mapas antiguos

Guía comercial

Plano comercial

Este plano "turístico" de Jerusalén aparece en la relación de Konrad von Grünenberg titulada "Descripción del viaje de Konstanz a Jerusalén" y se parece mucho a esas guías comerciales que suelen regalar en los sitios turísticos. La vista no es muy realista, pero los lugares mencionados están aproximadamente en su correcta distribución.

Vía: http://bibliodyssey.blogspot.com/

Ruesta o Blaeu

Este sitio denominado Mapas raros pertenece a un traficante que para venderlos publica versiones digitales con una resolución más o menos aceptable y tiene muchísimos de todo el mundo. De entre tal acervo gráfico busqué el más antiguo que representase a Veneuela, que resultó ser éste de 1634 con autoría de Willem Janszoon Blaeu o Guiljelmus Blaew.

Mapa de Blaeuw

Al verlo pensé que se trataba de un mapa creado de oídas porque las inexactitudes son evidentes; también creí que podría estar en la portada de un viejo atlas de mapas antiguos de Venezuela que tengo desde hace años, pero no era así, sólo se asemejaba en los colores y la forma de representación (¿corografía?). Esto sirvió para echar una nueva mirada al conjunto de mapas y concientizar que hay un quiebre notable a finales del siglo XVIII y principios del XIX que es cuando empiezan a aparecer mapas realistas, supongo que por la innovación del reloj y la medición precisa de la longitud. Confiando que aquel mapa ya lo había visto revisé todos los mapas del atlas y no estaba entre ellos; sin embargo, el mapa de Francisco de Ruesta (abajo) también de 1634, sí.

Mapa de

Las similitudes son inocultables, la línea de costa, las falsas cordilleras, el error en el río Tocuyo que aparece como afluente del Orinoco, las islas; las ciudades principales: Carora, Valencia, Caracas, Caraballeda, Trujillo (en la provincia de Cuycas, un poco al revés que hoy), Tocuyo, Nueva Segovia (actual Barquisimeto), Coro y una tal 'Nueva Xerez' que no consigo identificar documentalmente, sólo aparece en algunos reportes antiguos situada a "20 leguas al norte de la Nueva Segovia"; así que supongo -mientras alguien lo corrobora- que se trata de Churuguara o Santa Cruz de Bucaral.

Las diferencias son principalmente que el mapa de Blaeu cubre un área un poco mayor y tiene muchos mas topónimos, sobre todo en la costa. El que más llamó mi atención fue Taratara en la costa al oeste de Coro, que si se trata del mismo caserío actual está representado más al oeste de su ubicación; además el poblado actual -cercano al Parque Paleontólogico de Taimataima- se encuentra a unos pocos kilómetros del mar; quizá antes estuvo en la costa, será cosa de averiguar.

Como es seguro que uno de estos dos mapas es copia del otro resta saber cuál es el original. Yo voto por el de Ruesta, porque Blaeu aparece como autor en el mismo sitio citado arriba de más de cincuenta mapas y de cualquier parte del mundo por lo que supongo que es un compilador, en cambio Ruesta apenas si es autor de un Tratado de cosmotheoria, así que supongo que Blaeu utilizó el mapa de Ruesta, aunque quizá no era su única fuente.

El precio del mapa ($975) me sugiere que no es el único ejemplar, parece que formaba parte del Atlas Maior o Novus, que tenía 594 mapas y comezó a ser publicado en 1570 en 11 volúmenes.

Ilusiones o pareidolia

Mapa?

Esta imagen, esquematización de un relieve encontrado en Çatalhöyük por James Mellaart durante sus excavaciones en 1961 e interpretado por él mismo como un mapa de la ciudad con un volcán al fondo, fue considerada -incluso en algunas historias de la cartografía- como el mapa más antiguo de que se tenga noticia.

Claro que alguien tenía que preguntarse cómo hace más de 8 o 9 mil años (está fechado en 6.200 a.C.) se hizo un mapa 'visto desde arriba' y no se ha vuelto a encontrar ninguno hasta los tiempos de la urbanización de Mesopotamia, unos 4000 años más tarde.

Eso es precisamente lo que relatan en Making Maps (vía Strange Maps): Stephanie Meece, revisó las notas de la excavación y el contexto en el que fue encontrado el supuesto mapa (aparentemente sin ni siquiera visitar el sitio en Turquía) y publicó un trabajo (2006) en el que establece paso por paso que el "mapa" no es más que una ilusión, una proyección de Mellaart (que también tuvo alguna duda en principio) sobre unas formas que según Meece (y la pura lógica) no son más que patrones geométricos y pieles de leopardo, cosas ambas que abundan en otros lugares de Çatalhöyük. Una fotografía del muro original muestra -junto con muchos otros argumentos- que Mellaart sufrió de eso que llaman pareidolia, el hecho de encontrar imágenes en manchas o puntos dispersos, como esas famosas pruebas psicológicas. Un caso particular de tal tipo de percepción, que pudiera convertirse en manía, es el de ver mapas en cualquier cosa, que en inglés llaman cartocacoethes.

Relieve

Meece expone que hacer un mapa visto desde arriba implica una especie de disociación con el espacio vivido que sólo es creíble en sociedades más complejas que tienen registros escritos, esquemas representacionales abstractos y relaciones económicas con otras sociedades con escritura.

El mapa de Waldseemüller

En esta noticia se entrelazan dos asuntos relativos al mapa de Waldseemüller (de 1507), su exhibición en la Library of Congress, que lo compró en 2003 por $10 millones y la publicación reciente de un libro de John W. Hessler, titulado más o menos "El bautizo de América" y dedicado a explorar algunos aspectos del mapa que no tienen explicaciones apropiadas todavía.

El mapa es bastante conocido, aunque sólo se ha encontrado el ejemplar que posee la LOC, tiene 233 x 128 cm., una versión digital se puede descargar aquí en una muy decente resolución de 18.000 x 10.000 puntos (apartado quejoso: me pregunto por qué razón el Museo Naval de Madrid no puede hacer lo mismo con el único ejemplar del mapa de Juan de La Cosa, cosa que esperamos hace años y hasta ahora sólo siguen mostrando un mapa de dimensiones 183 x 96 cm. en un triste pedazo de foto de 500 puntos, que sirve para nada).

Aparte de otras obras, el equipo que trabajaba con Waldseemüller en Lorraine a principios del siglo XVI hizo al menos dos mapas que se conservan. En este sitio se puede ver una comparación lado a lado de ambos.

En el de 1507 aparece América del Sur (abajo) como una isla, años antes de que Magallanes o Balboa oteasen el Pacífico. Hay un montón de teorías sobre cómo pudo Waldseemüller saber de la existencia del Pacífico, la más plausible de las cuales es que es una casualidad surgida del desconocimiento del tamaño del continente. Pero Hessler ha hecho unos estudios geométricos -esa es la novedad- que convierten el perfil occidental de la Suramérica del mapa a una comparable con una proyección más actual y dice que encuentra una correspondencia de 75%.

Detalle América

Hessler dice que hay dos coincidencias de particular importancia: el ancho del continente coincide con la realidad en el ecuador y en el sitio (norte de Chile, aprox.) donde la costa hace un ángulo hacia el noroeste. En el detalle (abajo) que corresponde a la parte central superior del mapa, se ve un mapamundi realizado con proyección distinta al mapa principal donde se observa también una forma de Suramérica más cercana a la real. También se ve el retrato de Amerigo Vespuci, que está enfrente de Ptolomeo, nada menos; evidentemente Vespuci se vendió como protagonista de la historia y obtuvo sus créditos en consecuencia.

Otro detalle

Aparte de esto, hay otros aspectos resaltables en este mapa. Uno, que es el primero donde aparece el nombre de América claramente visible sobre el trópico de Capricornio en la imagen superior (clic para verla más grande); por lo tanto asignado a la parte que ahora es sur de América. Sin embargo, los norteamericanos insisten en quedarse con el nombre (y quizá con la tierra que lleva el nombre) y una prueba de ello es el gasto que la Biblioteca del Congreso hizo para adquirir este mapa en particular.

Por otro lado, hay un montón de diferencias entre los mapas de 1507 y 1516. En el segundo, no aparece el nombre de América, los contornos de Africa y Europa son más precisos y el Pacífico no está. Las leyendas de los mapas también requieren su dosis de hermenéutica, están en latín y se pueden interpretar de varias formas (como todo). En el mapa de 1516 hay unas frases que se pueden entender como aceptación de errores en el otro mapa o como retractación a causa de haber expuesto demasiada información. En otra se explica que el mundo "está compuesto por cuatro partes" y que la cuarta parte (América) es una isla, o está rodeada de agua, sumando claves al aparente misterio. También es llamativo que en una de las notas de este segundo mapa dice Waldseemüller que el mapa de 1507 fue impreso en 1000 ejemplares y no se conserva ni siquiera un fragmento distinto del que existe en la Biblioteca del Congreso.

El mismo Hessler mantiene un blog en el que ha publicado las traducciones (al inglés) de los cuadros textuales de ambos mapas, así como los avances en la digitalización, que incluyen imágenes hiperespectrales y demás hierbas técnicas.

El mundo babilonio

Días del futuro pasado avisa de la exposición que se realizará en noviembre en el British Museum denominada Babylon, Myth and Reality y de la presencia en ella de una tablilla que muestra lo que sería un mapa conceptual del mundo conocido en esa época, establecida sin mucha precisión entre 700 y 500 años a.C.

El círculo que rodea a Babilonia representada como un rectángulo, y a sus vecinos (Elam, Asiria), sería el Mar Salado; en su exterior había ocho triángulos, supongo que orientados hacia los puntos cardinales, en los que habitan héroes y bestias, es decir, las regiones desconocidas. Esos y otros detalles están especificados en lo que queda del texto cuneiforme.

Es llamativa la similitud -aunque lejana- con el denominado mundo de Homero, del cual no existe representación alguna, sólo en reconstrucciones.

Mapa babilonio

Un toro con ruedas

Tuve ocasión de ver un documental titulado 'La verdad sobre Troya', gracias no a la televisión, por supuesto, sino a la cortesía de algunos internautas "pitupí". Está presentado por Donald Easton, y en general, fija la posición "oficial" en estos temas que se deriva de las excavaciones que Manfred Korfmann condujo desde 1988 hasta su muerte en 2005. Al final del programa, Easton presenta un argumento interesante a favor de la existencia de animales con ruedas en la época y en la cultura anatólica que a su manera de ver anticipan y justifican el engaño del famosísimo caballo; dice que usaban vasijas con forma animal, de alturas hasta de casi un metro, con una entrada de líquido en el lomo y que en un muro grabado en Alacahöyük aparece, al final de una procesión de ofrendas a algún dios hitita, un carruaje con forma parecida a un toro y de altura semejante a la de un hombre, si nos atenemos al resto de los grabados. En esta imagen, muestra el relieve, que está incompleto y además es una copia (el original está en el Museo de Civilización Anatólica en Ankara). Es de resaltar que Alacahöyük está a casi mil kilómetros de los Dardanelos, así que no sé hasta qué punto es una especulación aceptable.

Easton en Alacahoyuk

El sitio de Internet del Proyecto Troia está muy completo, y allí se presentan anualmente los avances de los trabajos. En 2001 hubo una gran controversia contra Korfmann debido a una exposición que mostraba reconstrucciones de la ciudad muy imaginativas, basadas apenas en indicios; varios colegas criticaron mucho este tipo de publicidad (así como el hecho de que Korfmann tenía grandes-grandes patrocinadores). Un artículo de Easton (et al.) publicado allí (PDF, 6MB!) detalla los argumentos de cada lado, aunque está claramente a favor de Korfmann; en particular sobre el tamaño que alcanzaba la ciudad de Troia fuera de la ciudadela. En el mismo artículo, J.D. Hawkins, coautor, relata de una forma algo detallada cómo se ha logrado disponer en un mapa los topónimos hititas, cosa que tiene su mérito, porque apenas si aparecen algunos nombres en cartas de la época hitita y las indicaciones geográficas son mínimas. El mapa que acompaña el escrito es, sin embargo, de poca calidad, aquí lo presento con una pequeña adición de color:

Mapa de Hawkins

Primero se localiza Lukka, la antigua Licia, en el suroeste de Anatolia, luego, basándose en que los reinos nombrados por los hititas son marinos van "rellenando" la costa con Caria, el reino de Mira, y finalmente, al no haber otro sitio, otro reino occidental, Wilusa viene quedando en la esquina noroeste, o la Tróade. Hay algún otro argumento, pero la similitud de nombres -Ilios-Wilusa- y -Troia-Taruisa- parece ser el principal; para saber si Wilusa era un reino o poder regional de importancia es determinante la discusión sobre el tamaño de la ciudad baja de Troya, que aparentemente era comparable con otras de la época como Beycesultan, Gordion o Boğazköy. Hay mucha tela que cortar en este punto; historicidad de la Ilíada, ubicación de Akkiyawa, relación hititas-Egipto, caída de los imperios en la edad de bronce, procedencia de los 'pueblos del mar'; etc. Pero este retazo es interesante.

Plano de riego

La Colección Schøyen de manuscritos es -dicen- la más grande del mundo mantenida por particulares; tiene más de 13000 manuscritos de todas las épocas y regiones del mundo y eso que no tiene un siglo de iniciada. De todo eso, que aparentemente se encuentra preservado adecuadamente y repartido entre Oslo y Londres, ponen en su sitio de Internet unas setecientas imágenes, seleccionadas por Martin Schøyen. Allí encontré esta foto de una tableta de arcilla que según la nota que la acompaña es un plano de un sistema de riego anexo al río Eufrates. En las 22 líneas de texto cuneiforme se incluyen siete que dan medidas de largo, ancho y profundidad de los canales, que además tienen su nombre. Está fechado (así no hay que especular) el día 26 del mes abe de uno de los años del rey Ammi-Ditana de Babilonia, esto es hace unos 3670 años.

Cuentan allí que hay otros cuatro mapas babilónicos, pero todos son al menos mil años posteriores a éste; sugieren que se trata de un mapa o plano de trabajo de un ingeniero ocupado en las obras de riego...

Quiero creer que el siguiente párrafo (tomado de acá) es cierto:
La importancia y unicidad de los materiales de la Colección Schøyen va más allá del rango de una colección privada, o incluso de una colección pública nacional. Estos manuscritos son la herencia del mundo, la memoria del mundo. No se asumen como pertenecientes realmente a la Colección Schøyen y su propietario, quien es el guarda privilegiado, ni pertenecen a una nación, pueblo, religión o cultura en particular, sino a la humanidad, son propiedad del mundo entero.

El nombre de Venezuela y las búsquedas en Internet

Hace algunos años conseguí sin querer una página de Internet donde se planteaba un origen del nombre de Venezuela que me pareció llamativo, y que no volví a ver en ninguna parte. Lamentablemente no recordaba quién era el autor, ni los detalles del cuento, solamente que la página estaba en el sitio de la Universidad Francisco de Miranda (UNEFM). Pero como suele suceder en Internet el sitio ha cambiado mucho y no aparece por ninguna parte referencia alguna al tema. Ahí fue cuando recordé la máquina del retorno o "way back machine", donde almacenan los sitios de Internet en sus diversas etapas -casi nada-. Así que busqué el sitio de la Universidad del año 1998 -suponiendo que esa era la fecha- y ¡efectivamente! conseguí la página con la hipotética explicación que relataré a continuación.

El autor es Adrián Hernández Baño, firma como 'cronista de Buchivacoa', profesor jubilado de la UNEFM y autor de varios libros, de los cuales he conseguido dos o tres referencias. Una es la de 'Transcripción de toponímicos indígenas Quechuas en el estado Falcón, Venezuela' que no se oye muy sensata al primer golpe; la otra es 'Alonso de Ojeda. Descubridor de las costas corianas (años: 1499.- 1502.- 1505)'. Aparentemente, la página en cuestión es el capítulo seis (o un extracto) de este último libro.

Hernández Baño comienza por establecer que la primera referencia al nombre de Venezuela aparece en el mapa de Juan de La Cosa (así como otros veinte topónimos, prácticamente identificados totalmente), c. 1500. Según su análisis, además de negar el viejo y desgastado cuento de "pequeña Venecia", lo que el mapa dice es "Veneruela". Inmediatamente, cita la primera referencia impresa al dicho nombre que es la bien conocida del libro "Summa de geographia" de Martín Fernández de Enciso, c. 1519, quien se supone -dicen otros sitios- que viajó con Ojeda y de la Cosa en el viaje de 1499.

Siguiendo la descripción de Fernández de Enciso, Hernández dice haber encontrado el sitio preciso de la población "que llamaban Veneciuela". El dice que se trata de una roca -o promontorio- de unos 300 y pico metros que se encuentra en la bahía de Amuay. En su visita al sitio halló muchas conchas, tantas como para dar nombre al lugar. De allí deduce que el nombre 'Veneruela' viene de 'venera' o concha marina y que sería el mismo Juan de la Cosa quien le puso el nombre basándose en la presencia de tantas y tantas conchas. Lamentablemente, la imagen donde se especificaba con algún detalle el sitio exacto no está almacenada en la 'máquina del retorno' y la descripción de Hernández Baño es casi tan confusa como la de Fernández Enciso. Hasta aquí, los argumentos.

Parece haber consenso actualmente sobre el asunto de que el nombre de Venezuela no viene de una comparación despectiva con Venecia. Mucha gente asocia la referencia de Fernández de Enciso con un sector del Zulia más bien cercano a la Goajira. Hernández Baño, sin embargo, lo encuentra en Amuay (Paraguaná). Así que sólo hay dos referencias tempranas

  1. "Veneruela" según Hernández Baño, o "Veneçuela" según el resto, en el mapa de Juan de la Cosa, aparentemente situada en Paraguaná.
  2. "Veneciuela" en el recuento posterior de Fernández de Enciso, con identificaciones diversas.

Para Emanuele Amodio de la Universidad del Zulia, autor de un trabajo titulado "El lago de los sueños. El Lago de Maracaibo en la cartografía y cronistas tempranos (1499-1540)", Coquivacoa -o Coquibacoa- es la tierra zuliana. Sin embargo, autores paraguaneros mantienen que Coquivacoa es el nombre antiguo de Paraguaná. Mmmm...

El fragmento de Fernández de Enciso referido a la costa venezolana, transcrito por Blas Bruni Celli, se convierte entonces en la pieza más relevante para encontrar el caserío que dió origen al nombre del país. El problema está -como siempre- en las interpretaciones:

Desde Tucuraca fasta al cabo de sant roman ay cuarenta e cinco leguas. esta el cabo de sant Româ al sudueste. cuarta al Sur en .xi. grados. el cabo de sant Româ entra dêtro enla mar veynte leguas q no lleua la tierra en âcho mas de tres e cuatro leguas. e ala parte del este tiene el puerto de Coriana. e a la parte del Oeste al puerto del pico: son buenos puertos. ay desde ellos fasta al cabo veynte leguas estâ en .x. grados. Desdel cabo de sant Româ al cabo de coqibacoa ay tres isleos en triangulo. entre estos dos cabos se haze vn golfo de mar en figura quadrada. e al cabo de Coquibacoa entra desde este golfo otro golfo pequeño ê la tierra cuatro leguas. e al cabo de la cerca dela tierra esta vna peña grande que es llana encima della. y encima della esta vn lugar de casas de indios q se llama Veneciuela. esta en .x. grados entre este golfo de Veniceuela y al cabo de Coquibacoa: haze vna buelta el agua dêtro de la tierra ala parte del oeste. y en esta buelta esta coquibacoa. aq se ha hallado peso e toq pa el oro enel lugar que es grâde. e dizê los indios q traen el oro de fasta a veynte e cinco leguas de dentro dela trra.

Es insólito que se puedan ubicar perfectamente casi todos los lugares que menciona y que 'Veneciuela' no aparezca en ninguna parte. Suponiendo que 'Tucuraca' sea Tucacas -y así parece-, San Román, Coriana (Coro o La Vela), El Pico, son todos sitios de o cerca de Paraguaná. Lo que despista un poco son los 'tres isleos en triángulo'. El resto de la descripción pareciera cuadrar con la de la bahía de Amuay, como asume tranquilamente Hernández Baño (dicho sea de paso, no cabe duda que los nombres paraguaneros son de lo más eufónicos: Jadacaquiva, Carirubana, Baraived, Adícora, Judibana, etc., aunque esto es extensivo a Falcón en general).

Queda por demostrar entonces si las dos denominaciones (Veneçuela y Veneciuela) corresponden al mismo punto geográfico y en segundo lugar, la ubicación actual de ese punto. La idea 'alternativa' de Hernández Baño es en todo caso atractiva, y merece cierta atención, al menos hasta que se encuentre lo que buscamos en otro lugar.

Mientras tanto, yo pienso llegar hasta el fulano sitio de las conchas aunque sólo sea para corroborar la versión de Hernández Baño. Si fuese cierto su planteamiento, el origen del nombre de Venezuela estaría cerca de aquí (esto es Las Piedras, a la entrada de Amuay):

Las Piedras o Adaro

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