Reinterpretaciones

Historia fabulada

Acabo de leer La Biblia Desenterrada del año 2001 (hay también un documental de cuatro capítulos del 2006) de Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman. El planteamiento general parece ser el de poner al día la denominada arqueología bíblica, contrastando las famosas escrituras con los hallazgos arqueológicos y las fuentes externas; cosa que ya se había hecho (me cuentan) pero por alguna razón las conclusiones de ese contraste no llegan al público general (estos es, a uno). Este libro ha tenido mucho éxito, veremos si el conocimiento general deja de ser tan dogmático como las "autoridades" han querido.

Según cuentan los autores, en Israel se hizo en los años 50 una prospección arqueológica superficial de todo el territorio, metro por metro, con lo cual detectaron cada posible lugar que requiriese alguna excavación; además con los datos recogidos se compuso una cronología de ocupación de la cual se deducen las etapas de poblamiento de la región. Por esta razón, así como por una interpretación crítica de los libros bíblicos concluyen que el reino de Judá siempre era el más pobre y menos poblado de los territorios considerados tradicionalmente como israelitas, las tierras altas de Palestina.

Sin embargo, sería la gente de Judá (alguna gente en todo caso) y Jerusalén la que compondría la versión final de la Biblia que ha llegado hasta hoy.

He tratado de emular esa conclusión mediante una forma pedestre, ya que no dispongo de otros datos tomé una compilación de sitios mencionados en la Biblia (hecha por OpenBible.info, en formato KML); allí aparece localizado cada lugar bíblico una sola vez, y aún así, se puede apreciar la mayor concentración en el que era territorio de Judá y alrededores de Jerusalén, y algo menos en el correspondiente al reino "del Norte" o Israel. Estoy seguro que si se esto se repite representando el número de menciones de cada lugar, quedaría aún más retratado el lugar de origen de los libros bíblicos.

Densidad toponímica

No se trata solamente de ubicación, sino de intención política. Finkelstein y Silberman (FyS) encuentran que la reescritura de viejos textos, anales de los reinados y tradiciones orales que es la Biblia (y particularmente los libros "históricos": Reyes, Crónicas, Deuteronomio) ocurrió específicamente durante el reino de Josías (siglo VII a.C. el rey más justo y bueno que haya existido según los autores del cuento bíblico) cuando se "descubrió" en el templo -durante una remodelación- el libro de la ley, que según creen los eruditos era del Deuteronomio. Las opiniones están no muy divididas entre quienes piensan que realmente se descubrió el libro (quizá escrito durante el reino de Ezequías) y quienes creen que lo redactaron los acólitos de Josías e hicieron la comedia de "encontrarlo".

De los famosísimos reyes David y Salomón y su supuesto imperio no queda ninguna traza ni arqueológica ni de otra clase fuera de la Biblia. Es muy llamativo sin embargo que de los reyes que sí quedan testimonios abundantes tanto en vestigios como en referencias externas (mayormente egipcias y asirias, pero también arameas) son Omri y Ajab, padre e hijo, que fueron reyes del Israel del norte y son tratados -como todos los reyes de Israel (no Judá)- como pecadores, malévolos, etc. Quizá por ello FyS dejan caer si el fabuloso reinado de Salomón no corresponde más bien al de Omri, en la versión compilada de ambas historias que es la que vemos en el libro de los Reyes.

Porque está muy claro (al menos para FyS y montones de otros estudiosos) que la Biblia fue compuesta en el siglo VII a.C durante el reinado de Josías, por parte de un grupo de gente, probablemente sacerdotes, de un partido exclusivista que se ha dado en llamar 'deuteronomista' porque en el Deuteronomio principalmente dejó expresada su visión de un solo dios, un solo rey y un solo templo. La misma Biblia narra cómo la gente seguía rindiendo culto a sus ídolos en los "lugares altos" y en casa, a pesar del supuesto pacto que Dios había hecho siglos antes con el "pueblo elegido". La visión monoteísta fue impuesta sobre la población solamente después del retorno de los exiliados de Babilonia tras la destrucción completa de Jerusalén (siglo VI a.C) y probablemente escrita en su versión definitiva por Esdrás (Ezra) el escriba. En el exilio el Libro se convirtió en la única referencia nacional, a falta de rey, país y templo.

Porque esa idea de conquista y unión de los dos reinos (Israel y Judá) es más bien un plan de Josías, que pretendía justificar así su derecho al territorio del norte que había sido despoblado y destruido por los asirios en 720 a.C. (la fecha de la "desaparición de las 10 tribus"). El plan no se realizó porque a Josías lo mató el faraón Neco en circunstancias no muy claras. Además, los asirios terminaron por destruir Jerusalén y deportar a una buena parte de población (ricos, artesanos, músicos, etc. como habían hecho con Israel).

Largo tramo del libro se va en desconstruir la historia de los patriarcas y la conquista militar de Canaán. Prácticamente no le quedan dudas a FyS de que los futuros israelitas eran habitantes originarios de Canaán cuya única seña de identidad con relación al resto de la población entre los restos arqueológicos es la inexistencia de huesos de cerdo; una carencia que sólo se explicaría por algún tipo de compromiso o costumbre. También, en demostrar que las descripciones expuestas en los libros se corresponden con la realidad del siglo VII a.C y no antes. Ejemplos: la existencia de camellos domesticados, el tráfico de bienes con Arabia, la mención de los filisteos (que habrían llegado alrededor del siglo XII a.C. pero las poblaciones mencionadas eran importantes entre los siglos VII y VII a.C.); la mención de Bosra como capital de Edom que sólo llegó a formarse como ciudad en el período asirio.

Así que cuando cae el reino del norte ante Asiria, mucha gente se refugió en Judá, su población llegó a crecer más de diez veces, al mismo tiempo se da una ampliación de la alfabetización (FyS: "La autoridad de un texto escrito tuvo, por primera vez, el efecto del que carecían las epopeyas o las baladas recitadas") y aparece una burocracia estatal en Judá y es en ese contexto que el partido deuteronomista reúne prácticamente todo lo que se sabía o suponía de la historia del territorio de Palestina (la historia de Noé, por ejemplo, es copia o versión de una más antigua sumeria; las historias de Abraham y Jacob serían recuerdos del poblamiento de la región) para crear esta "historia" que ha tenido tanto éxito y republicación y ahora se conoce como 'judeocristiana'.

Otro aspecto interesante y que coincide con las lecturas críticas de muchos estudiosos es la influencia de Asiria en todo el asunto (la "Alianza" de Dios con el pueblo, por ejemplo es prácticamente una copia de los tratados de vasallaje Asirios), sin embargo, apenas si hay menciones de los asirios en la historia bíblica y nunca se le da la importancia que realmente tuvieron: si Asiria destruía a Israel era porque sus reyes eran "malos", etc. (ver también).

A primera vista el planteamiento de FyS parece iconoclasta y reduce considerablemente la veracidad histórica de los libros bíblicos; pero no sé hasta qué punto se corresponde con una visión neo-israelita que busca justificar la presencia en suelo palestino de los israelíes porque "son habitantes originarios". En cualquier caso se trata de un libro iluminador que debería ser leído por un montón de dogmáticos que todavía hay por ahí.

Confirmación anticipada

Un montón de fuentes noticiosas nos abruman con el novedoso descubrimiento del palacio de Odiseo, que se encontraría según el arqueólogo Thanasis Papadopulos en Exogí al norte de la isla de Itaca, en el promontorio que se ve en la imagen.

Exogi

Pero como suele suceder cuando aparecen estos titulares lo que en realidad se ha conseguido es una construcción más o menos grande de tres plantas, del siglo XIII a.C. El sitio (si se ignora la teoría de Bittlestone) y la fecha (si se ignora el detalle del eclipse) entran en el marco supuesto para la guerra de Troya y por tanto la vida de Odiseo, sin embargo, no hay ninguna relación -hasta el momento- con el ingenioso héroe de la Odisea y la noticia no pasa de ser otra utilización de nombres famosos para atraer la atención de incautos como uno. Es lo que tiene aparecer como protagonista de una obra muy antigua y muy leída (¿leída?).

La música del pitagórico Platón

Contra lo que pudiera pensarse al ver la machacante cantidad de noticias que repiten el asunto, el trabajo de Jay Kennedy sobre la estructura digamos por ahora oculta de los diálogos de Platón, es realmente interesante. Como el propio autor confiesa, la intuición surgió durante un tiempo en que dictaba dos cursos simultáneos, uno sobre la República de Platón y otro de historia de las matemáticas en el que discutía algo de la música y la matemática pitagórica.

Y de eso se trata, un análisis esticométrico -que es como se decía en griego lo que ahora con palabras griegas se llama bibliometría- de la obra de Platón arroja unas correspondencias que apuntan a conclusiones relativamente sorprendentes (trabajo completo, PDF).

La esticometría era la medición del número de líneas de un texto, ya que no se contaba por páginas y se utilizaba para asegurar la calidad de las copias y para determinar los pagos de los copistas entre otras razones; quizá también se utilizaba como una especie de pie poético manteniendo cierta longitud en cada línea. Kennedy recuenta ciertas fuentes antiguas (principalmente el catálogo de Calímaco que contó todas las líneas de las obras en la biblioteca de Alejandría) que informan sobre su uso particularmente en autores pitagóricos. Análisis previos mostraban que las líneas de los diálogos de Platón estaban en promedio entre 35.56 (en el Cratilo) and 34.32 (en el Banquete) caracteres; Kennedy aproxima a un promedio de 35 caracteres por línea. El hecho de que los diálogos hayan sobrevivido relativamente bien pudiera deberse a la utilización de estas medidas.

La primera observación de Kennedy tiene que ver con la situación de ciertos discursos en algunos diálogos; como el discurso de Sócrates en el Menexeno que ocupa diez doceavos del libro. Observaciones similares en otros diálogos le llevan a suponer que la estructura de los diálogos estaba compuesta en doce trozos, y pone ejemplos abundantes en los que las intervenciones de los dialogantes cuadran con muy poco error con cada una de esas doceavas partes.

Ya puesto sobre la pista, evidencia que con un error no mayor de uno o dos por ciento:La Apología tiene 1200 líneas, o 100 por doceava parte
El Protágoras, el Cratilo, el Filebo y el Banquete tienen cada uno 2400 líneas, 200 por doceavo
El Gorgias tiene 3600 líneas, o 300 por doceavo
La República tiene 12000 líneas, o 1000 por doceavo
Leyes tiene 14400 líneas, o 1200 líneas por doceavo.

Tanto la longitud de los diálogos como la de los discursos y ciertos cambios significativos en los argumentos dan la impresión del uso de una estructura esticométrica y la utilización del número 12 en varios contextos.

Además, la comparación entre diálogos muestra que en el punto medio, alrededor del 50 por ciento de la longitud del texto hay referencias a la justicia o a la sabiduría, o ambas. Los párrafos con connotación negativa suelen aparecer en ciertas posiciones, típicamente en los doceavos diez y once, mientras que los conceptos positivos predominan en los doceavos ocho y nueva. Kennedy menciona que aunque hay referencias al mal y al bien, uno de ellos es preeminente en los sectores en cuestión.

Esto lleva a la conclusión de que Platón utilizaba la escala musical de doce notas como patrón sobre el cual escribir los diálogos. Algunas partes del contenido se colocan según sean más o menos armónicas; según entiendo, la relación es por proporción numérica, de modo que la cuarta en términos musicales corresponde a la posición del dedo sobre una cuerda extendida (monocorde) que da esa nota, 1/3 de su longitud. Así la tercera corresponde a 1/4; etc. Las relaciones que contienen números enteros y bajos se consideraban armónicas y las de números altos disonantes y así habría Platón (o quien haya escrito los diálogos) distribuido sus mensajes positivos/armónicos o negativos/disonantes.

A pesar de las aproximaciones y los posibles errores, buscar una estructura esticométrica en obras atribuidas a Platón da resultados congruentes con los estudios previos; diálogos apócrifos como Sobre la justicia, el Minos y otros no tienen tal estructura, por lo tanto, también serviría para establecer la autoría platónica (o al menos de una escuela similar) en los casos dudosos.

Eruditos connotados habían establecido que Platón no era pitagórico y muy poco aparece Pitágoras en su obra, sin embargo hay muchos escritos de neo-pitagóricos que proclamaban la existencia de mensajes escondidos en los textos de Platón en los cuales se evidenciaría ese carácter pitagórico oculto. De ahí que el propio Kennedy hable de un desciframiento del código de Platón.

Para rematar lo que luce un argumento convincente, Kennedy plantea que hay alusiones al número áureo, o proporción dorada (según Euclides: "cuando la línea entera es al segmento mayor como el mayor es al menor.") en el punto porcentual 68,1 de los diálogos; un número relacionado con el centro apropiado entre extremos (aurea mediocritas) y que según Aristóteles era una cosa típicamente pitagórica.

Sea cual sea la reacción de la academia, este enfoque se siente fresco y vigorizante.

Miguel Angel, el patólogo

Esta reciente nota en Scientific American vuelve a machacar el asunto de la anatomía que Miguel Angel habría ocultado en los frescos de la capilla Sixtina; menciona este trabajo de un par de neurocirujanos recién publicado en el que relacionan uno de los paneles en el que se muestra a Dios -se sabe por la barba posee, como todo el mundo sabe- en una posición algo extraña con una vista desde abajo del cerebro.

Lo que incomoda de la nota periodística es que no dice ni una palabra de la cantidad de antecedentes que hay sobre el asunto, que me voy a tomar el trabajo de poner en secuencia.

La cosa comenzó con este artículo de 1990 hecho por Frank Meshberger, un obstreta quien siendo estudiante se consiguió una imagen de la creación de Adán y enseguida le vino a la mente que se trataba de un corte del cerebro, casualmente lo que él había estado viendo todo el día. Meshberger supone que el mensaje de Miguel Angel era que más que creación de Adán se trataba de una transmisión divina del poder mental y de allí la utilización del cerebro.

En 2000, un nefrólogo de nombre Garabed Eknoyan publicó un trabajo dedicado a mostrar que otro de los paneles de la capilla, el de la separación de las tierras y las aguas, se corresponde a un corte de riñón, como debe ser por la función de este órgano; además, intuye que hay otros paneles que tienen alusiones anatómicas. Sin embargo, en 2002 un resumen del asunto no lo menciona.

En 2004 entran los brasileños, el médico Gilson Barreto junto con Marcelo de Oliveira publican un libro entero, El Arte secreta de Miguel Angel dedicado a las similitudes anatómicas encontradas en la capilla (noticia publicada en muchos lugares entre 2004 y 2005), que según ellos son más de treinta. Pero estos autores agregan el detalle de que Miguel Angel utiliza pistas para señalar qué partes de la anatomía utiliza en cada caso.

Para entender de qué similitudes hablamos se puede ver un ejemplo (toda la capilla Sixtina en 3D se encuentra en esta dirección).

Hombro y Sibila

La imagen de la "Sibila líbica" está en una esquina (¿hombro?) de la capilla y según Barreto allí se encuentra la coyuntura del hombro, claramente señalada por el querubín que apunta hacia su propio hombro. Para apreciarla he colocado una radiografía de hombro más o menos en la situación apropiada; el hombro estaría oculto por el traje de la sibila y de alguna manera constituido por su cuerpo. Como se ve (¿se ve?), hay que invertir la figura y fijarse mucho en el querubín; claro que Miguel Angel trabajaba sobre un andamio y quizá no le importaba el sentido de verticalidad.

No debe ser casualidad que todos los que han descubierto este "código secreto" sean médicos, la capilla Sixtina parece una orgía desaforada con un montón de figuras humanas en cualquier posición y no luce difícil encontrar formas parecidas a órganos. Sin embargo, también es conocido el interés y el trabajo de Miguel Angel con la anatomía así que también es razonable suponer que utilizase ese conocimiento para encontrar inspiración y variedad.

Relacionado: nota de 2005

La ubicación del templo

De vez en cuando reviso el estado de la búsqueda del templo de Jerusalén; es una de esas cosas...

La biblia dice que David determinó construir un templo y que su hijo Salomón lo construyó efectivamente y da medidas detalladas y datos para su ubicación. Ese templo fue destruido aprox. en el 580 a.C y reconstruido -supuestamente en el mismo sitio- unos 80 años después. Herodes en el siglo I lo embelleció y agrandó, dicen, hasta que los romanos lo destruyeron totalmente en el año 70.

Desde entonces hasta hoy no se ha encontrado ninguna pista sobre el susodicho templo; sin embargo, la tradición lo sitúa en el Monte del Templo, esto es al oriente de la actual Jerusalén, en la explanada que ahora ocupan las mezquitas de la Roca y Al-Aqsa. Aun con esto, hay no menos de cuatro teorías sobre su exacta ubicación, de las cuales hay tres que lo colocan en la explanada del Monte del Templo, o Haram-as-Sharif. La idea ortodoxa es que el santuario estaba justo donde está la roca y la mezquita octogonal que la cubre actualmente. Pero hay muchas objeciones a esa idea por parte de quienes tienen otra. Uno de ellos es Tuvia Sagiv quien ha venido publicando argumentos para sostener que el templo se encontraba debajo de lo que ahora es un pequeño monumento frente a la mezquita Al-Aqsa, llamado El-Kas (La Copa). He leído con interés sus distintas observaciones, que resume y simplifica en un papel publicado en 2008.

Baalbek y Jerusalem

El principal y llamativo argumento es la similitud entre la planta del templo de Júpiter de Baalbek y el Monte del Templo (que se ven lado a lado en la imagen, en ese orden y con una escala casi idéntica) que le hacen suponer un origen romano de la disposición de los edificios; cita varios casos, incluido el propio foro de Roma, en los que un templo rectangular se encuentra frente a un polígono (generalmente hexágono) y con una estatua ecuestre en el centro de ambos. Las actuales mezquitas de Haram-as-Sharif habrían sido construidas entonces sobre fundaciones romanas y Sagiv cree que corresponderían a los cimientos del templo de Júpiter que Adriano hizo construir sobre la Jerusalén arrasada para fundar en el año 138 la nueva ciudad que llamó Aelia Capitolina. Según Jerónimo (alrededor del año 420) la estatua ecuestre del propio Adriano habría sido colocada justo encima del "santo de los santos" del templo destruído. No se ha encontrado ninguna estatua pero hay una lápida reciclada entre la muralla del recinto del monte dedicada a Adriano y que parece corresponderse con las que se utilizaban en las estatuas ecuestres.

Si Sagiv tiene razón el recinto del Monte del Templo sería con toda probabilidad romano, y no herodiano; cuando los musulmanes llegaron a Jerusalén en el siglo VII ocuparon y reconstruyeron esas construcciones y de allí el aspecto de basílica que tiene Al-Aqsa y lo dispar del Domo de la Roca como construcción islámica.

En suma, debido a que no se puede excavar en la zona por prohibición de la autoridad religiosa (islámica) la especulación es lo que queda. Hay bastantes testimonios de un templo judío en la época de Herodes, pero la existencia del llamado "primer templo", el de Salomón, no parece probable; y si existió, seguramente no estaba en el sitio que se le atribuye tradicionalmente, sino más bien en la Ciudad de David, la antigua Jerusalén que está fuera de las murallas actuales. Por otro lado, uno no se explica cómo con la cantidad de expertos en estas cosas no se ha determinado con precisión quién construyó los muros que rodean el Monte del Templo; mientras tanto, creeremos con Sagiv que la semejanza con Baalbek, en tamaño y estilo apuntan a una obra romana (y si esto es así, los judíos que van al Muro de las Lamentaciones estarían orando en la construcción de quienes los aniquilaron en las dos revueltas de los siglos I y II).

Pon un titular y déjalo rodar

Timothy Harrison conduce un equipo canadiense que está excavando en Tell Tayinat desde hace seis años, y aunque han encontrado vestigios muy interesantes de palacios, templos y una construcción sin propósito conocido de quizá 100 metros de largo, de esa época que suelen denominar 'oscura' que va de los siglos XIII al IX a.C. parece que no le convence la atención que le dan los medios a su trabajo.

Así que en una reunión privada en la casa del embajador turco en Ottawa, y en presencia de al menos una periodista comenta que una de las tabletas halladas en Tell Tayinat el año pasado contiene un tratado entre el rey asirio Asarhaddón (hijo de Senaquerib) y un rey local, y agrega que tanto en forma como en estilo se asemeja al pacto de alianza que en la Biblia hace Abraham con su dios. Semejanza atribuida en primer término a que ambos fueron escritos aproximadamente en la misma época: alrededor de 670 a.C.

Interesante paralelismo, de grandes consecuencias. La noticia aparece en medios canadienses e internacionales (repetida, la original es de Jennifer Green); para encontrar la fuente original me dirijo al sitio oficial de la excavación; leo una entrevista bastante completa que le hacen a Harrison y por ninguna parte se comenta nada de la tal relación. Incluso, Harrison comenta que faltan meses de trabajo para tener descifradas las tabletas...

Concluyo que uno de los mejores ganchos publicitarios que todavía funcionan es el de meter la Biblia en cualquiera que sea el trabajo; eso produce montones de titulares insustanciados y muchas notas de lectores descuidados, como ésta, sin ir más lejos.

Los pintados y sus grabados

Con la aparición de este artículo de Rob Lee (et al.), donde se establece que las inscripciones atribuidas al pueblo de los Picts son una forma de escritura, se me ocurren un par de cosas: una, que el desconocimiento de estos habitantes de Escocia es mucho más amplio de lo que suponía y dos, que si los resultados del trabajo de Lee son efectivamente como dice, casi toda imagen antigua se entenderá ahora como un tipo de escritura aún no descifrado.

Los picts, dicen, era una confederación de tribus que habitaba en la parte oriental de la actual Escocia y que enfrentaron a los romanos desde el siglo I. Hay noticias contradictorias sobre esta gente, cuentan que su nombre se deriva de que pintaban o tatuaban sus cuerpos y supuestamente ya Julio César los describe como pintados (pictii) de azul. La ramificación de presunciones es impresionante si buscamos saber qué idioma hablaban: desde un origen pre-indoeuropeo; o germánico, o escandinavo; o britano, britón, británico (si es que hay alguna diferencia en eso); o celta antiguo o no; etc. hasta que en algún momento (que nunca puede faltar) se le encontró emparentado con el vasco, la historia del estudio de su lenguaje es en sí una epopeya. La confusión quizá tenga su origen en la obra de Beda el venerable (muerto en 735) , quien menciona como lenguajes de Gran Bretaña en su época a estos cuatro: "British, Pictish, Scottish, English". Sin embargo, los topónimos de sus antiguas comarcas y el sentido común parecen definirlo como un pariente de las lenguas celtas o gálicas de las islas británicas. En el siglo X desaparecen como pueblo autónomo al integrarse al conjunto de escoceses (según este sitio por la traición de un rey).

Como sea, no dejaron ninguna cosa escrita, y sólo quedan una cierta cantidad de piedras grabadas que contienen símbolos "pictish". Las han dividido en dos tipos; unas bastas con símbolos grabados, como la de la izquierda en la imagen, que se suponen más antiguas; y las labradas, generalmente con cruces como la de la parte derecha de la imagen, (la cruz está en el lado oculto). En total alcanzan a poco menos de 300 ejemplares.

Dos tipos de piedras

Así que los autores del artículo se encuentran con este contexto, un conjunto de piedras caracterizadas por poseer de uno a ocho símbolos, la mayoría sólo dos, y buscan determinar si se trata de algún tipo de escritura, esto es, símbolos relacionados con el lenguaje y no marcas o escudos patronímicos (semasiografía, que llaman) que es lo primero que uno pensaría. Así que aplican la vieja teoría de la información de Shannon a varios paquetes de signos escritos (un trabajo algo parecido al que fue publicado el año pasado sobre los sellos del valle del Indo): textos ingleses, textos chinos (poesía y prosa), la declaración universal de los derechos humanos, inscripciones antiguas de las islas británicas, textos monumentales egipcios, listas escritas en Lineal B, genealogías de barones ingleses, escudos heráldicos ingleses, e incluso un grupo de textos de entre 15 y 1000 caracteres formados al azar con unos 100 signos.

El meollo del asunto según lo entiendo es que en toda esa cantidad de textos y símbolos no textuales revisan la probabilidad de que un signo sea seguido por otro, un digrama y según el resultado encontrado en cada conjunto conocido llegan a establecer unos valores de repetición probable que distinguen entre lo que son digramas lexigráficos (relativos al lenguaje) y los que no. Es así que llegan a la conclusión, muy ajustada a su procedimiento, de que las inscripciones son escritura propiamente dicha y por lo tanto se justificaría emprender un esfuerzo descifratorio. Sin conocer el lenguaje, ni tener otra fuente. Algo difícil, pero no faltará quien lo intente.

Hipótesis a granel

De vez en cuando hay que repasar la situación de las líneas de Nazca, ese famoso conjunto de geoglifos realizados con mínima tecnología que abarca casi 2000 km. en el desierto que es la costa peruana, de los que se conoce cómo y cuándo fueron realizados pero no por qué. Un resumen de las varias teorías que han ido apareciendo se puede leer aquí: calendario astronómico, sitio de culto, pistas de carreras, etc. sin olvidar las pistas de aterrizaje para extraterrestres extraviados.

A esto se añade la relativamente nueva idea de David Johnson, quien postula una asociación directa entre los geoglifos, particularmente los trapezoidales y alargados y los acuíferos subterráneos. En esta presentación muestra unos mapas que ilustran esa relación. Todo muy convincente hasta que nos enteramos de que los acuíferos fueron detectados por vía de esa forma de adivinación que vemos en televisión (y que es muy anglosajona) que consiste en encontrar agua utilizando una varita, en este caso metálica, según propio testimonio de Johnson.

A pesar de esa suspicacia, la idea es interesante porque realmente si alguna preocupación podrían tener los habitantes de Nazca (y Palpa y otras regiones cercanas) era dónde conseguir agua. De hecho, Johnson consiguió fondos y reunió un equipo de arqueólogos y geólogos que hizo un extensivo estudio (1996-99 aprox.) en busca de una corroboración estadística. Según Johnson el resultado de este trabajo de varios años corrobora totalmente su teoría; pero el arqueólogo, Donald Proulx que acompañó a Johnson dice que no se encontró una asociación estadísticamente significativa, pero aún así acredita a Johnson por el esfuerzo empeñado y por el descubrimiento de nuevos geoglifos.

Otro adelanto importante es el levantamiento fotogramétrico de la zona, que además de imágenes incluye una descripción y datación de los geoglifos. Cada vez más lamento que cuando estuve en Nazca tomar una fotografía era algo que se pensaba mucho y como resultado sólo tomé (y he restaurado digitalmente) una decena, como ésta de abajo. Esas líneas paralelas sólo se pueden ver desde una pequeña elevación no lejos de la carretera (que se ve al fondo); claro que las más evidentes y cercanas son producto del conocido salvajismo del turismo y el desconocimiento que ya en aquellos años aquejaba a esta región.

Nazca 1977

Continuidad indoeuropea desde el paleolítico

La gente de Continuitas (vía) ha cambiado recientemente su denominación, de 'teoría de la continuidad paleolítica...' a Paradigma de la continuidad paleolítica para los orígenes de los lenguajes indoeuropeos. Y como encuentro que es una de las cosas más simpáticas que se han oído últimamente pues me he puesto a leer el trabajo introductorio que hace uno de sus principales representantes, Mario Alinei (1926-); a continuación un resumen. Comienza diciendo que la idea de la continuidad paleolítica, i.e. que los pueblos neolíticos habitaban los mismos lugares que sus ancestros paleolíticos y hablaban su misma lengua (o descendiente), es cosa normalmente aceptada en todos los continentes y que sólo en los años noventa del recién terminado siglo ha aparecido un grupo de arqueólogos y lingüistas que aceptan ese hecho también para los lenguajes indoeuropeos. Luego revisa los dos modelos existentes para explicar el origen de los lenguajes indoeuropeos.
  • El modelo "tradicional", postulado por Marija Gimbutas en 1956, sintetizado en la idea de invasión, y que atribuye a unos indoeuropeos conquistadores la creación de los kurgan, por lo cual sería en la 'edad del cobre', unos 4.000 años a.C.
  • Un modelo alternativo corresponde a lo que Alinei llama 'discontinuidad neolítica', postulada por Colin Renfrew en 1987 y que adjudica a los pueblos indoeuropeos la llegada de la agricultura, por lo tanto iniciando el neolítico en Europa, unos 7.000 años a.C. Renfrew situaba el origen del lenguaje pre-proto-indoeuropeo en Anatolia unos 6.500 años a.C y la cuna del proto-indoeuropeo -alrededor del 5.000 a.C.- sería el área balcánica.
Los inconvenientes que ve Alinei en la teoría de Renfrew son:
  • a) que no hay una discontinuidad efectiva entre el mesolítico y el neolítico; claro, según Alinei;
  • b) los agricultores provenientes del medio oriente que introdujeron el neolítico en Europa son precisamente los portadores de los elementos no indoeuropeos en los genes del área;
  • c) la asociación entre las culturas y tecnologías por un lado y las terminologías y topónimos germánicos o urálicos, apuntan a la continuidad en el lenguaje;
  • d) siempre según Alinei, un análisis no tendencioso del indoeuropeo refiere a una profundidad paleolítica para las primeras capas del vocabulario proto-indoeuropeo, como mínimo el último período del paleolítico.
Los argumentos a favor de la continuidad son:
  • a) suponer continuidad sería lo más sencillo, por lo tanto, cualquier otra teoría debe demostrar su validez con pruebas, de este modo Alinei obliga a los defensores de los modelos discontinuistas a ofrecer pruebas contundentes, lo que resulta cuando menos cómodo para los 'continuistas';
  • b) el lenguaje sería mucho más antiguo de lo que se estima, llegando su origen quizá a los australopitecos; la conservación es el rasgo más prominente del lenguaje en lugar del cambio; los lenguajes evolucionan más lentamente de lo que se supone; la diferenciación de los lenguajes indoeuropeos implica una historia de más de 7.000 años;
  • c) un análisis del léxico indoeuropeo mostraría que las palabras básicas y comunes a todos los lenguajes son su capa más antigua y que las referidas a oficios, animales, etc. mesolíticos ya muestran la diferenciación de las ramas principales; por otra parte, el vocabulario agrícola está muy diferenciado y eso sería justamente otra prueba de que la agricultura llegó a Europa cuando los lenguajes indoeuropeos ya estaban allí desarrollados; y finalmente,
  • d) las fronteras arqueológicas coincidirían con las fronteras lingüísticas, por lo tanto existirían "órbitas" culturales ya desde el paleolítico que se corresponden con los lenguajes europeos tal como eran ya hace más de 2.000 años; Alinei cita varios casos, como la frontera franco-alemana y la de los lenguajes germánico y latino en Suiza, que reflejarían diferencias encontradas en culturas arqueológicas meso o paleolíticas.
Alinei ve una convergencia de distintas disciplinas que enfocan desarrollo del lenguaje, una convergencia que requeriría una nueva concepción del origen del indoeuropeo:
  • la lingüística: el lenguaje humano es innato;
  • la paleoantropología: la capacidad de hablar está en todo el género homo y posiblemente en algunos australopitecos;
  • las ciencias cognitivas: el "instinto del lenguaje" se habría desarrollado cuando los humanos se separaron de los chimpancés, postulando más de cinco millones de años de desarrollo;
  • la genética: en relación con el lenguaje:
    • la distribución de los principales marcadores genéticos corresponde con la distribución de las familias lingüísticas
    • la diferenciación del lenguaje habría ido a compás de la dispersión humana desde África
    • según algunos genetistas, el 80% del inventario genético europeo retrocede hasta el paleolítico
  • la arqueología: por vía de las nuevas técnicas de datación y ampliación de excavaciones:
    • no hay evidencia de ninguna invasión a escala continental que hubiese causado un cambio lingüístico de gran envergadura
    • las culturas neolíticas de Europa son continuación de las mesolíticas o bien fueron creadas por grupos mesolíticos tras su neolitización...
Para afirmar su caso, Alinei apela a dos elementos más:
  • la teoría de la continuidad urálica, desarrollada en los años setenta y referida a los lenguajes fino-ugrios y samoyedas, establece continuidad desde el paleolítico para los pobladores del oriente de Europa y que en tiempos mesolíticos tras la glaciación llegarían a sus territorios actuales
  • la historia de las ideas reflejaría el contenido etnocéntrico, colonialista y pangermánico de los primeros estudiosos de la lingüística que verían -quizá inconscientemente- a un supuesto pueblo indoeuropeo conquistador y portador de innovaciones técnicas ("superior")
Esta introducción concluye remarcando que la llegada de los indoeuropeos a Europa y Asia debería verse como un episodio de la llegada de homo sapiens a esos territorios y no como un evento de la prehistoria reciente; y que la diferenciación de las diferentes ramas indoeuropeas (proto-céltico, proto-báltico, proto-eslavo, proto-germáncio, etc.) debe haber tomado un muy largo tiempo, para lo cual menciona Alinei algunos casos, de los cuales el más llamativo para mí es el de los celtas, quienes habrían sido los habitantes del occidente de Europa desde siempre y cuya expansión colonial habría sido justamente al contrario de lo que se cree, de oeste a este. Esta idea es muy atrayente y por una parte refuerza ciertas visiones que he comentado anteriormente, como el origen antiquísimo del inglés (y galés) y la supuesta muerte del latín en tiempos anteriores a César; por otra, invalida una cantidad importante de ideas sobre el desarrollo de la cultura y el lenguaje; queda entonces por ver si ganará aceptación general. Alinei también ha escrito un libro (Etrusco: una forma arcaica di ungharese, 2003; sumario (PDF)) que supongo derivado de la teoría de la continuidad y de su conocimiento de la relación entre el indoeuropeo y el urálico, en el que supone un origen urálico para el etrusco... ¡interesante!
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