Lectura

Unas líneas de Hamlet

Nunca he visto Hamlet ni en teatro ni en cine. Y habría que tener muchas ganas para hacerlo porque dicen que la obra completa dura cuatro horas y no es cosa de gastar tanto tiempo en existencialismo ajeno. Pero por ahí por la nube de la (in)memoria me pasa un recuerdo del famoso soliloquio del tercer acto hablado en la lengua de Quevedo que de alguna manera me parecía hasta mejor que el original, de ahí la curiosidad. En la cajita de etiquetas al lado de esta escasa remembranza aparece el nombre Pedro de Alarcón. Pensé que tenía suficientes elementos para buscar en la -ahora popular- nube de memorias compartidas y así leer la versión que disparó el recuerdo.

No resulta tan sencillo, pero permite una visión del trabajo de traducción y sus dificultades. Primero, la propia versión original está en discusión, como puede verse en la imagen se conservan tres textos (bastante) diferentes.

Versiones de Hamlet; fuente: Wikipedia

Pero digamos que hay una versión aceptada en inglés, que es así (tomada del texto completo en una página):

HAMLET:
To be, or not to be: that is the question:
Whether ’tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles,
And by opposing end them? To die: to sleep;
No more; and, by a sleep to say we end
The heart-ache and the thousand natural shocks
That flesh is heir to, ’tis a consummation
Devoutly to be wish’d. ...

Me quedo sólo con la primera parte, porque el monólogo se alarga un tanto y para fines de muestra translatoria es suficiente. Que los versos no son muy digeribles ni en idioma original se evidencia por ejemplo en esta explicación (tomada del sitio mencionado): [To be, or not . . . wish'd: To go on living or end my life: that is the question. Is it nobler to suffer the pain of misfortune or to take action against this pain. Death brings eternal sleep, which supposedly ends suffering. That is an outcome to be wished for.] Que viene diciendo más o menos esto: Vivo o acabo con mi vida: esa es la cuestión. Es más noble sufrir el dolor del infortunio o enfrentar ese dolor. La muerte trae un sueño eterno que supuestamente termina con el sufrimiento. Ese es un resultado deseable.

Hay unas listas ( 1, 2) de traducciones al español que comienza en 1772 y llegan hasta fines del siglo pasado, y quizá no sean exhaustivas. De las que se consiguen en la nube mostraré algunas. La más accesible, se encuentra en la Biblioteca Virtual Cervantes está firmada por Inarco Celenio, que resulta ser un seudónimo de Fernández de Moratín, es de 1798 y reelabora el pasaje de marras en un estilo rebuscado como hay pocos:

Existir o no existir, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza? Este es un término que deberíamos solicitar con ansia.

Guillermo Macpherson (se tradujo hasta el nombre) hizo lo propio un siglo después (1873) que parece ser literal o apegado al original e incluso en cierto tipo de verso pero cuyo resultado es (casi) ininteligible.

Ser o dejar de ser: he ahí el problema
Si es con arreglo a la razón, más noble
Sufrir los golpes, los agudos dardos
De atroz fortuna, o terminar la lucha
Armas haciendo contra un mar de penas.
Morir: dormir; no más; y con un sueño
Pensar que concluyeron las congojas,
Los mil tormentos de la carne herencia,
Término es que apetecer se debe.

En este sitio colocan esta versión atribuida a Rafael Pombo, que mantiene el espíritu y con un estilo audaz:

¡Ser, o no ser, es la cuestión! -¿Qué debe más dignamente optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas? Morir, dormir, no despertar más nunca, poder decir todo acabó; en un sueño sepultar para siempre los dolores del corazón, los mil y mil quebrantos que heredó nuestra carne ¡quién no ansiara concluir así!

Este mismo año se ha encontrado un Hamlet de León Felipe, pero no hay más detalles. Finalmente, en este blog aparece la que me parece más balanceada:

Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y oponiéndose a ella, encontrar el fin? Morir, dormir… nada más; y con un sueño poder decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil choques que por naturaleza son herencia de la carne. Es un final piadosamente deseable.

Y queda pendiente localizar la versión de Pedro Antonio de Alarcón si es que existe porque me da la impresión de que el recuerdo aquel podría ser impreciso si es que no simplemente ficticio.

Aves en la Ilíada

Pasados nueve años intentando tomar Troya/Ilios sin éxito, Zeus induce a Agamenón mediante un sueño a que reúna a los aqueos y ataque la ciudad. En vez de hacerlo, el atrida/fascista/etc. decide probar el ánimo de la gente y les da la orden de regresar a sus casas y al mismo tiempo pide a los jefes que traten de detenerlos. La mayoría no duda en embarcarse y huir, pero Odiseo -fecundo en recursos/ardides- (motivado y apoyado por Atenea, quien seguía órdenes de Hera) toma el cetro de Agamenón y va de nave en nave convenciendo a cada jefe que encuentra para que no se retire. Logra reunirlos a todos y se dirige a ellos con un discurso en el que relata la profecía de Calcante/Calcas hecha en Aulis/Aulide durante los preparativos de la expedición hechos nueve años antes.

Recuerda Odiseo -fecundo en recursos/ardides- que estaban haciendo una hecatombe cerca de una fuente, bajo un árbol (un "plátano" europeo) cuando apareció una serpiente/dragón que subió al árbol y llegó hasta la última rama donde había ocho gorriones con su madre; se los fue comiendo uno a uno mientras la madre piaba lloriqueando y finalmente le muerde un ala y la engulle también para luego desaparecer. Al ver aquel prodigio todos se quedaron en silencio, entonces el vate Calcas/Calcante interpreta esto como una señal de la victoria que tendrán los aqueos sobre Troya: los ocho polluelos y su madre son los nueve años que habrán de pelear para conquistar la ciudad (Ilíada, canto 2).

Hay en la Ilíada 35 eventos como éste en el que las aves tienen un papel resaltante. Esto lo sabemos por el trabajo doctoral de Karin Johansson Las aves en la Ilíada: identidades, interacciones y funciones, de la Göteborgs universitet (vía). Ella analiza cada una de las escenas con bastante detalle, identifica las aves en cuestión basándose en el comportamiento o detalles aportados en el libro (en el caso resumido antes, Johansson dice que el gorrión en cuestión es el "gorrión español") y llega a algunas conclusiones. Es evidente que los aqueos y probablemente todos sus contemproáneos asignaban un valor profético/supersticioso a las aves y sus movimientos; las aves ocupan un lugar intermedio entre los dioses y los hombres, en ocasiones de peligro o incertidumbre se toman en cuenta sus señales y según Johansson la mayoría de las veces los presagios resultan positivos. También dice que Héctor es el único en toda la Ilíada que destaca por no creer en señales de las aves.

A pesar del análisis y demás detalles, la transformación de pajaritos en años me suena bastante forzada, o bien la interpretación fue hecha -cosa más que probable- a posteriori, o bien respondía a un encargo/directriz de los jefes que disponían de mejor información sobre la futura campaña. La asociación de los pobres gorriones con lo que sería el destino de las familias troyanas es repugnante, en cualquier caso. En suma un trabajo más que muestra lo poco que sabemos de los libros quizá más conocidos del mundo.

Contradicción de Sansón

Creo que la propaganda fue inventada por alguno que se dio cuenta de lo fácil que es hacer alusiones a esas historias tan repetidas por generaciones que están en la conciencia de todo mundo. La "historia" de Sansón es una de ellas, difícilmente habrá quien no esté al tanto de su fuerza sobrehumana; la mayoría también recordará a Dalila. No es de extrañar que haya tantos productos Sansón, pegamentos, grúas, misiles, etc. Cualquier cosa a la que se le quiera atribuir fuerza la adquirirá o al menos estará asociada a ella con el sólo uso de la denominación.

Todo lo que se sabe de Sansón está descrito en el libro bíblico de los Jueces, entre los capítulos 13 y 20. Hijo tardío anunciado por un ángel, para poder concebirlo su madre se sometió a ciertos compromisos entre los cuales estaba el de nunca cortarle el pelo. Cuando Sansón creció se fue dando cuenta de lo fuerte que era, mató un cachorro de león, luego a treinta filisteos, luego a mil filisteos con una quijada de burro (lo único que tenía a mano) y entonces conoció a Dalila quien aparte de seducirlo estaba contratada por los filisteos para encontrar el origen de la superfuerza. Una vez descubierto el asunto fue capturado y le sacaron los ojos. Murió derribando la casa donde lo mantenían como espectáculo cuando el cabello le comenzó a crecer de nuevo, al parecer, sin que se percatasen los mismos que se lo habían cortado.

Esa es la lectura superficial, pero hay gente que lee a fondo las cosas, como Jeremy Schipper que ha publicado en Biblica un artículo donde resalta la contradicción evidente (e ignorada normalmente) entre los versículos 17 y 20 del capítulo 16 de Jueces. Dalila conoce a Sansón (en el sentido bíblico, por supuesto) y enseguida se pone a preguntarle cuál es la fuente de su imponente fuerza; tres veces le pregunta y tres veces le miente Sansón; en las dos primeras incluso ya había filisteos preparados para capturarlo, pero no en la tercera. Insiste Dalila una cuarta vez (¡qué fastidiosa!), el versículo 17 cuenta cómo Sansón "le abre su corazón": Sansón y DalilaLa navaja no ha pasado nunca por mi cabeza, porque estoy consagrado a Dios desde el seno de mi madre. Si me cortaran el cabello, mi fuerza se apartaría de mí, me debilitaría y sería como los demás hombres.
Y apenas unas líneas más adelante, v. 20, después que Dalila busca un hombre que le corta todo el cabello mientras duerme:Al despertar de su sueño, Sansón pensó: "Saldré del paso como las otras veces y me libraré". Pero no sabía que el Señor se había apartado de él.
Schipper se pregunta qué pasaba por la mente de Sansón para no darse cuenta de que él mismo había dado su secreto y creer que podría salir indemne como las otras tres veces. Para responderse, hurga en el texto hasta encontrar las razones que podría tener Sansón para querer prescindir de su fuerza. La clave está en una palabra cuya traducción varía entre cada versión y cada idioma; p.e.: en este sitio: Y el espíritu del Señor comenzó a actuar sobre él en el Campamento de Dan, entre Sorá y Estaol.
Y en este otro: Y un día en que Sansón estaba en el campamento de Dan, entre Sorá y Estaol, el espíritu del Señor comenzó a manifestarse en él.
Según Schipper, el verbo traducido tan variablemente (actuó, se manifestó) corresponde a una forma que siempre que se utiliza en otros contextos se refiere a un estado de inquietud y/o falta de sueño. A partir de allí nota que Sansón prácticamente no duerme, sobre todo cuando ha utilizado su excesiva fuerza; con el cansancio acumulado Sansón está más bien a favor de perder ese "beneficio" con tal de dormir.

Se trata de un efecto secundario. A eso debemos atribuir la cara de agotamiento que acertadamente puso a Sansón el escultor Arnoldus Quellijn (en la imagen, de Wikmedia). Pero la duda queda si el cansancio se debe al insomnio por el uso de la fuerza o a la insistencia machacona de Dalila. Es bastante evidente que la repetición funciona, tanto en el caso de la lectura bíblica, como en propaganda, como en el tesón de Dalila. Ni Sansón pudo contra eso.

Actualización: Un par de cosas se me quedaron en el teclado.

  • Uno, que Schipper pasa por alto la sed que sufre Sansón tras matar los mil filisteos; luce también como un efecto secundario.
  • Dos, la misma idea de efectos secundarios hace suponer que hay alguna droga actuando allí; quizá Sansón era "juez" (¿shamán?) porque tenía conocimientos de hierbas y las utilizaba...
  • Finalmente, es posible que tales análisis persigan subrepticiamente hacer más creíble el cuento con intención de darle veracidad al paquete bíblico.

La metamorfosis del chacal

Acercarse al asunto de la esfinge no es precisamente una tarea sencilla. Entre la versión oficial que atribuye su construcción y el modelo de su cara a Kefrén, por un lado, y los que dicen que fue construída hace más de diez mil años cuando no existía civilización conocida en Egipto, por otro, hay un abanico de teorías que sirve para poco más que echarle aire a cualquier intento de razonamiento.

Por este artículo de Matt Patterson me entero del trabajo de Robert Temple, El misterio de la esfinge: los orígenes olvidados del santuario de Anubis (2009), que viene siendo otra teoría más, pero que tiene su cosa interesante si uno no toma en cuenta que el anterior libro de Temple trata de las visitas de extraterrestres hace 5000 años y cosas por el estilo.

Temple utiliza la estrategia del método científico: observación ante todo. Cuenta que la primera vez que vió la esfinge se dijo que "no luce para nada como un león". Tradicionalmente se considera que la esfinge es un león con cabeza de hombre, que fue construída por Kefrén junto con su pirámide y templos asociados alrededor del 2500 a.C. y que el rostro representa al propio faraón. Se supone que fue esculpida a partir de un islote pétreo ya existente en el sitio.

Pero según Temple resulta que esa idea leonina parece no venir de su origen, sino de leyendas posteriores quizá originadas con la primera reforma-restauración que hizo Tutmosis IV más o menos en 1400 a.C. Ya en esa época lo más probable es que la esfinge estuviese enterrada en arena hasta el cuello como estuvo hasta fines del siglo XIX (*).

Todo el mundo está de acuerdo en que la cabeza de la esfinge es muy pequeña en relación con el cuerpo, lo cual podría ser un error de los escultores o bien... una pista de su forma original. Temple vió en el cuerpo similitud con el de un perro; de allí a encontrar la idea de que la esfinge representaba originalmente a Anubis (*), un dios guardián de los muertos, no es tan alocada. Sería el protector de la necrópolis de Giza y bien podría haber sido construída por Kefrén, pero habría sido transformada-reutilizada en varias ocasiones, cosa que es tradición entre los egipcios.

Temple supone que la famosa erosión sufrida por la esfinge se debe a que estaba situada en una laguna cuyos bordes todavía están visibles y dan esa impresión de "pozo" que la rodea. Si la esfinge original era una representación de Anubis podría verse así (imagen tomada de aquí, copia del libro de Temple). (*) Otras imágenes pueden verse haciendo clic en la primera.

Imagen del chacal sobreimpuesta a la esfinge, según Temple

Temple hace una investigación a fondo de las referencias históricas a la esfinge, así que no sólo se trata de intuición. Un punto fuerte es que la esfinge con cabeza humana -según él- no fue utilizada en el Imperio Antiguo, sino a partir de 2000 a.C., y supone que la cabeza fue realizada por algún faraón del Imperio Medio.

Para encontrar cuál podría ser sigue un escrito de Ludwig Borchardt (el mismo que descubrió el busto de Nefertiti) que hizo un análisis de las bandas del tocado (nemes) de la esfinge y encontró que el arreglo se corresponde únicamente con el estilo de la XII dinastía, y lo atribuyó a Amenemhet III. Sin embargo, Temple cree que la similitud es mayor con Amenemhet II. Una pequeña escultura-esfinge de Amenemhet II (*) conservada en el Louvre muestra una disposición de las bandas, pintura de los ojos y estructura del rostro muy similar. Otro artículo, de Biri Fay (The Louvre Sphinx and Royal Sculpture from the Reign of Amenemhet II), llega a la misma conclusión pero ella cree que fue Amenemhet quien copió el rostro de la esfinge para su escultura. Temple supone -al contrario- que fue este faraón el que transformó la cabeza de la esfinge para darle -humildemente- su imagen.

Aparentemente no se sabe con exactitud qué animal expresaba corporalmente a Anubis, se supone que era un chacal o un perro salvaje. Según estudios recientes el chacal egipcio, tradicionalmente considerado subespecie del "chacal dorado" no es tal, sino (100% comprobado genéticamente) un lobo, asociado más bien con el lobo gris, el lobo indio e himalayo.

Si creemos ambas cosas, ni la esfinge es un león ni Anubis es un chacal; cosas que animan a reestudiar asuntos dados por sabidos y que no dejan de ser estimulantes aunque estén sujetas a dudas.

Spijkerschrift

PortadaEl libro de Kader Abdolah se puede ver desde varias perspectivas, seguramente porque así fue concebido: puede parecer una historia contemporánea de Irán, o al menos la que incluye las dos o tres últimas generaciones; puede considerarse un estudio de la relación de un hijo (Ismail) con su padre sordomudo Akbar, o puede verse como un lamento de exiliado -aunque no al estilo de Sofocleto que hizo varios connotados-.

Y es que Abdolah (nombre real: Hossein Sadjadi Ghaemmaghami Farahani) es un iraní que emigró a Holanda a fines de los años ochenta y escribe en ¡holandés!. No sé hasta qué punto este libro es autobiográfico, pero aparenta serlo en buena medida. Está escrito a medias entre el escritor y el personaje de Ismail, es una evocación de los tiempos vividos en Irán por el propio Ismail, años cincuenta-setenta principalmente, que se centra en la vida de Akbar y así refleja los acontecimientos iraníes del siglo XX.

Akbar nunca aprendió a leer o escribir, pero impresionado por un grabado cuneiforme muy visitado en una cueva de la montaña del Azafrán, realizó un diario que Ismail descifra -sin dar explicación- cuando ya se encuentra en Holanda. Una lectura recomendada, por nostálgica entre otras razones.

Tengo la impresión de que Abdolah hace un mejunje de tipos y paisajes persas como para presentar unitariamente a su país, y lo logra. Sin embargo, veo el libro también como una descripción de esa adoración por las montañas que algunas personas sufren. Desde el principio, menciona frecuentemente la montaña del Azafrán que no está identificada y por tanto de alguna manera es símbolo de todas las montañas y aparece en casi todos los capítulos del libro. A pesar de esa desubicación, no he aguantado la tentación de darle forma y he llegado a la conclusión de que alude a los montes Binalud, entre Nishapur y Mashhad; me parece que se ajusta a las descripciones y peripecias y por otra parte toda la región es la mayor productora de azafrán del mundo. Lo bueno de este supuesto es que difícilmente vendrá Abdolah a rebatirlo.

Ya cerca del final, Ismail dice: El poeta holandés R. H. van den Hoofdakker tiene razón cuando habla de las montañas. Aunque ahora vivo en el pólder, sé que he dejado mi ser, y el de mi padre, en aquellas cumbres, del mismo modo en que lo han hecho tantos otros.

Con este libro me pasan un par de cosas que ameritarían explicación cuando menos psicológica.

  1. El estilo y tono general me recuerdan mucho a 'Platero y yo', cosa sorprendente donde las haya porque ¡no lo he leído!
  2. Estoy totalmente convencido de que título en español El reflejo de las palabras, no es una buena traducción del holandés "Spijkerschrift"; más bien creo que significa 'escritura del hablador' o quizá 'escritura parlante', esto por la autoridad que me confiere un auténtico y total desconocimiento del holandés (una consulta a un diccionario internético me dice que es la palabra holandesa para cuneiforme).

Palacio Valdés

Palacio ValdésMás de un perdido o ignorante como yo habrá creído que el edificio donde veía películas de romanos -en aquellos tiempos en que ir al cine era realmente una actividad cultural- era un palacio convertido en teatro de ocasión... pero no, el teatro homenajeaba a Armando Palacio Valdés (1853-1938, imagen tomada de aquí y retocada con GIMP y GMIC), escritor muy celebrado en Avilés aunque sólo vivió su infancia allí; quizá por esa afinidad me sentí obligado al recorrer los libros del Proyecto Gutenberg a descargar alguna de sus obras para tratar de compensar el no haber leído algo de tan renombrado autor.

Leí La hermana San Sulpicio, publicada en 1889 que trata de un médico/poeta gallego que anda de turista por Andalucía y se enamora de una monja sevillana de visita en las aguas termales de Marmolejo (Jaén); la acción después se desarrolla en Sevilla. Inevitablemente refleja el tiempo en que fue escrita y algunas partes se hacen algo pesadas descriptivamente pero muchas situaciones son tan divertidas que contradicen directamente la imagen que uno podría tener de una eminencia decimononónica como Palacio Valdés. Voy a leer también Marta y María que según cuentan habla de dos visiones de Avilés y es la obra que le dió notoriedad.

La basura es un tesoro

No sé qué será de la vida de Ofelia Suárez pero una búsqueda me permitió localizar su tesis de 1990 "Aprendizale socio-ecológico adulto", donde describe su experiencia de reciclaje en Canoabo con gran detalle (páginas 63 y siguientes), incluidos los malos ratos debidos a la mentalidad cerrada de ciertos profesores universitarios. Décadas después de su intervención, mucha gente la recuerda, pero la basura sigue siendo basura en aquellos mismos lugares donde intentó convencer a la población de que la "basura es un tesoro", que era el nombre que le daba a su empeño.

Es por supuesto una referencia directa cuando uno se consigue con proyectos como el de
Justin Gignac, (vía) autocalificado artista, quien increíblemente ha montado el negocio de vender la basura de Nueva York, eso sí, empaquetada en un cubo trasparente y con esta garantía: "Recogida a mano en las fértiles calles de Nueva York".

Cada cubo como el de la foto, que fue enviada por Rafael Schneider desde Suiza, cuesta $50, y también tiene 'ediciones especiales', con basura de ciertos eventos, a $100. Hasta el momento, ha vendido más de 1200 cubos de basura, por lo que para Gignac, efectivamente la basura resultó un tesoro.

Cubo de basura

Por supuesto, lo más impresionante es que hay gente que compra tal cosa y están encantados además. Pero el talento de Gignac no se queda ahí; también ha montado otros dos proyectos en los que vende dibujos (no muy buenos) de cosas que quiere tener; la lista de dibujos vendidos es muy larga; sólo le ha costado un poco vender un dibujo de unas bolsas que representa "un poquito de shopping en Soho" que cuesta $2500 (todos estos precios son dólares USA; no es juego).

Conozco mi incapacidad empresarial, pero este caso la hace evidente de un modo inmisericorde.

Dogma x 2

Ian Kershaw reseña el libro La biblioteca privada de Hitler, de Timothy Ryback, quien ha hecho una investigación sobre lo que queda de unos 16.000 volúmenes acumulados en Berchtesgaden, Munich y Berlín; mayormente grupos aislados en bibliotecas norteamericanas. Rybacks estudia principalmente los libros rayados por el propio Hitler y saca algunas conclusiones sobre la influencia de los libros en el carácter del Führer. De las observaciones de Kershaw lo que más me llamó la atención fue esta cita extraída de Mein Kampf:

Un hombre que posee el arte de la correcta voluntad de lectura, al estudiar cualquier libro, revista o panfleto instintivamente percibe todo lo que en su opinión es digno de recuerdo permanente, sea porque se adecúa a su propósito o porque en general es valioso saberlo. Una vez que el conocimiento que él ha adquirido de esta manera se coordina correctamente con la imagen existente de este o aquel asunto creado por la imaginación, funcionará sea como un correctivo o un complemento, mejorando así la corrección o la claridad de la imagen.

Brevemente, lo leído confirma o amplía lo que ya sabía. La cita de alguna manera resume también la posición de Kershaw sobre aquella posible influencia de los libros en Hitler o para el caso de cualquier dogmático: ninguna, a menos que confirmen lo que piensa. Es llamativo que en el pequeño párrafo de la cita hay cuatro referencias a la "corrección".

Casualmente, en este otro artículo Richard Wilson se esfuerza por establecer la diferencia entre un escéptico verdadero y uno falso (o dogmático disfrazado). Dice que:

El escéptico genuino forma sus creencias a través de una evaluación equilibrada de la evidencia. El escéptico de la variedad "chimba" selecciona evidencia siguiendo una creencia preexistente, aferrándose a los datos -por débiles que sean- que apoyan su posición y se declara "escéptico" de cualquier otra evidencia, por convincente que sea, que la contradiga.

El dogmático es un enfermo, no sé si curable. A pesar de que pareciera sencillo detectarlo, en la práctica no es así. Estas citas dan pistas.

Probablemente esta nota de febrero esté relacionada.

Mejor no morirse

El Padre Pio fue un sacerdote italiano nacido Francesco Forgione en 1887, muerto en 1968 y canonizado en 2002, dicen que tenía poderes paranormales pero se hizo famoso por tener los estigmas de la crucifixión. En esta nota promueven un libro que acaba de salir en el que cuentan el testimonio de un farmaceuta que le vendió en 1919 cuatro gramos de ácido carbónico con los cuales el propio sacerdote se habría fabricado los estigmas. El libro es nuevo, pero la noticia no, porque ya el Vaticano analizó el caso y condenó al Padre Pio por falso; estuvo confinado en su celda de 1923 a 1933. A pesar de -o gracias a- eso, en Italia lo adoran más aún que a cualquier otra figura religiosa. Más de 100.000 personas fueron a su entierro.

Yitzchak Kaduri, un rabino sefardí y estudioso de la cábala, que supuestamente tuvo una visión en la que conoció al mesías, vivió hasta los ciento y pico años de edad y falleció en 2005 dejando una nota que no debía ser leída sino un año después de su muerte. La nota en cuestión dice de una forma rebuscada -como debía ser- que el nombre del mesías es Yehoshua, o Jesús. Su hijo -de apenas 80 años- ya dijo que la caligrafía de la nota no es la del rabí. Pero hay otros que mencionan que en sus escritos abundan las cruces, cosa que supuestamente no acostumbran a hacer los judíos. Venerado por sus seguidores, aunque sólo sea por la edad que alcanzó, a su entierro asistieron más de 300.000 personas (Creó un sitio web Kaduri.net, pero no se puede leer porque las letras están al revés :-) ).

Dos notas, dos santos que evidencian lo negativo que es morir para la propia reputación; no sólo por las dudas que cualquier prestigio origina, sino porque los reporteros sin oficio repiten y repetirán por siglos los chismes que no habrá manera de desmentir.

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