Venezuela

No salía en el mapa

Un sector en buen estado

Había indicios previos, angostamiento, falta de tráfico, poca gente, pero cuando llegué al primer perro dormido en medio del camino comencé a creer que realmente me estaba apartando de la civilización. Y digo el primer perro porque hubo otro más también dormido y al rato un tronco atravesado que demostraba ampliamente que por allí no pasaba un alma desde hacía bastante tiempo. Sin embargo, la vía tenía asfalto, y aunque muy estrecha por las pérdidas laterales y el monte invasor que no sólo venía de los lados como es ya habitual sino también del propio centro del camino creciendo por debajo de la escuálida capa de asfalto, daba la impresión de ser transitable y conducir a algún sitio.

Y claro, una vez que se ha recorrido un largo trecho y se han solventado unos cuantos obstáculos que habría de duplicar en caso de un retorno por la misma vía, continuar se hace imperativo. Sin vuelta atrás.

No aparece

Con razón no salía en el mapa. En ese espacio blanco que por supuesto no significa desocupado y menos tan cerca de una ciudad tan grande como Caracas, se encuentra esta ex-carretera que algún día comunicaba el caserío de Turgua con Santa Lucía (en los Valles del Tuy) y que está a punto de perderse para siempre. Tengo la impresión de haber sido el último que pasó por ahí (y el primero en meses). Transcurre mucho rato por una fila montañosa manteniéndose a unos 1000 metros de altura hasta que se acerca a su salida a unos kilómetros de Santa Lucía.

Ahora sí

Una vez culminado el paso (a las deidades gracias) y revisado el trayecto se ve que el tramo en tan mal estado y nulo tránsito es el que va de Turgua hasta ese punto cercano a Santa Lucía en la carretera que une a esa ciudad con Caracas; una ruta que podría muy tranquilamente ser una vía alterna de acceso a Caracas.

Cómo se deja perder una carretera que estuvo en buen estado es un misterio. Parece bastante más simple y barato no construirla en primer lugar. Y no es un caso único (creo haber comentado la desaparición de la Troncal entre Chabasquén y El Tocuyo). Debe ser que hay un proceso de "selección natural" que va eliminando los caminos que por alguna razón no cumplen con las expectativas de sus usuarios: un estilo de evolución.

Mapa personal (2) de Venezuela

Hace poco más de tres años que publiqué un primer mapa personal y esta nueva versión no tiene mayor contenido pero sí mayor interactividad.

En pantalla completa

Para enriquecer un poquito la simple muestra de recorridos he resaltado dos tipos de sitios, aquellos con dificultad de acceso en tono marrón y aquellos que son menos populares en tono violeta (o morado, una distinción que nunca resolveremos).

Los trazados son un poco imprecisos al acercarse, esto es porque están simplificados para que tengan menor peso. También se puede apreciar un poco que las vías más transitadas y que corresponden con las principales, son más oscuras o gruesas.

Además de acercar o alejar el mapa, también se puede cambiar la visibilidad de las capas que lo conforman, que son tres: recorridos, lugares de mayor innacesibilidad y lugares con menor tránsito (estas dos últimas situaciones, como es de suponer, coinciden frecuentemente).

Ocupación

Continuando con esa especie de obsesión que ya manifesté anteriormente he vuelto a realizar una nueva aproximación a la representación de las áreas mayormente urbanas que se han desplegado alrededor del Lago de Valencia (entre Tinaquillo y San Juan de Los Morros, por decir algo) que según la percepción que uno tiene parecieran llenar todo el territorio. La novedad ahora es que he utilizado la herramienta interactiva UMap a cuyo mapa (monocromo esta vez) le he agregado los polígonos actualizados de las zonas pobladas. Es un trabajo realizado subjetivamente, aunque he intentado ser coherente. No tan subjetiva es la información extraída automáticamente de OpenStreetMap (OSM) que en este caso se limita a las autopistas (en rojo oscuro) y a los nombres de las poblaciones (en naranja).

Ver en pantalla completa

El resultado es más o menos similar, pero la posibilidad interactiva hace muy manejable el mapa. Ahora es cuestión de ir agregando información para enriquecerlo. Por cierto algunas discrepancias -que no son graves- en nombres de ciudades y pueblos se deben a la naturaleza multiautoral del proyecto OSM.

Densidad colaborativa

Venezuela en OSM

La densidad de los "nodos" o puntos colocados en OpenStreetMap en Venezuela (arriba). Falta mucho trabajo aún, incluso en las ciudades principales que son las que tienen más contribuciones. Las zonas más brillantes y por tanto con más colabroaciones de este segmento de mapa corresponden a Trinidad, Aruba y Cúcuta

En el conjunto del mundo se puede ver cómo Europa y Japón son -en general- los sectores más desarrollados, y Rusia parece estar creciendo.

No es difícil contribuir con OpenStreetMap, y es necesario para tener un mapa apropiado de Venezuela.

OSM densidad

Fuente: Mapa interactivo

Vista andina

Paisaje andino

Un intento de tridimensionalizar esta rara vista en el camino hacia Santa Cruz de Mora desde El Molino (Mérida).

Más del censo 2011

Para abundar en el enfoque dubitativo sobre los datos del censo nacional en Venezuela 2011, traigo a cuento el mapa que debería mostrar el cambio demográfico que ha habido entre los años 2001 y 2011.

Esto es posible gracias a que ya conseguí un mapa con la división municipal actualizada (en GADM) y a algo inesperado, los datos ya están disponibles en el organismo competente y no sólo eso, sino que están bastante bien ordenados y disponibles.

Por cada estado, hay un archivo (en formato .xls en lugar de .ods, pero nada es perfecto) que resume toda la información del censo en cada municipio. Además, en la hoja global contiene los resultados globales de los dos últimos censos. Así que utilizando esta información, podemos ver aquellos sitios (resolución municipal) donde ha habido mayor crecimiento poblacional. Primero en términos absolutos:

Crecimiento absoluto 2001-2011

Más de 100.000 personas adicionales habitan ahora en el municipio Iribarren (Barquisimeto) y en Maturín; además del área metropolitana de Caracas y Maracaibo. Parece apreciarse un par de líneas de crecimiento, una hacia el sur (Calabozo, Apure, municipio Atures de Amazonas) y otra en los municipios más orientales; el resto, los lugares más poblados también son los que más crecen. Llama la atención los sitios donde -supuestamente- la población ha decrecido, como los municipios del sur de Mérida; la Colonia Tovar en Aragua; y Jacura en Falcón.

En términos relativos o porcentuales la cosa es algo escandalosa y tiende a confundir pero se puede ver que la mayor parte del país ha crecido más del 25%.

Crecimiento relativo 2001-2011

Sigo creyendo que hay más gente de la que está contada...

Actualización

Se me ocurre que quizá para entender mejor los mapas municipales sea conveniente tener una idea de la población total por estado, donde destacan particularmente Zulia, Carabobo y Miranda (seguramente por los suburbios de Caracas) con más de dos millones de habitantes, todo ello según el censo 2011, no según la percepción que uno tiene.

Población total por estado 2011

Incredulidad demográfica

Antes de la realización del censo de población de Venezuela en 2011 yo tenía ya una estimación del resultado moderada: 40 millones de habitantes, que podía dejar en 36 por aquello de los márgenes de error y tal. A fines de febrero el instituto encargado publicó los primeros resultados que corresponden a cifras globales y para sorpresa de todo humano viviente en esta república dicen que tan sólo 27.150.095 personas ocupan este territorio. Este número no incluye omisiones en el censo, cuyo total desconocemos, pero suena exagerado que hayan dejado sin censar a 13 millones.

La evolución del crecimiento demográfico de Venezuela se muestra en este gráfico optimista en el que se ve, junto con la cantidad de población por cada censo realizado, la tasa de crecimiento en cada lapso, tasa que tuvo un pico de 4% en los años sesenta y -supuestamente- ha ido cayendo hasta un modestísimo 1,6% actualmente:

Censos Vzla

Otros indicios de poca credibilidad vienen del conteo de viviendas; son 8.230.140, ocupadas en un 84,3%. ¡Esto implica que hay 1.292.132 viviendas desocupadas, en construcción o vacacionales! ¿dónde? Puede ser cierto en Tucacas y ... y ... no se me ocurre ningún otro lugar. Aún así, si multiplicamos el total de las viviendas con el número promedio de 3,9 personas por vivienda el total apenas alcanza a 32.097.546, lejos todavía de lo que supongo es la realidad. Además ¿cómo se compagina esto con el déficit declarado de viviendas que alcanza a más de un millón?

¿A qué se debe tamaña incongruencia? Es esto (error u omisión grande en el censo) o es otra cosa: la percepción de la cantidad de población que tenemos no se basa realmente en la cantidad de población sino en el desorden habitual por donde quiera que andamos. El caos es tan grande que probablemente vemos a las mismas personas varias veces y durante más tiempo del que sería normal, o de lo que fue normal en años pasados, porque nunca como ahora se ha visto tan reducido el espacio público, manifiestamente las vías, y ese roce excesivo pudiera tergiversar la noción de cuánta gente vive a nuestro alrededor.

También es cierto que la mayoría de la población, un 66%, se encuentra concentrada en 9 de los 23 estados que conforman el país, estados que casualmente son los más transitados (Zulia, Miranda, Carabobo, Distrito Capital, Lara, Aragua, Anzoátegui, Bolívar y Táchira). Así que es posible que el censo no esté tan errado, pero la sensación de vivir en un país acogotado de gente no se quita con eso.

Mapa personal de Venezuela

Mapa personal

Creo que son tres años ya desde que rastreo algunos recorridos con GPS; los he reunido y colocado (con QGIS) sobre un mapa con topografía y vías de OpenStreetMap y se puede llegar a algunas conclusiones.

Primero y principal, que el mapa de OpenStreetMap -las líneas grises- está bastante crudo; sólo algunas áreas parecen estar cubiertas y eso puede dar una impresión totalmente errónea de despoblamiento nacional. Varios de estos trayectos los he ido incorporando, pero falta mucho todavía para que sea un mapa comparable, por ejemplo, al VenRut (queja: y es el colmo que el VenRut, hecho también colectivamente, esté amarrado a un formato propietario cuyos datos -hasta el momento- no se pueden agregar a OSM).

Segundo, que mis movimientos se han desarrollado principalmente por las áreas montañosas, resaltando los Andes, Serranía del Interior, cordillera de la Costa y sierras falconianas. Las áreas planas (el color mayoritario que representa alturas de hasta 100 m.) son casi siempre lugares de transición entre una montaña y otra (también es cierto que la mayor parte de la población se encuentra en esas mismas áreas cercanas a las cordilleras).

Tercero, que el énfasis que he puesto en recorrer los caminos menos transitados apenas si se aprecia; habría que ampliar mucho la imagen para notar los sitios menos conocidos y más inaccesibles.

Cuarto, que a los sitios "no recorridos" como Maracaibo, y el oriente del país, hace tiempo que no voy, y por lo tanto, están pendientes para una próxima versión...

Haciendo clic en la imagen se puede ver un poco más grande..

Aguado III-XIII

Prosigo con la lectura de la historia de Venezuela de Pedro de Aguado. El resto del libro primero de la obra está destinado a la trágica aventura del siguiente gobernador de la provincia, esta vez nombrado por los alemanes: Ambrosius Ehinger conocido como Miçer Ambrosio Alfinger.

Aguado siente la necesidad de explicar el origen del nombre de la provincia que asocia con Venecia probablemente siguiendo a Vespucio:
Y porque pareçe confusion que sin dar mas claridad a esta provinçia la ayamos nombrado vnas vezes Coro y otras Venençuela sera bien cumplir con esta duda para agora y para adelante por que naide se halle perplexo açerca dello.[...] Toda o la mayor parte desta laguna esta poblada de muchos naturales que habitan y biven asi en el agua como en tierra Y pareçiendoles como he dicho a los españoles que por habitar estos yndios deste lago en el agua de la forma que e contado, eran en alguna manera semejantes a los moradores de Venençia pusieron por nombre a la provincia Venençuela y desta suerte se escurecio dende en adelante de tener la provinçia nombre de Coro y quedarse con el solamente la çivdad y asi hasta este nuestro tiempo comunmente aquella Governaçion se a llamado y llama la provinçia y Governaçion de Venençuela.
Describe la laguna de Maracaibo que se llena con "aguas que descienden de Pamplona" (en la actual Colombia); detalla la forma de las canoas indígenas cavadas de un solo tronco y los remos -ambas cosas parecen indicar que conoció la zona- y encuentra difícil de creer (con razón) que Alfinger tenía una canoa que llevaba cuarenta personas y seis caballos.

Alfinger pasa al otro lado del lago con unos 150 hombres que no iban de buena gana bajo el mando del alemán. Allí crea una ranchería en lo que posteriormente sería Maracaibo. El sitio era tan bien considerado por su abundancia de "granadas, parras y arboledas frutiferas", "caça de conejos, curies, venados y otros, abundancia de pescados y otras cosas de la laguna" que biven oy en aquesta Governaçion algunas personas con gran deseo de bolver a rrehedificar la poblazon y a bivir en ella
y no sin algo de sorna señala que añaden otras bondades "que por no tenellas por çiertas ni verdaderas no las digo". Sin embargo, las tierras que cercan la laguna no son sanas, los hombres que bajaban de Mérida (en aquel tiempo y hasta 1777 ciudad del "Nuevo Reino" de Granada; pero probablemente eso no es más que una referencia geográfica pues Mérida fue fundada en 1558-59): an caydo enfermos de rrenzias calenturas y algunos se an muerto, y los que han escapado por mucho tiempo no se les quitaba del rrostro vna color amarilla que ponia admiraçion...
Tras un tiempo de calamidades y guerra continua por la ribera occidental del lago, regresan a Maracaibo y se separan: los casados y otros se quedan allí y Alfinger se dirige al 'valle de Vpar' hasta llegar a Tamalameque, a orillas del Magdalena; los indígenas -que ya iban conociendo la calaña de los visitantes abandonaron el poblado que tenían a orillas de una laguna y se fueron a una isla, desde donde casi les hazian cocos con las joyas y adereços de oro que sobre si trayan...
(me sorprende que esa expresión ya se usaba hace 500 años). Treinta jinetes pasaron nadando con sus caballos, derrotaron a los indios y cogieron preso al cacique Tamalameque. Alfinger decidió quedarse en la zona para expoliar todo lo posible y al mismo tiempo envió a noventa hombres a explorar más adelante. Esta aparente oportunidad fue notada por los indígenas que reunieron una gran hueste y llegaron hasta la ranchería, pero resultó que todavía quedaban bastantes españoles y se vieron obligados a rendir las armas, las cuales hicieron un montón de dos hombres de altura (cosa que no impresiona a Aguado, porque en Perú un montón similar no era de arcos, flechas y macanas sino de oro y plata). Alfinger pidió rescate de oro por el cacique que junto con algo de oro que trajeron los exploradores enviados previamente alcanzó un total de setenta mil pesos.

Agotada la zona de recursos, Alfinger envía a una comitiva de 25 soldados a Coro con los 70.000 pesos a los fines de atraer más gente. bajo el mando de un tal Gascuña.

Gascuña decide regresar recortando camino y para no atravesar el lago de Maracaibo, atraviesa la sierra y buscando salida hacia el lago se pierden totalmente, con tales dificultades que se ve obligado a enterrar el tesoro en algún lugar de la sierra "bajo una ceiba". El hambre y las penalidades sufridas hacen que comiencen a comerse a los indios que todavía quedaban con ellos; al final, sin saber qué hacer, deciden separarse y cuatro de ellos llegan a un río "cerca" de Mérida (¿quizá el Chama por El Vigía?), del resto nunca más se supo.

Estas joyas sobrevivientes consiguieron a unos indígenas, les pidieron comida por señas y cuando se la traían los atacaron, mataron y terminaron preparándolos en barbacoa. Aguado detalla con bastante repugnancia y como sin querer el apetito caníbal de los cuatro españoles. Debido a que uno de ellos -Francisco Martin- tenía una herida en la pierna lo dejaron y los otros tres se fueron río arriba (y nunca más se supo de ellos).

Francisco Martín es quien cuenta toda la peripecia de Gascuña, incluido el entierro del tesoro. Cuando lo dejaron fue río abajo navegando con un tronco y fue acogido como una curiosidad por un cacique que encontró (o lo encontraron), después asumió las costumbres indígenas y aunque parece haber pasado trabajo al principio, terminó casándose con la hija del cacique, tuvo tres hijos y allí vivió por tres años (el cuento no termina aquí).

Mientras tanto Alfinger salió de Tamalameque y fue subiendo por el Magdalena, pero los mosquitos (que han tardado en aparecer en este relato) lo obligaron a subir a las tierras altas; por allí llegó pasando hambre hasta una laguna que tenía caracoles y gracias a eso pudieron subsistir por casi un mes, durante el cual un grupo de sesenta hombres comandado por Esteban Martín fue a explorar la provincia de los Guanes. Esta laguna que ha desaparecido según parece se encontraba en lo que ahora es el centro de Bucaramanga.

De allí se dirigieron al nordeste por las zonas donde más gente hubiese, haciendo correrías y arrasando por donde pasaban. En lo que parece ser el paso por un páramo (un tal valle de Rabucha o Rabicha) "un día turbio cargado de agua y viento" murieron de frio muchos indios, caballos y españoles. Dice Aguado que Alfinger llevaba un grupo de indios encadenados por el cuello y cargados con sus cosas, y cuando uno de los indios se caía o enfermaba, un auxiliar -para evitar romper la cadena- le cortaba la cabeza. Algo más tarde los indios que ya lo tenían en la mira se encargaron de cortarle la cabeza a él.

Pasaron al siguiente valle, Chinácota, y allí flecharon a Alfinger que paseaba (¿?) con Esteban Martin, y murió a los cuatro días. Después de mucha deliberación nombraron capitán a Juan de San Martín y continuaron por el rumbo establecido hasta los llanos de Cúcuta tierras mal pobladas que agora sirven de criaderos de ganados a los vezinos de Panplona y a los vezinos de la billa de San Cristoval, por estar en medio de los confines destos dos pueblos
Como iban más o menos por la culata del lago de Maracaibo llegaron a la zona donde había quedado Francisco Martin, en efecto lo encontraron y se fue con ellos. Llegaron a Coro -dice Aguado- cinco años después de haber salido de allí.

Ya en Coro, Martín regresó con su familia indígena y debieron forzarlo (más de una vez) a volver, hasta que finalmente lo apartaron a Nueva Granada. Antes, el gobernador Venegas lo convenció de ir a buscar el oro enterrado de Gascuña. Llevaron sesenta hombres y un caballo (sin silla, especifica Aguado) por la ruta de Tamalameque tratando de revivir los recuerdos del único que podía encontrar aquella ceiba; pero de todas formas se perdieron de nuevo y sólo pudieron regresar a salvo porque Venegas iba dejando marcas por el camino.

Algunas fuentes posteriores complementan o corrigen la versión de Aguado. Por ejemplo, en el número de viajes que hizo Alfinger entre Maracaibo y Coro, o en los nombres de los personajes; pero en general parece estar bien informado y ser fiel a los hechos. Su relato es trágico de varias maneras; la violencia y la muerte era el modo de obrar de toda la compañía de Alfinger (aunque hay versiones posteriores más moderadas ninguna es mucho mejor). La oposición indígena fue constante, sólo la superioridad de las armas y probablemente la desesperación por enriquecerse explican su derrota casi generalizada. Cuando se leen estos relatos tan inmensamente trágicos -y eso que están contados desde un punto de vista favorable- uno se pregunta cómo han podido sobrevivir algunas comunidades indígenas hasta nuestros días.

Areas recorridas por Alfinger  (supuestas)

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