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2013-01-19

Ocio benedictino

Justa en inicial

Si este choque de caballeros lanza en ristre y caballos enjaezados parece medieval es porque tal dibujo fue realizado entre 1275 y 1300.

Más sorprende que con todos tantos detalles que le dan un aire de tridimensionalidad -como si fuese repujado- no debe sobrepasar los cinco centímetros de diámetro. Porque en realidad el redondel que encierra el dibujo es la inicial (una E, creo) de un párrafo -un párrafo importante, quizá un capítulo- marcado por su integración en un gráfico más amplio que limita el margen izquierdo de una página que remata en un trompetista abanderado. Nótese el adorno del fin del párrafo anterior, un par de líneas sinuosas que completan lo que habría sido un espacio blanco; así como el borde del margen izquierdo de la columna derecha lleno de volutas y filigranas.

Margen o contenido

El conjunto de la página quizá no le hace justicia al esmero con que fueron realizados los detalles gráficos porque es a medida que se aumenta la imagen cuando se aprecian realmente. Los -supongo- monjes benedicitinos que se ocuparon de esto habrían de tener una vista espeluznante:

Página trabajada

Todo esto realizado con apenas tinta negra, roja y azul, y resaltes dorados que me niego a creer que sean realmente de oro, aunque todo puede ser. Los pocos matices que se pueden lograr con las mezclas y diluciones de estos colores están allí, aunque más atrayente es la calidad de las líneas y las texturas creadas en cada pequeño pedazo de color.

El trabajo necesario para obtener esta belleza de manuscrito si no es hecho por propia voluntad y gusto es tanto que bien pudiera pasar por esclavitud; y sospecho que algo de eso hay porque el remate inferior de la tremenda inicial es una especie de animal con patas de cabra, cola de caballo y mitra obispal posado sobre una pata de gallo; sin conocer otros antecedentes la primera idea que me viene a la cabeza es que se trata de algún insulto disimulado.

Querubín caprino

Esta página es la 23v de un manuscrito de más de 300, que incluye 77 de tales iniciales elaboradas con profusión, contiene tres obras dedicadas a la leyenda de Arturo y por eso lo llaman “Romances artúricos”, se encuentra en la Biblioteca de Manuscritos y Libros Raros Beinecke de la Universidad de Yale que se puede visitar internéticamente. Dicen que la caligrafía está realizada por una sola persona y los dibujos probablemente por al menos dos.

La visita puede tender a ser infinita porque hay montones de otras obras con ejemplares únicos, como por ejemplo el célebre manuscrito Voynich. Uno de esos sitios…



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