Quito desde Panecillo

Encontré esta antigua foto (1977) de Quito y se hizo necesario conocer el estado actual de esa parte de lo que ya en aquella época era una gran ciudad. No fue tan difícil como en otras ocasiones porque fue tomada en el cerrito del Panecillo, un sitio más que evidente y muy visitado justamente para eso, ver la ciudad.

Quito en 1977

La otra imagen (2008) pertenece a Losito, y aunque es más amplia, la recorté un poco para asemejarla más.

Quito en 2008

Aparte de los colores desvaídos por el tiempo en la primera y la distinta distancia focal más corta en la segunda, se trata del mismo sector del norte de Quito, con lo que creo es el centro histórico y la zona colonial que, sorprendentemente, no parece haber cambiado mucho en más de 30 años. Sorprende porque aquí (Venezuela) las zonas antiguas están prácticamente desaparecidas o en vías de extinción entre otras causas por el alto costo que implica mantenerlas de manera que no sean ruinas.

Ejercicio en careta

Careta

Un ejercicio gráfico realizado con el pretexto de recuperar una tableta bastante poco utilizada. Cualquiera que haya pasado por el restaurante en cuya pared está la máscara original (digo, original en la foto, el objeto en sí seguramente es una copia o una recreación mexicana) reconocerá el lugar y la ciudad.

La subida del nivel del mar

Con esto del calentamiento global (yo creía que estos calorones eran solamente tropicales) uno empieza a preocuparse por el eventual deshielo de los polos y la consiguiente subida del nivel del mar y aunque hay sitios que deben estar más preocupados que uno (como Venecia) no hay por qué dejar de ser precavido y revisar un poco el estado del asunto en la tierra que habitamos.

Manos a la obra, busco un par de mapas de relieve que hasta donde sé son los únicos que se pueden conseguir sin bajarse de la mula. El primero proviene del sitio Natural Earth y muestra en rojo la zona inundable hasta los 2 metros de altura y en amarilloso -poco visible- hasta los 5 metros. Como referencia he puesto en verde clarito la zona hasta 20 metros y en un poco más oscura la que llega hasta los 100 metros.

Versión 1

El delta del Orinoco se ve escandalosamente en peligro de desaparición. Las otras zonas de inmediato peligro son la especie de albufera que separa la península de Paraguaná del "continente" y la costa occidental del Lago de Maracaibo.

En otra versión de la topografía que pareciera más exacta -tomada de Diva-GIS- se ve más o menos lo mismo pero con menos escándalo.

Versión 2

De todas maneras esas zonas se inundan prácticamente todos los años, uno pudiera suponer que ya están acostumbradas y que quizá tienen remedio en caso de que la inundación sea perenne. La costa occidental del Lago de Maracaibo creo que sea la más preocupante porque es más poblada. No parece que Venezuela vaya a ser muy afectada por una subida moderada del mar, con la excepción de la pérdida del delta, pero si la cosa llegase a mayores prácticamente un tercio del territorio se vería inundado. Además de las zonas mencionadas el agua llegaría a la cuenca del Unare, la desembocadura del Tocuyo (Chichiriviche-Tucacas), a la del Tuy (Barlovento), y sobre todo el mar interior que constituyen los ríos Portuguesa-Guárico-Apure (la gran mancha verde en el centro). Esto sería catastrófico, como en el resto del mundo.

En lo inmediato no se ven ciudades grandes en peligro, con la excepción de Maracaibo, aunque es posible no sea muy grave la cosa por la topografía local que puede hacer la diferencia aunque el lago suba y se ensanche algo.

No sin razón llamaron alguna vez a esta parte del mundo Tierra de Gracia, después de ver el asunto quedé menos preocupado de lo que estaba...

Tableros y quipus

En los días que corren los avances de la ciencia -y muchas veces las puras especulaciones- suelen publicarse antes en televisión que en otro lugar. Se gana en imagen pero se pierde en detalles. En fin, eso es lo que ha hecho Sabine Hayland en un documental del año pasado (que acabo de ver) en el cual presenta un tablero con una lista de nombres acompañados de cordeles que parecen ser quipus (fuente de la imagen):

Tablero quipu de Mangas

Según Hayland este tablero -y posiblemente otros- fueron realizados por los mercedarios de la todavía activa orden de La Merced, quienes los habrían utilizado durante la catequesis del nuevo mundo. En la imagen puede con algún esfuerzo leerse el título del tablero:

Padrón de las personas del pueblo de Mangas. Se empezó a empadronar en el año de ...

Y con más esfuerzo aún me parece que el año es del siglo XIX. El asunto es que cada nombre lleva a su lado lo que pudiera parecer un quipu; por lo tanto, asumiendo que el quipu dice también el nombre o alguna clave identificadora de cada habitante se asoma la posiblidad de interpretar el significado de los famosos quipus.

Sin embargo no hay que ser demasiado optimista, sólo se conservan unos 600 o 700 quipus, mayormente en museos (principalmente en Alemania) y colecciones privadas; hay un sólo lugar donde se siguen utilizando ceremonialmente en el pueblo de San Cristóbal de Rapaz, cosa que también muestra Hayland en el antedicho documental. Pero de su posible lectura, nada.

Hace unos años Gary Urton postuló que ciertos nudos encontrados en un grupo de quipus en Purucucho podrían corresponder al nombre del lugar, Hay algunos testimonios de cronistas en los que aluden a los quipus como forma de registrar la historia y sucesos de los incas pero la mayoría comentan que eran numéricos exclusivamente. Si fuesen una forma de escritura (más que original) y se pudiesen llegar a interpretar... sería un descubrimiento de esos que marcan época.

Entre tanto Hayland ya consiguió otro tablero, esta vez en Ayacucho, muy similar al de Mangas aunque con los cordeles menos coloridos; también se trata de una lista de nombres:

Tablero quipu de Ayacucho

Esperaremos el trabajo de Hayland para ver si con los pocos "quipus" que quedan en estos tableros puede hacer algún avance significativo, cosa que sería de agradecer.

Gunib

Paso de Gunib, por Prokudin-Gorskii

La investigación es para ociosos. O los ociosos creen que sus pasatiempos son investigaciones. De cualquier manera, si no fuese por las fotos que Prokudin-Gorskii tomó entre 1909 y 1916 y si no estuviesen al alcance de cualquiera en varios sitios, yo podría dedicar el ocio a fines más utilitarios. Varias veces me he entretenido con esas imágenes preciosas de paisajes y gentes de esos tiempos en que todo "era" en blanco y negro.

Esta ocasión surge porque ha aparecido un nuevo sitio dedicado enteramente a Prokudin-Gorskii en el cual se van acumulando tanto reproducciones mejoradas de sus fotos como identificaciones de los lugares que en ellas aparecen y comparaciones con fotos actuales de los mismos lugares, es decir, una invitación a pasar/perder el tiempo.

Entrebuscando en las fotografías que tomó Prokudin-Gorskii en el territorio de la actual Daguestán, un país de montañas, como pocos; está esa que llamó mi atención (arriba), una garganta sumamente estrecha con un camino recortado -literalmente- en la pendiente de roca. La tarea ya tiene objetivo: encontrar el lugar. Pero primero hay que "revelar" la fotografía (está ya revelada pero no hay como rehacer el proceso uno mismo), se trata de tres tomas blanco-y-negro hechas con filtros rojo-verde-azul que hay que colorear, alinear y mezclar para producir el resultado que se ve arriba.

La búsqueda de la ubicación mediante inspección topográfica iba muy mal encaminada cuando se me ocurrió ver las otras fotos y entre ellas había una con toda la pinta de ser la misma garganta tomada por el "reverso" y cuya leyenda especifica "Garganta Khartikuni entre Gunib y Gergebil" con lo que el asunto se facilita mucho. Encontrado el camino entre ambas poblaciones -unos 8-10 km- resulta bastante sencillo acercarse a la solución, se trata del curso del río Kara Koisu, un desfiladero de lo más interesante, con varios puntos estrechos con posibilidades de ser el lugar buscado.

Nos encontramos con que el desfiladero está lleno de agua como era previsible viendo lo fácil que resultaria hacer un dique en un sitio tan estrecho y con buenos apoyos. Es la represa hidroeléctrica de Gunibskaya, tres turbinas con un total de 15.000 KW, estrenada en 2005. El potencial hidroeléctrico era evidente porque el río tiene buen caudal y la diferencia de altura entre Gunib y Gergebil es de unos 100 metros.

El paso siguiente es conseguir alguna fotografía reciente del mismo sitio. Afortunadamente el usuario de Panoramio ViterTatiana tiene una lancha -o paseó en una- y se acercó bastante hasta el sitio desde el cual tomó la fotografía Prokudin-Gorskii; tras algunos arreglos de horizontalidad y contraluz, puede verse el estado actual del estrecho paso:

Represa de Gunib, por ViterTatiana

Una vista más amplia (tomada de Wikimedia) muestra el camino y el estrechamiento de marras; nótese que la vista es subiendo desde Gergebil hacia Gunib y la carretera sigue pasando por el mismo sitio, incluido el horadado de la gran roca. Aparte del cuerpo de agua, la mayor diferencia está en la torre con cables que aparentemente hizo necesario desaparecer la roca que estaba allí.

Represa de Gunib, de Wikimedia

A poca distancia de la represa se encuentra Gunib a unos 900 msnm, es un hermoso pueblo de unos 25.000 habitantes rodeado por unas formaciones características que también fotografió Prokudin-Gorskii y se aprecian bastante bien en este estupendo panorama (tomado por Fred Schaerli):

Panorama de Gunib por Fred Schaerli

El hecho histórico que más cuentan de este pueblo es la entrega del Imam Shamil, líder de chechenos y daguestaníes, en 1859 tras 20 años de lucha durante la conquista rusa del Cáucaso. Tras su captura los rusos lo mantuvieron semidetenido en Kiev y murió en Medina justo después de su peregrinación a La Meca; un nieto suyo contribuyó a la fundación de la breve República montañosa del Cáucaso Norte en 1917. Sin embargo, todo Daguestán y el resto del norte del Cáucaso sigue siendo parte de Rusia al día de hoy.

Además, Gunib está en el centro de un área de gran diversidad lingüística y a menos de 100 km. del Mar Caspio. Un montón de cosas que no habría averiguado sin el atractivo de las fotos de Prokudin-Gorskii (con razón el zar le pagó los viajes; su promoción turística de Rusia ha trascendido varias generaciones).

Incredulidad demográfica

Antes de la realización del censo de población de Venezuela en 2011 yo tenía ya una estimación del resultado moderada: 40 millones de habitantes, que podía dejar en 36 por aquello de los márgenes de error y tal. A fines de febrero el instituto encargado publicó los primeros resultados que corresponden a cifras globales y para sorpresa de todo humano viviente en esta república dicen que tan sólo 27.150.095 personas ocupan este territorio. Este número no incluye omisiones en el censo, cuyo total desconocemos, pero suena exagerado que hayan dejado sin censar a 13 millones.

La evolución del crecimiento demográfico de Venezuela se muestra en este gráfico optimista en el que se ve, junto con la cantidad de población por cada censo realizado, la tasa de crecimiento en cada lapso, tasa que tuvo un pico de 4% en los años sesenta y -supuestamente- ha ido cayendo hasta un modestísimo 1,6% actualmente:

Censos Vzla

Otros indicios de poca credibilidad vienen del conteo de viviendas; son 8.230.140, ocupadas en un 84,3%. ¡Esto implica que hay 1.292.132 viviendas desocupadas, en construcción o vacacionales! ¿dónde? Puede ser cierto en Tucacas y ... y ... no se me ocurre ningún otro lugar. Aún así, si multiplicamos el total de las viviendas con el número promedio de 3,9 personas por vivienda el total apenas alcanza a 32.097.546, lejos todavía de lo que supongo es la realidad. Además ¿cómo se compagina esto con el déficit declarado de viviendas que alcanza a más de un millón?

¿A qué se debe tamaña incongruencia? Es esto (error u omisión grande en el censo) o es otra cosa: la percepción de la cantidad de población que tenemos no se basa realmente en la cantidad de población sino en el desorden habitual por donde quiera que andamos. El caos es tan grande que probablemente vemos a las mismas personas varias veces y durante más tiempo del que sería normal, o de lo que fue normal en años pasados, porque nunca como ahora se ha visto tan reducido el espacio público, manifiestamente las vías, y ese roce excesivo pudiera tergiversar la noción de cuánta gente vive a nuestro alrededor.

También es cierto que la mayoría de la población, un 66%, se encuentra concentrada en 9 de los 23 estados que conforman el país, estados que casualmente son los más transitados (Zulia, Miranda, Carabobo, Distrito Capital, Lara, Aragua, Anzoátegui, Bolívar y Táchira). Así que es posible que el censo no esté tan errado, pero la sensación de vivir en un país acogotado de gente no se quita con eso.

De ambiente a paisaje

Civilizaciones desconocidas... líneas y círculos apenas vislumbrados bajo la selva... ciudades perdidas... es lo que sugieren los avistamientos cada vez más frecuentes en los últimos años, gracias sobre todo a la deforestación, que se van haciendo por todo lo ancho de la Amazonia.

Pero aparte de intuiciones hay gente estudiosa trabajando en esclarecer el asunto como es el caso de Clark Erickson quien tiene ya como veinte años en eso y en este artículo titulado La transformación de ambiente en paisaje: la ecología histórica de la construcción de terraplenes monumentales en el Amazonas boliviano hace un recuento muy respetable de lo que pudo haber sido el estilo de vida precolombino en la toda la cuenca amazónica.

En primer lugar está claro que las líneas no son una ilusión óptica, existen y son rastros de ocupación humana, no señales extraterrestres. Siempre se ha creído que la forma de vida de los aborígenes y habitantes actuales de las zonas selváticas basada en la caza, pesca, recolección y agricultura de pequeña escala es la misma que mantenían en tiempos precolombinos, sin embargo la magnitud del trabajo requerido para hacer zanjas y lomas y la transformación que implicaron en el entorno dan una idea muy diferente.

En la región de Baures, Bolivia, a la que se refiere Erickson mayormente, hay zanjas (a veces circulares), lomas o camellones e "islas de monte", cuya datación no está muy bien estructurada pero por algunos trabajos arqueológicos en unos -pocos- sitios parece que son de alrededor de 1200 y años siguientes, algunas de estas obras pueden haber perdurado hasta bien entrado el siglo XVII. Por la distribución de las zanjas y las estimaciones de trabajo requerido para realizarlas Erickson deduce por un lado que había una cultura común en aquel tiempo prehistórico y por otro que la población debía ser numerosa, en todo caso mayor que la actual.

Dada la topografía más bien plana de la zona amazónica cualquier pequeña altura sirve como retén de agua, y también como refugio ante inundaciones, con estas obras los indígenas habrían desarrollado una manera de utilizar este ecosistema manteniendo húmedas las zanjas y secas las partes más altas. Las zanjas circulares se distribuyen por grandes zonas de la amazonia boliviana y partes de Brasil. Entre las funciones que se han propuesto para estas áreas eco-trabajadas están:

  • defensa
  • asentamiento
  • residencia de la élite
  • trampas para animales
  • gestión del agua
  • espacios ceremoniales
  • marcas de recursos
  • cementerios
  • acuicultura
  • todas las anteriores

En los lugares más habitados se supone pudo haber empalizadas protectoras, aunque no se han encontrado evidencias de ello, pero uno de los argumentos a favor es el testimonio de los primeros europeos que llegaron a la zona, como Ulrich Schmidl cuya relación titulada Viaje al Río de La Plata publicada a fines del siglo XVI (cuenta las incursiones europeas realizadas entre 1534-1554 desde Buenos Aires pasando por el actual Paraguay hasta el Gran Chaco en la Amazonia) incluye algunos grabados que muestran comunidades indígenas rodeadas de empalizadas, incluso dobles.

Empalizadas ad libitum

Es posible sin embargo que esas empalizadas estuviesen constituidas al menos parcialmente por setos vivos. También dice Erickson que los jesuitas establecidos en aquella región dicen que los indígenas tenían pueblos o caseríos rodeados por zanjas profundas y empalizadas; se conectaban por caminos y canales que permitían viajes durante todo el año (no como ahora). Además de los pueblos propiamente dichos, habría también viviendas dispersas por las zonas de caza y agroforestales.

Tras la conquista y la difusión de enfermedades nuevas (y en parte por las guerras intertribales), la población debe haber disminuído considerablemente y por lo visto también la cultura que creaba y utilizaba aquellos terraplenes. Actualmente, muchas de aquellas antiguas zonas agrícolas y pobladas son ahora áreas protegidas bien como reservas biológicas, territorios indígenas o parques arqueológicos.

Hay otro asunto sumamente contraintuitivo e interesante en esto de la ocupación precolombina de la Amazonia, y es que evidentemente al momento de ocupar aquellos terrenos y construir las grandes zanjas y lomas la biodiversidad debe haberse reducido, por la deforestación y la selección de especies adecuadas, igualmente por el mantenimiento intenso que se requeriría (debía limpiarse un espacio suficiente adyacente a las zanjas, estimado en unos 20 metros a cada lado) sin embargo Erickson plantea que a la larga más bien la diversidad se habría incrementado debido al tráfico de especies entre una comunidad y otra. Un ejemplo es el del cacao (que ahora me entero es de origen amazónico aunque domesticado en Centroamérica) relacionado con las "islas de monte", casi un 30% de su superficie según Erickson.

En suma, los nativos construyeron suelos fértiles donde no los había y domesticaron plantas hasta entonces silvestres, con el solo movimiento de tierra alteraron la naturaleza y contribuyeron notablemente a la diversidad actual de la Amazonia; lo que eran bosques naturales se conviertieron en paisajes culturales. En palabras de Erickson:

He argumentado que los pueblos nativos domesticaron el paisaje. No se "adaptaron" a lo que algunos arguyen era un ambiente caracterizado por recursos limitados para el desarrollo humano; más bien, crearon el mundo que deseaban por medio de la creación y gestión de recursos

Habría entonces una cierta "arqueología" del paisaje que podría deducir cómo era anteriormente basándose en cosas como la concentración de plantas y animales, la existencia de bosques "oligárquicos", restos de fogatas, especies que están fuera de su hábitat natural, y de hecho eso es más o menos lo que hace Erickson con su análisis.

Luce difícil que la intervención actual caracterizada por deforestación sin control para el pasto en los hatos ganaderos llegue a tener ni siquiera a muy largo plazo alguna consecuencia positiva.

Ostracismo de Aristides el justo

Dicen que la democracia ateniense empezó con la reforma de Clístenes y que ya desde un principio estaba totalmente desarrollada. No sé; el caso es que entre otras cosas como rotación permanente de todos los cargos, duración no mayor de un año, no repetibles en lapsos de 10 años, etc. los previsivos legisladores incluyeron un mecanismo que también mediante votación popular permitía sacar de la vida pública a cualquier ciudadano, en particular a los que se creyesen que ya eran líderes eternos: el ostracismo.

Para que se diese el destierro de una persona debían hacerse dos votaciones, una en la que se votaba si ese año habría algún destierro, que debía reunir al menos 6.000 votos y otra que sólo se daba cuando se cumplía la primera condición, en la que se elegía el nombre de la persona a desterrar, que también requería un mínimo de 6.000 votos. El ostracon o cascajo cerámico que se utilizaba para escribir el nombre dio nombre al proceso que bien podría denominarse cascajismo.

Cascajo de Aristides

Por esas complicaciones sólo un puñado de políticos fue exiliado por ostracismo, aunque la práctica cayó en desuso entre otras razones porque no era tan difícil desviar los resultados; la mayor parte de la gente era analfabeta y requerían ayuda para escribir el nombre, de allí también que probablemente hayan existido funcionarios que cumplían este propósito como se intuye por el gran número de cascajos encontrados que tienen letra similar.

Lo que dio ocasión al famoso caso de Aristides, quien estaba en esto de votar un ostracismo y un hombre a su lado que no sabía escribir le pidió que pusiese en el cascajo el nombre de Aristides, un poco sorprendido quizá, le preguntó:
-¿Te ha hecho algún daño?
-No, ni siquiera lo conozco, pero ya estoy hasta aquí de escuchar a cada rato que le llamen "el justo"...

Aristides, escribió su nombre y le devolvió el cascajo, según documenta Plutarco en sus Vidas Paralelas. Efectivamente fue desterrado a pesar -o a causa de- su participación exitosa en la batalla de Maratón y en otros asuntos públicos. Tanto Platón como Aristóteles concuerdan en que era el más honorable de los atenienenses.

Sólo tres años después (de los diez pautados de exilio) fue llamado de nuevo a Atenas porque se avecinaba la nueva invasión persa; pese a su conflicto de larga duración con su coetáneo Temístocles lo respaldó y secundó en Salamina. Luego participó en la batalla de Platea (no está claro si Temístocles lo hizo).

Con respecto a la enemistad de Aristides y Temístocles, y sus diferentes caracteres y maneras de ser cuenta Plutarco -citando la fuente (Aristón de Ceo)- que:
la enemistad de ambos dimanó de ciertos amores, hasta llegar al último punto: porque enamorados de Estesilao, natural de Ceo, sumamente gracioso en la forma y figura de su cuerpo, llevaron tan mal la competencia, que aun después de marchita la hermosura de aquel joven no cesaron en su oposición; sino que como si se hubieran ensañado en aquel objeto, con el mismo afecto pasaron al gobierno, acalorados y encontrados el uno con el otro. Y Temístocles, dándose a cultivar amistades, alcanzó un influjo y poder de ningún modo despreciable; así es que a uno que le propuso que el modo de gobernar bien a los Atenienses sería el que se mostrase igual e imparcial a todos: “No querría- le respondió- sentarme en una silla en la que no alcanzaran más de mí los amigos que los extraños”; mas Aristides, manteniéndose solo, siguió en el gobierno otro camino particular: lo primero, porque ni quería tener condescendencias injustas con sus amigos ni tampoco disgustarlos, no haciéndoles favores; lo segundo, porque veía que el poder de los amigos alentaba a muchos para ser injustos, y él entendía que el buen ciudadano no debía poner su confianza sino en hacer y decir cosas justas y honestas.

Aristides murió pobre porque nunca se aprovechó ilícitamente de sus cargos públicos, y tampoco lo permitía a sus amigos o familia; en fin, un hombre memorable por su rareza y virtud... pública.

Todo esto hace que uno pierda interés en el ostracismo, porque suena interesante para variar un poco el panorama político que suele ser de eternos recandidatos, rediputados o represidentes, sin embargo si va a ser usado -como en este caso- en contra de los más virtuosos quizá sea mejor dejar las cosas como están.

Sound of noise

Esta película de 2010 no sólo es extraña por ser sueca (cualquier cosa fuera de Hollywood en la pantalla cinematográfica viene siendo extraña en estos días) y tener su título en inglés sino porque es una especie de comedia de baja intensidad que no produce carcajadas pero es graciosa y divertida.

Policía sin oido

Es una especie de historia policial en la que el protagonista (Bengt Nilsson, arriba), un detective proveniente de una familia de músicos y que tiene un hermano que es un connotado director de orquesta carece sin embargo totalmente de oido musical se ve a cargo de contrarrestar una ola de ataques realizados por una banda de músicos que desprecian la música "oficial", cuyos ataques consisten en tocar en sitios públicos con los elementos propios del sitio (un hospital, una plaza) causando -aparentemente- terror en la ciudad.

La banda de músicos/delincuentes en realidad está ejecutando un Concierto para una ciudad y seis bateristas, cuya partitura aparece a ratos en la película.

Partitura de un concierto para una ciudad

No puedo evitar contar lo que me pareció el mejor momento: los músicos asaltan un banco, caracterizados con capuchas y amenazando a los presentes con un metrónomo, apartando a los clientes de las taquillas y en fin con toda la prosopopeya de los ladrones de bancos diciendo en voz bien alta y autoritaria: ¡Esto es un concierto!

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