Libertad

Good bye Microsoft

Joey Hess cuenta del nuevo sitio Adiós Microsoft, que de una manera más que elegante permite instalar debian desde un navegador y corriendo en "Windows".

Good bye Microsof

Para lograr la libertad (al menos esta del software) sólo hay que hacer clic en donde dice "here". El navegador descarga el programa instalador que se autoejecuta y una vez instalado pide reiniciar la máquina. Al elegir la opción de instalar debian, se procede normalmente, con la elección del idioma, etc. Todo lo que hace falta es una conexión de red y seguir los pasos (que incluyen un -último- formateo del disco); todos los programas se descargan de la red.

Formatos y libertad

Marco Fioretti cuenta que dió una conferencia en la 'Escuela de Estudios Avanzados Sant'Anna' en Pisa y parece que la torre inclinada no se ha caído, o al menos no menciona el hecho. Lo que hizo allí fue una presentación sobre el formato OpenDocument, recientemente aprobado por Oasis y popularizado por la adopción compulsiva que ha decretado el estado norteamericano de Massachusetts a partir del primer día de 2007.

Cualquiera que haya utilizado computadoras por más de un año seguramente ha padecido lo que es tener información en un formato tal que no puede ser recuperada, simplemente por un cambio de tecnología o -mucho peor- por capricho de un realizador de software. Fioretti comenta algunos casos que ilustran perfectamente el asunto. En primer lugar -y ya que estaba en el lugar de los acontecimientos- expone que el trabajo de Galileo aún puede ser leído después de casi cuatrocientos años debido a que está escrito en un formato totalmente abierto, el alfabeto. Cuenta también de las cintas grabadas durante la misión Viking en 1976, que debido a su formato cerrado -desconocido a todos los efectos- no hubo manera de recuperar y digitalizar sino mediante transcripción mecánica y eso gracias a que existían versiones en papel.

Fioretti habla de tres cosas necesarias para acceder a cualquier información y que deberían permanecer tan separadas como fuese posible.

Soporte físico: papel, discos, etc.
Formato: las reglas con las cuales se registra la información en el soporte
Interfase de usuario: las herramientas utilizadas para leer y escribir de acuerdo con el formato.

Muchas compañías se han beneficiado al mantener la información -que es ajena, del usuario, por otra parte- en un formato que sólo puede leerse con las herramientas que fabrica.

Pero a pesar de todas las razones ¿por qué será tan difícil hacer comprender a los neófitos que cuando utilizan (inconscientemente) formatos cerrados están haciendo daño y al mismo tiempo perdiendo libertad?

Los argumentos de Stallman

Me acabo de suscribir a openDemocracy via RSS, y encuentro una especie de entrevista (preguntas cortas y respuestas muy largas) que hicieron a Richard Stallman en mayo 2002, que no tiene desperdicio, como suele decirse. Es evidente que la crisis que pasó Stallman a fines de los años setenta lo marcó de por vida, y el esfuerzo -que apenas comienza a dar resultados ahora- de crear el movimiento GNU y el aprendizaje consiguiente le han dado una claridad conceptual que no es común.

El punto central es que el cambio tecnológico determina la validez de las leyes. Si el 'copyright' servía a un fin social cuando fue creado al incentivar a los autores y limitar las posibilidades de copia de otros distribuidores, ahora, con la facilidad de copia -de materiales digitales- se ha convertido en un obstáculo para el bien social. Pone el ejemplo -que imagino improvisado- de un copiador de 'sánguches', que podría inventarse dentro de 100 años. Si existiese tal artilugio ¿con qué argumentos se prohibiría que la gente hiciese copias a diestra y siniestra?

También hace una simpática comparación de los métodos utilizados en USA para prohibir las copias con los de la antigua URSS: allí usaban guardias para vigilar lo que se copiaba; los atrapados haciendo copias indeseadas eran castigados severamente; solicitaban "soplones" que informaran de casos de copia; responsabilizaban colectivamente, por uno pagaban otros; y por último, hacían propaganda desde la infancia para convencer a la sociedad que sólo los "enemigos del pueblo" hacían copias prohibidas. Stallman relata punto por punto situaciones prácticamente idénticas en las que los distribuidores de contenidos hacen exactamente lo mismo, en ocasiones con ayuda del gobierno. Los argumentos de Stallman son muy convincentes, de hecho quienes se oponen a ellos no plantean el bien común sino el bien de cierto oligogrupos.

Moglen

He estado visitando el sitio de Eben Moglen, profesor de leyes en la universidad de Columbia y realmente el tipo está clarito en los asuntos del Free Software; con toda razón es el abogado de la FSF y según dice, amigo de Richard Stallman.

Allí conseguí una conferencia que dió en Berlín, en junio de este año, titulada 'Die Gedanken sind frei' (los pensamientos -o las ideas- son libres), como una canción alemana famosa según parece. En esta charla elabora la idea de que el movimiento del software libre es una continuación de la tradición en la lucha por la libertad del pensamiento y entre otros aportes interesantes menciona la necesidad de contar con lo que llama las cuatro libertades: software, hardware, ancho de banda y espectro (de ondas); él piensa que ya prácticamente se cuenta con tres de ellas. Los argumentos de Moglen son -a mi modo de ver- irrebatibles y merecen seria consideración en aquellos ámbitos donde, entre otras opresiones, también contamos con la del monopolio de un fabricante de software.

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