Arqueosidades

Historia fabulada

Acabo de leer La Biblia Desenterrada del año 2001 (hay también un documental de cuatro capítulos del 2006) de Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman. El planteamiento general parece ser el de poner al día la denominada arqueología bíblica, contrastando las famosas escrituras con los hallazgos arqueológicos y las fuentes externas; cosa que ya se había hecho (me cuentan) pero por alguna razón las conclusiones de ese contraste no llegan al público general (estos es, a uno). Este libro ha tenido mucho éxito, veremos si el conocimiento general deja de ser tan dogmático como las "autoridades" han querido.

Según cuentan los autores, en Israel se hizo en los años 50 una prospección arqueológica superficial de todo el territorio, metro por metro, con lo cual detectaron cada posible lugar que requiriese alguna excavación; además con los datos recogidos se compuso una cronología de ocupación de la cual se deducen las etapas de poblamiento de la región. Por esta razón, así como por una interpretación crítica de los libros bíblicos concluyen que el reino de Judá siempre era el más pobre y menos poblado de los territorios considerados tradicionalmente como israelitas, las tierras altas de Palestina.

Sin embargo, sería la gente de Judá (alguna gente en todo caso) y Jerusalén la que compondría la versión final de la Biblia que ha llegado hasta hoy.

He tratado de emular esa conclusión mediante una forma pedestre, ya que no dispongo de otros datos tomé una compilación de sitios mencionados en la Biblia (hecha por OpenBible.info, en formato KML); allí aparece localizado cada lugar bíblico una sola vez, y aún así, se puede apreciar la mayor concentración en el que era territorio de Judá y alrededores de Jerusalén, y algo menos en el correspondiente al reino "del Norte" o Israel. Estoy seguro que si se esto se repite representando el número de menciones de cada lugar, quedaría aún más retratado el lugar de origen de los libros bíblicos.

Densidad toponímica

No se trata solamente de ubicación, sino de intención política. Finkelstein y Silberman (FyS) encuentran que la reescritura de viejos textos, anales de los reinados y tradiciones orales que es la Biblia (y particularmente los libros "históricos": Reyes, Crónicas, Deuteronomio) ocurrió específicamente durante el reino de Josías (siglo VII a.C. el rey más justo y bueno que haya existido según los autores del cuento bíblico) cuando se "descubrió" en el templo -durante una remodelación- el libro de la ley, que según creen los eruditos era del Deuteronomio. Las opiniones están no muy divididas entre quienes piensan que realmente se descubrió el libro (quizá escrito durante el reino de Ezequías) y quienes creen que lo redactaron los acólitos de Josías e hicieron la comedia de "encontrarlo".

De los famosísimos reyes David y Salomón y su supuesto imperio no queda ninguna traza ni arqueológica ni de otra clase fuera de la Biblia. Es muy llamativo sin embargo que de los reyes que sí quedan testimonios abundantes tanto en vestigios como en referencias externas (mayormente egipcias y asirias, pero también arameas) son Omri y Ajab, padre e hijo, que fueron reyes del Israel del norte y son tratados -como todos los reyes de Israel (no Judá)- como pecadores, malévolos, etc. Quizá por ello FyS dejan caer si el fabuloso reinado de Salomón no corresponde más bien al de Omri, en la versión compilada de ambas historias que es la que vemos en el libro de los Reyes.

Porque está muy claro (al menos para FyS y montones de otros estudiosos) que la Biblia fue compuesta en el siglo VII a.C durante el reinado de Josías, por parte de un grupo de gente, probablemente sacerdotes, de un partido exclusivista que se ha dado en llamar 'deuteronomista' porque en el Deuteronomio principalmente dejó expresada su visión de un solo dios, un solo rey y un solo templo. La misma Biblia narra cómo la gente seguía rindiendo culto a sus ídolos en los "lugares altos" y en casa, a pesar del supuesto pacto que Dios había hecho siglos antes con el "pueblo elegido". La visión monoteísta fue impuesta sobre la población solamente después del retorno de los exiliados de Babilonia tras la destrucción completa de Jerusalén (siglo VI a.C) y probablemente escrita en su versión definitiva por Esdrás (Ezra) el escriba. En el exilio el Libro se convirtió en la única referencia nacional, a falta de rey, país y templo.

Porque esa idea de conquista y unión de los dos reinos (Israel y Judá) es más bien un plan de Josías, que pretendía justificar así su derecho al territorio del norte que había sido despoblado y destruido por los asirios en 720 a.C. (la fecha de la "desaparición de las 10 tribus"). El plan no se realizó porque a Josías lo mató el faraón Neco en circunstancias no muy claras. Además, los asirios terminaron por destruir Jerusalén y deportar a una buena parte de población (ricos, artesanos, músicos, etc. como habían hecho con Israel).

Largo tramo del libro se va en desconstruir la historia de los patriarcas y la conquista militar de Canaán. Prácticamente no le quedan dudas a FyS de que los futuros israelitas eran habitantes originarios de Canaán cuya única seña de identidad con relación al resto de la población entre los restos arqueológicos es la inexistencia de huesos de cerdo; una carencia que sólo se explicaría por algún tipo de compromiso o costumbre. También, en demostrar que las descripciones expuestas en los libros se corresponden con la realidad del siglo VII a.C y no antes. Ejemplos: la existencia de camellos domesticados, el tráfico de bienes con Arabia, la mención de los filisteos (que habrían llegado alrededor del siglo XII a.C. pero las poblaciones mencionadas eran importantes entre los siglos VII y VII a.C.); la mención de Bosra como capital de Edom que sólo llegó a formarse como ciudad en el período asirio.

Así que cuando cae el reino del norte ante Asiria, mucha gente se refugió en Judá, su población llegó a crecer más de diez veces, al mismo tiempo se da una ampliación de la alfabetización (FyS: "La autoridad de un texto escrito tuvo, por primera vez, el efecto del que carecían las epopeyas o las baladas recitadas") y aparece una burocracia estatal en Judá y es en ese contexto que el partido deuteronomista reúne prácticamente todo lo que se sabía o suponía de la historia del territorio de Palestina (la historia de Noé, por ejemplo, es copia o versión de una más antigua sumeria; las historias de Abraham y Jacob serían recuerdos del poblamiento de la región) para crear esta "historia" que ha tenido tanto éxito y republicación y ahora se conoce como 'judeocristiana'.

Otro aspecto interesante y que coincide con las lecturas críticas de muchos estudiosos es la influencia de Asiria en todo el asunto (la "Alianza" de Dios con el pueblo, por ejemplo es prácticamente una copia de los tratados de vasallaje Asirios), sin embargo, apenas si hay menciones de los asirios en la historia bíblica y nunca se le da la importancia que realmente tuvieron: si Asiria destruía a Israel era porque sus reyes eran "malos", etc. (ver también).

A primera vista el planteamiento de FyS parece iconoclasta y reduce considerablemente la veracidad histórica de los libros bíblicos; pero no sé hasta qué punto se corresponde con una visión neo-israelita que busca justificar la presencia en suelo palestino de los israelíes porque "son habitantes originarios". En cualquier caso se trata de un libro iluminador que debería ser leído por un montón de dogmáticos que todavía hay por ahí.

Confirmación anticipada

Un montón de fuentes noticiosas nos abruman con el novedoso descubrimiento del palacio de Odiseo, que se encontraría según el arqueólogo Thanasis Papadopulos en Exogí al norte de la isla de Itaca, en el promontorio que se ve en la imagen.

Exogi

Pero como suele suceder cuando aparecen estos titulares lo que en realidad se ha conseguido es una construcción más o menos grande de tres plantas, del siglo XIII a.C. El sitio (si se ignora la teoría de Bittlestone) y la fecha (si se ignora el detalle del eclipse) entran en el marco supuesto para la guerra de Troya y por tanto la vida de Odiseo, sin embargo, no hay ninguna relación -hasta el momento- con el ingenioso héroe de la Odisea y la noticia no pasa de ser otra utilización de nombres famosos para atraer la atención de incautos como uno. Es lo que tiene aparecer como protagonista de una obra muy antigua y muy leída (¿leída?).

La música del pitagórico Platón

Contra lo que pudiera pensarse al ver la machacante cantidad de noticias que repiten el asunto, el trabajo de Jay Kennedy sobre la estructura digamos por ahora oculta de los diálogos de Platón, es realmente interesante. Como el propio autor confiesa, la intuición surgió durante un tiempo en que dictaba dos cursos simultáneos, uno sobre la República de Platón y otro de historia de las matemáticas en el que discutía algo de la música y la matemática pitagórica.

Y de eso se trata, un análisis esticométrico -que es como se decía en griego lo que ahora con palabras griegas se llama bibliometría- de la obra de Platón arroja unas correspondencias que apuntan a conclusiones relativamente sorprendentes (trabajo completo, PDF).

La esticometría era la medición del número de líneas de un texto, ya que no se contaba por páginas y se utilizaba para asegurar la calidad de las copias y para determinar los pagos de los copistas entre otras razones; quizá también se utilizaba como una especie de pie poético manteniendo cierta longitud en cada línea. Kennedy recuenta ciertas fuentes antiguas (principalmente el catálogo de Calímaco que contó todas las líneas de las obras en la biblioteca de Alejandría) que informan sobre su uso particularmente en autores pitagóricos. Análisis previos mostraban que las líneas de los diálogos de Platón estaban en promedio entre 35.56 (en el Cratilo) and 34.32 (en el Banquete) caracteres; Kennedy aproxima a un promedio de 35 caracteres por línea. El hecho de que los diálogos hayan sobrevivido relativamente bien pudiera deberse a la utilización de estas medidas.

La primera observación de Kennedy tiene que ver con la situación de ciertos discursos en algunos diálogos; como el discurso de Sócrates en el Menexeno que ocupa diez doceavos del libro. Observaciones similares en otros diálogos le llevan a suponer que la estructura de los diálogos estaba compuesta en doce trozos, y pone ejemplos abundantes en los que las intervenciones de los dialogantes cuadran con muy poco error con cada una de esas doceavas partes.

Ya puesto sobre la pista, evidencia que con un error no mayor de uno o dos por ciento:La Apología tiene 1200 líneas, o 100 por doceava parte
El Protágoras, el Cratilo, el Filebo y el Banquete tienen cada uno 2400 líneas, 200 por doceavo
El Gorgias tiene 3600 líneas, o 300 por doceavo
La República tiene 12000 líneas, o 1000 por doceavo
Leyes tiene 14400 líneas, o 1200 líneas por doceavo.

Tanto la longitud de los diálogos como la de los discursos y ciertos cambios significativos en los argumentos dan la impresión del uso de una estructura esticométrica y la utilización del número 12 en varios contextos.

Además, la comparación entre diálogos muestra que en el punto medio, alrededor del 50 por ciento de la longitud del texto hay referencias a la justicia o a la sabiduría, o ambas. Los párrafos con connotación negativa suelen aparecer en ciertas posiciones, típicamente en los doceavos diez y once, mientras que los conceptos positivos predominan en los doceavos ocho y nueva. Kennedy menciona que aunque hay referencias al mal y al bien, uno de ellos es preeminente en los sectores en cuestión.

Esto lleva a la conclusión de que Platón utilizaba la escala musical de doce notas como patrón sobre el cual escribir los diálogos. Algunas partes del contenido se colocan según sean más o menos armónicas; según entiendo, la relación es por proporción numérica, de modo que la cuarta en términos musicales corresponde a la posición del dedo sobre una cuerda extendida (monocorde) que da esa nota, 1/3 de su longitud. Así la tercera corresponde a 1/4; etc. Las relaciones que contienen números enteros y bajos se consideraban armónicas y las de números altos disonantes y así habría Platón (o quien haya escrito los diálogos) distribuido sus mensajes positivos/armónicos o negativos/disonantes.

A pesar de las aproximaciones y los posibles errores, buscar una estructura esticométrica en obras atribuidas a Platón da resultados congruentes con los estudios previos; diálogos apócrifos como Sobre la justicia, el Minos y otros no tienen tal estructura, por lo tanto, también serviría para establecer la autoría platónica (o al menos de una escuela similar) en los casos dudosos.

Eruditos connotados habían establecido que Platón no era pitagórico y muy poco aparece Pitágoras en su obra, sin embargo hay muchos escritos de neo-pitagóricos que proclamaban la existencia de mensajes escondidos en los textos de Platón en los cuales se evidenciaría ese carácter pitagórico oculto. De ahí que el propio Kennedy hable de un desciframiento del código de Platón.

Para rematar lo que luce un argumento convincente, Kennedy plantea que hay alusiones al número áureo, o proporción dorada (según Euclides: "cuando la línea entera es al segmento mayor como el mayor es al menor.") en el punto porcentual 68,1 de los diálogos; un número relacionado con el centro apropiado entre extremos (aurea mediocritas) y que según Aristóteles era una cosa típicamente pitagórica.

Sea cual sea la reacción de la academia, este enfoque se siente fresco y vigorizante.

Miguel Angel, el patólogo

Esta reciente nota en Scientific American vuelve a machacar el asunto de la anatomía que Miguel Angel habría ocultado en los frescos de la capilla Sixtina; menciona este trabajo de un par de neurocirujanos recién publicado en el que relacionan uno de los paneles en el que se muestra a Dios -se sabe por la barba posee, como todo el mundo sabe- en una posición algo extraña con una vista desde abajo del cerebro.

Lo que incomoda de la nota periodística es que no dice ni una palabra de la cantidad de antecedentes que hay sobre el asunto, que me voy a tomar el trabajo de poner en secuencia.

La cosa comenzó con este artículo de 1990 hecho por Frank Meshberger, un obstreta quien siendo estudiante se consiguió una imagen de la creación de Adán y enseguida le vino a la mente que se trataba de un corte del cerebro, casualmente lo que él había estado viendo todo el día. Meshberger supone que el mensaje de Miguel Angel era que más que creación de Adán se trataba de una transmisión divina del poder mental y de allí la utilización del cerebro.

En 2000, un nefrólogo de nombre Garabed Eknoyan publicó un trabajo dedicado a mostrar que otro de los paneles de la capilla, el de la separación de las tierras y las aguas, se corresponde a un corte de riñón, como debe ser por la función de este órgano; además, intuye que hay otros paneles que tienen alusiones anatómicas. Sin embargo, en 2002 un resumen del asunto no lo menciona.

En 2004 entran los brasileños, el médico Gilson Barreto junto con Marcelo de Oliveira publican un libro entero, El Arte secreta de Miguel Angel dedicado a las similitudes anatómicas encontradas en la capilla (noticia publicada en muchos lugares entre 2004 y 2005), que según ellos son más de treinta. Pero estos autores agregan el detalle de que Miguel Angel utiliza pistas para señalar qué partes de la anatomía utiliza en cada caso.

Para entender de qué similitudes hablamos se puede ver un ejemplo (toda la capilla Sixtina en 3D se encuentra en esta dirección).

Hombro y Sibila

La imagen de la "Sibila líbica" está en una esquina (¿hombro?) de la capilla y según Barreto allí se encuentra la coyuntura del hombro, claramente señalada por el querubín que apunta hacia su propio hombro. Para apreciarla he colocado una radiografía de hombro más o menos en la situación apropiada; el hombro estaría oculto por el traje de la sibila y de alguna manera constituido por su cuerpo. Como se ve (¿se ve?), hay que invertir la figura y fijarse mucho en el querubín; claro que Miguel Angel trabajaba sobre un andamio y quizá no le importaba el sentido de verticalidad.

No debe ser casualidad que todos los que han descubierto este "código secreto" sean médicos, la capilla Sixtina parece una orgía desaforada con un montón de figuras humanas en cualquier posición y no luce difícil encontrar formas parecidas a órganos. Sin embargo, también es conocido el interés y el trabajo de Miguel Angel con la anatomía así que también es razonable suponer que utilizase ese conocimiento para encontrar inspiración y variedad.

Relacionado: nota de 2005

La ubicación del templo

De vez en cuando reviso el estado de la búsqueda del templo de Jerusalén; es una de esas cosas...

La biblia dice que David determinó construir un templo y que su hijo Salomón lo construyó efectivamente y da medidas detalladas y datos para su ubicación. Ese templo fue destruido aprox. en el 580 a.C y reconstruido -supuestamente en el mismo sitio- unos 80 años después. Herodes en el siglo I lo embelleció y agrandó, dicen, hasta que los romanos lo destruyeron totalmente en el año 70.

Desde entonces hasta hoy no se ha encontrado ninguna pista sobre el susodicho templo; sin embargo, la tradición lo sitúa en el Monte del Templo, esto es al oriente de la actual Jerusalén, en la explanada que ahora ocupan las mezquitas de la Roca y Al-Aqsa. Aun con esto, hay no menos de cuatro teorías sobre su exacta ubicación, de las cuales hay tres que lo colocan en la explanada del Monte del Templo, o Haram-as-Sharif. La idea ortodoxa es que el santuario estaba justo donde está la roca y la mezquita octogonal que la cubre actualmente. Pero hay muchas objeciones a esa idea por parte de quienes tienen otra. Uno de ellos es Tuvia Sagiv quien ha venido publicando argumentos para sostener que el templo se encontraba debajo de lo que ahora es un pequeño monumento frente a la mezquita Al-Aqsa, llamado El-Kas (La Copa). He leído con interés sus distintas observaciones, que resume y simplifica en un papel publicado en 2008.

Baalbek y Jerusalem

El principal y llamativo argumento es la similitud entre la planta del templo de Júpiter de Baalbek y el Monte del Templo (que se ven lado a lado en la imagen, en ese orden y con una escala casi idéntica) que le hacen suponer un origen romano de la disposición de los edificios; cita varios casos, incluido el propio foro de Roma, en los que un templo rectangular se encuentra frente a un polígono (generalmente hexágono) y con una estatua ecuestre en el centro de ambos. Las actuales mezquitas de Haram-as-Sharif habrían sido construidas entonces sobre fundaciones romanas y Sagiv cree que corresponderían a los cimientos del templo de Júpiter que Adriano hizo construir sobre la Jerusalén arrasada para fundar en el año 138 la nueva ciudad que llamó Aelia Capitolina. Según Jerónimo (alrededor del año 420) la estatua ecuestre del propio Adriano habría sido colocada justo encima del "santo de los santos" del templo destruído. No se ha encontrado ninguna estatua pero hay una lápida reciclada entre la muralla del recinto del monte dedicada a Adriano y que parece corresponderse con las que se utilizaban en las estatuas ecuestres.

Si Sagiv tiene razón el recinto del Monte del Templo sería con toda probabilidad romano, y no herodiano; cuando los musulmanes llegaron a Jerusalén en el siglo VII ocuparon y reconstruyeron esas construcciones y de allí el aspecto de basílica que tiene Al-Aqsa y lo dispar del Domo de la Roca como construcción islámica.

En suma, debido a que no se puede excavar en la zona por prohibición de la autoridad religiosa (islámica) la especulación es lo que queda. Hay bastantes testimonios de un templo judío en la época de Herodes, pero la existencia del llamado "primer templo", el de Salomón, no parece probable; y si existió, seguramente no estaba en el sitio que se le atribuye tradicionalmente, sino más bien en la Ciudad de David, la antigua Jerusalén que está fuera de las murallas actuales. Por otro lado, uno no se explica cómo con la cantidad de expertos en estas cosas no se ha determinado con precisión quién construyó los muros que rodean el Monte del Templo; mientras tanto, creeremos con Sagiv que la semejanza con Baalbek, en tamaño y estilo apuntan a una obra romana (y si esto es así, los judíos que van al Muro de las Lamentaciones estarían orando en la construcción de quienes los aniquilaron en las dos revueltas de los siglos I y II).

El determinismo, de vuelta

Los autores de este artículo (vía) han hecho lo que llaman un ejercicio, crearon un modelo en el que relacionan clima y tipos de suelo con densidad de población. Tomaron datos de unos 2000 puntos aleatorios, aunque sólo del viejo mundo, y simplificaron las posibilidades del uso de la tierra a cuatro: agricultura, ganadería o pastoreo sedentario, pastoreo nómada y caza-recolección.

Sus resultados fueron altamente predictivos (estadísticamente); usando un validador que va de 0 a 1, dicen que las variables de suelo y clima determinaron el uso de la tierra y por ende la densidad de población en 0,8, y algo menos en el caso del pastoreo nómada.

Un par de mapas suministrados en el trabajo, dan claridad sobre la capacidad predictiva del modelo. El primero (arriba) muestra la correspondencia entre las áreas que la FAO postula como agrícolas y las producidas por el modelo: las áreas blancas corresponden; las áreas verdes son aquellas donde la FAO indica agricultura pero el modelo no; y las áreas rojas son aquellas donde el modelo predice agricultura pero la FAO no. El segundo mapa (aparece al pasar el "ratón" por encima de la imagen) muestra la correspondencia entre la densidad de población (en personas por km2) estimada por el modelo y la "real" (datos del año 2000); el color amarillo señala las áreas donde hay coincidencia; las áreas verdes, donde el modelo sobreestimó la densidad (o predijo mayor población) y las áreas rojas indican los lugares con mayor población que la estimada por el modelo.

Como los propios autores confiesan, las predicciones del modelo son más ajustadas en aquellos sitios donde hay menos población. Creo que la cuantificación del acierto que proclaman se debe a que utilizaron una medida geográfica; la superficie en kilómetros cuadrados de coincidencias entre modelo y realidad; ciertamente en las áreas más pobladas (y principalmente entre los trópicos) es justamente donde hay mayores errores, o desviaciones. A pesar de ello, plantean que un modelo tan simple funciona bastante bien y titulan el trabajo consecuentemente: "¿Está determinada la distribución espacial de los rasgos económicos básicos de la humanidad sólo por el clima y el suelo?". Aunque su respuesta tiende a sí, no parece que este nuevo intento de determinismo vaya a progresar mucho más allá que todos los anteriores.

Datación inconclusa del lenguaje

Todo el mundo puede observar el cambio en los lenguajes, y que ese cambio llega a un punto de inintelegibilidad; lo que no está tan claro es si eso ocurre en unos cientos o en unos miles de años. El grueso de los estudiosos parece favorecer la idea de que los lenguajes actuales han evolucionado de proto-lenguas no más antiguas de 6000-10000 años, mientras que los partidarios del paradigma de la continuidad paleolítica plantean -novedosamente- que los lenguajes actuales (i.e. antes del poblamiento europeo de América) ya existían (si bien en versión antigua) en el paleolítico, esto es al menos 15000 años. Parece que esos límites derivan de la propia metodología utilizada para reconstruir los lenguajes perdidos y de estimaciones basadas principalmente en los cambios detectados en el período histórico.

El artículo La forma y velocidad (tempo) de la evolución del lenguaje (vía; versión completa) trata de encontrar relaciones en los lenguajes no sólo por vía del vocabulario, que es la forma tradicional, sino también buscando posibles relaciones en la estructura. El resultado en breve es que no lo lograron, sin embargo, vale la pena ver el análisis y método que utilizaron.

El trabajo detalla las familias austronesia e indoeuropea y toma sus datos de dos fuentes principales; una lista de alrededor de 200 palabras que se creen muy estables (partes del cuerpo, números, pronombres, etc.) de cada uno de los lenguajes de aquellas familias, y por otro lado la lista de más de 130 características tipológicas extraídas -y recompuestas en algún caso- de la base de datos WALS. A esto aplican una serie de pruebas numéricas con software apropiado que produce también gráficas como esta que muestra las relaciones tipológicas entre un montón de lenguajes:

familias

El resultado expresado en la imagen encuentra algunas relaciones similares a las que se consiguen con el método de la comparación léxica, pero otras llamativas: coloca más cerca al alemán más cerca del francés que del inglés, y -del lado izquierdo- el guaraní aparece como cercano a varias lenguas norteamericanas, mientras que otras de esa misma zona están más alejadas.

Por otra parte, el sector marcado con el número 1 está compuesto por prácticamente todas las lenguas de Eurasia lo que sería un argumento a favor de la "familia nostrática" propuesta por Greenberg que incluiría a las familias urálica, altaica y alguna más, junto con la indoeuropea. Pero los propios autores determinan que los hallazgos no son significativos estadísticamente y que hacen falta mayores precisiones y mayor volumen de datos.

Así que el principal objeto del trabajo que sería encontrar un procedimiento para fechar ciertos rasgos estructurales en la evolución del lenguaje es más bien un propósito a alcanzar. En lo que considero un "error", los autores corroboran estadísticamente la clasificación de familias lingüísticas basada en el léxico, lo cual por supuesto era esperable ya que esa clasificación se hizo justamente utilizando las similitudes de las palabras. Pero es una lectura interesante....

Chiste translingüístico: Me pregunto si el autor principal (Greenhill) será descendiente de Greenberg.

El atlas de las estructuras lingüisticas

Este atlas fue publicado en 2005 y está ahora disponible en WALS.info (por World Atlas of Language Structures). Como explican allí:
WALS es una gran base de datos de propiedades estructurales de los lenguajes (fonológicas, sintácticas, léxicas) reunida de materiales descriptivos por un equipo de más de 40 autores (muchos de ellos principales autoridades en la materia)

Aunque es una recopilación libresca, es impresionante, son más de 140 rasgos língüísticos, por más que no estén todos descritos para cada lenguaje. Mejor aún es que permite cierto grado de interactividad y uno puede componer los mapas (presentados por vía de GoogleMaps) con cierto grado de personalización.

Como prueba y satisfacción de una vieja curiosidad he revisado la distribución mundial del número de vocales por lengua, que puede verse en el mapa (clic para ir a la versión original e interactiva en WALS.info), con esta aclaración: han dividido en tres grupos los lenguajes del mundo según su número de vocales, el punto azul representa aquellos lenguajes con entre 2 y 4 vocales que son un total de 93 en el inventario; el punto amarillo representa a lenguajes con 5 o 6 vocales, que es el promedio y alcanzan a 288 lenguas y, el punto rojo representa a los lenguajes con entre 7 y 14 vocales (¿se entiende entonces que no hay lenguas con más de 14 vocales?) que llegan a 183.

Vocales

La división en tres grupos resulta ilustrativa, aunque no se extrae una conclusión general sino quizá que la gran diversidad lingüística del centro de Africa también se expresa en amplitud de vocales. Un sitio de esos que justifican Internet.

El Atlas de Quin

Peacay, el autor de Bibliodyssey (el mejor blog del mundo) publica una reseña del libro (que agregaré a una incumpible wishlist) Cartografías del tiempo, un recorrido por las distintas formas que se han ideado para visualizar el paso de la historia en forma de mapa. Uno de esos esfuerzos es el de Edward Quin, quien realizó un atlas de historia del mundo hasta 1828, que se encuentra convenientemente disponible en la colección de David Rumsey, de donde provienen las imágenes a continuación que abarcan desde el diluvio hasta 1300, cada una titulada según el evento considerado principal y coloreadas según los imperios existentes. Quin mantiene la escala en todos los mapas para reforzar la impresión de aumento en el conocimiento del mundo (más de la mitad de las veintipico láminas es entonces de color negro).

Diluvio
Año 2348 a.C. El diluvio.
Exodo
Año 1491 a.C. El éxodo de los israelitas.
Roma
Año 753 a.C. La fundación de Roma.
Ciro
Año 529 a.C. El imperio de Ciro.
Alejandro
Año 323 a.C. El imperio de Alejandro.
Satrapías
Año 301 a. C. La partición del imperio de Alejandro.
Augusto
Año 1 d. C. El imperio romano en tiempos de Augusto.
División
Año 395 d. C. La división del imperio romano.
Disolución
Año 395 d. C. La disolución del imperio romano de occidente.
Carlomagno
Año 814 d. C. Disolución del imperio de Carlomagno
Cruzada
Año 1100 d. C. El período de la primera cruzada.
Kublai
Año 1294 d. C. El imperio de Kublai Khan.

Para el año de su publicación, 1830, prácticamente todo el mundo aparece ya como "conocido". Aunque pareciera tendencioso, él mismo explica en el prefacio que por supuesto China existía todo el tiempo, pero su interés está centrado en desplegar el desarrollo de eso que suelen llamar "occidente".

Sorprende también que la historia retratada por Quin, particularmente al inicio, es la de la Biblia, dando como hechos y ubicando en lugares precisos ese par de mitos que son el Diluvio y el Éxodo israelita. Por ambas razones (punto de vista occidental, creencias míticas) este Atlas podría ser utilizado tranquilamente -como de última generación- en alguno que otro lugar que conocemos.

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