dispersión

Argeología

Vía alterna

ConchasUn par de artículos en PNAS fundamentan una vía alternativa a lo que se supone fue la salida principal de los primeros humanos de Africa, esto es por el valle del Nilo o hacia la península arábica. El primero es un trabajo geológico basado en sensores satelitales que descubre cauces actualmente ocultos pero quizá con suficiente agua superficial hace 120.000 años. En el mapa resumen que presentan se pueden ver los trazados de aquellos "ríos" que drenarían las zonas montañosas de Tibesti y Haruj Al Aswad (TM y HA en la imagen). La separación entre la ruta "tradicional" del Nilo y esta propuesta es una línea montañosa (Ennedi; punteada).

El otro muestra evidencia sólida, conchas con perforaciones realizadas por humanos y encontradas en varios sitios del norte de Africa fechadas en 82.000 años de antigüedad distribuidas a lo largo de los rastros de aquellas corrientes de agua.

Estos restos son más de 40.000 años más antiguas que la gran expansión humana de hace unos 50.000 años; habrá que ver cómo se armonizan ambas informaciones.

Proto-inglés

La historia comunmente aceptada cuenta que el idioma inglés se originó cuando alrededor del siglo IV los anglos, jutes y sajones invadieron las islas británicas e impusieron su lenguaje sobre el existente, que sería británico (o britónico) con algo de latín. Pero en esta publicación Michael Goormachtigh plantea una idea algo diferente. Dice que el idioma que luego sería llamado inglés ya existía cuando llegaron los anglos y demás, lo denomina proto-inglés, que es como decir más antiguo que el inglés antiguo.

Goormachtigh da un montón de argumentos, pero lingüísticos propiamente dichos no ví. No obstante, algunos planteamientos son atrayentes, mayormente basados en relecturas de la historia conocida. No hay textos en idioma inglés antes del siglo VIII o algo así; ni tampoco celtas o britanos; así que lo único escrito contemporáneamente es latín o griego.

El núcleo de la idea es -según la entiendo- que ya cuando César llegó a medio conquistar la Gran Bretaña, existían dos lenguajes bien diferenciados, el proto-galés y el proto-inglés. La frontera entre ambos estaría situada grosso modo en los montes Peninos que atraviesan el centro de Inglaterra en sentido norte-sur y que no son precisamente un obstáculo insalvable, ya que no pasan de 800 metros y sus pendientes son suaves. El mapa a continuación lo muestra con colores que llamaron mi atención por el parecido con los que acostumbrábamos a utilizar en la escuela.

División

Pero Goormachtigh (cuyo nombre tendrá quién sabe qué pronunciación) no se conforma con eso; llega a afirmar que la división lingüística viene de hace 10000 años; y para justificar esto utiliza tanto los argumentos geológicos de las eras glaciales, como los genéticos, principalmente de Oppenheimer, según los cuales la parte occidental de las islas británicas estaría poblada por gentes procedientes de Iberia cuyo idioma original estaría emparentado con el vasco, y luego pasarían a hablar los antecedentes de los idiomas célticos que todavía existen allí (irlandés, galés, escocés).

Por otro lado (literalmente) la parte oriental de la actual Inglaterra ya habría sido poblada por pueblos germánicos, mayormente de Frisia y éste es uno de los mejores argumentos, porque según cuentan no hay nada más parecido al inglés que el lenguaje que hablan en esa zona al norte de Holanda y Alemania. Los que llegaron en los siglos IV al VII, no habrían dejado mayor huella en el lenguaje, ya que se trataría de élites mercenarias contratadas de las regiones de Jutland, Anglia y Sajonia para reforzar el poder local de los señores feudales que ya eran vendepatrias en aquella remota época.

De paso, Goormachtigh dice que el francés no deriva del (o fue influído por el) idioma de los francos ni de los galos, sino que es consecuencia de la expansión del occitano (del sur de la actual Francia) que está muy relacionado con el latín. Dicho de otra manera, los idiomas que ahora se denominan célticos estaría muy limitados en su distribución ya en la época de César. Lo que lleva a otro supuesto que Goormachtigh utiliza frecuentemente: que los idiomas cambian muy lentamente y para que haya un cambio de lengua deben pasar entre 800 y 1000 años y eso si se hace de forma compulsiva. Y da ejemplos convincentes de esto, como el del náhuatl en México, que no sólo no ha desaparecido sino que sigue vivo y bien. O del galés, del cual comenta que ha dado menos palabras al inglés que los lenguajes australianos en la época colonial, otra forma de expresar la antigua división lingüística entre el este y el oeste de la isla.

Creo que el texto más antiguo en inglés es el Beowulf, Goormachtigh dice que está escrito en una variante local y nórdica (como el tema del libro, danés y sueco) que no sería inteligible por los hablantes de lo que luego sería el inglés. En suma, este sitio contiene una variedad de ideas que pueden interesar a quienes quieren saber cómo las cambian las cosas.

Navegación hace más de 50.000 años

En este documentado artículo, se habla del trabajo de Jon Erlandson, un antropólogo que estudia las sociedades marítimas de la costa del Pacífico americano que ha encontrado rastros de poblamiento muy antiguos. Del hallazgo de artefactos como puntas de arpones, la discusión va derivando hacia el cálculo de la fecha más antigua en la que los humanos habrían utilizado botes o balsas para saltar entre islas y continentes. La fecha aceptada actualmente es la de hace 50.000 años, eso debido a que Australia ya estaba habitada en esa fecha y que para llegar a ella se debe sortear un paso de unos 80 km. tomando en cuenta incluso la baja del nivel oceánico debido al frío glaciar de aquellas épocas. El trayecto según esta fuente:

La vía australiana

Por otra parte, aceptada una fecha antigua de navegación, es lógico intuir que la ruta costera haya sido preferible en numerosos casos a rutas terrestres más trabajosas, como se deduce de trabajos como éste que muestra una reducción de la diversidad genética (por lo tanto, indicio de desarrollo reciente) del norte al sur de América, y también de la costa del Pacífico hacia el este.

Si los antiguos H. Sapiens navegaban de un lado a otro ya hace 70.000 años, incluso limitando las rutas a las costas, luce probable, como dice Dennis Stanford en este programa de PBS del 2004, el viaje entre continentes actualmente separados ya que el área cubierta por hielo serviría como una especie de "puente" entre -por ejemplo- Europa y América. Según Stanford, hay muchas similitudes entre las herramientas de la cultura llamada Clovis y las del período Solutrense europeo; cosa que es llamativa pero no corroborada.

Lo cierto es que poca atención se ha dado a la posible conexión marítima entre continentes, y eso parece estar cambiando.

De dónde son los edificios

Debo a este artículo de Louis Werner apropiadamente titulado 'Tercera generación' el hacerme notar la similitud de muchos edificios norteamericanos con la Giralda de Sevilla (o sea, me enteré hoy, aunque todo el mundo lo sabía). Particularmente, documenta la segunda versión del Madison Square Garden del arquitecto Stanford White, que hizo una réplica tres veces más alta que la torre sevillana en ese edificio niuyorquino de 1890. Werner hace dos citas del crítico H. Langford Warren dignas de figurar entre los dichos de alguno de los personajes de H. Bustos Domeq. Me permito trasliterar la primera:
La obra que por ignorancia o intención intenta prescindir del precedente o que utiliza las formas del pasado sin un conocimiento inteligente de su significado no sólo es malformada sino incoherente y fea... Es a la arquitectura lo que el balbuceo de un idiota es al lenguaje.
Luego, Warren -según Werner- dice que la torre del Madison Square Garden es "un ejemplo espléndido del mejor uso del precedente". En fin, a juzgar por la fotografía que muestra en el artículo, la impresión que da es que esas opiniones más que eruditas, eran pagadas.

Pero lo interesante es que la Giralda está basada (¿copiada y reducida a la mitad?) en el minarete de la mezquita Kutubiyya de Marrakesh o mezquita de los libreros, aproximadamente contemporánea (c. 1195); ambas torres son almohades (no confundir). Imágenes de este minarete no existen en demasía, después de una búsqueda de muchos sitios y estilos me quedaré con ésta (tomada de aquí).

Alminar de la mezquita de los libreros

Arca redoblante

Un artículo del Daily Mail presenta a Tudor Parfitt -de forma inevitable, aunque no original- como un Indiana Jones de carne y hueso; relata sus muchos viajes y pone el ambiente para el muy próximo estreno de un libro (The Lost Ark of the Covenant) y un documental televisivo (Quest for the Lost Ark), ambos a principios de marzo. Parfitt es profesor de Estudios Judíos en la Universidad de Londres y ha sido noticia mundial varias veces. Hace cosa de veinte años llamó la atención sobre la tribu Lemba de Zimbabue que se atribuía ascendencia judía, y hace unos años se corroboró que es así mediante estudios genéticos que encontraron un marca genética específica de la clase levítica judía (Cohen) en personas de la casta "sacerdotal" de los Lemba; esto dió lugar en su momento al documental correspondiente.

El planteamiento ahora es que los Lemba no sólo son una de las tribus perdidas de Israel, sino que son los que tuvieron el Arca de la Alianza, perdida en 586 a.C. y Parfitt dice haberla encontrado, además. Sí, es cierto que ya la han encontrado varias veces y en lugares distintos (p.e. Graham Hancock en Aksum), pero la hipótesis de Parfitt merece algo de respeto al menos por el esfuerzo invertido. Siguiendo las pistas que pudo conseguir, tradiciones y leyendas, llegó a un objeto Ngoma-lungundu venerado por algunas tribus africanas mediante el cual se expresaba el dios Mwali y que tiene poderes y cualidades especiales y que no podía ser tocado por mortales. Continuando en la búsqueda llegó al Museo Victoria en Harare, donde consiguió casi abandonado el propio ngoma. Ahora bien, ngoma no es otra cosa que un tambor, y hay muchos tipos, sin embargo el que está en el museo tiene la particularidad de tener argollas en las esquinas (si es que tiene esquinas) y unos dibujos laterales que hicieron a Parfitt sentir un escalofrío apenas lo vió.

Decir que el Arca de la Alianza es un tambor, que además se puede utilizar como arma, una especie de cañón, según entiendo, tiene su mérito. Aunque ya lo niegan, porque nunca fue mencionado así en el Antiguo Testamento. Por otra parte, un análisis de radiodatación obtuvo que este ejemplar es del año 1350; unas fuentes hablan de que es una reconstrucción del original, destruído en esa época. Parfitt también ha encontrado los ancestros de los Lemba en Yemen y tiene una explicación para el largo camino del "Arca" hasta el museo de Harare. El cuento es fascinante; uno se imagina a los primeros reyes israelitas cargando el Arca y tocándola como acompañante de las trompetas que siempre se mencionan en sus apariciones. Lo que falta para ser más creíble es una imagen del ngoma archivado, pero según parece todo lo van a dejar para el documental. No he conseguido ni una mísera fotografía. Lo que sí conseguí es esta imagen de una talla de madera de la artista Noria Mabasa, de la cual cuentan que es la única mujer que produce esculturas de madera en la provincia surafricana de Venda. Aunque falta un larguero y más porteadores, al menos da la idea de cómo un tambor puede pasar por ser el afamadísimo Arca.

Ngoma

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