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Irak y otras entelequias

Fobomapa

Un contundente -y a ratos jocoso- artículo que explica desde una perspectiva más o menos balanceada y aparentemente de primera mano (viajera) lo que está pasando en Irak. El mapa clasifica la región según el punto de vista más o menos espantoso de cada zona.

Un breve extracto:
Para cualquiera de ustedes, lectores, que estén considerando crear una nación nueva y tensa con grupos religiosos que no se gustan entre sí, he estado investigando esta mierda todo el mes y tengo un consejo para ustedes:Su nueva nación es como una sopa bullente dentro de una olla a presión y va a desparramarse por toda la cocina a menos que tengan algo crítico para mantener las cosas en orden: una tapa bien apretada. La versión nacional de una tapa apretada puede ser una potencia occidental invasora o bien un dictador con puño de hierro y una imponente máquina militar a su capricho -sin una de estas su nación se desmoronará.

Fuente: Wait But Whay

Ostracismo de Aristides el justo

Dicen que la democracia ateniense empezó con la reforma de Clístenes y que ya desde un principio estaba totalmente desarrollada. No sé; el caso es que entre otras cosas como rotación permanente de todos los cargos, duración no mayor de un año, no repetibles en lapsos de 10 años, etc. los previsivos legisladores incluyeron un mecanismo que también mediante votación popular permitía sacar de la vida pública a cualquier ciudadano, en particular a los que se creyesen que ya eran líderes eternos: el ostracismo.

Para que se diese el destierro de una persona debían hacerse dos votaciones, una en la que se votaba si ese año habría algún destierro, que debía reunir al menos 6.000 votos y otra que sólo se daba cuando se cumplía la primera condición, en la que se elegía el nombre de la persona a desterrar, que también requería un mínimo de 6.000 votos. El ostracon o cascajo cerámico que se utilizaba para escribir el nombre dio nombre al proceso que bien podría denominarse cascajismo.

Cascajo de Aristides

Por esas complicaciones sólo un puñado de políticos fue exiliado por ostracismo, aunque la práctica cayó en desuso entre otras razones porque no era tan difícil desviar los resultados; la mayor parte de la gente era analfabeta y requerían ayuda para escribir el nombre, de allí también que probablemente hayan existido funcionarios que cumplían este propósito como se intuye por el gran número de cascajos encontrados que tienen letra similar.

Lo que dio ocasión al famoso caso de Aristides, quien estaba en esto de votar un ostracismo y un hombre a su lado que no sabía escribir le pidió que pusiese en el cascajo el nombre de Aristides, un poco sorprendido quizá, le preguntó:
-¿Te ha hecho algún daño?
-No, ni siquiera lo conozco, pero ya estoy hasta aquí de escuchar a cada rato que le llamen "el justo"...

Aristides, escribió su nombre y le devolvió el cascajo, según documenta Plutarco en sus Vidas Paralelas. Efectivamente fue desterrado a pesar -o a causa de- su participación exitosa en la batalla de Maratón y en otros asuntos públicos. Tanto Platón como Aristóteles concuerdan en que era el más honorable de los atenienenses.

Sólo tres años después (de los diez pautados de exilio) fue llamado de nuevo a Atenas porque se avecinaba la nueva invasión persa; pese a su conflicto de larga duración con su coetáneo Temístocles lo respaldó y secundó en Salamina. Luego participó en la batalla de Platea (no está claro si Temístocles lo hizo).

Con respecto a la enemistad de Aristides y Temístocles, y sus diferentes caracteres y maneras de ser cuenta Plutarco -citando la fuente (Aristón de Ceo)- que:
la enemistad de ambos dimanó de ciertos amores, hasta llegar al último punto: porque enamorados de Estesilao, natural de Ceo, sumamente gracioso en la forma y figura de su cuerpo, llevaron tan mal la competencia, que aun después de marchita la hermosura de aquel joven no cesaron en su oposición; sino que como si se hubieran ensañado en aquel objeto, con el mismo afecto pasaron al gobierno, acalorados y encontrados el uno con el otro. Y Temístocles, dándose a cultivar amistades, alcanzó un influjo y poder de ningún modo despreciable; así es que a uno que le propuso que el modo de gobernar bien a los Atenienses sería el que se mostrase igual e imparcial a todos: “No querría- le respondió- sentarme en una silla en la que no alcanzaran más de mí los amigos que los extraños”; mas Aristides, manteniéndose solo, siguió en el gobierno otro camino particular: lo primero, porque ni quería tener condescendencias injustas con sus amigos ni tampoco disgustarlos, no haciéndoles favores; lo segundo, porque veía que el poder de los amigos alentaba a muchos para ser injustos, y él entendía que el buen ciudadano no debía poner su confianza sino en hacer y decir cosas justas y honestas.

Aristides murió pobre porque nunca se aprovechó ilícitamente de sus cargos públicos, y tampoco lo permitía a sus amigos o familia; en fin, un hombre memorable por su rareza y virtud... pública.

Todo esto hace que uno pierda interés en el ostracismo, porque suena interesante para variar un poco el panorama político que suele ser de eternos recandidatos, rediputados o represidentes, sin embargo si va a ser usado -como en este caso- en contra de los más virtuosos quizá sea mejor dejar las cosas como están.

Aguado III-XIII

Prosigo con la lectura de la historia de Venezuela de Pedro de Aguado. El resto del libro primero de la obra está destinado a la trágica aventura del siguiente gobernador de la provincia, esta vez nombrado por los alemanes: Ambrosius Ehinger conocido como Miçer Ambrosio Alfinger.

Aguado siente la necesidad de explicar el origen del nombre de la provincia que asocia con Venecia probablemente siguiendo a Vespucio:
Y porque pareçe confusion que sin dar mas claridad a esta provinçia la ayamos nombrado vnas vezes Coro y otras Venençuela sera bien cumplir con esta duda para agora y para adelante por que naide se halle perplexo açerca dello.[...] Toda o la mayor parte desta laguna esta poblada de muchos naturales que habitan y biven asi en el agua como en tierra Y pareçiendoles como he dicho a los españoles que por habitar estos yndios deste lago en el agua de la forma que e contado, eran en alguna manera semejantes a los moradores de Venençia pusieron por nombre a la provincia Venençuela y desta suerte se escurecio dende en adelante de tener la provinçia nombre de Coro y quedarse con el solamente la çivdad y asi hasta este nuestro tiempo comunmente aquella Governaçion se a llamado y llama la provinçia y Governaçion de Venençuela.
Describe la laguna de Maracaibo que se llena con "aguas que descienden de Pamplona" (en la actual Colombia); detalla la forma de las canoas indígenas cavadas de un solo tronco y los remos -ambas cosas parecen indicar que conoció la zona- y encuentra difícil de creer (con razón) que Alfinger tenía una canoa que llevaba cuarenta personas y seis caballos.

Alfinger pasa al otro lado del lago con unos 150 hombres que no iban de buena gana bajo el mando del alemán. Allí crea una ranchería en lo que posteriormente sería Maracaibo. El sitio era tan bien considerado por su abundancia de "granadas, parras y arboledas frutiferas", "caça de conejos, curies, venados y otros, abundancia de pescados y otras cosas de la laguna" que biven oy en aquesta Governaçion algunas personas con gran deseo de bolver a rrehedificar la poblazon y a bivir en ella
y no sin algo de sorna señala que añaden otras bondades "que por no tenellas por çiertas ni verdaderas no las digo". Sin embargo, las tierras que cercan la laguna no son sanas, los hombres que bajaban de Mérida (en aquel tiempo y hasta 1777 ciudad del "Nuevo Reino" de Granada; pero probablemente eso no es más que una referencia geográfica pues Mérida fue fundada en 1558-59): an caydo enfermos de rrenzias calenturas y algunos se an muerto, y los que han escapado por mucho tiempo no se les quitaba del rrostro vna color amarilla que ponia admiraçion...
Tras un tiempo de calamidades y guerra continua por la ribera occidental del lago, regresan a Maracaibo y se separan: los casados y otros se quedan allí y Alfinger se dirige al 'valle de Vpar' hasta llegar a Tamalameque, a orillas del Magdalena; los indígenas -que ya iban conociendo la calaña de los visitantes abandonaron el poblado que tenían a orillas de una laguna y se fueron a una isla, desde donde casi les hazian cocos con las joyas y adereços de oro que sobre si trayan...
(me sorprende que esa expresión ya se usaba hace 500 años). Treinta jinetes pasaron nadando con sus caballos, derrotaron a los indios y cogieron preso al cacique Tamalameque. Alfinger decidió quedarse en la zona para expoliar todo lo posible y al mismo tiempo envió a noventa hombres a explorar más adelante. Esta aparente oportunidad fue notada por los indígenas que reunieron una gran hueste y llegaron hasta la ranchería, pero resultó que todavía quedaban bastantes españoles y se vieron obligados a rendir las armas, las cuales hicieron un montón de dos hombres de altura (cosa que no impresiona a Aguado, porque en Perú un montón similar no era de arcos, flechas y macanas sino de oro y plata). Alfinger pidió rescate de oro por el cacique que junto con algo de oro que trajeron los exploradores enviados previamente alcanzó un total de setenta mil pesos.

Agotada la zona de recursos, Alfinger envía a una comitiva de 25 soldados a Coro con los 70.000 pesos a los fines de atraer más gente. bajo el mando de un tal Gascuña.

Gascuña decide regresar recortando camino y para no atravesar el lago de Maracaibo, atraviesa la sierra y buscando salida hacia el lago se pierden totalmente, con tales dificultades que se ve obligado a enterrar el tesoro en algún lugar de la sierra "bajo una ceiba". El hambre y las penalidades sufridas hacen que comiencen a comerse a los indios que todavía quedaban con ellos; al final, sin saber qué hacer, deciden separarse y cuatro de ellos llegan a un río "cerca" de Mérida (¿quizá el Chama por El Vigía?), del resto nunca más se supo.

Estas joyas sobrevivientes consiguieron a unos indígenas, les pidieron comida por señas y cuando se la traían los atacaron, mataron y terminaron preparándolos en barbacoa. Aguado detalla con bastante repugnancia y como sin querer el apetito caníbal de los cuatro españoles. Debido a que uno de ellos -Francisco Martin- tenía una herida en la pierna lo dejaron y los otros tres se fueron río arriba (y nunca más se supo de ellos).

Francisco Martín es quien cuenta toda la peripecia de Gascuña, incluido el entierro del tesoro. Cuando lo dejaron fue río abajo navegando con un tronco y fue acogido como una curiosidad por un cacique que encontró (o lo encontraron), después asumió las costumbres indígenas y aunque parece haber pasado trabajo al principio, terminó casándose con la hija del cacique, tuvo tres hijos y allí vivió por tres años (el cuento no termina aquí).

Mientras tanto Alfinger salió de Tamalameque y fue subiendo por el Magdalena, pero los mosquitos (que han tardado en aparecer en este relato) lo obligaron a subir a las tierras altas; por allí llegó pasando hambre hasta una laguna que tenía caracoles y gracias a eso pudieron subsistir por casi un mes, durante el cual un grupo de sesenta hombres comandado por Esteban Martín fue a explorar la provincia de los Guanes. Esta laguna que ha desaparecido según parece se encontraba en lo que ahora es el centro de Bucaramanga.

De allí se dirigieron al nordeste por las zonas donde más gente hubiese, haciendo correrías y arrasando por donde pasaban. En lo que parece ser el paso por un páramo (un tal valle de Rabucha o Rabicha) "un día turbio cargado de agua y viento" murieron de frio muchos indios, caballos y españoles. Dice Aguado que Alfinger llevaba un grupo de indios encadenados por el cuello y cargados con sus cosas, y cuando uno de los indios se caía o enfermaba, un auxiliar -para evitar romper la cadena- le cortaba la cabeza. Algo más tarde los indios que ya lo tenían en la mira se encargaron de cortarle la cabeza a él.

Pasaron al siguiente valle, Chinácota, y allí flecharon a Alfinger que paseaba (¿?) con Esteban Martin, y murió a los cuatro días. Después de mucha deliberación nombraron capitán a Juan de San Martín y continuaron por el rumbo establecido hasta los llanos de Cúcuta tierras mal pobladas que agora sirven de criaderos de ganados a los vezinos de Panplona y a los vezinos de la billa de San Cristoval, por estar en medio de los confines destos dos pueblos
Como iban más o menos por la culata del lago de Maracaibo llegaron a la zona donde había quedado Francisco Martin, en efecto lo encontraron y se fue con ellos. Llegaron a Coro -dice Aguado- cinco años después de haber salido de allí.

Ya en Coro, Martín regresó con su familia indígena y debieron forzarlo (más de una vez) a volver, hasta que finalmente lo apartaron a Nueva Granada. Antes, el gobernador Venegas lo convenció de ir a buscar el oro enterrado de Gascuña. Llevaron sesenta hombres y un caballo (sin silla, especifica Aguado) por la ruta de Tamalameque tratando de revivir los recuerdos del único que podía encontrar aquella ceiba; pero de todas formas se perdieron de nuevo y sólo pudieron regresar a salvo porque Venegas iba dejando marcas por el camino.

Algunas fuentes posteriores complementan o corrigen la versión de Aguado. Por ejemplo, en el número de viajes que hizo Alfinger entre Maracaibo y Coro, o en los nombres de los personajes; pero en general parece estar bien informado y ser fiel a los hechos. Su relato es trágico de varias maneras; la violencia y la muerte era el modo de obrar de toda la compañía de Alfinger (aunque hay versiones posteriores más moderadas ninguna es mucho mejor). La oposición indígena fue constante, sólo la superioridad de las armas y probablemente la desesperación por enriquecerse explican su derrota casi generalizada. Cuando se leen estos relatos tan inmensamente trágicos -y eso que están contados desde un punto de vista favorable- uno se pregunta cómo han podido sobrevivir algunas comunidades indígenas hasta nuestros días.

Areas recorridas por Alfinger  (supuestas)

Aguado I-II

Si uno cree que la historia es solamente la narración de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, entonces la historia de Venezuela comienza con Pedro de Aguado, fraile franciscano que también escribió una historia de la Nueva Granada. Publicó la "Historia de Benençuela" en 1582 (murió en 1589) y en ella relata lo que para el momento se sabía de la conquista y poblamiento de la provincia, que había comenzado menos de un siglo antes y se supone que fue testigo de algunas de las cosas que describe, o en todo caso estuvo cerca. Su historia fue utilizada por los pocos historiadores antiguos que se conocen: Fray Pedro Simón (1574-1628) y José de Oviedo y Baños (1671-1738). En Open Library está disponible una edición completa preparada por Jerónimo Bécker en 1918.

En los primeros dos capítulos hace un recuento que va desde la llegada de Colón hasta el acuerdo con los Bezares (los famosos Welsers), esto es más o menos de 1498 hasta 1525. Hay un montón de cosas interesantes en esta breve porción del libro.

Dice Aguado que Colón recorrió la costa hasta la laguna de Maracaibo, lo que parece ser un error porque quien la recorrió fue Alonso de Ojeda y según cuentan ocultando a Colón un acuerdo con los reyes donde le otorgaban la gobernación de Coquibacoa. Supuestamente Ojeda fundó un poblado llamado Santa Cruz en la península de la Goajira y a éste parece referirse Aguado cuando dice que no tiene constancia de lo que pudo haber sido el primer asentamiento en tierra de la provincia de Venezuela.

En aquel tiempo los límites provinciales apenas si se señalaban mediante puntos costeros dando por sentado que de allí hacia adentro todo el territorio sería conquistado, Venezuela estaba comprendida entre el cabo de La Vela (en la Goajira) y el cabo de Maracapana, cuya situación está sujeta a discusión, pero en ningún caso llegaba a la actual Cumaná. Mi interpretación provisional es que el tal cabo es el morro de Barcelona o la península de Santa Fe, lo que constituiría el límite con la otra provincia, Nueva Andalucía, el actual 'oriente' del país.

Cuenta Aguado que desde Santo Domingo salían expediciones para esclavizar indígenas en el área, y que uno de ellos (Juan de Ampíes) hizo un acuerdo con un 'principal' caquetío (a quien transportaban en hamaca pues no había jumentos) para intercambiar bienes (o personas, no está muy claro). Sin embargo, según Bécker, Ampíes llegó a la zona de Paraguaná (por San Román) con el fin de terminar con el tráfico de esclavos.

Pensando de manera favorable, Juan de Ampíes (Joan Dampres, Joan de Ampres, Juan Martínez de Ampues, Joan Martin de Ampres, etc.) acabó con el tráfico e hizo un acuerdo con el cacique Manaure que funcionaba y permitía tanto el asentamiento de españoles como el comercio (quizá no muy equilibrado) con los indígenas. En el proceso fundó Coro (dice Aguado que Ampíes estaba previamente ubicado en un "ancón", ¿quizá la actual Vela de Coro o algún lugar cerca de Adícora?). El supuesto buen entendimiento entre españoles e indígenas bajo la coordinación de Ampíes se acabó con las capitulaciones hechas por el rey Carlos con los alemanes; Aguado especifica el contexto que indujo al rey a contratar con ellos (guerra con Francia, etc.), aunque cree que el acuerdo fue hecho con los Welsers, realmente fue firmado por Enrique Einguer y Jerónimo Sayller en 1528 y poco después vendido a los Welsers, que viene siendo lo mismo.

Como algunas cosas no cambian, ya en aquel tiempo la provincia no se sostenía con sus propias rentas, los pagos de funcionarios debían venir de Río Hacha y La Vela donde todavía había perlas. Aguado lista las ciudades existentes: Coro, Burburata, Balençia, Baqueçimeto, el Tocuyo, Truxillo que he resaltado en el mapa con sus nombres y ubicaciones actuales:

Primeras ciudades

Pero quizá Aguado está presentando las ciudades que existían mientras el vivía porque varias de ellas tienen fechas fundacionales posteriores a 1544. Es de resaltar que Caracas no se fundó sino en 1567. Tampoco menciona los traslados de Trujillo (creo haber leído en Oviedo y Baños que hubo tres); del resto cuatro son capitales de estado actualmente, Valencia y Barquisimeto son de las ciudades más grandes de Venezuela, Borburata (poco más que un caserío) y El Tocuyo pasaron a segundo plano en los años posteriores. Creo que tanto Diego de Lozada como otros conquistadores de -mal ganada- fama vivieron en El Tocuyo.

Lo que llama la atención es que esta área que dio nombre a Venezuela (que luego incorporó a Maracaibo, Barinas, Guayana y Cumaná) mantiene un cierto aire similar pasados 500 años. Aunque ahora prácticamente todo el territorio está poblado y apenas si quedan áreas naturales en aquel mapa ya se intuye hacia dónde va la mayoría de la población y dónde hay menos desarrollo. También, curiosamente, esta misma zona es la que más conozco personalmente.

Queda por saberse si la actividad aparentemente positiva de Ampíes no se hubiese interrumpido por la intervención de los banqueros alemanes; Aguado menciona que le dieron una isla a donde se retiró, Curaçao, pero su descripción no coincide con la que conocemos; pudiera ser Aruba o hasta Paraguaná. El hecho de que se haya retirado y se sepa poco es en efecto un indicio de que no era tan malo; no es raro que personajes así queden apartados de la historia.

El Atlas de Quin

Peacay, el autor de Bibliodyssey (el mejor blog del mundo) publica una reseña del libro (que agregaré a una incumpible wishlist) Cartografías del tiempo, un recorrido por las distintas formas que se han ideado para visualizar el paso de la historia en forma de mapa. Uno de esos esfuerzos es el de Edward Quin, quien realizó un atlas de historia del mundo hasta 1828, que se encuentra convenientemente disponible en la colección de David Rumsey, de donde provienen las imágenes a continuación que abarcan desde el diluvio hasta 1300, cada una titulada según el evento considerado principal y coloreadas según los imperios existentes. Quin mantiene la escala en todos los mapas para reforzar la impresión de aumento en el conocimiento del mundo (más de la mitad de las veintipico láminas es entonces de color negro).

Diluvio
Año 2348 a.C. El diluvio.
Exodo
Año 1491 a.C. El éxodo de los israelitas.
Roma
Año 753 a.C. La fundación de Roma.
Ciro
Año 529 a.C. El imperio de Ciro.
Alejandro
Año 323 a.C. El imperio de Alejandro.
Satrapías
Año 301 a. C. La partición del imperio de Alejandro.
Augusto
Año 1 d. C. El imperio romano en tiempos de Augusto.
División
Año 395 d. C. La división del imperio romano.
Disolución
Año 395 d. C. La disolución del imperio romano de occidente.
Carlomagno
Año 814 d. C. Disolución del imperio de Carlomagno
Cruzada
Año 1100 d. C. El período de la primera cruzada.
Kublai
Año 1294 d. C. El imperio de Kublai Khan.

Para el año de su publicación, 1830, prácticamente todo el mundo aparece ya como "conocido". Aunque pareciera tendencioso, él mismo explica en el prefacio que por supuesto China existía todo el tiempo, pero su interés está centrado en desplegar el desarrollo de eso que suelen llamar "occidente".

Sorprende también que la historia retratada por Quin, particularmente al inicio, es la de la Biblia, dando como hechos y ubicando en lugares precisos ese par de mitos que son el Diluvio y el Éxodo israelita. Por ambas razones (punto de vista occidental, creencias míticas) este Atlas podría ser utilizado tranquilamente -como de última generación- en alguno que otro lugar que conocemos.

Mapa de la historia

Mapa de historia

Al siempre interesante inventario de la galería de mapas antiguos de David Rumsey acaba de agregarse éste, que intenta -sin mucho éxito- dibujar el flujo de la historia del mundo desde el 2000 a.C.

Hay una escala temporal en vertical, y el ancho de las cintas de colores trata de reflejar el poder de cada imperio o dinastía en relación con el resto del mundo.

Una visita al sitio vale la pena: http://www.davidrumsey.com

La corbata



La corbata

Resulta que la ‘corbata’ es de origen ‘croata’ y de allí su nombre.

Cartas y bosquejos de Van Gogh



Vía: Bibliodyssey

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Un extenso recuento de los orígenes del ajedrez. Imagen del ‘Libro de los juegos’ de Alfonso X.

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