Egipto

Rastro del país de Punt

Cuerda

Kathryn Bard se vió desalojada de Etiopía en 2003 y tropezó con unas cuevas en el Mar Rojo en las que encontró trazas egipcias, como esta cuerda y bolsa.

De: Boston University

Lo sospeché desde un principio

Dice esta nota de prensa que el historiador del arte Henri Stierlin plantea en un libro reciente que el ultrafamoso busto de Nefertiti, esposa del desalineado faraón Akhenaton, es falso, y además, que su descubridor el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt no sólo lo sabía sino que fue él quien lo mandó a hacer, aunque aparentemente con la intención de probar pigmentos antiguos encontrados en el taller de Dyehutymose en Amarna.

Nefertiti

Según Stierlin la visita de un príncipe alemán al sitio de trabajo de Borchardt, realizada el 6 de diciembre de 1912 y en la que mostró gran admiración por la originalidad del busto hizo que Borchardt dejara pasar el asunto. Los argumentos de Stierlin son mayormente omisiones: Borchardt no hizo descripción alguna del busto, inusual para una obra tan relevante, la primera descripción fue realizada en 1923, once años después de su supuesto descubrimiento; unos arqueólogos franceses que estuvieron en la excavación no mencionan el hallazgo; Borchardt dejó el busto por 10 años en la sala de su financista, como si nada. Según Stierlin el ojo izquierdo, faltante, falta por diseño, es decir, no estaba previsto. No hay manera de fechar los materiales del busto, dice. La estatua es de piedra recubierta de yeso, y los pigmentos son auténticamente antiguos. Además Borchardt sacó el busto de Egipto fraudulentamente (o fraudurápidamente, no sé) pasándolo como un objeto de yeso sin valor.

El corte vertical de los hombros no se utilizaría en aquellos tiempos egipcios. El comentario más llamativo y con el cual se puede estar de acuerdo fácilmente es estilístico: los rasgos habrían sido "acentuados de una forma evocadora del Art Nouveau".

Nota para despistados: el título de esta nota es una famosa frase del Chapulín Colorado (Chespirito).

Cartas de egipcias

Libro electrónico (también impreso) completo, compilación de textos supuestamente escritos por mujeres en Egipto entre el 300 a.C. hasta el siglo VIII d.C.

Portada

http://quod.lib.umich.edu/cgi/t/text/text-idx?c=acls;idno=heb90014

"Modernización" de las pirámides egipcias

Cerca perimetral, cámaras, sensores de movimiento, detectores de metal, entrada única... ¿modernización?
http://www.egypttoday.com/article.aspx?ArticleID=8196

Otra obra faraónica en Egipto

Nada extraño en ello si fuese hace 4500 años; pero el hecho de que sea actual requiere algunas puntualizaciones.

El Egipto actual está conformado en un 95% de desierto; en veinte años su población ha pasado de 20 a 70 millones de habitantes que viven a lo largo del viejo valle del Nilo y según algunas cuentas llegará a 120 millones en los próximos 20 años.

La provincia del Valle Nuevo ocupa todo el suroeste del país, tiene 360.000 kilómetros cuadrados y menos de 200.000 habitantes. Poblar esta región amplía las posibilidades de crecimiento y de producción agrícola. Un crecimiento "hacia dentro" del propio país.

Denominado proyecto Toshka o del Valle Nuevo esta obra ampliará supuestamente el área habitable de Egipto hasta un 25% mediante el desvío de agua desde Assuan hacia el desierto. En la imagen satelital se ve el estado de la zona en 1987, al pasar el cursor por encima aparecerá otra imagen del 2007 en la que se aprecia el trazado del canal. En los años 90 el exceso de agua represada en Assuan fue derivada hacia el desierto y formó algunas lagunas que luego se fueron evaporando. No sé si eso fue planificado o casual y sirvió como estímulo para el proyecto que se propuso en 1997.

El agua de Assuan debe elevarse para llegar a la zona elegida; de entre 140 y 180 metros sobre el nivel del mar a más de 200. La planta de bombeo es inmensa y envía millón y medio de metros cúbicos al día. Fue inaugurada en 2005.

El problema del agua o más bien de su carencia ni siquiera es percibido por algunos países; en el norte de Africa sí que están atentos a la situación. El proyecto Toshka supuestamente no utilizará sino la cuota asignada a Egipto en el Tratado del Nilo (1959) que es de 55.000 millones de m3. al año.

Quien ha visto no uno sino varios proyectos de regadío construidos y abandonados no puede sino dudar del éxito de un proyecto como éste cuyos resultados se comenzarán a ver en unos 10 años. Ojalá no quede como las pirámides.

¿Por qué?

Un extracto del libro 'Sinuhé, el egipcio' de Mika Waltari (1945) siempre me ha llamado la atención y me ha parecido pertinente para ser leído por estudiantes universitarios (que creo es la intención de Waltari al escribirlo). Ya no me parece tan importante, porque hay otras preguntas menos metafísicas que también son relevantes, pero sigue siendo un buen recuerdo.

La situación se da en la época en que Sinuhé estudia medicina en la 'Casa de la Vida', durante el reinado de Amenhotep III, padre de Akhenaton; esto es, aprox. 1350 a.C.


Libro Segundo

La Casa de la Vida

En aquellos tiempos los sacerdotes de Amón en Tebas se habían atribuido el derecho exclusivo de la enseñanza superior y era imposible comenzar los estudios sin su consentimiento. Es fácil de comprender que tanto la Casa de la Vida como la Casa de la Muerte hayan sido en todos los tiempos instaladas en el interior de las murallas del templo, así como la alta escuela de teología para los sacerdotes de grados superiores (...)

Antes de franquear el umbral de la Casa de la Vida, me era indispensable pasar el examen de sacerdote de grado inferior en la facultad de teología. Debí consagrar a ello tres años, porque al mismo tiempo acompañaba a mi padre en sus visitas a fin de aprovecharme de su experiencia. Vivía en casa, pero cada día asistía a los cursos. Los muchachos que tenían protector poderoso podían pasar en pocas semanas este examen, que comprendía, además de los elementos de lectura, escritura y cálculo, unos textos sagrados aprendidos de memoria, así como leyendas sobre las santas trinidades y las santas enéadas que culminaban siempre en el rey de todos los dioses, Amón. El objeto de esta enseñanza maquinal era ahogar el deseo natural de los estudiantes de pensar por sí mismos e inspirarles una confianza ciega en la importancia de los textos aprendidos. Sólo cuando estaba ciegamente sometido al poderío de Amón, podía el joven estudiante alcanzar el primer grado de sacerdocio (...)

(...)

Sin embargo, fui ciego y sordo hasta el momento en que tuve una iluminación como antaño, durante mi infancia, cuando las imágenes, las palabras y las letras cobraron vida para mí. Un día mis ojos se abrieron, me desperté como de un sueño y con el espíritu desbordante de alegría me pregunté: "¿Por qué?". Porque la temida clave de todo verdadero saber es la pregunta "¿Por qué?". Esta palabra es más fuerte que la caña de Thoth y más poderosa que las inscripciones grabadas sobre la piedra.

He aquí cómo ocurrió. Una mujer no había tenido hijos y se creía estéril porque había pasado de la cuarentena. Un día, sus menstruos cesaron y, atemorizada, acudió a la Casa de la Vida preguntándose si un mal espíritu habría penetrado en ella emponzoñando su cuerpo. Como está prescrito, tomé unos granos de trigo y los hundí en la tierra. Regué algunos granos con agua del Nilo y los otros con orina de la mujer. Puse todo aquello al sol y le dije a la mujer que volviese a pasar al cabo de algunos días. Cuando vino, los granos habían germinado; los que habían sido regados con agua del Nilo eran pequeños, mientras los demás estaban florecientes. Así lo que estaba escrito era verdad, como se lo dije a la mujer sorprendida

--Regocíjate, mujer, porque en su misericordia el poderoso Amón ha bendecido tu seno y tendrás un hijo, como las demás mujeres benditas.

La pobre mujer lloró y me dió un brazalete de plata que pesaba dos debens. Pero en el acto me preguntó si sería un varón, porque se figuraba que lo sabía todo. Reflexioné un momento, la miré a los ojos y le dije:

--Será un hijo.

Porque las probabilidades eran las mismas y en aquellos tiempos tenía suerte en el juego. Estuvo todavía más contenta y me dio otro brazalete igual al primero.

Una vez se hubo marchado, me pregunté: "¿Cómo es posible que un grano de trigo sepa lo que ningún médico puede dilucidar antes de que los signos del embarazo sean perceptibles a la vista?" Entonces me decidí a ir a hacer esta pregunta a mi maestro, pero éste se limitó a contestar:

--Está escrito.

Pero aquella no era una respuesta satisfactoria a mi por qué. Me decidí a consultar acerca de la maternidad al médico comadrón real, quien me dijo:

--Amón es el dios de todos los dioses. Su ojo ve la matriz que recibe la semilla. Si permite la fecundación, ¿por qué no permitiría que un grano germine en la tierra si se ha regado con el agua de una mujer fecundada?

Me dirigió una mirada de compasión como a un imbécil, pero su respuesta no me satisfizo.

Ahora mis ojos se abren y veo que los médicos de la Casa de la Vida conocían únicamente los textos y las costumbres, pero nada más. Porque si preguntaba por qué había que cauterizar una herida purulenta mientras se unta una herida ordinaria y se la cubre con un apósito y por qué el moho y las telarañas curan los abcesos, me respondía:

--Así se ha hecho siempre (...)

De la misma forma el manipulador del cuchillo que cura tiene el derecho de practicar las ciento veintidós operaciones e incisiones que han sido descritas, y las ejecuta más o menos bien según su experiencia y habilidad; más o menos lentamente, ocasionando más o menos sufrimientos al enfermo; pero no puede hacer nada más porque sólo éstas han sido descritas.

Había gente que adelgazaba y su rostro se ponía pálido, pero el médico no podía descubrir enfermedad ni defecto. Y, sin embargo, estos enfermos recuperaban la salud si comían el hígado crudo de las víctimas de los sacrificios pagando por él un precio elevado, pero nadie podía explicar el porqué; nadie se atrevió siquiera a preguntarlo. Otros tenían dolores de vientre, y sus manos y sus rostros se ponían ardientes; tomaban purgantes y calmantes, pero unos sanaban y otros morían sin que los médicos pudiesen decir de antemano lo que ocurría. No estaba permitido preguntarse el porqué.

No tardé en darme cuenta de que hacía demasiadas preguntas, porque todos comenzaron a mirarme de soslayo y los camaradas entrados más tarde que yo pasaron delante de mí y me daban órdenes. Entonces fue cuando me quité mi vestidura blanca, me purifiqué y abandoné la Casa de la Vida, llevándome los dos brazaletes cuyo peso era de cuatro debens.

(...)

--¿Es acaso un error preguntar "¿Por qué?" -dije entonces.

--Desde luego es un error, porque el hombre que se atreve a preguntar por qué, no tiene ya hogar, ni techo, ni asilo en el país de Kemi. Todo debe permanecer inmutable, ya lo sabes (...) Porque ante todo existe la fórmula. El arte tiene su canon, como cada letra su tipo, y el que se aparta de ello está maldito (...)

(...)

(...) y comprendí que las casas de placer y el vino estaban autorizadas a los alumnos de la Casa de la Vida, pero que debía renunciar a preguntar "¿Por qué?".

Pasión por Egipto

Leí 'La pasión por Egipto' de Daniel Meyerson, título en español de un libro cuya traducción más estricta sería 'El lingüista y el emperador' pero deben haberlo puesto los mismos que traducen los títulos de las películas gringas. En fin.

El caso es que el autor del libro pasa bastante trabajo a lo largo de las 200 páginas para tratar de convencerlo a uno de que está hablando de un tema en particular, pero no lo logra. Se supone que hay alguna relación entre Champollion, Napoleón y la piedra de Rosetta; así que cualquier cosa desde la biblioteca de Alejandría, hasta retazos de historia doméstica de los Tolomeos, pasando por los asuntos de Josefina y las invasiones que ha sufrido Egipto a lo largo de 4000 años justifican su presencia. Claro que esto puede verse como una virtud del texto, piezas sueltas apenas relacionadas por el contexto geográfico y a veces temporal, integradas como un collage textual. Habrá a quien le guste. Pero a mi modo de ver, la historia y hazañas de Jean Francois Champollion son bastante más interesantes que las de Napoleón o cualquier otro invasor; así que los cuentos de Napoleón sobran allí.

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