Venezuela

Piñango - Timotes

El "Pueblo de la Sal" o Piñango se encuentra en una esquina de Mérida, comunicado precariamente con San Cristóbal de Torondoy, con el Paso del Cóndor y con Timotes, aunque este último camino no aparece en los mapas, sin embargo, de los 35 kilómetros que separan estas dos localidades aproximadamente la mitad están pavimentados (la bajada hacia Timotes). Algunas fotos darán idea del paisaje de la zona.

Resumen

De Belén a Villa de Cura

La denominada Serranía del Interior, que limita el centro-norte de Venezuela y separa la costa del Llano, es poco conocida para estar situada tan cerca de grandes ciudades; seguramente por la carencia de vías adecuadas. Una de las pocas existentes es la que conduce de Belén (Carabobo) a Villa de Cura (Aragua), vía tradicional que recuerdo haber oído mencionar en la niñez y que supuestamente era la salida "natural" de aquel pueblo situado en un valle a 800 m.s.n.m y que forma la cabecera del río Guárico. A pesar de eso, fue apenas en estos días que pude recorrer los treinta kilómetros que separan ambas poblaciones; una carretera de tierra que en un 80% está en buen estado, pero tiene algunos pasos muy desaconsejables. Ciertamente la vía sigue el curso del río Guárico hasta un puente (conocido como Puente Guárico) donde se desvía hacia La Villa. Aquí hay algunas fotos del recorrido.

Fotolocalización

Al final, me registré en Panoramio, ese sitio donde se pueden ver fotografías geolocalizadas colocadas voluntariamente por personas de todas partes del mundo. Dado que con frecuencia recorro lugares poco transitados (cosa cada vez más difícil), se me ocurre que algunas imágenes de esos sitios podrían servir para desestimular su visita, mostrando lo poco que hay que ver por allí.

Sin embargo, no es ese el caso con la primera fotografía que coloqué, esta de Boconó, en Trujillo, tomada hace pocos días. Como en todos los pueblos trujillanos, es sencillo obtener panorámicas gracias a que siempre están rodeados de montañas. Boconó está situada en una de las gargantas que forman aquel estado andino, en una pendiente que remata en la orilla del río Negro que después será llamado Boconó, luego de su confluencia con el Burate, que baja desde las alturas del Güiriguay. Aunque tiene carreteras que la comunican con Trujillo, Biscucuy y Niquitao, no deja de parecer una ciudad algo aislada y remota (clic en la foto para ampliar).

Boconó

Las fotos que he ido cargando se pueden ver en esta dirección. Aparecerán eventualmente en GoogleEarth a finales de junio (si Google quiere).

El nombre de Venezuela y las búsquedas en Internet

Hace algunos años conseguí sin querer una página de Internet donde se planteaba un origen del nombre de Venezuela que me pareció llamativo, y que no volví a ver en ninguna parte. Lamentablemente no recordaba quién era el autor, ni los detalles del cuento, solamente que la página estaba en el sitio de la Universidad Francisco de Miranda (UNEFM). Pero como suele suceder en Internet el sitio ha cambiado mucho y no aparece por ninguna parte referencia alguna al tema. Ahí fue cuando recordé la máquina del retorno o "way back machine", donde almacenan los sitios de Internet en sus diversas etapas -casi nada-. Así que busqué el sitio de la Universidad del año 1998 -suponiendo que esa era la fecha- y ¡efectivamente! conseguí la página con la hipotética explicación que relataré a continuación.

El autor es Adrián Hernández Baño, firma como 'cronista de Buchivacoa', profesor jubilado de la UNEFM y autor de varios libros, de los cuales he conseguido dos o tres referencias. Una es la de 'Transcripción de toponímicos indígenas Quechuas en el estado Falcón, Venezuela' que no se oye muy sensata al primer golpe; la otra es 'Alonso de Ojeda. Descubridor de las costas corianas (años: 1499.- 1502.- 1505)'. Aparentemente, la página en cuestión es el capítulo seis (o un extracto) de este último libro.

Hernández Baño comienza por establecer que la primera referencia al nombre de Venezuela aparece en el mapa de Juan de La Cosa (así como otros veinte topónimos, prácticamente identificados totalmente), c. 1500. Según su análisis, además de negar el viejo y desgastado cuento de "pequeña Venecia", lo que el mapa dice es "Veneruela". Inmediatamente, cita la primera referencia impresa al dicho nombre que es la bien conocida del libro "Summa de geographia" de Martín Fernández de Enciso, c. 1519, quien se supone -dicen otros sitios- que viajó con Ojeda y de la Cosa en el viaje de 1499.

Siguiendo la descripción de Fernández de Enciso, Hernández dice haber encontrado el sitio preciso de la población "que llamaban Veneciuela". El dice que se trata de una roca -o promontorio- de unos 300 y pico metros que se encuentra en la bahía de Amuay. En su visita al sitio halló muchas conchas, tantas como para dar nombre al lugar. De allí deduce que el nombre 'Veneruela' viene de 'venera' o concha marina y que sería el mismo Juan de la Cosa quien le puso el nombre basándose en la presencia de tantas y tantas conchas. Lamentablemente, la imagen donde se especificaba con algún detalle el sitio exacto no está almacenada en la 'máquina del retorno' y la descripción de Hernández Baño es casi tan confusa como la de Fernández Enciso. Hasta aquí, los argumentos.

Parece haber consenso actualmente sobre el asunto de que el nombre de Venezuela no viene de una comparación despectiva con Venecia. Mucha gente asocia la referencia de Fernández de Enciso con un sector del Zulia más bien cercano a la Goajira. Hernández Baño, sin embargo, lo encuentra en Amuay (Paraguaná). Así que sólo hay dos referencias tempranas

  1. "Veneruela" según Hernández Baño, o "Veneçuela" según el resto, en el mapa de Juan de la Cosa, aparentemente situada en Paraguaná.
  2. "Veneciuela" en el recuento posterior de Fernández de Enciso, con identificaciones diversas.

Para Emanuele Amodio de la Universidad del Zulia, autor de un trabajo titulado "El lago de los sueños. El Lago de Maracaibo en la cartografía y cronistas tempranos (1499-1540)", Coquivacoa -o Coquibacoa- es la tierra zuliana. Sin embargo, autores paraguaneros mantienen que Coquivacoa es el nombre antiguo de Paraguaná. Mmmm...

El fragmento de Fernández de Enciso referido a la costa venezolana, transcrito por Blas Bruni Celli se convierte entonces en la pieza más relevante para encontrar el caserío que dió origen al nombre del país. El problema está -como siempre- en las interpretaciones:

Desde Tucuraca fasta al cabo de sant roman ay cuarenta e cinco leguas. esta el cabo de sant Româ al sudueste. cuarta al Sur en .xi. grados. el cabo de sant Româ entra dêtro enla mar veynte leguas q no lleua la tierra en âcho mas de tres e cuatro leguas. e ala parte del este tiene el puerto de Coriana. e a la parte del Oeste al puerto del pico: son buenos puertos. ay desde ellos fasta al cabo veynte leguas estâ en .x. grados. Desdel cabo de sant Româ al cabo de coqibacoa ay tres isleos en triangulo. entre estos dos cabos se haze vn golfo de mar en figura quadrada. e al cabo de Coquibacoa entra desde este golfo otro golfo pequeño ê la tierra cuatro leguas. e al cabo de la cerca dela tierra esta vna peña grande que es llana encima della. y encima della esta vn lugar de casas de indios q se llama Veneciuela. esta en .x. grados entre este golfo de Veniceuela y al cabo de Coquibacoa: haze vna buelta el agua dêtro de la tierra ala parte del oeste. y en esta buelta esta coquibacoa. aq se ha hallado peso e toq pa el oro enel lugar que es grâde. e dizê los indios q traen el oro de fasta a veynte e cinco leguas de dentro dela trra.

Es insólito que se puedan ubicar perfectamente casi todos los lugares que menciona y que 'Veneciuela' no aparezca en ninguna parte. Suponiendo que 'Tucuraca' sea Tucacas -y así parece-, San Román, Coriana (Coro o La Vela), El Pico, son todos sitios de o cerca de Paraguaná. Lo que despista un poco son los 'tres isleos en triángulo'. El resto de la descripción pareciera cuadrar con la de la bahía de Amuay, como asume tranquilamente Hernández Baño (dicho sea de paso, no cabe duda que los nombres paraguaneros son de lo más eufónicos: Jadacaquiva, Carirubana, Baraived, Adícora, Judibana, etc., aunque esto es extensivo a Falcón en general).

Queda por demostrar entonces si las dos denominaciones (Veneçuela y Veneciuela) corresponden al mismo punto geográfico y en segundo lugar, la ubicación actual de ese punto. La idea 'alternativa' de Hernández Baño es en todo caso atractiva, y merece cierta atención, al menos hasta que se encuentre lo que buscamos en otro lugar.

Mientras tanto, yo pienso llegar hasta el fulano sitio de las conchas aunque sólo sea para corroborar la versión de Hernández Baño. Si fuese cierto su planteamiento, el origen del nombre de Venezuela estaría cerca de aquí (esto es Las Piedras, a la entrada de Amuay):

Las Piedras o Adaro

Friedrich Gerstäcker

Acabo de releer el libro de viaje de Garstäcker "Viaje por Venezuela en el año 1868", fragmento de un libro mayor en el que narra sus travesías por América. Viajó, aparentemente por motivos turísticos exclusivamente, desde La Guaira hasta San Fernando de Apure y de allí por el río hasta Ciudad Bolívar y posteriormente llegó hasta las minas de oro de El Callao.

Es un escritor entretenido, y aunque hace muchas observaciones superficiales, debido principalmente a que iba de paso por todos los lugares, tiene agudeza y sabe convertir pequeñas situaciones en motivo de cuento y amena narración. Sufre -como la mayoría de los europeos en aquella época, me parece- de cierto prejuicio anticriollo, pero es bastante objetivo, si esto se puede decir. Entre muchas observaciones cuenta ésta en la que se refiere al modo de utilizar las hojas de la palma de carata en un sitio denominado 'Caratal', cercano a El Callao y asiento de explotaciones de oro:

Caratal significa precisamente bosque de caratas, pero ni uno de estos útiles árboles ha quedado en pie, puesto que el venezolano (como el ecuatoriano con el caucho) sencillamente lo tala cuando quiere utilizar las hojas. De ese modo tiene menos trabajo que si tuvieran que encaramarse y cortar las hojas. Que entonces el árbol mismo se pierde y que en los años venideros ya no dará cosecha ¡qué le importa! ¡Quién sabe si estará vivo el año entrante y por la descendencia nadie sube a una palmera!

También hace múltiples observaciones (mayormente despectivas) acerca de los ejércitos -amarillos y azules- que se peleaban en aquel tiempo. Pone a Falcón, entonces presidente de Venezuela, como un depredador del dinero público; sin embargo habla muy bien de Juan Bautista Dalla Costa quien era presidente de Guayana (y lo fue en tres ocasiones). Eso sí, conseguía alemanes en todos los lugares a donde iba (en cada pueblo hay un sombrerero alemán, dice), quienes además lo trataban muy bien, y sin atender a regionalismos, debido seguramente a la lejanía de la patria. Su llegada hasta Angostura se debió a la lectura de Humboldt, lo cual no tiene nada de extraño porque Humboldt ha inspirado a miles de alemanes y extranjeros desde que escribió sus relatos "equinocciales".

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