celtas

El último druida

Shandwick

Un sitio dedicado a la interpretación de los símbolos Picts encontrados en Escocia y a la publicidad de un libro al respecto, de Iain Forbes. En la imagen la piedra Shanwick, protegida de la intemperie.

Sitio: The last of the druids

También:
Pictish Stones
Ancient Scotland
Posible capital de los Picts

Tartesos celta

Nada mejor para provocar la curiosidad que la falta de información. Es lo que pasa con la casi mítica ciudad (o región) de Tartesos, mencionada aquí por Herodoto, allá por Estrabón y poco más, afamada por su producción de plata y perdida para la historia ya desde el siglo V a.C.

Con esos pocos indicios se acostumbra a situarla en el suroeste de la península ibérica. Algunos dicen que la ciudad estaba en Cádiz o cerca, otros en Huelva, y otros en cualquier otra parte. Sin embargo, lo que sí hay con alguna abundancia es restos epigráficos (como el de la imagen, de Wikipedia) atribuidos a la cultura tartesia y cuya grafía ha sido descifrada, esto es, se le han dado valores sonoros a sus signos, pero no se conoce el lenguaje en el que fueron escritos ni su significado.

Escritura tartesia

Pero hipótesis no faltan: fenicio, ibero, vasco (cómo no), etc. En ese contexto, John T. Koch, un experto en lenguas célticas ha estudiado aquellos vestigios y encuentra una cantidad de relaciones con varios lenguajes celtas (documento PDF, vía). Koch -basado en los trabajos previos de muchos otros investigadores- analiza una gran cantidad de palabras, su razonamiento se puede ver en una muestra:

original
ariariśe: "para Ariorijs", comparar con el hispano-céltico ARIOVNIS MINCOSEGAEIGIS; el galo Ario-manus atestiguado cinco veces en inscripciones romanas de Austria; Ario-uistus, Ario-gaisus, y Ariíos.

Koch menciona que en muchos casos es posible interpretar los textos como frases funerarias en un lenguaje céltico, lo que concuerda con la existencia de lenguas célticas en el sur de la península ibérica en los siglos previos al V a.C. Las implicaciones serían importantes para el estudio de la dispersión celta y el poblamiento de Europa, entre otras interesantes derivaciones.

Los pintados y sus grabados

Con la aparición de este artículo de Rob Lee (et al.), donde se establece que las inscripciones atribuidas al pueblo de los Picts son una forma de escritura, se me ocurren un par de cosas: una, que el desconocimiento de estos habitantes de Escocia es mucho más amplio de lo que suponía y dos, que si los resultados del trabajo de Lee son efectivamente como dice, casi toda imagen antigua se entenderá ahora como un tipo de escritura aún no descifrado.

Los picts, dicen, era una confederación de tribus que habitaba en la parte oriental de la actual Escocia y que enfrentaron a los romanos desde el siglo I. Hay noticias contradictorias sobre esta gente, cuentan que su nombre se deriva de que pintaban o tatuaban sus cuerpos y supuestamente ya Julio César los describe como pintados (pictii) de azul. La ramificación de presunciones es impresionante si buscamos saber qué idioma hablaban: desde un origen pre-indoeuropeo; o germánico, o escandinavo; o britano, britón, británico (si es que hay alguna diferencia en eso); o celta antiguo o no; etc. hasta que en algún momento (que nunca puede faltar) se le encontró emparentado con el vasco, la historia del estudio de su lenguaje es en sí una epopeya. La confusión quizá tenga su origen en la obra de Beda el venerable (muerto en 735) , quien menciona como lenguajes de Gran Bretaña en su época a estos cuatro: "British, Pictish, Scottish, English". Sin embargo, los topónimos de sus antiguas comarcas y el sentido común parecen definirlo como un pariente de las lenguas celtas o gálicas de las islas británicas. En el siglo X desaparecen como pueblo autónomo al integrarse al conjunto de escoceses (según este sitio por la traición de un rey).

Como sea, no dejaron ninguna cosa escrita, y sólo quedan una cierta cantidad de piedras grabadas que contienen símbolos "pictish". Las han dividido en dos tipos; unas bastas con símbolos grabados, como la de la izquierda en la imagen, que se suponen más antiguas; y las labradas, generalmente con cruces como la de la parte derecha de la imagen, (la cruz está en el lado oculto). En total alcanzan a poco menos de 300 ejemplares.

Dos tipos de piedras

Así que los autores del artículo se encuentran con este contexto, un conjunto de piedras caracterizadas por poseer de uno a ocho símbolos, la mayoría sólo dos, y buscan determinar si se trata de algún tipo de escritura, esto es, símbolos relacionados con el lenguaje y no marcas o escudos patronímicos (semasiografía, que llaman) que es lo primero que uno pensaría. Así que aplican la vieja teoría de la información de Shannon a varios paquetes de signos escritos (un trabajo algo parecido al que fue publicado el año pasado sobre los sellos del valle del Indo): textos ingleses, textos chinos (poesía y prosa), la declaración universal de los derechos humanos, inscripciones antiguas de las islas británicas, textos monumentales egipcios, listas escritas en Lineal B, genealogías de barones ingleses, escudos heráldicos ingleses, e incluso un grupo de textos de entre 15 y 1000 caracteres formados al azar con unos 100 signos.

El meollo del asunto según lo entiendo es que en toda esa cantidad de textos y símbolos no textuales revisan la probabilidad de que un signo sea seguido por otro, un digrama y según el resultado encontrado en cada conjunto conocido llegan a establecer unos valores de repetición probable que distinguen entre lo que son digramas lexigráficos (relativos al lenguaje) y los que no. Es así que llegan a la conclusión, muy ajustada a su procedimiento, de que las inscripciones son escritura propiamente dicha y por lo tanto se justificaría emprender un esfuerzo descifratorio. Sin conocer el lenguaje, ni tener otra fuente. Algo difícil, pero no faltará quien lo intente.

Celtas paleolíticos

Por vía del blog de Jesús Sanchis me he venido enterando de la denominada Teoría de la Continuidad Paleolítica (PCT) propugnada por Mario Alinei en los últimos años, cuyo postulado principal es que los lenguajes actuales continúan un desarrollo ya iniciado en el paleolítico, muchos años antes de lo comúnmente aceptado en estos días. Sanchis remite a un trabajo publicado hace poco por Alinei y Francesco Benozzo en el que aplican la teoría de la continuidad al asunto celta y de paso vincula los populares megalitos europeos con la cultura celta (tal como Uderzo y Goscinny, quién lo diría).

El trabajo (PDF) se titula El megalitismo como manifestación de primacía céltico-atlántica en la Europa Mesolítica. Tras analizar la tradicional teoría de la invasión indoeuropea a Europa en tiempos neolíticos, hace unos 4 o 5 mil años "concluyen" como era de esperar que la teoría de la continuidad es más simple y más explicativa de la presencia de la cultura celta en los lugares en que aun se mantiene: Bretaña y costa atlántica de Francia, islas británicas y cornisa atlántica de Iberia principalmente.

A continuación pasan a describir el fenómeno megalítico europeo, y basándose en una cronología (aparentemente derivada de estudios con radiocarbono) establecen como su centro el área de Bretaña donde se encuentran los megalitos más antiguos y más variados y a partir de allí fijan como dirección de expansión la de la costa hacia el interior. Esto contradice completamente la idea de que los celtas son originarios del centro de Europa y se vieron confinados a las zonas costeras posterioremente. Identifican el área megalítica con el área celta, por ejemplo en Inglaterra, los sitios con megalitos corresponden a las zonas tradicionalmente conocidas como célticas: Gales, Escocia y Cornualles. Además hacen conexiones con la cultura del vaso campaniforme por un lado, y por otro con un proceso conocido como 'lenición' o debilitamiento de consonantes, que según dicen, se solapa casi perfectamente con el mapa de distribución de los megalitos europeos. Con todo esto, montan una relación entre las cuatro cosas: lenición, vaso campaniforme, megalitos y lenguas celtas que luce creíble.

Dicen que los megalitos cumplían simultáneamente con varias funciones, culto, "científica" como observatorios astronómicos, marca de territorio; pero más interesante es una supuesta función marítima, como faros o señales territoriales, mostrada tanto por la ubicación de muchos megalitos en sitios connotados de la costa, como por la asociación encontrada en las excavaciones con peces y mamíferos marinos, incluso de mar adentro.

La parte final (escrita por Benozzo) trata de convencernos de que las leyendas y mitos conservados por tradición oral son prueba de la continuidad que quieren demostrar. Entre otros aspectos interesantes, me llamó la atención (el desconocimiento produce esas cosas) esta imagen que representa una mámoa, en la que queda clara la construcción de un dolmen gallego;

Dolmen

En suma, los autores juntan evidencias y suposiciones presentadas por otros estudiosos y las utilizan como argumentos a favor de la continuidad, cosa que implicaría, en el caso indoeuropeo al menos, que sus principales ramas ya estaban divididas en tiempos cuando menos mesolíticos, unos cuatro o cinco mil años antes de lo que se viene suponiendo.

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