el medio de las letras que forman el nombre del continente (no tan lejos de Turpan, notable estación de la ruta de la seda). Lo que me pareció un descubrimiento resultó ser harto conocido y ampliamente publicitado por aquellas remotas autoridades que hasta un monumento construyeron para celebrarlo. Un voto a favor de los métodos aproximativos expeditos que dieron un resultado similar -por no decir idéntico- al de los eruditos.

Pero visto desde aquí (ya dirán lo contrario los uigur, kazaj, tajik, uzbek, kirgiz, etc. que viven allí desde tiempos poco memoriales) hay un centro-límite "cultural" marcado por las cadenas montañosas que separan de manera bastante decidida el este y el oeste. A mi modo de ver, este centro está localizado en un recóndito rincón del Hindu Kush que ha sido explotado desde hace ¡5.000 años! al menos. Se trata de las minas (punto azul en el mapa) del valle del Kokcha -afluente del río Panj y posteriormente del Amu Daria (Oxus)- que han sido por miles de años la única fuente de lapislázuli del mundo (ahora hay algunas otras incluso en Chile)Lapislázuli chileno. Fuente: http://www.mineralstamps.eu/C.htm. Así que si alguien se pregunta de dónde sacaban los egipcios -y los chinos y los mesopotámicos- el estupendo lapislázuli utilizado en tallas, engastes, joyas e incluso maquillaje, he aquí la respuesta. La mina de Sar-i Sang aún está activa. La extracción del material es menos impresionante que el acceso al sitio, una garganta bastante estrecha con enormes pendientes que se deben ascender para llegar a la entrada de un túnel que apenas es el inicio de una galería creciente donde muy de vez en cuando aparece una veta de pocos metros.

El lapislázuli es apreciado por el color azul, aunque suele estar mezclado con pirita y otros minerales, es algo poroso y no muy duro. Se conservan multitud de ejemplos de la antigüedad, pongamos por ejemplo este cilindro de menos de 1 cm. de diámetro procedente de Ur (Mesopotamia), del siglo 26 a.C. que evidencia el tráfico de este mineral en aquellos tempranos tiempos. De paso es una buena muestra de color.

Uno se pregunta si la inexplicable fiebre de Alejandro para llegar hasta los confines del mundo no se debía al afán de conseguir la posesión de las minas del valle del Kokcha. Y también si en lugar de una roca que favorece la comunicación como dicen los que creen en el poder mágico de las piedras (y atestiguan la gran cantidad de pueblos y ejércitos que se han "comunicado" en esa zona) no será más bien un imán para desgracias como las que vive actualmente Afganistán. En todo caso, éste me parece más punto central de Asia que el de Urumchi. O quizá la impresión se deba solamente a que Alejandro llegó hasta allí y de alguna manera eso -todavía- hace que forme parte del ámbito greco-latino que constituye la cultura predominante en esta parte del mundo.

Actualización (30-oct-2014): Será casualidad o será quién sabe qué brujería, pero Andre Andersen realizó un mapa interactivo que permite ver la cantidad de población que habita en una determinada latitud o longitud, que como se observa abajo, en los gráficos de los ejes, es muy variable y casualmente el punto (o área, porque el cálculo se basa en franjas de un cuarto de grado) donde se cruzan los mayores picos de población es justamente el mismo descrito arriba (o casi, al fin y al cabo todo son aproximaciones) ... mmm... ¿el centro del mundo).

Fuente: http://blog.andersen.im/2013/05/interactive-map-of-world-population-by-point-latitude-and-longitude/

La tabula agrippiana

El connotado poeta Konrad Bickel -o Conradus Celtis- fue el autor de un discurso (Ingolstadt, 1492) muy influyente en el que incitaba a los alemanes a rivalizar con los italianos en las humanidades. Invitado a Viena en 1497 se convirtió en una especie de bibliotecario del emperador Maximiliano I. Cuando muere, en 1508, nos dice Konrad Peutinger que hereda unos papeles pertenecientes a Celtis.

Peutinger era un acomodado nativo de Augsburg, que estudió leyes en Italia y se dedicaba a estudiar y coleccionar cosas antiguas, fue el primero en publicar una colección de inscripciones romanas. La "herencia" resultó ser una serie de 11 láminas de pergamino que formaban un mapa, Peutinger llegó a reconocer que el mapa era una copia medieval de un mapa romano. Era empleado municipal (Stadtschreiber) en Augsburg y estaba relacionado por matrimonio con la poderosa familia Welser (de infame recordación en Venezuela). Fue justamente Marcus Welser, alcalde de Augsburg quien encargó la publicación que se hizo en Amberes en 1591. Por tales peregrinas razones esta carta/mapa/dibujo se viene conociendo desde entonces como Tabula Peutingeriana.

Segmento

Existen aparentemente varios ejemplares aún dispersos, el principal supongo es el de la Bibliotheca Augustana que tiene casi siete metros de longitud, y 34 centímetros de altura, y muestra una serie de caminos y lugares que se corresponden a todas luces con los que debieron existir en el imperio romano. Ahora se sabe/asume que falta una duodécima lámina que mostraría las partes más occidentales (Portugal, España, Gran Bretaña), y que ha sido reconstruída por eruditos. Un detalle puede verse a continuación; aparece en el centro el Peloponeso, con el norte de Africa abajo. Es evidente que la representación no se corresponde con los rasgos físicos, se trata más bien de un mapa de itinerarios (quizá de origen militar) en que se especifica la distancia y paradas principales a lo largo de cada ruta. Las ciudades aparecen como un par de casas, de los pueblos más pequeños sólo aparece el nombre.

La zona del Peloponeso y alrededores

Para entender cómo se sabe que fue originalmente un mapa romano basta con visitar el estupendo sitio Livius.org de Jona Lendering. Se ha establecido que el manuscrito debe ser del siglo XII o XIII y que es una copia de uno más antiguo. Primero, ya que aparece la ciudad de Constantinopla tiene que haber sido hecho después del año 328 cuando el pedante de Constantino la fundó (antes era Bizancio). Sin embargo también aparece Pompeya que bien sabemos fue destruida el año 79 por la erupción del Vesubio; y por otro lado se muestran las ciudades de la Germania Inferior que -según Lendering- habían sido abandonadas al principio del siglo V.

Por todo ello se puede situar al cartógrafo en el siglo IV, asumiendo que utilizó fuentes más antiguas. Por ejemplo -y siempre siguiendo a Lendering- aparece en el mapa el reino de un tal Cottius en la zona de los Alpes, que había dejado de ser independiente en el año 63 así que con cierta seguridad se puede afirmar que la fuente primigenia es de la primera mitad del siglo I. ¡Tiempos de Augusto!

Casualmente se sabe que Vipsanius Agrippa, mano derecha/curruña/socio de Augusto y artífice de la mayoría de sus victorias hizo un levantamiento y mapa del imperio y luego de su muerte el propio Augusto lo mandó a grabar en piedra; aparentemente era circular, imagino que en forma de cenefa alrededor de alguna column o algo así, no queda rastro de él. Así que probablemente la versión conservada es la resultante de aquel esfuerzo de Agrippa con algunas actualizaciones y añadidos (como los comentarios bíblicos/cristianos en ciertas zonas) que se fueron realizando a lo largo de los siglos.

Este mapa/guía es perfectamente útil aunque no tiene ni escala ni coordenadas, conociendo el nombre del destino es relativamente sencillo seguir las rutas. Para ver un poco cómo sería si lo representamos en un mapa-mapa he realizado esta recreación de la zona mostrada anteriormente buscando los nombres reconocibles y colocando líneas rojas entre ellos (el mapa base está tomado de aquí, es de 1912 y tiene la localización de los antiguos nombres):

Recreación moderna

Una recreación completa e interactiva se encuentra en OmnesViae.

Conozco a mucha gente que ignora totalmente el sistema orientación por los puntos cardinales y que de hecho se ubica en el mundo de aquella antigua manera: preguntando cuál es el próximo pueblo y cuál es la ruta para llegar a destino. Este mapa/itinerario/guía es una joya y es un milagro que todavía pueda intuirse cómo fue en su origen hace 2000 años.

La tormentosa tempestad

Internet ya no es lo que era.

Hace un par de años ví una película de la que no recuerdo el título ni la trama, sólo recuerdo que estaba filmada en Santorini y hablada en griego, como corresponde. Pues no encuentro manera de identificar la fulana película, bien que no era un éxito de taquilla pero ¿cómo puede ser que no aparezca por ningún lado? ¿He perdido todas las capacidades de búsqueda que durante años he ido obteniendo? Pudiera ser, pero quiero dudarlo. Lo que sí creo que es que los motores de búsqueda y muy en particular Google se han ido haciendo inútiles debido a una supuesta mejora en los algoritmos; por lo cual todo lo que resulta en las búsquedas es lo trillado, lo mayoritario, lo repetitivo, lo "exitoso". Asi que para evocar esos tiempos en los que uno de verdad encontraba cosas termina uno buscando por los entresijos de la red lo que puede deparar sorpresas interesantes pero se hace muy lento (una situación similar me ha pasado con otra pelicula de los años 70, de la que igualmente sólo recuerdo paisajes, este caso es aún más complicado porque era filmada en Turquía y hablada en francés).

De qué sirve tener algo que nunca olvida... si no sirve para recuperar recuerdos vagos.

En fin, que la película de marras servía para ilustrar la vida actual en la isla de Santorini, desde el punto de vista de sus habitantes y venía a cuento sobre la famosa erupción. Famosa porque ha sido propuesta como origen de dos mitos muy conocidos: la Atlántida y el Éxodo.

En estos días aparece como noticia que la Estela de la Tempestad firmada (vamos a decir) por el faraón Ahmose/Amosis -uno de los primeros de la dinastía XVIII, que reinó justo después del segundo período intermedio- describe las consecuencias de una erupción, y la relaciona con la de Thera/Santorini. Bueno, los autores de esta propuesta sólo están ratificando lo que ya habían descrito en 1996.

El asunto es interesante porque la erupción es un evento identificable de muchas maneras en toda el área del Mediterráneo oriental (hay una capa de ceniza o polvo asociada) y permitiría ajustar las convulsas cronologías relativas que se han ido construyendo poco a poco desde el descubrimiento de esas civilizaciones.

Lo que se sabe de la erupción es bastante: duró cuatro días, fue probablemente en verano, expulsó un volumen de más de 60 kilómetros cúbicos de material principalmente hacia el este y noreste y formó la actual caldera en el archipiélago que fue isla de Santorini (imagen). Es la más grande erupción de los tiempos históricos, dicen.

Fuente: http://www.dlr.de/dlr/en/desktopdefault.aspx/tabid-10081/151_read-5675/year-all

La identificación de las tormentas y otros fenómenos descritos en la estela de Amosis con los alcances de la erupción hacia Egipto ya fue rechazada en el año 98. Ahora uno de sus autores se ha decidido a rehacer la traducción con lo cual -siempre según él- queda más clara la relación. Como se sabe con creciente certeza desde 2006 la erupción de Santorini ocurrió alrededor de 1628 a.C. De aceptar la identificación, el reinado de Amosis se adelantaría casi cincuenta años; un cambio notable en la cronología egipcia.

Aunque todavía se trata de poco más que una opinión ya las fechas se andan moviendo y posiblemente haya pronto una nueva y mejor anclada cronología egipcia y por ende de otras áreas del Mediterráneo oriental.

Figuras de un continente

No deja de ser un toque de antiarrogancia que no haya sido sino en el siglo XVI cuando empieza la humanidad -o parte de ella- a tener una idea más o menos clara de la forma de las tierras, de hecho sólo cuando se acercaba 1800 es que los mapas empiezan a ser precisos en longitud y latitud.

Los primeros mapas del continente suramericano muestran por una parte lo poco que se conocía y por otra lo mucho que ya se había descrito en menos de 100 años de conquista europea. Hay tres mapas más o menos de la misma época que representan al continente completo. El primero se atribuye a André Thévet que no era cartógrafo (como se puede notar) y que seguramente está extraído de su obra sobre una colonia francesa en Rio de Janeiro Singularities of France Antarctique publicada en 1557 aunque el mapa debe ser posterior (1577 aparentemente):

Thévet

Los topónimos que van a ser habituales en sucesivos mapas ya aparecen aquí. Beneuezla (sic), Caribana, Paria y Cariaco en el área que conocemos. El río Orinoco no destaca, como sí lo hacen el Amazonas y el Rio de la Plata, el resto muy grosso modo. La única representación de gente aparece en la Antártica incógnita como cosa curiosa. Resulta una representación algo rechoncha del continente.

Sin embargo el mapa de Abraham Ortelius que sí era cartógrafo (y relacionado con Mercator) no es mejor. Forma parte del Teatro del mundo considerado el primer atlas del mundo entero. Tiene aún menos topónimos pero los ríos (Magdalena, Amazonas y la Plata) están más detallados.

Ortelius

Así, llama la atención que el mapa de Diego Gutiérrez publicado en 1562, sea mucho más completo que los anteriores. Esto se debe seguramente a que fue un encargo de la corona española con el fin de dejar bien establecidos los alcances del imperio. La impresión se hizo en Amberes, parece que porque en España no existía un editor con la suficiente experiencia. Durante un siglo fue el mapa más grande de América. Aquí se muestra solamente el continente suramericano pero el mapa incluye Norteamérica (con la primera mención de California) y costas de Africa y Europa.

Gutiérrez

Es evidente y previsible que los detalles están en la costa y la representación del río Amazonas es artificiosa pero muestra la localización -y nombre- del lago Titicaca. Al norte del ecuador, en este detalle:

La costa norte de Suramérica

Menciona muchos topónimos que todavía existen como la laguna de Maracaibo,cabo San Román, Coro, todas las islas (Aruba, Curazao, Bonaire, Aves, Roques, Margarita, Frailes y la cadena de las Antillas), y por supuesto Benezuela y Paria o Nova Andalucía separadas por el río Unari. No aparece Cumaná pero sí Santa Fe. El Orinoco sigue faltando y prácticamente no hay información alguna en el área más interna, los llanos, Andes, etc.

Un mapa valioso del que sólo se conservan dos copias y que ha sido utilizado en juicios limítrofes internacionales. No obstante, leyendo ciertos topónimos cuesta creer que haya sido un cartógrafo sevillano quien realizó este mapa. En la zona actualmente colombiana se menciona a Castiria del Oro en lugar de Castilla del Oro y así hay otros nombres aparentemente mal escritos y una mezlca de latín y español, no sé si serán errores de transcripción al flamenco (de Amberes) o simplemente que así se escribía en aquellos tiempos.

América olvidada

Siberianos, vikings, polinesios y según algunos, chinos, galeses, noruegos, egipcios ... ¿cuánta gente llegó a América antes que Colón? Desde un cierto punto de vista, todo el que salía a navegar se tropezaría con el continente eventualmente, no hay manera de evitarlo porque está en el medio de todo. De todo lo que no es Afroasia-Australia.

Lucio Russo, que es profesor universitario y obtuvo cierta notoriedad -que no alcanzó a este país- con su libro de 1996 La revolución olvidada quiere convencernos de que América ya era conocida en tiempos que ahora se denominan 'clásicos'. Y ha escrito un libro para ello, La América olvidada (L' America dimenticata. I rapporti tra le civiltà e un errore di Tolomeo).

La idea es, como ya apunta el título, que América era conocida en el mundo mediterráneo, en particular para los griegos, pero con el paso de los años y una particular crisis científica o cultural que según Russo hubo en el siglo II d.C. ese conocimiento y algunos otros, se olvidaron. "Olvido" relacionado seguramente con la destrucción de la biblioteca de Alejandría; dice:

"El mundo mediterráneo se cierra sobre sí mismo y en gran medida olvida el conocimiento de las regiones del mundo no incorporadas al dominio de Roma"

Los indicios de contacto no son abrumadores, hay en Pompeya y otros lugares de época romana mosaicos que representan lo que tiene toda la pinta de ser piñas (ananas). En México se descubrieron unas monedas romanas en excavaciones arqueológicas. Se dice que hay informes de casos de sífilis en el mundo romano. A esto agrega Russo que el tamaño de los barcos de la era helenística sólo fue sobrepasado en tiempos de Napoléon, que no es un indicio directo pero apunta a la posibilidad de la navegación intercontinental.

Pero el argumento fuerte de Russo es un error en el mapa de Ptolomeo, que se ha perdido pero hay algunas reconstrucciones como esta del siglo XIV:

Reconstrucción del mapa de Ptolomeo

El mapa está basado en los datos del libro Geografía de Ptolomeo en el que describe la situación de más de 4000 lugares conocidos ya en su tiempo (150 d.C. aprox.) mediante dos coordenadas, un concepto también perdido hasta que el manuscrito apareció -sin los mapas que lo complementaban- entre los siglos X y XIII y fue recuperado por árabes y bizantinos.

En la Geografía la latitud se mide como la duración del día más largo en cada punto. Ya que la duración del día varía entre 12 y 24 horas a medida que uno se aleja del ecuador, la diferencia en duración también es diferencia de latitud. La longitud por otra parte se mide en un cierto número de estadios (600 pies, unos 180 metros) por grado. Ptolomeo asigna 500 estadios por grado con lo cual el mundo conocido (ecumene) resulta menor de lo que es, mientras que Eratóstenes en el siglo III a.C ya lo calculaba a 700 estadios por grado, que es una medida razonable para los medios de su época y que produce un error en la circunferencia terrestre de un 2%.

Este error ptolemaico era conocido, lo que hace Russo es entrar en detalles que no podremos saber a falta del propio libro, pero hay una entrevista en la que coloca algunos extractos. Parece que Russo se centra en la identificación de las Islas Afortunadas, tradicionalmente asociadas con las Canarias. El mapa de Ptolomeo ubica su meridiano 0 en la isla El Hierro, o en todo caso en la isla más alejada de las Afortunadas. Pero la latitud de las Canarias tiene un error de 15 grados con su posición real, además, siempre según Russo, las Afortunadas de Ptolomeo ocupan un grado de longitud y 5,5 de latitud, cosa que cuadra más con las ¡Antillas Menores! que con las Canarias.

Juntando un poco todos los argumentos, Russo cree que las Antillas eran conocidas -aunque quizá no muy transitadas- en época helénica y romana. De allí que sea una "idea olvidada".

Como en otros casos, hay que esperar un poco por si aparecen nuevas evidencias, a favor o más probablemente en contra.

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