escritura

Ajami

Utilización de escrituras árabes

Ajami dícese en árabe de todos los idiomas que no lo son (como los bárbaros para los griegos), por extensión se refiere a los idiomas -principalmente africanos- que se escriben con escritura árabe. Este mapa muestra aquellos países donde se utiliza o se ha utilizado este tipo de escritura (tono marrón) y aquellos donde se utiliza o ha utilizado otro tipo de escritura derivada de la árabe (tono verdoso).

Fuente: Saudi Aramco World

No descrifres mi escritura

Sello índico

Por todas partes está apareciendo la contundente noticia: una aplicación de inteligencia artificial conocida como el modelo Markov ha logrado descubrir que los signos de los innumerables sellos -como el de arriba (via)- y tabletas encontrados en las excavaciones de la ciudades (Mohenjodaro, Harappa, Dholovira, etc.) de la cultura del valle del Indo (o Indo-Sarasvati) ¡son un lenguaje!

Lo han podido hacer al comparar muestras de la "escritura" con varios tipos de secuencias lingüísticas y no lingüísticas: 20.000 frases del inglés compilado por la Universidad de Brown; 100 himnos sánscritos del libro 1 del Rig Veda; una antología de poemas en tamil; 400 composiciones en sumerio; el primer millón de nucleótidos del cromosoma humano 2; toda la secuencia de aminoácidos de la Escherichia Coli y 28,594 líneas de FORTRAN, aquel lenguaje de programación que se escribía a partir de la columna 7... :-) Me parece evidente que la intención del grupo de investigadores (mayormente de procedencia india -Bharat-) era encontrar de una vez alguna relación con cualquiera de los lenguajes; pero el escuálido resultado es que determinaron cuantitativamente que los signos del valle del Indo son más parecidos a un lenguaje que a las otras secuencias.

Pero la historia del desciframiento de la escritura de la civilización del valle del Indo, fechada entre 2600 y 1900 a.C. es bastante larga y compleja. Por una parte están los convencidos de que aquella cultura tenía escritura y que sólo es cuestión de conseguir alguna 'piedra de Rosetta' para lograr descifrarla y por otra algunos que niegan la posibilidad de que los signos en cuestión constituyan una escritura propiamente dicha. Principal entre estos últimos es el trabajo publicado (PDF) en 2004 por Steve Farmer que junta argumentos muy convincentes. Para empezar, ninguna de las inscripciones disponibles (más de 400.000) tiene más de 50 símbolos, la mayoría son de 5 o menos. Luego, los signos no se repiten de una manera consecuente con otros sistemas de escritura; serían más bien símbolos religiosos o políticos, ideográficos cuando más, que no representan una verdadera escritura. El problema es que las agendas políticas de grupos interesados tienden a falsear incluso las transcripciones de los signos, haciendo confusa la discusión. Por ejemplo, en 1996, Natwar Jha publicó un libro proclamando que el lenguaje era indi antiguo y los signos correspondían con conceptos védicos, cosa que nadie -serio- cree.

A pesar de Farmer, me queda la impresión de que pudiera tratarse de algun tipo de escritura por dos razones: una, los signos se presentan en múltiples ocasiones si bien con poca frecuencia relativa, y dos, Yuri Knorozov que editó (¡también!) una compilación de las inscripciones, dijo que se trataba de una escritura logosilábica con posible substrato dravídico. Y si Knorozov lo dijo es algo que se debe tomar en consideración. Lo cierto del caso es que lo mejor que puede pasar es que se mantenga indescifrable, lo que dará pie -como ha venido siendo- a miles de teorías divertidas y fascinantes.

Divagación hipertextual

El asunto empieza con el anuncio escandaloso: Un erudito declara que el disco de Festos (o Phaistos) es una falsificación en el que se atribuye a su descubridor, el arqueólogo italiano Luigi Perrier, la factura del engaño. Se han cumplido este mes 100 años del descubrimiento (en 1908) del disco.

No hay quien defienda a Pernier, muerto en 1937. Ni siquiera en la Wikipedia hay un artículo sobre él. Revisemos la credibilidad del erudito de marras, Jerome Eisenberg y si será suficiente para ensuciar la reputación de Pernier. Aquí (Sparta Journal) especifican que Eisenberg es editor de la revista en que aparece el artículo y además es propietario de Athena Galleries y -directamente- traficante de antigüedades; esto le da varios puntos en contra. Además, Nikolaos Markoulakis (que es el editor de Sparta) dice que la idea de la falsificación es original de Brian Haughton, autor del libro "Historia oculta" (2007).

Otro que se queja y en varios sitios, pero sin obtener respuesta es un tal grapheus, calificado de troll y que evidentemente se dedica a promocionar la hipótesis de desciframiento de Jean Faucounau que consiste en darle el nombre proto-jónico lo que sería la primera invasión de pueblos griegos y cuyo lenguaje sería el representado en el disco.

En la página dedicada al disco en la Wikipedia, que está muy completa hay una lista de todos los desciframientos que se han ofrecido para el disco; el último concuerda con la explicación más razonable que había escuchado, la de que se trata de un juego de mesa al estilo de 'la oca'. Una nueva propuesta de Helène Whittaker, estudiosa noruega, no sólo respalda la idea del juego sino que aporta un par de elementos que parecen tener mucho sentido. Primero, que se trata de una miniatura, porque el diámetro del disco escasamente es de 15 cm. Y segundo, que es una variante del juego egipcio mehen, en el que se representa supuestamente a una serpiente enroscada y del cual no se conocen ni reglas ni modo de juego, aunque suponen que se utilizaban fichas al modo de peones y quizá dados. En la imagen se ve uno de los ejemplares conservados (procede de aquí).

Mehen, tomada de: http://www.imperiumromanum.com/kultur/unterhaltung/brettspiele_mehen.htm

A diferencia del mehen, el disco de Festos tiene en cada casilla un dibujo que aparenta ser parte de una escritura. Pero de lo que se puede deducir del resumen del trabajo de Whittaker Aspectos simbólicos y sociales de la escritura minoica, la escritura era en esa época y lugar un "marcador" de prestigio social y como pocos podrían entenderla, también se utilizaría exclusivamente con ese fin, es decir, sin ser escritura pero pareciéndolo. En ese contexto el disco de Festos sería un ejemplo de pseudo-escritura, cuyo fin real era aparentar clase. La foto muestra un segmento del disco tomado por Philippe Plagnol, quien es uno de los autores del sitio más referenciado en Internet sobre el disco. Un tema inagotable, por lo visto.

El disco, foto de Philippe Plagnol

Antiguas grafías y Gelb

Hace un par de días suponía que podría ver por la red el nuevo programa del canal PBS, Cracking the Maya Code, pero no. Resulta que sólo se puede ver desde el territorio norteamericano, como si eso tuviera sentido; hube de recurrir a cierto sitio sueco para corregir el asunto. En cualquier caso, el sitio que complementa el programa de TV da suficientes indicios sobre el tema, una historia del desciframiento de la escritura maya, tan apasionante como p.e. la de los jeroglíficos egipcios. El programa, basado en un libro de Michael D. Coe, resume en unas cinco etapas principales el largo proceso, que según dicen, permite entender en la actualidad los jeroglíficos mayas como en un noventa por ciento.

Una página del códice Dresden

En primer lugar, la escritura maya se conserva principalmente en grabados en piedra y en objetos cerámicos; del papel o corcho que utilizaban para escribir sólo se conservan tres o cuatro libros, o códices, el más largo de los cuales es el de Dresden que tiene 39 hojas (se puede ver completo aquí).

Resulta que la primera clave para descifrar la escritura se encuentra en un capítulo del libro de Diego de Landa 'Relación de las cosas de Yucatán' (PDF, pero sin gráficos), escrito por el mismo famoso obispo que en 1562 quemó centenas de libros mayas que consideraba obra del demonio (es curioso -o simplemente lógico- que el dogmático vea a su peor enemigo en lo desconocido o diferente y eso lo haga comportarse exactamente como aquello que odia). En el libro, Landa describe cómo preguntó por las "letras" a, b, c y demás, y escribió sus equivalencias, aparentemente le respondían con los signos correspondientes a esos sonidos y la transcripción es confusa; sin embargo, parece que nadie -por varios siglos- tomó en serio el hecho de que era fonética, que es el punto importante.

No fue hasta 1832 que se dió el primer paso concreto hacia la comprensión de los textos, cuando Constantine Rafinesque-Schmaltz -todo un personaje- vió cinco páginas del códice de Dresden publicadas por Humboldt y descubrió, aunque estaba a la vista de todos, que los puntos y las barras que se repetían frecuentemente -como en la página del códice de Dresden mostrada a la derecha- eran representaciones de números; ya que nunca había más de cuatro puntos, dedujo que la barra correspondía al número cinco y el punto al uno.

Entre 1880 y 1900, Ernst Förstemann, director de la Biblioteca Real de Dresden, donde estaba y está el códice de marras, parece fue quien notó que su sistema numérico era vigesimal y quien descifró todo el sistema astronómico, incluído el ciclo de 52 años y la fecha de la creación del mundo que para los mayas era el 13 de agosto del año 3114 a.C., ni un día antes ni uno después. También fue el primer divulgador del códice, hizo dos ediciones en 1880 y 1892 de unas sesenta copias mediante un proceso fotográfico ("cromolitografía") con comentarios del propio Förstemann. Por la impresión que dan los resultados de búsquedas en Internet, el trabajo de Förstemann no está suficientemente valorado, apenas si tiene una página en la Wikipedia alemana y ninguna en otro idioma.

El programa de TV resalta a continuación el trabajo de Alfred Maudslay que sin haber descifrado nada, contribuyó con un registro fotográfico de alta calidad de muchos sitios mayas (en la foto abajo, el templo de Chichén Itzá -fragmento-) y detalles de las inscripciones; de este modo, muchos estudiosos pudieron acceder a una representación fidedigna de los glifos. Entre aquellos años y los cincuenta del siglo pasado, Eric Thompson se convirtió en el erudito más respetado en asuntos mayas, pero entre sus convicciones estaba la de que las inscripciones no se referían a hechos históricos, sino a asuntos astronómicos y religiosos, pensaba que los personajes representados eran dioses y que toda la preocupación de los mayas era el paso del tiempo.

Chichén Itzá por Maudslay


Mientras tanto, y fuera de la órbita dominada por Thompson, Yuri Knorozov propuso en 1952 que los símbolos de las inscripciones eran fonéticos. Según el programa, Knorozov estudió lingüística después de quedar fascinado por una copia de tres códices que encontró en la Biblioteca Nacional de Berlín cuando el ejército ruso llegó a esa ciudad. Knorozov notó que los glifos mayas no pasaban de 800 (Thompson les había asignado un número a cada uno) y por lo tanto, no era un alfabeto ni un sistema logográfico como el chino; también resultaban pocos para un silabario, se concluye entonces que era un sistema mixto, como la mayoría. Según Knorozov los signos tienen valor silábico (normalmente del tipo consonante-vocal) y se dió cuenta de que en los casos de palabras del tipo consonante-vocal-consonante se utilizaban dos signos omitiendo la última vocal. Además, estaba convencido de que el idioma utilizado era el mismo de los modernos mayas. Con toda razón se podría decir que Knorozov es el principal protagonista del desciframiento. Thompson, por otro lado, no aceptó nunca (al final, parece que sí) las conclusiones de Knorozov, porque era comunista. Como ejemplo, el símbolo para oeste -a la derecha- compuesto por dos glifos, un sol y una mano con el índice y el pulgar en contacto, era visto por Thompson como completación del ciclo del sol, en cambio Knorozov se dió cuenta que en maya actual, sol se dice 'kin' y oeste 'chikin', así que simplemente asignó un valor fonético a cada símbolo, por supuesto, después de hacer muchas otras comprobaciones. Knorozov fue quien estudió a fondo las transcripciones de Landa, cuya página clave se muestra abajo, y que entendió los errores del obispo, ya que Landa siempre creyó que la escritura era alfabética.

Página de la Relación, de Landa

Debido al asunto aquel de la guerra fría, los hallazgos de Knorozov pasaron por debajo de la mesa hasta que en 1958 Tatiana Proskouriakoff, una arquitecto dedicada a dibujar y reconstruir en dibujos las ruinas de los sitios mayas, probablemente influída por la lectura de Knorozov, descubrió que las estelas inscritas de Piedras Negras contenían un patrón consistente; se dedicaban cada cinco años y la primera siempre mostraba la imagen de una persona en un nicho, Proskouriakoff determinó que se trataba de la ascensión al trono de un rey, y el resto mostraban al mismo rey en cada aniversario lustral. Fue Proskouriakoff quien convenció a Thompson de que Knorozov tenía razón, y que las personas representadas en estelas y monumentos eran históricas y no mitológicas. Además, era una dibujante estupenda como se puede ver por las reproducciones que muestran en el programa, con gran visión reconstructiva (hace pensar que quizá los arquitectos sí puedan servir para algo).

Dibujo de Proskouriakoff

En 1973 se hizo una reunión en Palenque que parece marcó el momento culminante del desciframiento en el mundo erudito, ya que allí mismo Linda Schele y Peter Mathews pudieron reconocer en la Tableta de los 96 glifos, toda la línea dinástica creada por un tal Señor Escudo, llamado así por la forma del glifo que lo representa; más tarde denominado Pakal (escudo en maya). Pakal es seguramente el personaje más famoso de las élites mayas, desde que Von Däniken lo popularizó como el "maya astronauta" por la roca labrada que se encontró sobre su sarcófago, bajo una pirámide en Palenque.

El último capítulo de esta odisea epigráfica trae como protagonista a David Stuart, quien ya a los 12 años (1977) publicó un primer artículo sobre los textos mayas. Stuart dió un toque casi final al descriframiento al notar que un mismo sonido puede representarse de muchas maneras; tantas que, p.e., el sonido u tiene como quince; aparentemente esto se debe a que cualquier signo que comience con el sonido puede utilizarse, lo que da como resultado una diversidad no vista en otras escrituras (quizá es más bien falta de ortografía :-) ). Stuart mantiene un blog cuyo título es 'Desciframiento Maya', en el que va proponiendo cosas que se le van apareciendo sobre el tema. Realmente el aporte de Stuart parece ser muy importante y tan precoz que requiere alguna explicación. Yo la encontré en esta imagen del programa en la que aparece cargado por su padre durante un recorrido por un sitio maya.

David Stuart con chupón

Aproximadamente cuando Stuart tenía 12 años, compré uno de los pocos libros que todavía conservo, la "Historia de la Escritura" de Ignace J. Gelb (1907-1985), que me había costado 32 bolívares, más o menos el triple del precio de cualquier otro libro tapa blanda de la época, pero nunca me arrepentí de su adquisición. En él, Gelb plantea una línea coherente en la evolución de los modos de escribir, desde unas etapas pre-escriturales, pasando por la logografía, a los silabarios y llegando a los alfabetos, pero con una visión amplia, también percibía la posibilidad de que se formase un ciclo, al notar que hay una tendencia hacia sistemas pre-escriturales, por ejemplo en las señales internacionales de carreteras y aeropuertos. No tenía idea de quién era Gelb, hasta que un día viendo el artículo sobre la historia de la escritura en una edición de la Encicloædia Britannica ví estaba firmado con las iniciales I.J.G. lo cual me dió una idea más precisa sobre su relevancia. Gelb era un erudito como pocos y en el libro muestra cantidades de sistemas estudiados por él y clasificados convenientemente, según su idea evolutiva, que quizá ahora luce algo forzada. Uno de los puntos resaltantes que recuerdo del libro, y que causaba dudas a pesar de todo, era que según Gelb las inscripciones mayas no eran escritura propiamente dicha. Ahora entiendo que seguramente estaba influído por Thompson, ya que el libro es de esa época; era un asiriólogo, y no conocía directamente los jeroglíficos mayas. A pesar de ese error, recuerdo ese libro con agrado por la cantidad de buenos ratos que me hizo pasar, y de hecho debo a su lectura el estar pendiente de cosas como las que he tratado aquí.

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