Mapas antiguos

El mapa de Waldseemüller

En esta noticia se entrelazan dos asuntos relativos al mapa de Waldseemüller (de 1507), su exhibición en la Library of Congress, que lo compró en 2003 por $10 millones y la publicación reciente de un libro de John W. Hessler, titulado más o menos "El bautizo de América" y dedicado a explorar algunos aspectos del mapa que no tienen explicaciones apropiadas todavía.

El mapa es bastante conocido, aunque sólo se ha encontrado el ejemplar que posee la LOC, tiene 233 x 128 cm., una versión digital se puede descargar aquí en una muy decente resolución de 18.000 x 10.000 puntos (apartado quejoso: me pregunto por qué razón el Museo Naval de Madrid no puede hacer lo mismo con el único ejemplar del mapa de Juan de La Cosa, cosa que esperamos hace años y hasta ahora sólo siguen mostrando un mapa de dimensiones 183 x 96 cm. en un triste pedazo de foto de 500 puntos, que sirve para nada).

Aparte de otras obras, el equipo que trabajaba con Waldseemüller en Lorraine a principios del siglo XVI hizo al menos dos mapas que se conservan. En este sitio se puede ver una comparación lado a lado de ambos.

En el de 1507 aparece América del Sur (abajo) como una isla, años antes de que Magallanes o Balboa oteasen el Pacífico. Hay un montón de teorías sobre cómo pudo Waldseemüller saber de la existencia del Pacífico, la más plausible de las cuales es que es una casualidad surgida del desconocimiento del tamaño del continente. Pero Hessler ha hecho unos estudios geométricos -esa es la novedad- que convierten el perfil occidental de la Suramérica del mapa a una comparable con una proyección más actual y dice que encuentra una correspondencia de 75%.

Detalle América

Hessler dice que hay dos coincidencias de particular importancia: el ancho del continente coincide con la realidad en el ecuador y en el sitio (norte de Chile, aprox.) donde la costa hace un ángulo hacia el noroeste. En el detalle (abajo) que corresponde a la parte central superior del mapa, se ve un mapamundi realizado con proyección distinta al mapa principal donde se observa también una forma de Suramérica más cercana a la real. También se ve el retrato de Amerigo Vespuci, que está enfrente de Ptolomeo, nada menos; evidentemente Vespuci se vendió como protagonista de la historia y obtuvo sus créditos en consecuencia.

Otro detalle

Aparte de esto, hay otros aspectos resaltables en este mapa. Uno, que es el primero donde aparece el nombre de América claramente visible sobre el trópico de Capricornio en la imagen superior (clic para verla más grande); por lo tanto asignado a la parte que ahora es sur de América. Sin embargo, los norteamericanos insisten en quedarse con el nombre (y quizá con la tierra que lleva el nombre) y una prueba de ello es el gasto que la Biblioteca del Congreso hizo para adquirir este mapa en particular.

Por otro lado, hay un montón de diferencias entre los mapas de 1507 y 1516. En el segundo, no aparece el nombre de América, los contornos de Africa y Europa son más precisos y el Pacífico no está. Las leyendas de los mapas también requieren su dosis de hermenéutica, están en latín y se pueden interpretar de varias formas (como todo). En el mapa de 1516 hay unas frases que se pueden entender como aceptación de errores en el otro mapa o como retractación a causa de haber expuesto demasiada información. En otra se explica que el mundo "está compuesto por cuatro partes" y que la cuarta parte (América) es una isla, o está rodeada de agua, sumando claves al aparente misterio. También es llamativo que en una de las notas de este segundo mapa dice Waldseemüller que el mapa de 1507 fue impreso en 1000 ejemplares y no se conserva ni siquiera un fragmento distinto del que existe en la Biblioteca del Congreso.

El mismo Hessler mantiene un blog en el que ha publicado las traducciones (al inglés) de los cuadros textuales de ambos mapas, así como los avances en la digitalización, que incluyen imágenes hiperespectrales y demás hierbas técnicas.

El mundo babilonio

Días del futuro pasado avisa de la exposición que se realizará en noviembre en el British Museum denominada Babylon, Myth and Reality y de la presencia en ella de una tablilla que muestra lo que sería un mapa conceptual del mundo conocido en esa época, establecida sin mucha precisión entre 700 y 500 años a.C.

El círculo que rodea a Babilonia representada como un rectángulo, y a sus vecinos (Elam, Asiria), sería el Mar Salado; en su exterior había ocho triángulos, supongo que orientados hacia los puntos cardinales, en los que habitan héroes y bestias, es decir, las regiones desconocidas. Esos y otros detalles están especificados en lo que queda del texto cuneiforme.

Es llamativa la similitud -aunque lejana- con el denominado mundo de Homero, del cual no existe representación alguna, sólo en reconstrucciones.

Mapa babilonio

Un toro con ruedas

Tuve ocasión de ver un documental titulado 'La verdad sobre Troya', gracias no a la televisión, por supuesto, sino a la cortesía de algunos internautas "pitupí". Está presentado por Donald Easton, y en general, fija la posición "oficial" en estos temas que se deriva de las excavaciones que Manfred Korfmann condujo desde 1988 hasta su muerte en 2005. Al final del programa, Easton presenta un argumento interesante a favor de la existencia de animales con ruedas en la época y en la cultura anatólica que a su manera de ver anticipan y justifican el engaño del famosísimo caballo; dice que usaban vasijas con forma animal, de alturas hasta de casi un metro, con una entrada de líquido en el lomo y que en un muro grabado en Alacahöyük aparece, al final de una procesión de ofrendas a algún dios hitita, un carruaje con forma parecida a un toro y de altura semejante a la de un hombre, si nos atenemos al resto de los grabados. En esta imagen, muestra el relieve, que está incompleto y además es una copia (el original está en el Museo de Civilización Anatólica en Ankara). Es de resaltar que Alacahöyük está a casi mil kilómetros de los Dardanelos, así que no sé hasta qué punto es una especulación aceptable.

Easton en Alacahoyuk

El sitio de Internet del Proyecto Troia está muy completo, y allí se presentan anualmente los avances de los trabajos. En 2001 hubo una gran controversia contra Korfmann debido a una exposición que mostraba reconstrucciones de la ciudad muy imaginativas, basadas apenas en indicios; varios colegas criticaron mucho este tipo de publicidad (así como el hecho de que Korfmann tenía grandes-grandes patrocinadores). Un artículo de Easton (et al.) publicado allí (PDF, 6MB!) detalla los argumentos de cada lado, aunque está claramente a favor de Korfmann; en particular sobre el tamaño que alcanzaba la ciudad de Troia fuera de la ciudadela. En el mismo artículo, J.D. Hawkins, coautor, relata de una forma algo detallada cómo se ha logrado disponer en un mapa los topónimos hititas, cosa que tiene su mérito, porque apenas si aparecen algunos nombres en cartas de la época hitita y las indicaciones geográficas son mínimas. El mapa que acompaña el escrito es, sin embargo, de poca calidad, aquí lo presento con una pequeña adición de color:

Mapa de Hawkins

Primero se localiza Lukka, la antigua Licia, en el suroeste de Anatolia, luego, basándose en que los reinos nombrados por los hititas son marinos van "rellenando" la costa con Caria, el reino de Mira, y finalmente, al no haber otro sitio, otro reino occidental, Wilusa viene quedando en la esquina noroeste, o la Tróade. Hay algún otro argumento, pero la similitud de nombres -Ilios-Wilusa- y -Troia-Taruisa- parece ser el principal; para saber si Wilusa era un reino o poder regional de importancia es determinante la discusión sobre el tamaño de la ciudad baja de Troya, que aparentemente era comparable con otras de la época como Beycesultan, Gordion o Boğazköy. Hay mucha tela que cortar en este punto; historicidad de la Ilíada, ubicación de Akkiyawa, relación hititas-Egipto, caída de los imperios en la edad de bronce, procedencia de los 'pueblos del mar'; etc. Pero este retazo es interesante.

Fracciones aztecas

María del Carmen Jorge y Jorge es especialista en ecuaciones diferenciales y otras abstracciones de ese tipo que parece haber aplicado a la interpretación de signos que aparecen en mapas aztecas. Al estudiar mapas antiguos de parcelamientos y comparar las áreas y dimensiones declaradas encontró que los pequeños dibujos de mano, corazón, hueso, brazo y flecha representan cantidades inferiores a la unidad; la flecha, por ejemplo, representa la mitad de la unidad; cinco corazones son dos unidades (por tanto un corazón sería 0,4) y cinco manos corresponden a tres unidades, o 0,6 por mano.

No hay muchos ejemplos, el que se muestra aquí es un fragmento del mapa de Oztoticpac (se consigue aquí), del siglo XVII. Es interesante notar que a 200 años de la conquista, y en un mapa cuyos textos están escritos en castellano, aún se mantenga la simbología matemática antigua.

Oztoticpac

Plano de riego

La Colección Schøyen de manuscritos es -dicen- la más grande del mundo mantenida por particulares; tiene más de 13000 manuscritos de todas las épocas y regiones del mundo y eso que no tiene un siglo de iniciada. De todo eso, que aparentemente se encuentra preservado adecuadamente y repartido entre Oslo y Londres, ponen en su sitio de Internet unas setecientas imágenes, seleccionadas por Martin Schøyen. Allí encontré esta foto de una tableta de arcilla que según la nota que la acompaña es un plano de un sistema de riego anexo al río Eufrates. En las 22 líneas de texto cuneiforme se incluyen siete que dan medidas de largo, ancho y profundidad de los canales, que además tienen su nombre. Está fechado (así no hay que especular) el día 26 del mes abe de uno de los años del rey Ammi-Ditana de Babilonia, esto es hace unos 3670 años.

Cuentan allí que hay otros cuatro mapas babilónicos, pero todos son al menos mil años posteriores a éste; sugieren que se trata de un mapa o plano de trabajo de un ingeniero ocupado en las obras de riego...

Quiero creer que el siguiente párrafo (tomado de acá) es cierto:
La importancia y unicidad de los materiales de la Colección Schøyen va más allá del rango de una colección privada, o incluso de una colección pública nacional. Estos manuscritos son la herencia del mundo, la memoria del mundo. No se asumen como pertenecientes realmente a la Colección Schøyen y su propietario, quien es el guarda privilegiado, ni pertenecen a una nación, pueblo, religión o cultura en particular, sino a la humanidad, son propiedad del mundo entero.

Oviedo y Baños, El Tocuyo y Coro

Acabo de releer la primera parte de la 'Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela' de José de Oviedo y Baños y encuentro que tiene una serie de cuentos interesantes aun con los detalles que aminoran su calidad, como una prosa semibarroca y el quizás evitable punto de vista del conquistador, que mantiene consecuentemente.

Oviedo escribe en 1720 aproximadamente, y su fuente de información acerca del período inicial de la conquista procede de una revisión de documentos de la época que tal vez estén perdidos, y algunas crónicas anteriores. El período que refleja esta parte de la historia es el de los primeros descubrimientos y el poblamiento hasta 1550. La Venezuela de aquellos tiempos, particularmente durante el gobierno de los Belzares (Welsers) consistía en el territorio que se centraba en Coro y se extendía hasta el cabo de La Vela al occidente y tenía un límite impreciso al este; Oviedo habla de una provincia "Coriana" de la cual habría tomado su nombre la ciudad.

Oviedo relata innumerables batallas contra los aborígenes y establece algunas diferencias entre los caracteres de los conquistadores. Particularmente considera maligno a Alfinger; pero en general justifica las atrocidades del resto. Trata bien a Diego de Lozada y a Juan de Villegas que, sin embargo, no eran amigos. De Francisco Fajardo comenta que hablaba los idiomas indígenas porque era hijo de una "cacica" margariteña muy conocida; además, su conquista no tuvo trascendencia principalmente porque iba como independiente, esto es, como empresario conquistador sin apoyo estatal, y gracias a su dominio lingüístico y a su particular manera de ser se entendía de maravilla con los principales caciques. De hecho, Oviedo sólo cuenta de una masacre de Fajardo contra el grupo del cacique Paisana, en la costa cerca de Caruao que se debió -supuestamente- a un chisme (algunas cosas no cambian).

También cuenta Oviedo diversas ocasiones de defensa heroica por parte de los indígenas, que según creo no son muy conocidas ni recontadas en la historia escolar. Por ejemplo, la de Paramaconi contra Juan Rodríguez Suárez en lo que después sería Caracas. Allí cuenta que después de la batalla estaba entre los despojos un indígena con las dos piernas rotas que cuando vió acercarse a los que buscaban el cadáver de Paramaconi (que había huído) opuso tanta resistencia que mató -sentado como malamente podía estar- a tres e hirió a dos a flechazos y finalmente aferrándose a "los filos de la espada con las manos, procuró cojer entre los brazos a su homicida, para vengar, ahogándolo, su muerte".

Sin embargo, al menos en la narración de Oviedo, también llama la atención la gran cantidad de indígenas que no ofrecía resistencia y que se dejaban engatusar o aceptaban negociaciones con los españoles; aunque después las cosas no se desarrollaban según la palabra dada (algunas cosas no cambian). Particularmente, me llamó la atención el caso de Manaure, cacique máximo de la zona de Coro, que aparentemente mantuvo durante mucho tiempo un estado de convivencia con los recién llegados.

Encuentro muy interesante la época descrita, el primer poblamiento de Venezuela. La imagen que del país se hacían los conquistadores debe haber sido muy distinta a la visión caraqueñizada de la actualidad. Las vías principales partían de Coro, hacia Maracaibo y El Tocuyo. Luego se fundó Barquisimeto (Nueva Segovia) y en fin, el resto. Esa imagen parece haberse mantenido hasta bien entrado el siglo XVII, como puede verse en este fragmento de un mapa realizado por Francisco de Ruesta en 1634:

Mapa de Ruesta

Este mapa tan impreciso llegó a mis manos gracias a una oferta que conseguí -calculo- alrededor de 1984. Se trata de una edición en gran formato patrocinada por el Concejo Municipal de Caracas con ocasión del bicentenario de la formación de la Capitanía General de Venezuela, que contiene un buen número de reproducciones de mapas antiguos del área de Venezuela y alrededores, entre los que se encuentra el de Ruesta.

El Tocuyo que se ve en la parte baja, era un caserío fundado por el gobernador autócrata (algunas cosas...) Juan de Carvajal, quien impuso a punta de matanzas la "autoridad" que había usurpado valiéndose de la ausencia del gobernador designado por la Audiencia de Santo Domingo. Utilizaba una ceiba frondosa en la que colgaba a los opositores, y en la cual fue colgado cuando se restituyó la autoridad legítima, y entonces la ceiba también murió.

No importa qué tan sesgado sea el punto de vista de un autor, al cabo de un tiempo su testimonio vale más por antiguo que por objetivo, y eso -creo- es lo que sucede con el cuento de Oviedo y con los mapas antiguos.

El disco de Nebra

Fue descubierto en 1999 (e incautado en 2002) y enseguida empezaron a surgir interpretaciones sobre su utilización: astronómica, religiosa, etc. Ahora, Harald Meller dice que han encontrado evidencia de que se utilizaba como una especie de reloj astronómico.

El disco -o escudo- presenta lo que parece un sol y un cuarto creciente lunar junto con algunas estrellas, realizadas mediante apliques de oro sobre fondo de bronce. El grupo de siete está identificado con las Pléyades. Según Meller el propósito del disco era encontrar el momento adecuado para intercalar el tiempo (de 11 días) necesario para cuadrar el año solar (de 365) con el lunar (de 354). El disco cumpliría esta función colocándolo a la vista del sol poniente en cierta época del año en la que la orientación relativa de la luna y las Pléyades se corresponde con la imagen (aquí hay una explicación gráfica anterior a la explicación actual).

Disco de Nebra

Lo llamativo es que hasta ahora se suponía que sólo los babilonios sabían el asunto del mes intercalado, pero el disco de Nebra tiene una antigüedad de 3600 años, con lo cual se anticiparía. Según el astrónomo Ralph Hansen el disco fue construido con influencia babilónica, lo que no deja de ser impactante dada la fecha tan temprana y la distancia de Alemania a la supuesta fuente original.

El mapa de Artemidoro

Este papiro encontrado a principios del siglo pasado y comprado por la Compañía de San Pablo por el curioso precio de 3.369.850 dólares estará expuesto a partir de este mes en el Palacio Bricherasio de Turín por un lapso de tres meses. Claudio Gallazzi es quien lo ha estudiado y cuenta las peripecias (¿o papiripecias?) del objeto.

Recuperado como envoltura de momia, donde estuvo por 1800 años, parece que antes fue utilizado como muestrario de dibujos en una especie de academia de Alejandría en el siglo I a.C. Esto se debió -según Gallazzi, no me consta- a que cuando se transcribió el texto originario, el inicio del primer libro del 'Periplo' de Artemidoro de Éfeso, se dejaron espacios en blanco para las ilustraciones y se envió a un taller especializado (los efectos especiales -aunque no digitales- de la época) y según parece hubo un error y el papiro no pudo ser empleado para su fin original. De allí que comenzasen a utilizar los espacios en blanco para otros dibujos y al final, terminase envolviendo una momia.

Como Artemidoro empezó su periplo por las columnas de Hércules, la parte que quedó dibujada muestra la parte sur y occidental de la península ibérica y constituiría el mapa de Occidente más antiguo de que se tenga noticia. Lamentablemente, la imagen que se consigue no muestra el segmento que contiene el mapa; habrá que esperar que comience la exhibición para obtener algo mejor.

Parte del papiro de Artemidoro

El mapa chino de América

La campaña para publicitar el libro de Gavin Menzies sobre el descubrimiento chino de América va progresando. Hace casi un año me quejé de que no se mostraban los mapas de un tal Harris que mostrarían costas supuestamente desconocidas antes de 1492. Ahora, aparece un mapamundi chino también supuestamente realizado alrededor de 1400 (la noticia está en muchos sitios).

El cuento es así: un abogado chino de nombre Liu Gang (¿no dicen que todos los abogados pertenecen a esa familia?) compró el mapa hace pocos años a un librero de Shanghai. La fecha del mapa es 1763; así que no hay sorpresa en el hecho de que aparezca todo el mundo conocido, incluyendo Australia, América y una punta que pudiera ser la Goajira. Pero un comentario escrito en el propio mapa dice que es copia de otro, producido en 1418 y ahora perdido, en el que se habría utilizado información obtenida de primera mano de los viajes del almirante eunuco Zheng He. Actualmente están analizando con la técnica del carbono 14 un pequeño fragmento de esa copia de Liu en la Universidad de Waikato en Nueva Zelanda.

Menzies no ha esperado por los resultados para declarar el documento auténtico. Y es que está convencido de la llegada de los chinos a América, como expone en el libro que vende. Afortunadamente, dispone de un sitio en Internet denominado 1421 dedicado al documental televisivo que apoya la promoción de su obra. Hay allí un par de cosas interesantes; en primer lugar, una copia decente del mapa de marras, que se ve más abajo; y en segundo lugar un apéndice en español del libro en el que expone resumidamente los argumentos que apoyan su tesis.

El mapa de marras

La lista de "evidencias" que plantea Menzies es larguísima. Comienza por reunir los testimonios de muchos navegantes -incluidos Colón y Magallanes- que mencionan o más bien 'dejan caer' que habían visto algún mapa anterior o conocían algún dato de sus futuros destinos; por supuesto, también hay referencias chinas de los viajes de Zheng He, cuya flota sería parte de la mayor del mundo, que bajo el emperardor Yung Lo tendría más de 3000 naves, doscientas cincuenta con capacidad similar a galeones. Otro argumento: el único país del mundo que podría disponer de las capacidades navales y financieras para emprender un viaje de gran magnitud sería China.

Luego comenta la gran cantidad de poblaciones chinas o asiáticas reportadas -si no intuidas- por diversos descubridores, que se aúnan con relatos de los aborígenes que mencionan chinos, "pueblos amarillos" o simplemente de piel clara o "amielada". Un par de obras, una de Australia y otra de México que representan extranjeros. Dibujos de barcos en Australia antes del arribo de Cook. Petroglifos que muestran barcos, gente y hasta caballos en América. Diez relatos de autores contemporáneos o anteriores a 1400 que mayormente reafirman que los chinos navegaban (no que llegaron a América). Plantas que llegarían a otros continentes transportadas por los chinos, incluye el arroz a Suramérica, y el maíz a China. Igualmente animales como pollos y perros asiáticos en Suramérica y canguros en el zoológico del emperador. Objetos de aparente procedencia china o realizados con técnicas típicamente chinas. Similitudes lingüísticas (un par de palabras), como 'kumara' en Nueva Zelanda y 'kumar' en México para el boniato (que creo sea la batata).

Finalmente, asoma algunos análisis de ADN que aparentemente derivarían de poblaciones chinas; entre estos menciona a los pueblos venzolanos occidentales irapa, paraujano y macoíta (que escucho por primera vez).

Todo esto está por verse. Otros cuentos con montones de evidencias aglomeradas tomadas de manera descontextualizada han pasado de moda también.

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