genética

Genes y lenguas

Dispersión

Esta "gráfica de computadora" de 1988 (si es que no lo habías notado (tomada de aquí) refleja uno de los estudios genéticos de Cavalli-Sforza. Relaciona la dispersión genética -a la izquierda- con la clasificación lingüística -a la derecha.

El trabajo completo se puede ver aquí

Pruebas de conexión filogenética entre India y Australia

Filogenética

Pruebas de conexión filogenética entre India y Australia

Supuesta corroboración del paso por el sur de Asia en la migración humana de Africa a Australia.

Un par de geneticosas

Con la proliferación de análisis genéticos que hay hoy en día se supondría que ya se dispone de respuestas a todas las preguntas que se hace uno de vez en cuando sobre el origen de la familia, el pueblo y la especie. No tanto, pero casi.

Un estudio realizado a 908 personas de 21 grupos distribuidos por todas las Américas y la parte asiática del estrecho de Bering ha encontrado que hay una parte de ADN (un alelo) característica, que aparece en todas las muestras americanas -menos una- y en ninguna de las procedentes de otras partes del mundo y que eso no se debe a evolución "positiva" ni a otras razones sino que sólo es explicable porque toda la población americana (aborigen, se entiende) desciende de una única población original. Esto sería un tremendo respaldo a la teoría de Greenberg sobre el origen común de los lenguajes americanos.

Diversidad

Por otra parte, dicen que otro estudio por otro equipo, tomó más de 3000 muestras en 121 grupos poblacionales de África que corrobora lo que se suponía, que el origen de la humanidad ocurrió en África suroccidental, la región con más diversidad lingüística del mundo y según el estudio, también con mayor diversidad genética. La hermosa imagen -arriba- está en la portada del Tishkoff Lab, principal autor del trabajo.

Sorprende un poco ver que estos nuevos estudios sólo confirman las hipótesis tradicionales, basadas principalmente en lingüística comparada... ¿o serán resultados perseguidos y encontrados en consecuencia?

Mapa genético

El mapa genético de Europa que ha tenido repercusión últimamente procede del trabajo de un grupo de 33 personas, y sus datos se originaron en 2514 individuos tomados en 23 sitios repartidos por toda Europa. El resultado (o uno de ellos) está expresado en este esquema que parece un mapa, y de hecho expresa la relación entre la ubicación geográfica de las muestras con similaridad genética de cada uno de los 23 grupos. Cada grupo está representado con un color y el código de dos letras de cada país; el área de cada color expresa la diversidad genética de ese grupo, se han representado las diferencias norte-sur y este-oeste en los ejes.

Geo-genes

Como bien dicen los autores, el esquema evoca en gran medida el mapa de Europa. Finlandia aparece totalmente aislada del resto; Italia tiene un buen porcentaje aislado también; llama la atención que no hay solapamiento entre Grecia e Italia (¿no se supone que los griegos poblaron el sur de Italia?), más bien Grecia comparte su conformación genética con los demás pueblos balcánicos y Hungría. Las dos poblaciones alemanas (DE1 y DE2) están bien separadas, algo similar sucede en España (ES1 y ES2); Suiza (CH) está prácticamente integrada en Francia igual que Irlanda (IE) en el Reino Unido (UK).

En suma, el trabajo corrobora lo que más o menos se conoce de la historia del poblamiento europeo. Interesante será ver los esquemas-mapas de otros continentes, parece que la gente tiende a permanecer en sus sitios ancestrales.

Navegación hace más de 50.000 años

En este documentado artículo, se habla del trabajo de Jon Erlandson, un antropólogo que estudia las sociedades marítimas de la costa del Pacífico americano que ha encontrado rastros de poblamiento muy antiguos. Del hallazgo de artefactos como puntas de arpones, la discusión va derivando hacia el cálculo de la fecha más antigua en la que los humanos habrían utilizado botes o balsas para saltar entre islas y continentes. La fecha aceptada actualmente es la de hace 50.000 años, eso debido a que Australia ya estaba habitada en esa fecha y que para llegar a ella se debe sortear un paso de unos 80 km. tomando en cuenta incluso la baja del nivel oceánico debido al frío glaciar de aquellas épocas. El trayecto según esta fuente:

La vía australiana

Por otra parte, aceptada una fecha antigua de navegación, es lógico intuir que la ruta costera haya sido preferible en numerosos casos a rutas terrestres más trabajosas, como se deduce de trabajos como éste que muestra una reducción de la diversidad genética (por lo tanto, indicio de desarrollo reciente) del norte al sur de América, y también de la costa del Pacífico hacia el este.

Si los antiguos H. Sapiens navegaban de un lado a otro ya hace 70.000 años, incluso limitando las rutas a las costas, luce probable, como dice Dennis Stanford en este programa de PBS del 2004, el viaje entre continentes actualmente separados ya que el área cubierta por hielo serviría como una especie de "puente" entre -por ejemplo- Europa y América. Según Stanford, hay muchas similitudes entre las herramientas de la cultura llamada Clovis y las del período Solutrense europeo; cosa que es llamativa pero no corroborada.

Lo cierto es que poca atención se ha dado a la posible conexión marítima entre continentes, y eso parece estar cambiando.

La sopa de Spencer Wells

Terminé de leer La travesía del hombre (The Journey of Man, 2002) de Spencer Wells, libro cuyo título sería bastante incorrecto en esos lugares donde se confunde gramática con biología por aquello de no mencionar otro género. Después me enteré que el libro es un complemento o quizás un subproducto de un documental televisivo; de allí que el tono es divulgativo y asequible.

La lectura da la impresión de estar dividida en dos partes: en la primera se establece lo que parece ser la posición oficial de los genetistas, presentada con fuerza argumentativa, referida a la dispersión de los primeros humanos por África y a partir de allí hasta Australia, hace unos 50.000 años o poco más; la denominada "Eva" se ubicaría hace unos 120.000 años. En la segunda parte, cuando ya se acerca a menos de 30.000 años la cosa se le empastela y la explicación no es tan convincente, basta notar que empieza a apoyarse en teorías de familias de lenguaje y en rasgos culturales o arqueológicos, dicho de otro modo, la genética no alcanza (hasta ahora) para echar todo el cuento de la dispersión humana.

A lo largo de todo el libro Wells explica el proceso de investigación genética, fundamentalmente la detección de cadenas de polimorfismos en los cromosomas uniparentales, el mitocondrial (materno) y el Y (paterno) que supuestamente no se mezclan en las sucesivas generaciones. Para ello utiliza como metáfora la elaboración de una sopa (la Bouillabaisse en particular) suponiendo varias cosas: que la receta es antigua, que el número de ingredientes no disminuye sino que cambia o aumenta y que si se analiza la distribución actual de las recetas de la sopa se puede deducir dónde se originó y -lo más difícil de creer- cuándo. La metáfora no es del todo inconveniente, porque permite entender el asunto, de alguna manera.

Si se dispone de la distribución geográfica de las recetas de sopa o de las secuencias genéticas no parece complicado deducir el origen, sería la región donde las recetas -o las cadenas de nucleótidos- son más diversas. Este análisis conduce directamente a África en lo que respecta a los primeros hombres -¡y mujeres!- modernos; sin embargo, no sé a dónde lleva en el caso del hervido de pescado. Ahora, en lo que respecta al cálculo temporal, los genetistas estiman que las variaciones o mutaciones en las cadenas de estos casi invariables cromosomas se dan con una frecuencia regular, por lo tanto, si detectan un cierto número de cambios pueden estimar el tiempo transcurrido y así han llegado a determinar (aproximadamente por supuesto) la antigüedad de un cierto "ingrediente".

En fin, asumiendo que las cosas sean como las pinta Wells lo que me llama la atención es la relativamente escasa edad de esta especie que compartimos; no más de 50.000 años, que es como decir entre 2.500 y 3.000 generaciones (o degeneraciones, según el punto de vista). En ese número de reproducciones la humanidad pasó de unos pocos cientos a casi siete mil millones... y después hablan de la drosophila.

Wells tiene un particular interés en Asia central, ya que como era de esperar es el sitio clave en la separación de lo que luego serían europeos, chinos ¡y americanos! La confirmación genética es eso, confirmación, porque basta ver una secuencia de fotografías de personas autóctonas de aquellas regiones para apreciar la transición entre tipos y colores de un extremo al otro.

El asunto no queda ahí, inmediatamente después de la publicación del libro y del documental Wells fue contratado para dirigir el proyecto Genográfico de National Geographic, que persigue construir una inmensa base de datos de variación genética con la contribución voluntaria de quien así lo desee. Los participantes -que deben pagar unos 100 dólares- reciben a cambio la información obtenida de los análisis de su saliva. En el primer informe, publicado en forma abierta recientemente en PLoS Genetic -como debe ser- cuentan que van cerca de 80.000 personas analizadas y continúa... la idea es tener una base estandarizada que permita ubicar a cualquier persona en un contexto ancestral de manera más rápida.

Y para ello -si no malentiendo- utilizan apenas una secuencia de alrededor de quinientos nucleótidos del ADN mitocondrial. Hay un tinte comercial en esto, pero hay otro caso en ejecución por la Universidad de Oxford en el que esperan contar con 3.500 voluntarios de 30 regiones de las islas británcias y aun les faltan 700; en este caso que es gratis no les darán información sobre los resultados de manera personal y tampoco aceptan a varios miembros de una misma familia y buscan solamente a personas de las zonas rurales cuyos abuelos hayan vivido en la misma zona, lo que luce coherente para obtener algún esquema de poblamiento antiguo.

El otro asunto que no entiendo en primera instancia es que Wells no menciona a Stephen Oppenheimer, que tiene un planteamiento similar (versión oficial también) en el sitio de la fundación Bradshaw que he mencionado alguna vez. Queda por ver si los estudios cada día más abundantes logran establecer una mayor resolución en los análisis, pero al menos a nivel de grandes poblaciones -y salvo prueba en contrario- el mapa de la dispersión humana está más o menos establecido.

Polipollo

Dicen aquí que un trabajo hecho sobre huesos de pollo iba a salir publicado en PNAS, pero por más que busqué no lo pude ubicar. Seguramente estoy como los rectores viejos (o nuevos, pero favorables a la intervención del gobierno), que van perdiendo facultades.

El caso es que Alice Storey y un grupo de estudiosos han hecho análisis del ADN de unos huesos de pollo encontrados por Daniel Quiroz enterrados en un lugar de la costa central de Chile llamado El Arenal. Las pruebas de carbono establecen un lapso temporal entre 1320 y 1410. El estudio comparativo del ADN determinaría que los pollos eran de raza polinesia y confirmaría la llegada a América de los polinesios (o la compra de pollo en Polinesia por los mapuches, digo yo). También mencionan que hay varias palabras en mapuche que son muy similares en los lenguajes polinesios y el asunto de la batata, que según parece es originaria de Suramérica y "alguien" repartió por las islas del Pacífico.

Así que habría una comprobación indirecta del arribo polinesio a América que después de tantos años le daría algo de razón a Thor Heyerdahl sobre la comunicación Suramérica-Islas del Pacífico, aunque sea en dirección contraria. De paso se confirmaría que América estaba atravesada en el camino de todo bicho de uña que navegara por los océanos: chinos, vikings, portugueses, polinesios, etc. mucho antes de que Colón viniera a hacer tantos aspavientos con su llegada.

Las cosas de Colom

Ya hace un tiempo comenté la teoría catalanista del origen de Colón (que sería Colom, entonces). Parece que va cobrando fuerza, y José Antonio Lorente Acosta, el eminente criminalista o genetista que ha trabajado en la identificación -hasta ahora infructuosa, según entiendo- de los restos del Almirante ha comenzado un estudio en el cual tomará muestras salivales de 120 catalanes de apellido Colom y posteriormente hará lo mismo con 180 de Valencia y Mallorca, para establecer si esta gente que comparte apellido tiene algún progenitor común, cosa que hará al comparar el ADN con el de Hernando, hijo de Colón -o Colom- cuyos restos se encuentran en Sevilla.

Los argumentos lingüísticos apoyan la idea del Colom catalán, así como los topónimos que utilizó en su descubrimiento, pero también es cierto que muchos contemporáneos lo daban por genovés aunque hay un montón de teorías acerca de los motivos que tendría para esconder su lugar de origen. En fin, como el ADN está resolviendo tantos problemas de paternidad y afines, quizás este estudio ayude a precisar el asunto.

Genealogía a trancazos

En Nature publican un artículo ("Modelling the recent common ancestry of all living humans") que establece el antepasado común más reciente de todos los humanos vivos; se trataría de alguien que vivió en el sureste de Asia el año 1500 a.C.

Realmente no hay novedad en esto, ya hace algún tiempo Jack Lee (un profesor de matemáticas de la Universidad de Washington) publicó un pequeño artículo en su sitio personal donde establecía por simple aproximación que "cualquier persona de ascendencia europea es descendiente directa de Carlomagno". Calculó que en 40 generaciones cada persona tiene algo así como un billón de ancestros; por lo tanto, 500 millardos de ancestros masculinos; esto es, muchos más que todos los vivientes en la época de Carlomagno, que eran -según él- unos 15 millones. Así que la probabilidad de que Carlomagno fuese su ancestro es de 1/15.000.000; pero al mismo tiempo, la probabilidad de que no fuese su ancestro es mucho menor, tan pequeña que es virtualmente imposible que no lo fuese.

Lo que añade el modelo presentado en Nature son detalles como rutas conocidas de migración; sitios aislados históricamente y la tendencia a emparentarse en el mismo grupo social. Con todo ello dan con la aproximación espacial y temporal antedicha. También encontraron que el año 5400 a.C. es el punto en el cual toda persona viviente era ancestro de toda la humanidad o bien de ningún humano vivente actual.

Si uno se pone a buscar ancestros, no hace falta pasar de 3 generaciones para darse cuenta que la trama ancestral es inmensa y que casi todo el mundo es pariente más o menos remoto de uno. "Somos una gran familia".

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