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La ubicación del templo

De vez en cuando reviso el estado de la búsqueda del templo de Jerusalén; es una de esas cosas...

La biblia dice que David determinó construir un templo y que su hijo Salomón lo construyó efectivamente y da medidas detalladas y datos para su ubicación. Ese templo fue destruido aprox. en el 580 a.C y reconstruido -supuestamente en el mismo sitio- unos 80 años después. Herodes en el siglo I lo embelleció y agrandó, dicen, hasta que los romanos lo destruyeron totalmente en el año 70.

Desde entonces hasta hoy no se ha encontrado ninguna pista sobre el susodicho templo; sin embargo, la tradición lo sitúa en el Monte del Templo, esto es al oriente de la actual Jerusalén, en la explanada que ahora ocupan las mezquitas de la Roca y Al-Aqsa. Aun con esto, hay no menos de cuatro teorías sobre su exacta ubicación, de las cuales hay tres que lo colocan en la explanada del Monte del Templo, o Haram-as-Sharif. La idea ortodoxa es que el santuario estaba justo donde está la roca y la mezquita octogonal que la cubre actualmente. Pero hay muchas objeciones a esa idea por parte de quienes tienen otra. Uno de ellos es Tuvia Sagiv quien ha venido publicando argumentos para sostener que el templo se encontraba debajo de lo que ahora es un pequeño monumento frente a la mezquita Al-Aqsa, llamado El-Kas (La Copa). He leído con interés sus distintas observaciones, que resume y simplifica en un papel publicado en 2008.

Baalbek y Jerusalem

El principal y llamativo argumento es la similitud entre la planta del templo de Júpiter de Baalbek y el Monte del Templo (que se ven lado a lado en la imagen, en ese orden y con una escala casi idéntica) que le hacen suponer un origen romano de la disposición de los edificios; cita varios casos, incluido el propio foro de Roma, en los que un templo rectangular se encuentra frente a un polígono (generalmente hexágono) y con una estatua ecuestre en el centro de ambos. Las actuales mezquitas de Haram-as-Sharif habrían sido construidas entonces sobre fundaciones romanas y Sagiv cree que corresponderían a los cimientos del templo de Júpiter que Adriano hizo construir sobre la Jerusalén arrasada para fundar en el año 138 la nueva ciudad que llamó Aelia Capitolina. Según Jerónimo (alrededor del año 420) la estatua ecuestre del propio Adriano habría sido colocada justo encima del "santo de los santos" del templo destruído. No se ha encontrado ninguna estatua pero hay una lápida reciclada entre la muralla del recinto del monte dedicada a Adriano y que parece corresponderse con las que se utilizaban en las estatuas ecuestres.

Si Sagiv tiene razón el recinto del Monte del Templo sería con toda probabilidad romano, y no herodiano; cuando los musulmanes llegaron a Jerusalén en el siglo VII ocuparon y reconstruyeron esas construcciones y de allí el aspecto de basílica que tiene Al-Aqsa y lo dispar del Domo de la Roca como construcción islámica.

En suma, debido a que no se puede excavar en la zona por prohibición de la autoridad religiosa (islámica) la especulación es lo que queda. Hay bastantes testimonios de un templo judío en la época de Herodes, pero la existencia del llamado "primer templo", el de Salomón, no parece probable; y si existió, seguramente no estaba en el sitio que se le atribuye tradicionalmente, sino más bien en la Ciudad de David, la antigua Jerusalén que está fuera de las murallas actuales. Por otro lado, uno no se explica cómo con la cantidad de expertos en estas cosas no se ha determinado con precisión quién construyó los muros que rodean el Monte del Templo; mientras tanto, creeremos con Sagiv que la semejanza con Baalbek, en tamaño y estilo apuntan a una obra romana (y si esto es así, los judíos que van al Muro de las Lamentaciones estarían orando en la construcción de quienes los aniquilaron en las dos revueltas de los siglos I y II).

Actualización: incluyo aquí el gráfico realizado por el propio Tuvia Sagiv en el se compara el templo de Júpiter en Baalbek con el Monte del Templo.

Comparación

El acueducto subterráneo romano más largo

El acueducto subterráneo romano más largo, en Jordania..

En la antigua provincia de Siria, más de 100 km de túnel subterráneo, ahora perdido.

Marcus Nonius Macrinus

La tumba de Macrinus, encontrada bajo una antigua inundación del Tiber. Era una ficha de Marco Aurelio.

Tumba

http://www.cbc.ca/arts/artdesign/story/2008/10/19/tomb-roman-general.html?ref=rss&loomia_si=t0:a16:g4:r3:c0

Provocador

En un mensaje de una lista de correo notifican de cierto revuelo que viene de la publicación de un libro titulado provocadoramente Le français ne vient pas du latin ! (el francés/ español/ portugués/ italiano/ rumano no vienen del latín), con el subtítulo Ensayo sobre una aberración lingüística; o sea, ya van dos provocaciones. El autor es Yves Cortez, y el plantemiento que da sustento a la idea de que ninguna de las lenguas romances deriva del latín se puede deducir de unas pocas ideas que se han ido difundiendo y también de un blog -con pocas entradas- que mantiene.

El asunto es interesante; yo mismo hace tiempo me preguntaba (sin obtener respuesta) de dónde salieron los artículos -el, la, los, un, unos, etc-; y esa es una de las cosas que pretende explicar Cortez. Dice que las lenguas romances son más similares entre sí que con el latín; postula que el lenguaje que dió origen a todas ellas es el "italiano arcaico", que sería un idioma contemporáneo del latín, pero no derivado de él. No me queda claro cuál es la diferencia entre este italiano antiguo y el latín popular o "bajo". La verdad es que hay algunas lagunas en eso del latín como lengua-madre: las lenguas romances perdieron declinaciones, ganaron artículos, forman los plurales de manera distinta, y dice también Cortez que perdieron adverbios y conjunciones.

Estaremos pendientes de los acontecimientos, creo y espero que los eruditos darán respuestas a esta idea y esa discusión ha de ser muy sabrosa; también habrá que esperar a que aparezca el libro traducido, porque lo que es el francés no es muy legible, por más lengua-hermana que sea. En primera instancia, considero digno de estudio el planteamiento de Cortez, el único resquemor que me queda es que viene en plan provocador y, ya se sabe,los provocadores son una plaga, menos mal que en este caso es sólo intelectual; le encantan las frases como Toda la etimología es falsa, y El latín era lengua muerta ya en el segundo siglo a.C., cosas que sólo se justificarían si su planteamiento fuese cierto.

Arqueoastronomía aplicada

Centro de Maracay

Luce casi incomprensible para quien vive en una ciudad como la que se ve arriba, cuyo centro es cuadriculado, como la mayoría, que sea noticia esto de que los romanos orientaban sus ciudades conforme a algún criterio astronómico, o dicho de otro modo, que unas calles van de este a oeste y otras de norte a sur.

Se nos ha dicho que el típico callejero cuadriculado está en uso desde la antigüedad, y que en el caso hispanoamericano deriva directamente del esquema utilizado por los romanos en sus campamentos militares. Bien, pues a partir de esa idea Giulio Magli (con acceso al trabajo completo en PDF, como debería siempre ser) plantea que efectivamente es así, pero además, que la fundación de las ciudades romanas se hacía siguiendo algún criterio simbólico manifestado por la orientación de las calles hacia ciertos puntos solares de interés.

Según Magli, esto va en contra de la creencia predominante, y parte de su trabajo se va en explicar por qué cree que los agrimensores que delineaban el esquema general de los nuevos emplazamientos seguían el simbolismo y no al revés (el simbolismo derivaría de la disposición física) como expresan otros autores.

Entre sus argumentos Magli cuenta el proceso de "centuriación" o división de territorios en parcelas de 710 metros por lado que parece realizaban los romanos al llegar a un nuevo territorio y que seguiría los mismos o similares parámetros de orientación. Por orientación entiende el sentido de las calles, principalmente las dos principales, que conducían a las cuatro puertas del pueblo: la cardus en sentido norte-sur y la decumanus en el este-oeste, como se ve claramente en este plano de Aosta (con colores agregados para mejorar la legibilidad):

Plano de Aosta

El núcleo del trabajo es la comprobación estadística de que la orientación no es aleatoria, sino que tiende a hacerse hacia el este o a un punto cercano relacionado con la posición del sol en el alba. Se basa en mediciones de 38 ciudades positivamente fundadas o reformadas por Roma, cuyos ángulos con relación al este varían desde 1 grado hasta 44. Una observación interesante es que las variaciones tienden a concentrarse en las posiciones que corresponden a ciertas épocas del año en las cuales había fiestas importantes, cita p.e. las Terminalia de fines de febrero.

Por supuesto, como todo trabajo que se precie, esto no es más que una "investigación abierta" y requiere muchos estudios adicionales. Para finalizar, Magli utiliza como muestra de la cuadrada mentalidad romana un graffiti hallado en Pompeya que es famoso como cuadrado mágico (y que tiene una explicación cristiana) y no es un palíndromo, sino cinco en uno.

El cuadrado palindrómico

Magli postula que tanto el texto como la disposición están relacionadas con el hecho de la fundación de ciudades, que implicaba el uso de un arado, y que la palabra 'TENET' constituye el esquema básico que vimos arriba de las dos calles principales.

Atque ubi solitudinum faciunt pacem apellant

En una de esas carambolas que se logran de vez en cuando con los contenidos de Internet (o para el caso, de cualquier biblioteca) me llamó la atención el sitio 'Thoughts Worth Thinking', donde, sobre una fotografía de Hiroshima destruida aparece la frase que titula esta nota, traducida más o menos como 'Crearon desolación y la llamaron Paz'.

Se trata de una parte del discurso de Cálcago, jefe de una tribu británica, poco antes de la batalla con los romanos comandados por Agrícola. El cuento viene de Tácito, quien de paso era yerno de Agrícola y escribió la historia de sus campañas en Britania, prosecución de la invasión de la isla que ya había comenzado Julio César. Pues resulta que un profesor de latín de la UAB llamado casualmente Pedro Cano, tiene un artículo dedicado a esta obra de Tácito, donde pude enterarme mejor del contexto y el sentido de la frase de marras. El fragmento pertinente:

"Al expolio, la matanza y el saqueo dan el mal nombre de hegemonía, y allí donde crean un desierto, le dicen paz" (auferre trucidare rapere falsis nominibus imperium, atque ubi solitudinem faciunt, pacem apellant)

El artículo de Cano puede subscribirse totalmente. Aparte de la aplicación directa y evidente entre la situación del siglo I y la equivalente más reciente (el caso del imperio americano y la invadida Irak) hace un análisis retórico de los discursos de Cálcago y Agrícola, remarcando la vaciedad de ambos y que al fin y al cabo son los mismos discursos de vencedor y vencido que han poblado las historias militaristas. Pero muy bien escritos por Tácito, nada menos.

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